sábado, 4 de julio de 2026

Venta promedio de autos chinos en México es casi la mitad del promedio nacional: experto.

Vehículos eléctricos MG Cyberster de fabricación china esperan a ser cargados en un barco para su exportación en un depósito de automóviles en Yantai, provincia oriental china de Shandong, el 25 de junio de 2026. Foto: Afp   Foto autor
Alejandro Alegría
03 de julio de 2026 18:19
Durante el primer trimestre de 2026, la venta promedio de autos chinos en México se ubicó en 22 unidades por agencia al mes, cifra que es prácticamente la mitad del promedio nacional de 40 unidades, de acuerdo con Eric Ramírez, director regional en América Latina de Urban Science.
El experto en el sector automotriz comentó en un foro organizado por la AMDA que actualmente, cerca de 400 agencias representan a las marcas chinas en el país, frente a un total de casi 3 mil distribuidoras de todas las marcas.
Consideró que existe un desequilibrio entre el número de puntos de venta y el volumen comercializado, lo cual anticipa un proceso de depuración y consolidación en el corto plazo.
Ramírez destacó que las marcas chinas están apostando fuertemente por el mercado mexicano, avanzando en la formalización de sus operaciones a través de subsidiarias propias, que ya concentran el 60 por ciento de las ventas.
Agregó que el 38 por ciento restante proviene de esquemas de importación mediante alianzas con marcas occidentales, mientras que apenas 2 por ciento opera bajo el modelo tradicional de importadores. Mencionó que esta evolución refleja un compromiso de largo plazo con el país, respaldado por la mejora en la transparencia de reporte ante el INEGI, que ya alcanza a 64 por ciento de las marcas chinas.
No obstante, comentó que el redimensionamiento del mercado aparece como inevitable. La sobredensidad de agencias, con ventas por debajo de los estándares de rentabilidad, obliga a cierres y reubicaciones.
Acotó que la estrategia busca alcanzar un equilibrio sostenible, es decir, alrededor de 30 a 50 mil unidades anuales en un máximo de 100 puntos de venta, con promedios cercanos a 40 autos vendidos por agencia.
Apuntó que a pesar del crecimiento y su integración gradual al mercado, la instalación de una planta de fabricación de autos chinos en México luce complicada, sobre todo en el contexto de la decisión de Estados Unidos sobre la revisión del T-MEC.
Señaló que para que una operación industrial de este tipo sea rentable, requiere al menos 100 mil unidades anuales, un nivel que pocas marcas alcanzarán en los próximos años. Por ahora, la apuesta seguirá centrada en ventas locales y la consolidación de la red de distribución, mientras la entrada de inversiones productivas de gran escala permanece en pausa.
De acuerdo con datos oficiales, el director regional de Urban Science señaló que en México hay 42 empresas de autos ligeros y 30 de vehículos pesados, pero de todas solo 13 ya tienen un volumen importante y ventas, mientras que sólo tres o cuatro apuntan a producir y vender entre 30 mil y 50 mil unidades anuales.
Agregó que la depuración de marcas viene desde China, donde tenían más de 300 marcas y el gobierno anunció que debían reducir ese número, por lo que algunas ya han estado comprando a sus competidores en el gigante asiático.

Peso concluye con ligera ganancia una semana marcada por la revisión del T-MEC
Billetes de diferente denominación. Foto Banxico   Foto autor
La redacción y Reuters
03 de julio de 2026 18:55
El peso mexicano terminó prácticamente estable frente a la sesión anterior, en medio de un debilitamiento del dólar y al cierre de una semana con menor liquidez en los mercados, debido al feriado en Estados Unidos por el Día de la Independencia y marcada por la revisión del tratado comercial de América del Norte (T-MEC).
En operaciones al mayoreo, el tipo de cambio quedó en 17.47 pesos por dólar, mismo nivel del jueves, de acuerdo con el precio de cierre del Banco de México, mientras que en la semana la moneda mexicana avanzó 2 centavos (0.15 por ciento).
Los inversores siguieron analizando el futuro del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, después de que el miércoles, el gobierno de Donald Trump se negó a prorrogar el pacto, lo que abre un plazo de diez años para su liquidación gradual, mientras Washington busca cambios para intentar recuperar los puestos de trabajo en el sector manufacturero.
En la sesión se dio a conocer el índice de confianza del consumidor, que en junio se ubicó en 43.8 puntos, lo que significó un aumento mensual de 0.4 puntos, sin embargo, en el balance anual retrocedió 1.8 por ciento.
“Con ello, el indicador mostró una recuperación tras haber anotado en mayo su nivel más bajo en más de cuatro años. Sin embargo, en términos anuales, registró una disminución de 1.8 pts, hilando dieciocho meses consecutivos en contracción”, dijo Monex en un reporte.
El índice dólar, medido con el cruce de la divisa estadunidense frente a seis monedas, retrocedió fuertemente el jueves y mantuvo la tendencia bajista el viernes, lo que lo llevó a su mayor descenso semanal desde abril, ante menores expectativas de un alza de tasas por parte de la Fed.
Los operadores también analizaron los débiles datos de empleo en Estados Unidos divulgados en la víspera, cuando se reportó que el crecimiento del empleo creció menos de lo esperado en junio y los datos del mes anterior se revisaron a la baja; la tasa de desempleo descendió a 4.2 por ciento, lo llevó a los operadores a reducir las expectativas de un alza de tasas de interés por parte de la Reserva Federal (Fed) en el corto plazo.
Por su parte, el índice referencial de la Bolsa Mexicana de Valores concluyó con un descenso marginal de 0.02 por ciento, al cerrar en 67 mil 60.49 puntos; en la semana acumuló un retroceso de 0.24 por ciento.
Los títulos del Grupo Aeroportuario del Sureste (ASUR) perdieron 2.16 por ciento a 531.03 pesos y encabezaron los descensos, mientras que los papeles de conglomerado industrial y minorista Grupo Carso retrocedieron 1.31 por ciento a 126.28 pesos. Por el lado de las alzas destacaron las acciones del minero Grupo México, que avanzaron 0.92 por ciento a 199.35 pesos.

La política fiscal coadyuvó a reducir la brecha en ingresos
Revelan datos de hacienda el avance de 2018 a 2024
Declinó 5.3% la diferencia entre quienes más ganan y los que menos perciben
Dora Villanueva
Periódico La Jornada   Sábado 4 de julio de 2026, p. 13
México redujo en seis años la brecha entre las personas que más ingresos perciben y las que menos, y en buena medida se explica por el aumento al salario mínimo; además, la reducción en esta desi-gualdad tuvo mayor alcance con la captación de impuestos y la distribución del gasto público, como las políticas con las que interviene el Estado para redistribuir, de acuerdo con información oficial.
Por sí misma, la brecha entre las personas que pertenecen al 10 por ciento de la población con los ingresos más altos y aquella del decil con menos ingresos se redujo en 5.3 puntos porcentuales entre 2018 y 2024, de acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), que se levanta de manera bianual.
Sin contar el impacto de la política fiscal en la distribución, en 2018, de cada 100 pesos de ingreso nacional, las personas del decil X –el de más altos ingresos– concentraron 32.2 pesos, 14.6 veces más que los 2.2 pesos que captaron las personas del decil I, la población con las menores entradas monetarias.
Ese mismo comparativo mostró que en 2024 de cada 100 pesos de ingreso, 27.5 fueran para las personas del decil X y 2.8 pesos al decil opuesto.
Así, la brecha se redujo en seis años, pero aún con ello, lo que capta población de mayores ingresos es 9.8 veces más que lo ingresado por quienes se encuentran entre el 10 por ciento con menores percepciones económicas.
Diego Merla, coordinador de la estrategia de Justicia Fiscal de Oxfam México, explicó que este dato, el cual “es justo el ingreso antes de que el Estado intervenga, antes de que cobre impuestos o que transfiera dinero mediante programas sociales y otras políticas públicas”, da cuenta del impacto de los aumentos al salario mínimo, siendo la política que más impacto ha tenido en el hecho de que el ingreso se distribuya de manera más justa.
El retorno tributario
Esa reducción de la desigualdad de ingresos sólo por las condiciones del mercado es el punto de partida, pero también la política fiscal participó, muestran los informes sobre Distribución del pago de impuestos y recepción del gasto público por deciles de hogares y personas, que publica cada año Hacienda.
En el más reciente, de 2026, la dependencia recuperó los datos de la ENIGH para destacar que, ya contado el efecto de los impuestos, se redujo la participación de las personas del decil X, a 25.5 pesos de cada 100 mientras aumentó en el decil opuesto, el de la población con menos ingresos, a 3.2 pesos.
En 2018, ya contado el efecto de los impuestos, 28.3 pesos de cada 100 del ingreso nacional se quedaba entre los ciudadanos con mayores entradas monetarias, en tanto que el 10 por ciento con menores ingresos sólo se quedaron con 2.6 pesos de cada 100.
Por el lado del gasto, donde también se integran las transferencias por programa sociales, mientras cada una de las personas que se encuentran en el decil con más ingresos captó 26.3 pesos de cada 100 en 2018, para 2024 se registró una reducción a 23 pesos. Entre la población del decil I pasó de 3.4 a 4.3 pesos.
Con esta cifras consignadas en sus informes, Hacienda apuntó: se puede “inferir un papel redistributivo de la política fiscal, atribuible tanto a la progresividad del sistema impositivo, donde contribuyen en mayor medida los hogares con mayores recursos, como a la política de gasto público por medio de la cual se redistribuyen recursos a la población de los deciles bajos de ingreso”.
Merla subrayó que se puede confirmar que a través del gasto y las transferencias sociales se puede ver una mayor impacto en la distribución del ingreso, lo que ha permitido que más de 13.4 millones de personas hayan salido de la pobreza por ingreso. “Es un resultado positivo a todas luces”, reconoció, pero el pendiente se encuentra en el lado tributario, consideró.
Sobre todo porque una política de redistribución no sólo se queda en el ingreso, que es un flujo, sino también porque se tiene que dirigir a la reducción de la desigualdad de la riqueza, que es donde realmente está la acumulación.
Merla enfatizó que los datos, como se captan hasta ahora, infravaloran la desigualdad, dado que el decil X se encuentran personas con ingresos de 80 mil pesos mensuales hasta magnates como Carlos Slim.
Apuntó que en los datos reportados por Hacienda se puede “observar algo del efecto de haber puesto más énfasis en cobrar deudas de grandes contribuyentes”.
Sin embargo, en tanto no se cambie la estructura de los impuestos, “no habrá un impacto mayor del sistema fiscal en reducir las desigualdades y en distribuir mejor el ingreso”.