sábado, 8 de agosto de 2026

Cero tolerancia a crimen y a protesta social: nuevo presidente colombiano.

Tras asumir el cargo, De la Espriella pone fin al diálogo con grupos armados
▲ El mandatario colombiano, tras tomar posesión ante el Congreso, decidió dar su primer discurso en una base de Cali. Su público fueron militares.Foto AP
Jairo Gómez   Especial para La Jornada
Periódico La Jornada  Sábado 8 de agosto de 2026, p. 18
Bogotá. Durante su toma de posesión como presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella envió ayer un mensaje de certezas en lo económico, pragmático en lo político y lanzó una contundente advertencia de lucha contra las organizaciones criminales y control ciudadano, disfrazada de seguridad, en su primer discurso a la nación.
De la Espriella tomó posesión ante el Congreso de la República como lo manda la Constitución, pero sin la presencia de la bancada del Pacto Histórico, partido de oposición al que pertenece el mandatario saliente Gustavo Petro, que considera ilegítima la presidencia del ultraderechista.
Los fantasmas del Estatuto de Seguridad de los años 70 cobraron vigencia en el discurso del nuevo mandatario: “cero tolerancia con la criminalidad, la protesta social por fuera de la ley y absoluto control ciudadano con bloques de seguridad para garantizar la convivencia y erradicar la extorsión”.
Exaltó: “convertiré mi presidencia en una histórica defensa nacional. El tigre ha llegado y sabrán lo duro que muerde cuando se ataca al pueblo”, enfatizó en su discurso de posesión desde una guarnición militar, el Batallón Pichincha, en la ciudad de Cali al suroccidente del país donde se realizó la ceremonia de asunción, marcada, además, por un rito religioso que le dio la palabra a católicos y protestantes.
Tras recibir la banda presidencial, De la Espriella, en un hecho inédito que perfila su mandato de cuatro años, se trasladó en helicóptero a la base militar para exponer, ante uniformados, su plan de gobierno.
Los invitados, incluidos ocho presidentes, el Rey de España y demás delegaciones, tuvieron que ver en monitores la intervención del mandatario en el Batallón Pichincha.
“Llegó la hora de recuperar la seguridad y combatir a las estructuras criminales; o se someten al imperio de la ley o van a enfrentar la fuerza del Estado de manera contundente”, advirtió al anunciar que blindará jurídicamente a los miembros de la fuerza pública para que no tengan impedimentos legales que limiten su accionar que garantice la seguridad y orden.
“Libertad y orden es mi máxima prioridad”, expresó a los soldados y policías que lo escuchaban en el cantón militar en perfecta formación.
El presidente anunció que la fumigación de los cultivos ilícitos (hoja de coca) –una promesa de campaña– será una prioridad en su gobierno, un tema que genera oposición en los partidos contrarios al gobierno y de organizaciones de ambientalistas, campesinas e indígenas.
“Los cultivos ilícitos se erradicarán en su totalidad y con todos los medios posibles”, advirtió De la Espriella y aseguró que esta decisión no contraviene la sentencia de la Corte Constitucional, la cual prohibió la utilización de glifosato o cualquier otro químico para erradicar los cultivos, que se encuentran mayoritariamente en zonas rurales muy apartadas de centros urbanos.
Si bien el estricto cumplimiento de la búsqueda de la paz es un mandato constitucional, De la Espriella descartó no sólo los diálogos, sino la posibilidad abrir algún frente de negociación con los grupos armados, entre ellos, con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
“La opción del diálogo está agotada. No seré complaciente con los grupos armados como lo fue el gobierno anterior, el combate a la criminalidad buscará el desmonte de estas estructuras armadas”, señaló.
Contrario al proceso de paz con las extintas FARC, el nuevo presidente de Colombia reveló que buscará modificar los alcances de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), institución medular del acuerdo firmado en 2016.
“No puedo aceptar un mecanismo de indulgencia como lo es la JEP. Revisaré con rigor y ajustados a la ley los alcances de esa institución”, sentenció, al olvidar las facultades del convenio y que hoy reposa en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como declaración unilateral del Estado colombiano.
Economía y fracking
El mandatario garantizó a los empresarios e inversionistas extranjeros que obtendrán beneficios con su decisión de autorizar, de nuevo, la exploración y explotación de pozos petroleros incluido el fracking.
“Haremos un fracking responsable y amigable con el medio ambiente”, garantizó De la Espriella, como, según él, un proceso que la dará a Colombia seguridad energética e independencia. De igual manera, aseguró que abrirá las puertas a la explotación minera del carbón que en el gobierno de Petro fue prácticamente desmantelada.
Proclamó la expedición de un decreto presidencial con fuerza de ley para “congelar el gasto público hoy desbordado por la irresponsabilidad del anterior gobierno”. Esa decisión afectará la política social de Petro que priorizó la educación y la salud con inversiones históricas.
Escudo de las Américas
“Colombia dejará de ser un paria internacional desde ahora, no seremos cómplices de totalitarismos ni dictaduras, nuestra guía hoy está en suscribir el Escudo de las Américas para fortalecer nuestra seguridad”, especificó De la Espriella.
“Firmes por la patria, que viva Cristo Rey”, fue la consigna del mandatario en su primer discurso.
Previo a su posesión, el presidente de Colombia se reunió con el canciller de Israel, Gideon Saar, y confirmó que restablecerá las relaciones entre ambas naciones, rotas en mayo de 2024 por Petro, tras el genocidio contra el pueblo palestino.
También sostuvo un encuentro con el presidente de Argentina Javier Milei, a quien confesó que “el programa de gobierno que hoy aplica en su país me sirvió de inspiración para mi propuesta económica”.
Representación mexicana
En representación del gobierno mexicano, la subsecretaria para América Latina y el Caribe, Raquel Serur Smeke, asistió a la investidura de De la Esrpiella. Asimismo el canciller, Roberto Velasco, expresó vía telefónica a su nuevo homólogo colombiano, Omar Bula Escobar, “sus buenos deseos al frente de la diplomacia colombiana”. El funcionario subrayó que México “mantendrá una buena relación de amistad y cooperación con Colombia, basada en nuestros principios de respeto a la soberanía y la no intervención”.

Colombia: vuelta a la oscuridad
El ultraderechista Abelardo de la Espriella tomó posesión ayer como presidente de Colombia para el periodo 2026-2030. Su investidura y sus primeras horas como mandatario fueron un aviso de lo que puede esperarse en su gobierno: después de ser juramentado por el Congreso, dejó plantados a los legisladores y a sus invitados internacionales para pronunciar su discurso inaugural en un cuartel, de frente a la tropa y no a los poderes civiles. Su primer acto de gobierno fue someter a Colombia al Escudo de las Américas, la alianza de gobiernos latinoamericanos subordinados a Donald Trump.
Su mensaje a la nación desde el Batallón Pichincha se caracterizó por el estilo meticulosamente planificado, que lo distingue de líderes ultras caóticos como el estadunidense o el argentino Javier Milei, con declaraciones que bajo una mirada superficial parecen institucionales y hasta conciliatorias. Sin embargo, no dejó de lado los gestos exagerados, los insultos y las amenazas que ya son imprescindibles en el repertorio de la escenificación del poder entre los líderes de esta corriente que arrasa en la región.
Vale la pena contrastar los dichos del abogado con sus antecedentes y su contexto. “El Tigre ha llegado y sabrán lo duro que muerde cuando se trata de defender al pueblo colombiano”, gritó ayer. Una declaración grandilocuente en boca de alguien que no dijo una sola palabra sobre el asesinato del colombiano Joan Sebastián Durán Guerrero a manos del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de Estados Unidos el pasado 13 de julio. Y cerró con un “Firmes por la patria, que viva Cristo Rey”, firmeza que no parece propia de alguien que antes descartó participar en política “en un país como éste, que no agradece nada. Yo no voy a sacrificar a mi familia por este país de desagradecidos, desleales y cafres”. En Colombia, un cafre es una persona bárbara, incivilizada.
Durante su campaña electoral, aseguró que formaría el gobierno de “los nunca”, de la sociedad olvidada por los políticos tradicionales. Sin embargo, recibió los apoyos de todos los partidos de la derecha, de los grandes cacicazgos regionales, de la práctica totalidad de los medios de comunicación y de todo el gran empresariado. Nadie lo puede acusar de desagradecido: su gabinete está conformado por miembros de la oligarquía que por dos siglos se repartió el país, por familiares o peones de los clanes que le dieron su respaldo, ex funcionarios del uribismo y representantes de los dueños de los capitales. Por ejemplo, la ministra de Deporte es hermana del poderoso alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y carece de experiencia en el ámbito. La ministra de Salud es la dirigente del gremio que agrupa a las aseguradoras que han saqueado al país y que niegan servicios a los ciudadanos como herramienta de extorsión para exigir más dinero al Estado. Aunque aseguró que “la educación no puede ser un instrumento de adoctrinamiento ideológico” y “las aulas pertenecen al conocimiento, la ciencia, nunca a la propaganda política”, su ministra de Educación es una ultraconservadora que representa a movimientos cristianos. En lo que ha sido honesto es en su intención de reactivar la economía del despojo dando vía libre a petroleras y mineras.
En su discurso citó al dirigente histórico del Partido Conservador Álvaro Gómez Hurtado –cuyo hijo es ahora ministro de Hacienda–, sobre quien dijo: “Tenía razón: la violencia no ha solucionado ningún problema de Colombia, sólo ha multiplicado nuestras tragedias”. Sin embargo, todo su programa de seguridad consiste en desatar el terrorismo de Estado y traer de vuelta el paramilitarismo. Este fenómeno alcanzó su clímax durante el gobierno del genocida Álvaro Uribe (2002-2010), cuando el ejército dio apoyo activo a los escuadrones de la muerte formados por latifundistas para aniquilar toda resistencia campesina. Ésa es la política de seguridad que De la Espriella ha elogiado, que defendió en tribunales y que promete revivir. Ésta incluye fumigaciones con glifosato sobre plantaciones de coca, que fueron un programa estrella del uribismo, el cual destruyó indiscriminadamente cultivos lícitos e ilícitos, envenenó la tierra, dejó a decenas de miles de campesinos sin sustento y asesinó por intoxicación a un número incuantificado de personas, en su mayoría indígenas.
Como todos los ultraderechistas, De la Espriella vocifera en nombre de la libertad, pero como litigante persiguió a más de 100 periodistas mediante demandas civiles dirigidas a intimidar cualquier voz crítica con sus actividades y llevar a la bancarrota a quienes denunciaron sus relaciones con paramilitares, políticos corruptos y empresarios inescrupulosos. Esos periodistas saben bien lo que espera a cualquiera que exprese disenso ahora que el abogado de narcos cuenta no sólo con el poder económico, sino con toda la fuerza del Estado y la complicidad de los medios de comunicación.
Son tiempos oscuros los que aguardan a Colombia, la mitad de cuyos electores se dejó arrastrar por el espejismo de un nacionalismo de oropel, un discurso de mano dura en materia de seguridad y la promesa de una restauración de valores ultramontanos que no tienen cabida en una sociedad democrática y plural.

Cuba “no escapará de la soga”; EU le impedirá salir de la crisis: Rubio
Advierte que la apertura económica de la isla no tendrá éxito
Washington aumentará la presión contra La Habana en los próximos dos años y medio, afirma // La vida se volvió dura y triste, lamenta habitante del país caribeño
▲ Sin combustible para vehículos ni electricidad para el sistema de bombeo de agua, los habitantes de Matanzas deben acarrear el vital líquido largas distancias en todo tipo de carretilla.Foto Afp
De La Redacción Con Información De The Independent
Periódico La Jornada   Sábado 8 de agosto de 2026, p. 17
El secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, declaró que con la ofensiva económica sin precedente de Washington contra La Habana “lo que intentamos enseñarles es que no hay escapatoria” y descartó que puedan tener éxito las nuevas medidas de apertura económica en la isla para enfrentar la crisis ocasionada por este bloqueo, porque “cada vez que crean un nuevo mecanismo para intentar escapar de la soga, simplemente se lo cerramos”, añadió en entrevista con Axios.
La economía cubana –muy afectada por más de 60 años de bloqueo económico estadunidense– colapsa lentamente debido a las aplastantes sanciones estadunidenses impuestas desde enero contra al menos 40 entidades, desde empresas extranjeras que operan en la isla hasta conglomerados estatales locales de combustible, banca y minería, a lo que se suman las reiteradas amenazas del presidente Donald Trump de lanzar un ataque militar contra la nación caribeña.
El 29 de junio el gobierno cubano formalizó una estrategia de apertura económica para enfrentar la asfixia ocasionada por la presión estadunidense, que según Rubio son esfuerzos para “ganar tiempo simulando reformas mientras busca maneras de evadir las sanciones” de la Casa Blanca. El funcionario prometió seguir “cerrando” las maniobras de Cuba para salir adelante. “Desde luego no pueden esperar a que nos rindamos. Esto no va a de-saparecer en los próximos dos años y medio”, advirtió.
Rubio, de ascendencia cubana, destacó que luego de que el Pentágono secuestró a Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, hasta entonces principal proveedor de petróleo a La Habana, “por primera vez en la historia de Cuba, el país carece de dos cosas en las que siempre ha confiado: un patrocinador externo y la falta de atención de Estados Unidos hacia el país como una prioridad absoluta”.
Resaltó que “no van a conseguir un patrocinador en los próximos dos años y medio, así que esa es la dinámica que ha cambiado, eso los ha puesto en una situación muy difícil”.
Según Axios, Estados Unidos busca cultivar relaciones con funcionarios cubanos con el fin de construir una coalición que impulse un cambio de gobierno, por lo cual Rubio habría conversado con Raúl Castro –nieto del ex presidente del mismo nombre– para liderar ese proceso.
Tras las nuevas sanciones impuestas esta semana contra filiales del conglomerado militar cubano Grupo de Administración Empresarial SA (Gaesa), Rubio señaló que Washington continuará aumentando la presión sobre Cuba.
“Mi nivel de confianza es que, cuando esta administración termine, como mínimo, Cuba estará en una senda irreversible hacia un futuro diferente”, sentenció.
El Departamento de Estado, insistió ayer en calificar de “red corrupta” a Gaesa y así justificar sus recientes sanciones a empresas extranjeras que mantengan vínculos con el conglomerado cubano.
En este contexto, los cubanos relatan su lucha por sobrevivir mientras los apagones –que duran incluso días– hacen que la vida sea “difícil, dura y triste, y cuando por fin hay electricidad no se puede hacer todo a la vez: lavar la ropa, planchar, cocinar, ordenar las habitaciones porque es imposible en la oscuridad, e incluso refrescarse un poco del calor. Lo que antes hacíamos en 10 horas, ahora tenemos que lograrlo en dos”, lamenta una persona entrevistada por The Independent en La Habana.
Los apagones han provocado el colapso del transporte público y del vital sector turístico, agravan la escasez de medicamentos y alimentos. Los cubanos se adaptan a las duras condiciones utilizando pequeños generadores y paneles solares, cocinando con leña y almacenando agua, ya que la falta de electricidad afecta el suministro del vital líquido.

México SA
Cuba, “Gaza silenciosa” // Seis décadas de asedio // Fuera el ilegal bloqueo
Carlos Fernández-Vega
▲ Desde enero, Washington recrudeció su cerco económico contra la isla.Foto Afp
De qué proporción es el ilegal bloqueo a Cuba y el efecto adicional por el cotidiano “refuerzo” (constantes “sanciones” de la despótica Casa Blanca), que expertos en derechos humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) advierten y subrayan (de forma extemporánea, porque esta tiránica agresión acumula más de seis décadas) que la comunidad internacional debe actuar de inmediato para evitar que la mayor de las Antillas se convierta en “una Gaza silenciosa”, es decir, un genocidio promovido por el gobierno estadunidense (con sus 14 presidentes en esos sesenta y pico de años; de Dwight D. Eisenhower a Donald Trump, incluidos sus dos periodos).
En ese periodo, Cuba ha permanecido sitiada y en alerta máxima por las constantes cuan brutales agresiones de Estados Unidos (convalidadas por buena parte de la comunidad de naciones, que si bien apoya a la isla y, desde 1992, vota a favor del fin del ilegal bloqueo, en los hechos no trasciende su discurso, porque se agacha ante la Casa Blanca). En ese periodo, han sido enormes los costos sociales y económicos para los cubanos (de estos últimos se han hecho cálculos por cientos de miles de millones de dólares), pero no en lo político, porque el ilegal bloqueo y cada agresión adicional (las constantes “sanciones”) sólo han fortalecido su decisión de mantener una patria soberana y digna.
La Jornada lo reseñó así: “expertos en derechos humanos de la ONU instaron a la comunidad internacional a actuar con rapidez para evitar que Cuba se convierta en una ‘Gaza silenciosa’, como consecuencia de las sanciones impuestas por Estados Unidos, en momentos en que el gobierno de Trump reforzó su bloqueo e impuso nuevas medidas coercitivas a cinco entidades de la isla y a ocho personas que, aseguró, sin presentar pruebas, ayudan a La Habana a adquirir armas y mantener relaciones con ejércitos extranjeros”.
Algo más: “Washington recrudeció en enero el bloqueo económico que mantiene contra la isla desde 1962, con un cerco petrolero y otras medidas coercitivas que han agravado la situación económica y provocado una grave escasez de alimentos, medicinas y frecuentes apagones en todo el país. Los alimentos nunca deben utilizarse como instrumento de presión política; las medidas que privan deliberadamente a una población de los medios para sobrevivir atentan contra las garantías más básicas del derecho a la vida y menoscaban la esencia de la dignidad humana; el gobierno de Estados Unidos debe poner fin a todas las amenazas y actos hostiles contra la soberanía de Cuba y revocar todas las medidas que ha impuesto a la isla y que son contrarias al derecho internacional; el Consejo de Seguridad y la Asamblea General deberían abordar urgentemente estas amenazas como una cuestión de paz y seguridad internacionales; para millones de cubanos, conseguir agua y comida, desplazarse de un lugar a otro e incluso dormir se ha convertido en un desafío cotidiano; la energía, el transporte, el riego y los servicios básicos están fallando; esta situación afecta de manera desproporcionada a mujeres, niños, personas mayores y otros grupos vulnerables”.
Sin embargo, a lo largo de esas seis décadas y pico, la propia ONU ha fingido demencia sobre la permanente agresión a Cuba (igual que sobre la “cuestión” palestina y el genocidio en Gaza, ha mantenido impune al sionismo y a su más reciente cabeza visible, el hampón Benjamín Netanyahu), por lo que igual de urgente es que las naciones representadas en la ONU, y que año tras año votan a favor de Cuba y contra el ilegal bloqueo, pasen del discurso a los hechos y actúen en consecuencia.
Y los cretinos del gobierno estadunidense (sin importar quién ocupe la Casa Blanca) repiten como pericos el falso discurso, como el más reciente, el impresentable cuan histérico Marco Rubio, quien, sin prueba alguna, grita enloquecido: “Cuba patrocina el terrorismo, espía a Estados Unidos, arma a radicales violentos de izquierda, difunde una ideología marxista perniciosa y sirve de base para Rusia, China e Irán a sólo 145 kilómetros de nuestras costas. Washington no tolerará que un Estado canalla albergue operaciones militares, de inteligencia y terroristas hostiles en nuestras fronteras”.
Entonces, dejen vivir en paz a Cuba y a los cubanos; fuera manos gringas, fin del bloqueo y mayor congruencia de la comunidad de naciones.
Las rebanadas del pastel
La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones informa que faltan de vincular a la CURP 51.5 por ciento de líneas de celular. Bien, pero con Telcel es imposible el registro en línea, especialmente ahora que para algunos números el plazo vence en una semana. ¿Entonces?
X: @cafevega   cfvmexico_sa@hotmail.com