▲ Autoridades venezolanas indicaron que han sido rescatadas de entre los escombros a 6 mil 461 personas. En la imagen, labores en La Guaira, la zona más devastada por los terremotos.Foto Ap
Ángel González Especial para La Jornada
Periódico La Jornada Miércoles 1º de julio de 2026, p. 20
Caracas. Al cumplirse el sexto día desde que ocurrieron los dos sismos que estremecieron a Venezuela, el gobierno reportó que la cifra oficial de fallecidos ascendió a mil 942 y la de heridos a 10 mil 571, así como 15 mil 866 damnificados.
Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento y vocero gubernamental, ofreció datos que apuntan hacia la posibilidad de un cálculo general de las pérdidas humanas, aunque el gobierno ha evitado hablar de de-saparecidos, limitándose al registro de casos confirmados.
Rodríguez explicó que después de un análisis con sobrevuelos de drones, del censo, encuestas a los atendidos en los hospitales y los testimonios de familias y rescatistas, “calculamos que aproximadamente 30 mil personas se encontraban en las zonas de Caraballeda y Catia La Mar en el momento de los dos terremotos.
“En los primeros momentos después de la emergencia se calcula que aproximadamente entre 13 mil 400 y 13 mil 500 personas lograron salir por ellas mismas o ayudados por sus familiares de la zona de desastre”, declaró.
Agregó que el primer día luego del fenómeno, hace una semana, con el esfuerzo de los funcionarios locales, voluntarios y familiares fueron rescatadas 2 mil 407 personas en el eje Catia La Mar-Caraballeda.
El total hasta ayer fue de “6 mil 461 rescatados”, y “si a eso le sumamos las 13 mil 400 a 13 mil 500 personas que pudieron salir por sus medios o ayudados por amigos y familiares, podemos estar en una cifra de 19 mil 861 personas que salvaron la vida en La Guaira en esas horas terribles”.
Rodríguez no lo dijo, pero las cifras ofrecidas por él permiten hacer un cálculo de las posibles pérdidas totales. Si el gobierno estima en 30 mil la cantidad de personas que estaban en la zona al momento del desastre y registra 19 mil 861 vidas salvadas, quedarían alrededor de 10 mil 139 que no lo lograron.
Esta cifra coincide con una estimación realizada por personal de la Organización de Naciones Unidas (ONU). El día anterior, el coordinador del organismo en el país, Gianluca Rampolla del Tindaro, indicó luego de afirmar que no pretendía “especular con cifras que el gobierno no haya anunciado oficialmente”, que podía ofrecer “un indicador aproximado.
“Estamos adquiriendo, y esto es algo que se ha acordado con las autoridades aquí, 10 mil bolsas para cadáveres”, reveló.
El legislador hizo también la relación de edificaciones afectadas: “hay 855 inmuebles dañados en todo el país; 189 se colapsaron de forma total (158 estaban en La Guaira) y 666 se dañaron muy gravemente o cayeron de forma parcial”.
Sin embargo, una evaluación publicada por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) estima 58 mil 870 edificios dañados o destruidos. Los datos son producto de imágenes del satélite Sentinel-1, que forma parte del programa europeo de observación de la tierra Copernicus, en dos momentos posteriores a los sismos y al compararlos con imágenes de referencia tomadas el año anterior. Al fusionarlas obtuvo un mapa de daños.
El milagro de Klieber Morán
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció que en la madrugada de ayer fue rescatado con vida Klieber Morán, un niño de tres años que logró sobrevivir seis días bajo los escombros del edificio Los Corales Garden 1, en el estado de La Guaira. Las labores de rescate fueron ejecutadas por un equipo profesional de Jordania. Después de su liberación, el menor fue estabilizado y trasladado al estado de Sucre (oriente) para recibir atención médica especializada de emergencia.
Reclamos a la presidenta
Medios internacionales han divulgado imágenes que muestran a un grupo de personas que abuchean y gritan reclamos a Delcy Rodríguez en su visita a uno de los sitios de desastre. La situación se presentó por única vez en los alrededores del edificio Petunia, en el acomodado barrio de Los Palos Grandes, en el municipio Chacao, bastión emblemático de la oposición y la municipalidad.
Un grupo de 20 personas reprocharon a la presidenta que el gobierno “no había hecho nada por el pueblo”, mientras Rodríguez se reunía en el lugar con el alcalde Gustavo Duque.
La situación contrasta con lo observado durante varios días en La Guaira, la zona más afectada, donde el gobierno se ha instalado para atender la emergencia. Las personas reciben a las autoridades con esperanza, enfocados en recuperar a sus familiares y superar la tragedia.
También hay casos en que habitantes de algunos sectores afirman “sentirse olvidados” porque las autoridades no han llegado hasta la zona. Es el caso en El Junquito, sector montañoso con jurisdicción compartida entre Caracas y La Guaira, donde, según reportó Afp, algunos pobladores se han quejado. “El gobierno como tal no ha subido aquí a mandar las máquinas, estamos a la espera (...) Lo que le pedimos es que nos ayude, que las mande para saber qué va a pasar con nosotros”.
Se trata usualmente de casos en que las personas han perdido su vivienda o sufrieron daños e ignoran las condiciones de habitabilidad. Las autoridades han concentrado sus esfuerzos en La Guaira, la zona más devastada y han anunciado inspecciones a todos los lugares con alguna afectación.
El tiempo corre, llegan los buitres
El gobierno reitera que no han cesado los esfuerzos para encontrar sobrevivientes. Un reporte de Reuters relata que en la zona de Los Cocos, una playa muy concurrida en La Guaira, los rescatistas mantenían la esperanza de hallar personas en lo que antes era la planta baja de un edificio residencial, “aunque también buscaban cuerpos mientras los buitres sobrevolaban la zona con parsimonia en medio de la humedad”.
El panorama que se vive en La Guaira es desolador. Amarú Araujo, empresario de 46 años, contó a La Jornada su experiencia durante las primeras horas luego del terremoto, cuando decidió ir con un grupo de voluntarios hasta La Guaira.
“Llevamos herramientas, planta eléctrica y dos ayudantes porque sabíamos que esos insumos eran más importantes que alimentos y medicinas, que ya muchas personas habían aportado”, afirmó.
Explicó que muchas personas trabajan como voluntarios, con o sin experiencia en rescate, pero con conocimiento de las zonas y de las formas de los edificios. “Algo muy importante para saber dónde y cómo buscar”.
El voluntario resaltó que le impactó el paisaje que aparecía ante sus ojos, tanto que el primer esfuerzo era tratar de comprenderlo. “Compartimos con personas que habían perdido a sus familiares y amigos”, relató.
Araujo forma parte de la organización Rotary International, que enlaza y promueve el servicio voluntario entre empresarios y profesionales. Contó también que en su sede de Caracas funciona un centro de acopio. “Hemos recibido grandes cantidades de alimentos, medicinas, ropa, entre otros insumos, que han sido distribuidos a diversos lugares con necesidades específicas”.
T-MEC: continuidad, con o sin Trump
Salvo un cambio de agenda de último minuto, los responsables de Comercio de Estados Unidos, México y Canadá se reunirán hoy de forma virtual y anunciarán si desean prorrogar el Tratado Comercial de América del Norte (T-MEC) por otros 16 años. Aunque la fecha se encuentra establecida desde meses atrás, hay revuelo en torno a la cumbre por la expectativa de que el presidente Donald Trump decida no extender el acuerdo.
Como en todos los asuntos que pasan por sus manos, en éste el magnate ha tenido una postura errática, llena de chantajes, golpes sobre la mesa, zigzagueos y amenazas que quedan en nada. Cuando el T-MEC negociado por su primera administración entró en vigor en 2020, lo llamó “el acuerdo comercial más justo, equilibrado y beneficioso que jamás hayamos promulgado”, pero desde entonces lo ha repudiado en múltiples ocasiones. Apenas el 10 de junio, afirmó ante la prensa que su gobierno “no busca” renovarlo, pues su país no necesita nada de lo que tienen sus socios, pero éstos necesitan todo lo que tiene Estados Unidos. Una semana después, dijo que “nos va mejor como país si no tenemos un acuerdo” y que “preferiría no tenerlo, pero quizá lo firme”.
Ante el juego de expectativas, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseveró que en México “estamos tranquilos porque hemos hecho lo que tenemos que hacer, pero en cualquier caso una postura en contra no quiere decir que se acabe el tratado mañana, pues sus disposiciones vigentes dan cuenta de 10 años”. En este mismo sentido se posicionó el secretario de Economía y principal responsable mexicano de las negociaciones, Marcelo Ebrard. Como ha hecho antes, el funcionario explicó los dos escenarios plausibles: el primero consiste en una revisión dentro de seis años, acompañada de una ampliación de la vigencia del tratado hasta 2042, lo que extendería el horizonte del acuerdo comercial por 16 años adicionales. El segundo implicaría mantener la vigencia de 10 años ya prevista en el tratado hasta 2036, con una revisión cada año, cuyo alcance sería cada vez más limitado.
En resumen, el T-MEC continuará, independientemente de si el inquilino de la Casa Blanca cumple sus amagos o recurre una vez más a su conocida maniobra TACO – Trump always chickens out o Trump siempre se acobarda–, expresión utilizada en Wall Street para describir la tendencia del presidente de Estados Unidos a hacer ultimatos y amenazas agresivas, para luego retractarse o suavizar sus medidas antes de que se cumplan los plazos. Además, como indicó la presidenta Sheinbaum, los empresarios estadunidenses son los principales defensores de la vigencia del tratado, porque muchos de ellos tienen cadenas de producción que abarcan los tres países.
A diferencia de otros temas en los que Trump cuenta con el respaldo de una porción significativa del electorado y de la clase política de su partido, la animadversión hacia el espacio de libre comercio de Norteamérica forma parte de sus taras personales, que lo oponen al consenso bipartidista e incluso a los dueños de grandes capitales a los que sirve. Por ello, México tiene poco que temer sobre la permanencia a largo plazo del tratado: si el magnate decide descarrilarlo, basta con esperar a su relevo en el Despacho Oval para ponerlo nuevamente en pie, y quizá en términos más favorables que con el trumpismo.
México SA
Carlos Fernández-Vega
▲ La presidenta Claudia Sheinbaum instó a esperar al día de hoy para saber el destino del tratado de libre comercio en América del Norte.Foto Presidencia
Hoy, ¿día D para México y Canadá?, naciones encadenadas al tratado comercial supuestamente trilateral, que una vez más deben enfrentar la extorsión del enloquecido Donald Trump –otro de los firmantes de dicho acuerdo–, pues ahora, de nueva cuenta, amenaza con abandonarlo si ese par de naciones no acepta sus directrices y exigencias. Y todo indica que aquéllas, en el clásico “pégame, pero no me dejes”, estarán dispuestas a ello con tal de que el acuerdo se mantenga, por mucho que el impresentable magnate naranja apenas días atrás reiteró que a su país “le iría mejor” sin la renovación del citado T-MEC.
Por el lúgubre tono que utilizó, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, (el acuerdo comercial trilateral “tiene problemas de salud serios; estamos en el hospital”) estaría reconociendo que no se mantendría vigente el T-MEC. Incluso, recordó que el respectivo reglamento fija el 1º de julio de 2026 (hoy) como fecha límite para que alguno de los tres gobiernos participantes se pronuncie a favor o en contra de su continuidad. Si uno de ellos va por la negativa, entonces el mecanismo se mantendría por una década (hasta 2036) y no 16 años, como México y Canadá desean.
Puede suceder, como en ocasiones anteriores, que faltando segundos para concluir el plazo fijado por el citado reglamento, y como parte de la presión y extorsión gringa, Estados Unidos salga a dar el sí, pero con un enorme inventario de condiciones que finalmente son “atendidas” por los otros dos “socios” y “amigos”. Sin embargo, de ser la negativa la que prevalezca, nuestro país (al igual que la nación de la hoja de arce) tendría 10 años para buscar, encontrar y consolidar alternativas sólidas, viables, de largo plazo y con carácter multilateral (como el grupo de los BRICs, que ha despreciado) para romper la cadena de dependencia económico-industrial-comercial con el vecino del norte.
Nada nuevo bajo el sol, desde que 32 años atrás el régimen neoliberal impuso y “construyó el gran futuro” para el país, con Salinas de Gortari como el “arquitecto económico del México moderno”, un tratado que a lo largo del tiempo, y de forma permanente, ha rendido jugosísimos resultados a los grandes corporativos nacionales y foráneos (y a no pocos políticos), y migajas (si en realidad las ha habido) para la mayoría de los habitantes de este heroico país.
¿Qué sucederá el Día D? Ayer, la presidenta Sheinbaum se pronunció sobre el preludió de un sepelio anunciado: “mañana (hoy) hay una reunión virtual entre el secretario de Economía de Canadá, el embajador Greer, de Estados Unidos, y Marcelo Ebrard, secretario de Economía de México. Y ahí, una vez que esté la comunicación, ya dará información. La idea es que pueda salir un comunicado conjunto, y si no, bueno, cada país dará el suyo”.
¿Cuál es el panorama? “Puede haber varias opciones, de acuerdo con el mismo tratado, no es una; es
decir, lo que puede ocurrir está determinado en el tratado, no es una ocurrencia de alguien. Entonces, una de ellas puede ser, por ejemplo, ampliarlo a 16 años. Esa carta se tiene que firmar antes del 1º de julio de 2026. Entonces, ya firme, ¿cuál es la posición de México?, que se amplíe 16 años; hizo lo procedente el secretario de Economía de Canadá y, ahora, estamos esperando la respuesta de Estados Unidos”.
Si el vecino del norte no lo amplía, “entonces viene un proceso de revisión, que no es que ya se va a revisar siempre cada año, sino que empieza un proceso de revisión ahora sí formal, y en ese proceso ya se ve si hay algunas adecuaciones que deban hacerse al actual tratado. Si hubiera un cambio mayor, tendría que pasar por los congresos de cada uno de tres países, cosa que no vemos muy probable, si hubiera un cambio mayor. Si no hay cambios mayores, frente a lo que tenemos, que ya tenemos algunos aranceles, entonces empieza un periodo de revisión. El 20 de julio, entre el 16 y el 20 –está por determinarse la fecha– viene el gobierno de Estados Unidos, si no es el secretario o el embajador Greer directamente a México, viene su equipo, con el equipo del secretario Ebrard, para seguir con la revisión. Ahora, hay una posición del gobierno de Estados Unidos, que depende de él y no de ninguna otra cosa”.
Ayer por la mañana, agencias informativas circularon la versión de que esa “posición” no sería otra que el anuncio oficial de que la Casa Blanca “no prorrogará el T-MEC”, con lo que iniciaría “un periodo de revisión de seis años, parte de una cláusula de extinción negociada por la primera administración de Trump”.
Las rebanadas del pastel
Entonces, ¿réquiem por un sueño?
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