sábado, 15 de agosto de 2026

Fidel en su centenario.

El presidente cubano Fidel Castro pronunciando un discurso frente a la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana antes de encabezar una multitudinaria marcha de protesta, el 14 de mayo de 2004. Foto Afp   Foto autor
Felipe Ávila
14 de agosto de 2026 00:02
Fidel Castro fue el último de los grandes líderes revolucionarios que cambiaron el mundo en el siglo XX. Fue el cerebro, el organizador y el arquitecto de la revolución cubana, la revolución más importante e influyente del siglo XX en América Latina y una de las más importantes en el mundo. Bajo su liderazgo, la pequeña isla de Cuba se convirtió en un referente mundial, en una voz fuerte y digna que se escuchaba con respeto y admiración, o con recelo y rechazo, según se estuviera a favor o en contra de ella. 
La revolución cubana es la más longeva de la historia. Fidel fue también el dirigente con más años en el ejercicio del poder en el siglo XX y en los primeros años del siglo XXI. Estuvo al frente de los destinos de Cuba por 47 años y falleció de muerte natural en su querida isla. 
La pregunta que debemos hacernos es precisamente ésta: ¿Cómo una pequeña isla de poco más de 104 mil kilómetros cuadrados, que en 1960 tenía poco más de 7 millones de habitantes, a 90 millas del país más poderoso del mundo, que ha sido objeto de un brutal bloqueo económico, de un aislamiento político de todos los países de la OEA, con excepción de México, que sufrió un asalto militar en Playa Girón en 1961, que tuvo que sortear múltiples intentos de asesinato contra Fidel Castro, que ha soportado por décadas una feroz guerra política, ideológica, cultural y narrativa de Estados Unidos y sus aliados occidentales para desacreditar a su revolución, y que ha enfrentado una embestida sin descanso, desde el primer día, de una comunidad de exiliados cubanos que se han convertido en un poder fáctico económico y político muy influyente en Estados Unidos, cómo, pues, una revolución así, ha podido sostenerse por tanto tiempo? 
Debemos preguntarnos también ¿cómo ha podido resistir el pueblo cubano con una economía tan débil, que no tiene petróleo ni industria desarrollada, que es monoproductora y monoexportadora de azúcar, que no genera prácticamente tecnología propia y que no puede abastecerse de insumos, maquinaria y equipo, salvo muy raras excepciones, debido al bloqueo y a las represalias de Estados Unidos contra las empresas y países que se atrevan a comerciar con Cuba? 
¿Cómo ha podido sostenerse esa revolución después del derrumbe de la Unión Soviética y del colapso del bloque socialista, cuya ayuda económica y militar había sido fundamental para sobrevivir al bloqueo estadunidense y que contribuyó a su crecimiento económico y a su desarrollo social? 
¿Y cómo ha sobrevivido la revolución cubana a la intervención estadunidense de enero de este año contra su otro gran aliado, la Venezuela bolivariana, que fue su proveedora de combustible y ayuda económica durante el gobierno del comandante Hugo Chávez y hasta que Estados Unidos secuestró y apresó al presidente Nicolás Maduro? 
La respuesta a estas preguntas es compleja. Parcialmente, creo que deben considerarse, entre otros, los siguientes factores: en primer lugar, el respaldo popular a la revolución, apoyo que se manifestó desde la campaña guerrillera encabezada por Fidel Castro y el Che Guevara en la Sierra Maestra, que derrotó militar y políticamente al dictador Fulgencio Batista. Los guerrilleros y Fidel, en primer lugar, supieron entender las necesidades y aspiraciones del pueblo cubano por justicia, libertad, independencia, soberanía y equidad; supieron organizar al pueblo, interiorizar en él el proyecto revolucionario y convertirlos no sólo en beneficiarios o simpatizantes, sino en verdaderos soldados de defensa de la revolución, inculcándoles una mística de identidad, de valentía, de solidaridad y sacrificio, no sólo con el proceso revolucionario que comenzó muy pronto en la isla, sino de solidaridad y respaldo a la luchas de liberación de otros pueblos en América Latina, el Caribe, Asia y África. 
La revolución cubana ha sido una revolución socialista, inspirada en los principios del marxismo leninismo y en la experiencia de la Unión Soviética y de los países que siguieron el ejemplo soviético. Es decir, el gobierno cubano, desde muy temprano, una vez que tomó el poder, expropió la tierra, las industrias, comercios y servicios; estableció una economía planificada conducida por el gobierno, repartió la tierra entre las familias campesinas, mejoró las condiciones laborales de las y los trabajadores, llevó a cabo una gran cruzada alfabetizadora y educativa y creó uno de los más eficientes y equitativos estados de bienestar en el mundo, con logros impresionantes en educación, salud, cultura y deporte. 
Uno de los mayores méritos del proceso revolucionario cubano fue haber confiado y promovido el poder popular, haber alentado la organización de la gente en los barrios, escuelas, comunidades rurales, centros de trabajo, creando una cultura política desde abajo, horizontal, promoviendo la participación de la gente en la discusión de sus problemas, en la búsqueda de soluciones y en la toma de decisiones. Ese poder popular, esa politización y organización desde las comunidades han sido una de las columnas centrales que explican la fortaleza y la longevidad de la revolución cubana. 
El papel de Fidel Castro fue el del protagonista central de ese proceso. Con su visión de estadista, con su enorme carisma, con su capacidad oratoria fuera de lo común, con su energía y con el ejemplo de trabajo y compromiso incansable del que siempre dio muestras, se convirtió en el gran educador, en el formador de la consciencia política del pueblo cubano, en su principal organizador y en el líder que supo interiorizar los valores, principios y conductas de la revolución en el pueblo cubano. Esa pedagogía revolucionaria realizada por Fidel, con su palabra y sus acciones, está en la base de la construcción de una gran experiencia revolucionaria, de sus logros, pero también es lo que explica la resistencia y la resiliencia del pueblo cubano en defensa de su revolución hasta el día de hoy.

La ceremonia por Fidel en México, entre fiesta y defensa de la soberanía
La Embajada de Cuba conmemoró el centenario de Fidel Castro.
Foto Luis Castillo   Foto autor
Jessica Xantomila y Fernando Camacho Servín
13 de agosto de 2026 21:56
Ciudad de México. Con un lleno total del salón Granma de la embajada de Cuba en México y en un ambiente entre festivo y de lucha por la defensa de la soberanía de la isla, políticos, diplomáticos, académicos, investigadores y ciudadanos de ambos países celebraron ayer los 100 años del nacimiento de Fidel Castro.
El líder de la revolución cubana dejó un pueblo “digno, noble, valiente y solidario; un país seguro que no merece ser sometido a tanto daño. Cuba no caerá, con el legado de Fidel la defenderemos”, aseveró el embajador Eugenio Martínez Enríquez, quien encabezó la conmemoración.
Reiteró las palabras del presidente cubano Miguel Díaz-Canel: “el pensamiento de Fidel Castro sigue siendo la brújula más precisa que tenemos para navegar la tormenta”.
Destacó la curiosidad del comandante, sus sueños y su visión, al igual que su aprecio por México. “Hogar de un pueblo heroico que tuvo cultura propia desde antes de la era cristiana, hace más de 2 mil años. Fue el país en el que Fidel vivió más tiempo después de Cuba”.
Martínez Enríquez agradeció el apoyo que recibió de Andrés Manuel López Obrador cuando fue presidente de México, así como el de la actual jefa del Ejecutivo, Claudia Sheinbaum Pardo, lo cual fue ovacionado por los asistentes.
Asistentes corearon “¡Yo soy Fidel!” durante la celebración. 
Foto Luis Castillo   ImagenLuis Castillo
Tras el discurso del embajador, en el salón retumbó: “¡yo soy Fidel!”, “¡no están solos!”, “¡los pueblos unidos jamás serán vencidos!”
En representación del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, asistió Carlos Imanol Belausteguigoitia, director general para Centroamérica y el Caribe, quien subrayó que a lo largo de 124 años de relación diplomática, ésta sigue siendo “cercana, solidaria y basada en el respeto”.
La tradición de solidaridad continúa viva, afirmó al señalar que desde febrero de este año, por instrucciones de la presidenta Sheinbaum, México ha enviado más de 9 mil toneladas de ayuda humanitaria a la isla.
México y Cuba refrendaron sus históricos lazos de solidaridad. 
Foto Luis Castillo   ImagenLuis Castillo
Enfatizó que el país ha servido como puente para hacer llegar al pueblo cubano apoyo humanitario de terceras naciones.
A su vez, la diputada federal Dolores Padierna resaltó el hecho de que en otras latitudes también se llevan a cabo actos conmemorativos en honor a Fidel Castro es muestra de la importancia, “del legado, de la congruencia del hombre de Estado, el líder revolucionario, el estratega, el internacionalista y el notable pensador”.
Previo a los discursos oficiales fue proyectado un video de Fidel Castro sobre la relación de México y Cuba, y más tarde, el duo Buena Fe amenizó la celebración, que concluyó con Las Mañanitas.
Antes, en un conversatorio realizado en el Zócalo se destacó que la figura de Castro continúa simbolizando la solidaridad y el internacionalismo, ante la presencia cada vez más agresiva de gobiernos conservadores, y sigue siendo un referente en la concientización política de América Latina.
Aunque en la mañana no pudo llegar a dicho foro, organizado por el Colectivo de Solidaridad Militante Va por Cuba, el embajador Martínez Enríquez asistió por la tarde a la carpa instalada en la Plaza de la Constitución para dar inicio al acopio de ayuda humanitaria para la nación caribeña. Más información sobre el conversatorio en @lajornadaonline https://shorturl.at/yiSOk.

Fidel Castro en La Edad de Oro
El 13 de agosto de 2026 se cumplieron 100 años del mnatalicio de Fidel Castro Ruz. 
Foto Afp   Foto autor
Alberto Betancourt Posada*
15 de agosto de 2026 00:04
El 13 de agosto de 2026 se cumplieron 100 años del natalicio de Fidel Castro Ruz.
José Martí comienza su libro La Edad de Oro recordando a tres figuras volcánicas: Simón Bolívar, Miguel Hidalgo y José de San Martín. 
Cada uno de ellos, dice el poeta, contribuyó a la libertad de América y merece ser recordado, a pesar de sus errores, por su contribución a la conversión de nuestra América, en una región donde las personas tengan derecho a gobernarse a sí mismas y vivir con decoro. Fidel, como recientemente sugirió Tatiana Coll, podría ocupar un lugar en La Edad de Oro, ese libro destinado a que las niñas y los niños conozcan la historia y aprendan a ser libres, honestos y felices.
Fidel contribuyó a poner a Cuba en un lugar muy especial de la historia universal. Encabezó una revolución anticolonial, promovió la independencia de todo el continente y generó un nuevo modelo de democracia. Sus contribuciones a la independencia, la unidad y la dignidad de América Latina son innumerables. Protagonizó una revolución popular que evolucionó hacia el socialismo. Posteriormente revolucionó al propio socialismo. Fomentó la solidaridad entre los pueblos a nivel paradigmático. Envió ingenieros agrícolas a Vietnam, maestros a Nicaragua y médicos a combatir el ébola en Liberia, Sierra Leona y Guinea Conakry. Cuba incorporó al diccionario histórico del siglo XX la palabra: internacionalismo. 
El dirigente revolucionario cubano impulsó la descolonización, independencia e integración de América Latina.
Cuestionó a EU por practicar el divide y vencerás entre países hermanos. Fomentó la formación de una conciencia latinoamericana. Apoyó la independencia de Puerto Rico. Respaldó la expedición de Cayo Confites contra el cruento dictador dominicano Leonidas Trujillo, responsable del asesinato de más 50 mil personas, incluidos los migrantes haitianos en la llamada matanza del perejil. Apoyó con discreción e inteligencia la lucha de Omar Torrijos por la devolución del Canal de Panamá. 
Fue un importante aliado de Salvador Allende. Defendió del acoso imperialista a la revolución sandinista (en su etapa heroica). Auspició las pláticas de paz que pusieron fin al conflicto armado en Colombia. 
El 24 de julio de 1993, fue anfitrión del Cuarto Encuentro del Foro de Sao Paulo y pronunció un encendido discurso sobre la responsabilidad de la izquierda de promover la unidad latinoamericana. Contribuyó a la creación de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA). En 2005 La Habana fue sede del IV Encuentro Hemisférico de Lucha contra el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que derrotó unos meses más tarde el proyecto imperial en la cumbre de Mar del Plata. 
En 2011, Fidel fue uno de los promotores de la fundación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) en cuya Declaración de La Habana se establecieron como objetivos la independencia, integración y desarrollo común de la región. 
La presencia de Cuba en África y de África en Cuba fue promovida tenazmente por Fidel Castro. En julio de 1975 apoyó al gobierno militar revolucionario de Etiopía que abolió la monarquía y creó una república socialista. Abrió las puertas a 5 mil estudiantes etíopes para estudiar en Cuba. En 1975 reconoció la independencia de Angola. 
El 11 de diciembre de 1975 inició la Operación Carlota para defender Angola del asedio sudafricano. El internacionalismo cubano permitió mantener el gobierno anticolonial de Agostino Neto. 
En 1981 codirigió desde Cuba la batalla de Cuito Cuanavale que derrotó a la alianza de la Unita y las Fuerzas Armadas de la Sudáfrica del apartheid. Impulsó las 13 rondas de negociaciones celebradas en Brazzaville, República de Congo que alcanzaron la paz en Angola, la independencia de Namibia y el cuestionamiento del apartheid, en Sudáfrica. 
Elier Ramírez Cañedo, señala en “Fidel y Estados Unidos derribando mitos (Saxe-Fernández, John (coord.) Fidel 17 aproximaciones, México, FCE, 2026) que Fidel fue antimperialista, pero no fue antiestadunidense. Distinguió entre los Estados Unidos de Lincoln y el de Cutting, periodista perverso que atizó la invasión a México. 
Fidel expresó muchas veces la posibilidad de una relación de respeto y amistad entre Cuba y EU. Lo hizo desde la Sierra Maestra en la entrevista con el periodista Herbert Mathews, de The New York Times y también en su viaje a EU, en abril de 1959. Incluso cuando se rompieron relaciones diplomáticas recibió a múltiples personalidades estadunidenses de la cultura que siempre regresaban a EU convencidas de que Cuba no significaba ninguna amenaza. 
Elier Ramírez, abunda, en diciembre de 2014, al normalizarse las relaciones entre Cuba y EU, Fidel expresó: no confío en EU pero tengo la obligación de respaldar cualquier intento que cese el hostigamiento militar, intente la paz y la coexistencia pacífica entre nuestros pueblos. 
En diciembre de 2011 Fidel ingresó en el libro de Guiness como el ser humano al que más veces han tratado de asesinar. 
Stella Calloni recuerda en Yo soy Fidel (Fidel 17 aproximaciones) el día de su despedida: “hay momentos en que la palabra no alcanza, no contiene, no hace falta, porque el silencio grita, aúlla, acompaña y entibia…‘Yo soy Fidel, grita la multitud’ y el viento lleva las voces y las siembra, y siguen naciendo Fideles por todas partes, como nunca, ahora inalcanzable para el enemigo que acecha y cuyas garras no pudieron alcanzarte nunca te conviertes en su más terrible pesadilla en algo que ninguna tecnología podrá curar”. 
*Doctor en historia y profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM