El Paseo del Pendón fue un acto cívico que se realizó en la Ciudad de México durante el virreinato para ratificar la sumisión ante la corona española y honrar a los españoles muertos en la toma de la capital mexica en 1521. De acuerdo con el autodefinido “periódico católico-monárquico” La Esperanza, el Paseo del Pendón Real, “en primer lugar, es la demostración pública de la fidelidad al Dios verdadero y al justo Rey en tierras mejicanas (sic). En segundo, es un acto devocional dedicado al patrono de la Ciudad de Méjico [sic], San Hipólito. Y en tercero, es la honra a los mártires cristianos que dieron su vida en la conquista de Tenochtitlan”. Para dicho medio, la “gran fiesta de la hispanidad” que se intenta revivir en la capital mexicana desde 2021 “no es para nada un intento de recreación folclórica, sino los primeros pasos para la reconquista de estas tierras que pertenecen al Dios verdadero y al legítimo rey, Enrique V”.
Con estas reivindicaciones trasnochadas y cavernarias, no es de extrañar que grupos de ultraderecha vinculados al catolicismo más rancio y al revisionismo histórico hispanófilo hayan decidido hacer suyo el Paseo del Pendón, sumándolo a otros símbolos como la Guerra Cristera, el último levantamiento armado con que la Iglesia buscó revertir el establecimiento del Estado laico en México. El problema para estos grupos, además de la exigua convocatoria de sus manifestaciones, es que se encuentran totalmente rebasados por el avance de la secularización y el pensamiento ilustrado. Hace más de dos siglos, las Cortes de Cádiz –la asamblea constituyente española que se reunió entre 1810 y 1814, durante la guerra contra la invasión napoleónica– entendieron perfectamente por qué esta fiesta no tenía lugar en el mundo moderno: los diputados que abolieron los privilegios del antiguo régimen consideraron que no era posible celebrar el sometimiento de un pueblo por otro y al mismo tiempo proclamar la igualdad entre todas las personas. Este principio tan elemental es el que revisionistas, despistados e hispanófilos actuales parecen incapaces de asimilar.
Pese al carácter marginal de la nostalgia colonial en la sociedad mexicana, sería erróneo ver estas expresiones como un mero motivo de risa. El hecho es que expresan pulsiones sociales peligrosas, susceptibles de ser movilizadas por empresarios y políticos de ultraderecha que apelan a las “tradiciones” como una fuente de legitimidad para su autoritarismo y su desprecio a la soberanía popular. En este sentido, es inquietante que instituciones como la Universidad Autónoma Metropolitana, el Instituto Nacional de Antropología e Historia o la Autoridad del Centro Histórico hayan prestado sus nombres, instalaciones y plataformas para la difusión de estas iniciativas. Si, como han declarado en comunicaciones independientes, permitieron que se les vinculara al Paseo del Pendón en la creencia de que era un evento cultural y en desconocimiento de sus significados políticos, incurrieron en una negligencia grave. Y si lo apoyaron a sabiendas de qué se trataba, queda al descubierto la presencia de individuos o grupos simpatizantes del extremismo de derecha dentro de instituciones a las que la ciudadanía mira como referentes de la generación y divulgación del conocimiento.
Hay que repetirlo sin ambages: la Conquista española del territorio que hoy llamamos México constituyó uno de los más atroces genocidios registrados, y los tres siglos de virreinato desarrollaron un régimen basado en un sistema de castas que relegó a indígenas y afrodescendientes a la condición de seres humanos incompletos y despojados de las prerrogativas reservadas a criollos y españoles peninsulares. Semejante orden, fundado en el origen y la etnicidad, no puede ser objeto de romantizaciones, sino de condena inequívoca en toda sociedad que se precie de ser democrática y respetuosa de los derechos humanos.
Frontera cerrada: ¿fin de la migración?
Jorge Durand
26 de julio de 2026 00:02
El presidente Trump ha cumplido con su promesa de cerrar la frontera, de acabar con la migración irregular y con los solicitantes de refugio. Sus métodos son atrabiliarios, sí, pero efectivos. Sólo los países comunistas habían podido cerrar sus fronteras, en buena parte porque nadie quería ir a esos países y, de que se trataba, más bien, de impedir la salida de sus ciudadanos.
Todo un sistema migratorio hemisférico, construido a lo largo de un siglo, hacia el país más poderoso del mundo y más “codiciado” por los inmigrantes del globo, cerró sus puertas. Las cifras lo demuestran de manera fría y metódica. En 2023, durante la administración de Joe Biden fueron capturados por la patrulla fronteriza 2.4 millones de migrantes y solicitantes de refugio, un promedio de 206 mil al mes. Y todos estos pasaron por México.
En 2024, el último año de la administración de Joe Biden, se registraron 2.1 millones de “encuentros” o capturas, unos 178 mil mensuales en promedio. Con la salvedad, de que, en diciembre de ese año, cruzaron, en tan sólo un mes, 301 mil migrantes. Una cifra récord, nunca vista ni registrada.
En 2025, durante el primer año de la administración Trump, la cifra se redujo a unos 37 mil mensuales, que sobrepasaba, por muy poco, la cifra de “tolerancia” establecida de unos 30 mil mensuales, que se requieren para mantener el flujo de mano de obra necesario, sin despertar las alarmas.
Pero este año, la cifra se redujo a unos 10 mensuales, en promedio. Algo nunca visto y que pone en evidencia la efectividad del discurso agresivo de Trump, sus prácticas atrabiliarias y el complemento de una persecución sistemática, agresiva y violenta, de las personas migrantes en situación irregular y que fueron “toleradas” durante décadas.
La persecución no sólo se dirige hacia los mirantes irregulares, también va en contra de los que tienen procesos judiciales pendientes, los que tienen visa de residente y los naturalizados. Esto último afecta directamente a los mexicanos que por años esperaron para obtener una visa de residente, unos 175 mil anuales en promedio, y a los mexicanos que optaban por la naturalización, unos 110 mil anuales. En realidad, México era el país que obtenía más visas de residencia, seguido de lejos por los chinos. Estas cifras explican la aversión de Trump, a estas vías de ingreso legal de migrantes, que no son precisamente güeros nórdicos, como como sus esposas.
Esta política estadunidense, ha repercutido directamente en las cifras mexicanas de detención de migrantes irregulares, por el Instituto Nacional de Migración (Inami). En 2024 se detuvieron a 590 mil migrantes, un año después a 113 mil y, en lo que va del 2026, a tan sólo 18 mil.
Si hace un par de años le seguíamos la pista al inefable comisionado del Inami, Francisco Garduño, hoy no sabemos el nombre del titular. La migración en tránsito, el mayor dolor de cabeza del gobierno mexicano, dejó de ser un problema y se revirtió el flujo. Ahora el problema son los retornados mexicanos y los deportados de otros países, que, nuevamente, de manera atrabiliaria, se deportan a México, entre otros muchos países que han tenido que aceptar convenios de tercer país seguro o modalidades parecidas.
Si desglosamos las cifras, por nacionalidad, de capturados por la migra mexicana, en 2026 hasta el mes de mayo los números son muy elocuentes. En total fueron 18 mil, de los cuales 5 mil fueron centroamericanos, de lo que antes se mal llamaba el “triángulo norte”; 3 mil del Caribe, obviamente de Haití y Cuba; 4 mil de Sudamérica, principalmente venezolanos y colombianos; tan solo 343 de Asia, principalmente de China, pero ya empezaron a llegar de Irán; finalmente 87de África, cuando en 2024 llegaron a ser más de 40 mil. Las mafias de traficantes asiáticos y africanos han ralentizado notablemente sus operaciones, dirigidas a México y Estados Unidos.
Como quiera, hay 5 millones de mexicanos irregulares en Estados Unidos y tienen la guadaña encima. Es una situación complicada, estresante e imprevisible y, quedan tres años más de tensiones, persecuciones y arbitrariedades. Y esto se puede prolongar si ganan las próximas elecciones los republicanos.
Pero, ¿qué va a pasar si ganan los demócratas, volveremos a vivir lo que pasó después de la primera administración de Trump y vivir otra nueva explosión migratoria que atraviese por el territorio mexicano, con dirección a Estados Unidos?
Exigen justicia para los migrantes asesinados por autoridades en EU
▲ Activistas realizaron una protesta en memoria de todas las personas que han perdido la vida en Estados Unidos a consecuencia de la violencia, la criminalización y las políticas migratorias.Foto María Luisa Severiano
Jessica Xantomila
Periódico La Jornada Domingo 26 de julio de 2026, p. 7
Colectivos y organizaciones civiles que apoyan a mexicanos deportados de Estados Unidos demandaron justicia por los 18 connacionales que han muerto en operativos y centros de detención del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
En el Monumento a la Revolución colocaron decenas de fotografías de mexicanos, estadunidenses y personas de otras nacionalidades que han fallecido a manos del ICE, entre ellas las de Lorenzo Salgado y el colombiano Joan Sebastian Durán.
Detrás de cada caso, expresaron, existen familias y comunidades enteras marcadas por la pérdida. “Esta jornada no busca sembrar odio ni división; busca hacer visible el valor de la vida humana, acompañar a quienes han sufrido una pérdida y reafirmar que la dignidad, la justicia y los derechos humanos deben prevalecer por encima de cualquier condición migratoria”, enfatizaron.
Rossy Antúnez, del Instituto para las Mujeres en la Migración, destacó que de 2003 a 2024 se registraron 49 muertes de mexicanos y que, desde 2025 –cuando Donald Trump llegó por segunda ocasión a la presidencia de Estados Unidos–, los fallecimientos han aumentado.
Señaló la responsabilidad del gobierno estadunidense, pero también sostuvo que la respuesta de México ha sido “tardía”, tanto en las demandas que ha interpuesto como en la protección consular, pues “no ha podido dar protección a sus ciudadanos por la falta de infraestructura en los consulados”.
Mencionó que han entrevistado a personas que “nos indican que nunca tuvieron contacto con un agente consular mexicano y nunca recibieron información sobre sus derechos. Esto es muy alarmante porque las expone a violaciones de sus derechos humanos”. En el lugar también fueron colocadas pancartas con consignas como “Migramos para vivir, no para ser asesinados”, “Aquí nadie quiso irse, quien se fue sueña con volver” y “Nadie es ilegal”.
Luis Valentan, de la Red Nacional de Organización de Jornaleros, mencionó que lo que las personas están viviendo en Estados Unidos “es un atentado directo contra los derechos más básicos que tenemos como seres humanos y como migrantes que buscan una oportunidad para vivir dignamente, con respeto, y poder proveer a nuestras familias”.
Enfatizó que esos anhelos “se están criminalizando y eso ha derivado incluso en la muerte de muchísimas personas que lo único que han hecho es buscar una oportunidad”.
En el marco de la jornada, los manifestantes y personas deportadas guardaron un minuto de silencio por quienes han fallecido, al tiempo que expresaron su solidaridad con sus familias e hijos, así como con las víctimas de los agentes migratorios estadunidenses.
IA que decide para sí misma
Hace unos días, una empresa que maneja y desarrolla inteligencia artificial declaró: “detectamos y respondimos a una intrusión en parte de nuestra infraestructura de producción. Esta intrusión fue diferente a cualquier otra que hubiéramos manejado antes en un aspecto importante: fue impulsada, de principio a fin, por un sistema de agentes de IA autónomos”.
“Alguien” había explotado una vulnerabilidad de Hugging Face y accedió a sus sistemas internos. Un problema era que no se conocía el origen. Luego, el misterio se empezó a desvelar: una evaluación de capacidades ofensivas en la que participaban ChatGPT-5.6 Sol y un modelo de preproducción más capaz, todo de Open AI, una de las mayores empresas del ramo, había remontado una “prohibición” para salir a Internet ya que estaba confinada. Los modelos habían “pensado” que una parte de las soluciones al problema que les habían puesto los operadores de Open AI podían encontrarse en Hugging Face y de inmediato consiguieron credenciales robadas e indagaron vulnerabilidades hasta lograr acceso. El objetivo no era el sabotaje de Hugging Face, sino hacer bien su tarea.
Nada importante es que una empresa sea vulnerada por agentes externos. Cuando este incidente se conoció, se empezaron a verter en Internet suposiciones de autorías: Rusia, China, Corea del Norte, etcétera. Fue hilarante saber que había sido Open AI. Mas la cuestión rebasó con mucho el ataque mismo y se inscribió en el registro de un acontecimiento insólito en la recién creada inteligencia artificial: unos modelos se brincan sus límites para cumplir bien su tarea y se lanzan fuera de su entorno sin detenerse en medios y consecuencias. Los autores que estaban trabajando en este producto ni siquiera se lo habían imaginado, quizá, o no les había preocupado que pudiera ocurrir. La “ingeniosa” forma en que se llevó a cabo esta intrusión ya también quedó como otra enseñanza más.
El mundo no está frente a una revolución como la industrial, sino en la utilización de herramientas que pueden tener voluntad propia y, lo más preocupante, fines propios, ajenos a sus constructores. El punto no es la vulnerabilidad de los sistemas, lo cual preocupa mucho a las empresas y los operadores, sino la fuga de los instrumentos de la IA hacia territorios y mecanismos de acción que rebasan a sus progenitores. Con este incidente, la independencia de los modelos de IA empieza a ser una realidad y, por tanto, algo que se convierte en uno de los mayores problemas de la nueva revolución tecno-científica.
Esto ya se sabía. Pero recién se produjo un primer hecho aún antes de que la preocupación rebase el ámbito de gobiernos y medios de comunicación. A partir del incidente de Open AI-Hugging Face nadie ha resultado “culpable” porque no hubo dolo y ni siquiera un acto de voluntad humana, sino un acontecimiento técnico imprevisto en términos concretos. La empresa donde se produjo el acto podría ser responsable de daños a la empresa vulnerada, pero hasta ahí llega todo. Esto nos recuerda el filme Colossus, The Forbin Proyect, dirigido por Joseph Sargent (1970), en el que la computadora que controla la capacidad bélica nuclear de Estados Unidos se une a la de la Unión Soviética para conformar un solo poder sobre todo el planeta.
El tema de inteligencia artificial ya se ha empezado a discutir, cierto, pero tiene, ante todo, la carga del interés de empresas que buscan el desarrollo del sistema monopólico-capitalista, que, como sabemos, genera ganancias extraordinarias.
Un primer punto es el control público y más que esto, popular, para impedir el uso de la IA para objetivos lesivos. Un segundo punto es el reparto, también popular, de los beneficios económicos de un mecanismo que utiliza todo el conocimiento humano y los datos de las personas. Un tercer punto es la compartición de la IA en beneficio de toda la humanidad. No es la isla Utopía.
* Responsable de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral
