Camilo Daniel Pérez*
27 de julio de 2026 00:03
La encíclica “Magnífica Humanidad” del papa León XIV puede leerse en una “clave disruptiva y profética”. Disruptiva, porque produce una ruptura brusca, poniendo los puntos sobre las íes mediante propuestas y contrapropuestas inequívocas. Profética: hablamos del profetismo bíblico. El profeta denuncia el pecado, el error, las desviaciones que le hacen daño a la humanidad y a la naturaleza entera, al mundo en que vivimos; por otra parte, anuncia de manera diáfana el camino y no los senderos por los que deberemos transitar, que son los caminos dispuestos por Dios para la humanidad, haciendo de ella una magnífica humanidad.
Una síntesis apretada y esquemática de este importante documento del Papa:
En su introducción, la encíclica hace una primera disrupción, planteando dos maneras antagónicas de construir dos edificios, dos imágenes bíblicas: la construcción de la torre de Babel (Gén. 11,1-9) o la reconstrucción de los muros de Jerusalén (Ne. 2-6). La torre de Babel simboliza la soberbia de la humanidad construyendo sin la presencia de Dios. Se usa la técnica para dominar. En cambio, la reconstrucción de Jerusalén simboliza la presencia de Dios hecho un ser humano en Jesucristo, el trabajo en equipo, el diálogo entre hombres y mujeres, el entendimiento y buscar la técnica como servicio para el bien común. Aquí la pregunta fundamental es: ¿cuál de los dos caminos elegimos? Estas dos construcciones serán el motivo central, la idea recurrente a lo largo de la encíclica.
Otra disrupción entre la comunidad eclesial, que no es ajena a la realidad y ayuda a leerla desde los valores de la doctrina social de la Iglesia, y la comunidad política, la cual, actuando con total independencia y autonomía, puede servirse de los principios orientadores de la mencionada doctrina social de la Iglesia. (capítulo primero).
A lo largo de la encíclica se nos habla del “bien común” como proyecto compartido a favor del pueblo, contrapuesto a la “propiedad privada”, que busca la concentración de bienes en pocas manos, así como la subsidiariedad, que significa corresponsabilidad, contrapuesta al acaparamiento con meras gestiones paternalistas y asistencialistas. Habla de la globalización de la solidaridad, que se da mediante confianzas mutuas y apoyos entre iguales, contrapuesta a la globalización de la indiferencia, en la que se dan desconfianzas, individualismos, competencia desleal y abuso de la naturaleza. Por otra parte, hay que trabajar por la justicia social, que busca el desarrollo humano integral para todos los seres humanos y todo el ser humano, contrapuesta a la cultura del descarte, con formas y estructuras que producen desigualdad y acumulación de bienes en unos cuantos. (capítulo segundo).
La disrupción más importante del documento es entre la “Magnífica Humanidad”, cuyo centro son las personas y los pueblos, el discernimiento entre el bien y el mal, contrapuesta a la inteligencia artificial (IA), a la que sólo le interesan las personas como engranaje de un sistema y la naturaleza como objeto de explotación, concentración del poder en el mundo digital mediante la técnica y la ciencia. Busca la superación (o supresión) de todo lo humano; le falta corazón. No conoce el amor. Simula la comunicación humana. Es urgente reglamentar el uso de la IA. (capítulo tercero).
En el capítulo cuarto, el Papa previene que fácilmente, en esta era digital, de manera explícita, pero también de manera muy sutil y silenciosa, en el uso de la técnica, de los datos y los algoritmos, se pierden los valores fundamentales del ser humano, como son la verdad universalmente válida, lograda mediante el diálogo honesto y objetivo, contrapuesta a la construcción de la verdad, en la que no hay distinción entre hechos y ficción; el valor del trabajo humano, que acrecienta la dignidad de nuestras vidas y de los trabajadores, centrado en la persona y no en el rendimiento, contrapuesto a la agudización del desempleo, considerando a la persona humana como un medio y no un fin, sin tomarla en cuenta. La tecnificación excluye a mucha gente, descartada ante una acelerada transición digital y robótica; la economía del bien común, a favor de las personas y del medio ambiente, contrapuesta a una economía eficiente para el mero éxito individual. Especulación en la bolsa de valores (criptomonedas). La libertad del ser humano, mediante responsabilidad compartida, genera oportunidades de crecimiento, justicia y fraternidad, contrapuesta a la revolución digital, con formas muy sutiles de dependencia y de control social mediante la economía digital, que crea nuevas y ocultas esclavitudes.
En el capítulo quinto, disruptivamente, el Papa presenta la civilización del amor, mediante un orden social en el cual la justicia y la caridad se entrelazan y en el que el amor sea principio de organización económica, política y cultural, contrapuesta a la cultura del poder, que va “normalizando” la guerra como instrumento de política internacional, tomando las decisiones con base en cálculos de fuerza. Se mira al mundo bajo el esquema de “amigo-enemigo”.
Esta encíclica, escrita en el umbral de un cambio de época, es, además de una gran síntesis de la doctrina social de la Iglesia, una doctrina por desgracia olvidada por muchos pastores.
*Presbítero
Incendios en España igualan tamaño de toda la superficie de la CDMX
Armado G. Tejeda Correponsal
Periódico La Jornada Lunes 27 de julio de 2026, p. 21
Madrid. Los incendios forestales que continúan en el suroeste de Francia y en los alrededores de la capital de España, obligaron a evacuar a más de 260 mil personas tras arrasar casi 120 mil hectáreas en ambos países, en medio de la emergencia por la tercera ola de calor que cubre Europa, vinculada al cambio climático y al calentamiento global.
España enfrenta la peor crisis de incendios de su historia, con al menos tres focos activos que a su paso devoran bosques milenarios, fincas rurales y urbanizaciones abandonas. El más grave en la historia del país es el de Ávila, con más de 50 mil hectáreas arrasadas en tan sólo tres días, al que se suman los de la sierra oeste de Madrid, con un total de cerca de 82 mil hectáreas calcinadas en esta semana. La magnitud de la emergencia mantiene un balance conjunto que supera las 110 mil personas afectadas.
Desde el inico del año, los incendiós arrasaron 152 mil 678 hectáreas, según la última actualización del Ministerio para la Transición Ecológica; seis veces más que en el mismo periodo en 2025. El terreno quemado en España en lo que va de año equivale a la totalidad de la superficie de la Ciudad de México.
En Francia, continúan los incendios forestales en la región de la Gironda, donde ya arrasaron más de 42 mil hectáreas y obligaron a evacuar a más de 250 mil personas en una región, a cerrar una gran autopista y a interrumpir los trenes al sur de la ciudad, ante el avance del fuego que se encuentra a entre “25 y 30 kilómetros” de Burdeos y a “15 kilómetros” de su metrópolis; mientras la calidad del aire es pésima y presenta un grave deterioro en la región por las flamas y el humo.
Fuego no cesa en Francia
El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, indicó que el fuego calcinó “42 mil hectáreas”, una zona cuatro veces el tamaño de París.
“Dos mil 500 bomberos, incluido un grupo suizo” así como “18 medios aéreos” y el avión militar A400M, trabajaron ayer en contener el fuego, detalló. Los incendios quemaron aproximadamente 115 mil hectáreas en Francia desde que inició el año, y se están “combatiendo entre 30 y 40 incendios simultáneamente cada día” declaró al canal de televisión France y estimó que en 2026 se han registrado “más de 13 mil incendios” en el país.
La prefecta de Gironda, Sophie Broca, informó que el fuego destruyó 240 viviendas y advirtió que a partir de mañana “las temperaturas volverán a subir”, un factor que podría “agravar el fenómeno”.
Con información de Reuters y Afp
La otra oposición
David Penchyna
El colapso del sistema de partidos tradicional en México no ocurrió por desgaste gradual, sino por demolición telúrica en 2018. El triunfo avasallador de Morena y la posterior consolidación de su proyecto político no sólo reconfiguraron el mapa electoral, sino que borraron eficazmente el esquema de pesos y contrapesos que articuló la postalternancia mexicana durante dos décadas. Desde entonces, las fuerzas opositoras tradicionales han naufragado en un limbo discursivo e ideológico, incapaces de erigirse como una alternativa creíble en las urnas o de arrebatar el control de la narrativa pública.
Esta atrofia partidista provocó una mutación inédita en la dicotomía del poder en México. La dinámica política ya no se define mediante la tensión entre el partido en el gobierno y una oposición parlamentaria que aspira a remplazarlo. En el imaginario colectivo y en los hechos, el contrapeso real frente al poder central ya no habita en el Congreso de la Unión ni en los gobiernos locales: se localiza en la relación bilateral con Estados Unidos. Ante el vacío de la política doméstica, Washington se ha convertido en el único actor con la escala, la narrativa y los mecanismos de presión capaces de acotar las decisiones del Ejecutivo mexicano.
Este fenómeno ocurre en un momento en que la Casa Blanca rediseña su doctrina estratégica para América Latina. Con reminiscencias del macartismo de la guerra fría, la administración estadunidense despliega una agenda de contención geopolítica para frenar, condicionar y debilitar a los gobiernos de izquierda en la región. Esta lógica de alineamiento doctrinal ha encontrado terreno fértil en países como Argentina, El Salvador, Chile, Colombia, Perú y Ecuador, donde la influencia del modelo conservador de Washington ha ganado tracción mediante consensos en materia de seguridad, política exterior e inversiones.
No obstante, el bloque continental encuentra su mayor resistencia en los dos gigantes demográficos y económicos de la región: Brasil y México. Ambos países resisten la retórica “anticomunista” e instrumentalizan su soberanía como bandera de política interna.
Esta geopolítica de confrontación no es casual, responde también a dinámicas de poder interno en Estados Unidos. La postura hacia América Latina se ha convertido en la plataforma de proyección política del secretario de Estado, Marco Rubio. Al asumir la vocería de la línea dura contra la izquierda latinoamericana, Rubio se posiciona estratégicamente como el heredero ideológico del movimiento republicano y una alternativa sólida para suceder a Donald Trump, utilizando la agenda hemisférica como su principal activo electoral.
En este tablero, la relación entre México y Estados Unidos ha quedado atrapada en un bucle de fricción permanente. La agenda bilateral transita por un ciclo recurrente donde la seguridad y la economía se intercalan como instrumentos de presión: señalamientos de vínculos con el narcotráfico, amenazas arancelarias, cierres fronterizos y crisis migratorias.
Sin embargo, reducir esta dinámica a berrinches de política coyuntural sería un error de lectura analítica. Los aranceles y la retórica antinarcóticos son la superficie visible de un engranaje mucho más profundo y de largo plazo: el rebalanceo del poder estratégico en América Latina.
Para la Casa Blanca, subordinar a México a su lógica de seguridad continental no es sólo una necesidad doméstica, sino la piedra angular para asegurar el dominio de Norteamérica frente al avance geopolítico de otros actores globales. Para el gobierno mexicano, la resistencia a estas presiones funciona como el principal combustible de cohesión política interna.
En conclusión, la política exterior mexicana se ha transformado en la verdadera política interior. Ante una oposición atomizada que observa el debate público desde la periferia, la ciudadanía y los mercados perciben que las únicas líneas rojas al poder en México se trazan en Washington.
Mientras el bucle de aranceles y acusaciones continúe, la relación bilateral seguirá operando como el verdadero sistema de pesos y contrapesos del país: una danza de alta tensión entre la necesidad de integración económica y la defensa de la autonomía política en el nuevo orden latinoamericano.
El sulfuroso olor del sargazo que llegó para quedarse en el Gran Caribe
Foto Cuartoscuro Foto autor
Iván Restrepo
27 de julio de 2026 00:01
Mucha información existe ya sobre el arribo del sargazo a las costas de Quintana Roo y a los países del Gran Caribe. Este año llegó masivamente. Aunque cumple un papel ecológico importante, pues sirve de alimento y refugio para muchas especies marinas, al llegar al litoral afecta formaciones de coral, pastos, la arena de las playas; al turismo, la pesca y la salud de las personas expuestas, pues el alga puede concentrar arsénico, mercurio y cobalto. Y al descomponerse, emite un olor sulfuroso que impide la presencia de gente en las playas.
En los dos sexenios gubernamentales anteriores, se anunciaron programas integrales para enfrentar la situación, pero los resultados dejaron mucho que desear. En junio de 2019, durante el mandato de López Obrador, representantes de 13 países caribeños y científicos de Estados Unidos y México se reunieron en Cancún para fijar estrategias destinadas a controlar la llegada del sargazo a sus litorales. No se supo más de lo allí acordado.
Días antes, López Obrador presentó su plan de gobierno para impedir que el alga llegara a las playas del país. Responsable de esa tarea, la Secretaría de Marina, en coordinación con la de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el sector empresarial, los gobiernos de Quintana Roo y los municipios afectados. La recolección en altamar por medio de buques sargaceros se incrementó desde entonces. Pese a ello, a las barreras de contención en partes de litoral y a que hay más equipos que lo recogen mecánicamente en la playa, la magnitud del fenómeno desborda todas las medidas.
Con sobrada razón, la comunidad científica advierte de una catástrofe ambiental en los ecosistemas marinos de la región. Ha sido básico el papel de dicha comunidad en el conocimiento del problema y sus soluciones. Nuestro diario destaca por publicar los trabajos de 27 especialistas en dos suplementos de La Jornada Ecológica.
Entre las instituciones donde laboran dichos científicos, destaco el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (Cicese); el Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables, el de Investigaciones Oceanológicas de la Universidad Autónoma de Baja California, El Colegio de la Frontera Sur y el Cinvestav del Politécnico Nacional. Existen además laboratorios suficientes para analizar el alga y sus efectos en el ambiente marino, el litoral y la población expuesta.
La actual administración heredó, agravado, el problema. Para buscar la mejor forma de resolverlo, en su reciente visita a Quintana Roo, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció un plan integral en coordinación con la iniciativa privada para recoger el alga en altamar, triturarla allí lo más posible pues, descompuesto, no puede usarse como alimento para animales ni en procesos industriales. Luego, trasladarla a un lugar adecuado. Hay ya en Puerto Morelos un predio para instalar el Parque de Economía Circular para Sargazo, pero se desconocen las bases técnicas y financieras para su funcionamiento. Si se deposita en lugares sin la infraestructura adecuada, contamina los vitales acuíferos de la península de Yucatán. También anunció la integración de un comité científico para estudiar el problema y diseñar la mejor estrategia para atenderlo.
Como se advierte en el editorial de La Jornada del pasado 19 de julio, hay que abordar el origen de lo que sucede: el calentamiento del océano por el cambio climático y la deforestación de la Amazonia y la Orinoquia en aras de la ganadería extensiva y los monocultivos, como la soya, que provocan el vertido masivo de fertilizantes al mar, abonos ideales para el crecimiento del alga. Y en cuanto al comité científico anunciado por la Presidenta, algunos especialistas opinan que es mejor establecer una buena coordinación desde una investigación. Con un director, un responsable administrativo y una secretaria. Reuniones virtuales y presenciales periódicas para discutir planes, avances y logros. También, una convocatoria de la Secretaría de Ciencia y Teconolgía y el empresariado del Caribe, para apoyar estudios que tracen los mejores caminos para resolver el problema.
Como lo expresé en los nueve artículos que he publicado aquí sobre el sargazo, debemos aprender a convivir con él. Llegó para quedarse por muchos años.