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Carolina Aranda Cruz
28 de julio de 2026 17:47
Hace doce mil años, durante el Holoceno, los humanos hablábamos 75 mil lenguas diferentes. Hoy, solo contamos con el 10% de esa cifra a nivel mundial: 7 mil 500 ¿Cómo llegamos hasta aquí?
Cuando hablamos sobre lenguaje, las preguntas no suelen ser tan sencillas de responder. Sin embargo, un equipo internacional de investigadores publicó para la revista Science un estudio donde explicaron su teoría al respecto. Pero antes de comenzar, viajemos al periodo del Holoceno.
Utilizando datos etnográficos de 171 sociedades cazadoras-recolectoras-pescadoras, obtuvieron un aproximado de 800 personas por cada grupo. Luego, asumieron que cada grupo etnolingüístico correspondía a una lengua distinta y contabilizaron el número de pobladores ―de 4.4 millones a 7 millones de personas―. Finalmente calcularon entre 3 mil 300 y 7 mil 500 lenguas.
Dejando de lado las matemáticas, investigadores de la Harvard University y la Yale University ya habían planteado, en la “Hipótesis del Impulso Demográfico”, que la aparición de la agricultura había potenciado la diversidad lingüística. La aportación del nuevo estudio no solo apoya dicha idea, también señala cómo el surgimiento de grandes imperios es un factor que elimina lenguas.
A lo largo de la historia filósofos, lingüistas y escritores han debatido sobre qué sería mejor ¿una lengua universal donde todos se entendieran entre sí, o muchas conviviendo y enriqueciendo el gran ente del lenguaje? Sin importar la postura del lector, es cierta lo afirmado por Miguel León-Portilla: “Cuando muere una lengua…la humanidad se empobrece”.
¿Por qué? Su desaparición representa la pérdida de una cosmovisión, una forma única de vivir el mundo. Para ilustrar la idea, tomemos la palabra “camello”. Un sustantivo que en occidente no es muy popular, pero en la Península Arábica la situación es muy diferente. Según la Saudi Press Agency, la palabra para nombrar a un camello cambia en función a su edad, estado reproductivo y el número de animales. De acuerdo con un estudio del Iraqi Academic Scientific Journal, esto da un total de 43 vocablos distintos para referirse a este mamífero.
Actualmente vivimos en una época de migraciones masivas, la United Nations Organization estima 304 millones de migrantes a nivel mundial. Una cifra que debería hacernos reflexionar si seremos capaces de construir sociedades donde el recién llegado no tenga que silenciar su voz para ser escuchado.
Carolina Aranda Cruz
28 de julio de 2026 17:47
Hace doce mil años, durante el Holoceno, los humanos hablábamos 75 mil lenguas diferentes. Hoy, solo contamos con el 10% de esa cifra a nivel mundial: 7 mil 500 ¿Cómo llegamos hasta aquí?
Cuando hablamos sobre lenguaje, las preguntas no suelen ser tan sencillas de responder. Sin embargo, un equipo internacional de investigadores publicó para la revista Science un estudio donde explicaron su teoría al respecto. Pero antes de comenzar, viajemos al periodo del Holoceno.
Utilizando datos etnográficos de 171 sociedades cazadoras-recolectoras-pescadoras, obtuvieron un aproximado de 800 personas por cada grupo. Luego, asumieron que cada grupo etnolingüístico correspondía a una lengua distinta y contabilizaron el número de pobladores ―de 4.4 millones a 7 millones de personas―. Finalmente calcularon entre 3 mil 300 y 7 mil 500 lenguas.
Dejando de lado las matemáticas, investigadores de la Harvard University y la Yale University ya habían planteado, en la “Hipótesis del Impulso Demográfico”, que la aparición de la agricultura había potenciado la diversidad lingüística. La aportación del nuevo estudio no solo apoya dicha idea, también señala cómo el surgimiento de grandes imperios es un factor que elimina lenguas.
A lo largo de la historia filósofos, lingüistas y escritores han debatido sobre qué sería mejor ¿una lengua universal donde todos se entendieran entre sí, o muchas conviviendo y enriqueciendo el gran ente del lenguaje? Sin importar la postura del lector, es cierta lo afirmado por Miguel León-Portilla: “Cuando muere una lengua…la humanidad se empobrece”.
¿Por qué? Su desaparición representa la pérdida de una cosmovisión, una forma única de vivir el mundo. Para ilustrar la idea, tomemos la palabra “camello”. Un sustantivo que en occidente no es muy popular, pero en la Península Arábica la situación es muy diferente. Según la Saudi Press Agency, la palabra para nombrar a un camello cambia en función a su edad, estado reproductivo y el número de animales. De acuerdo con un estudio del Iraqi Academic Scientific Journal, esto da un total de 43 vocablos distintos para referirse a este mamífero.
Actualmente vivimos en una época de migraciones masivas, la United Nations Organization estima 304 millones de migrantes a nivel mundial. Una cifra que debería hacernos reflexionar si seremos capaces de construir sociedades donde el recién llegado no tenga que silenciar su voz para ser escuchado.
Científicos advierten que ver demasiada televisión podría aumentar riesgo de padecer Alzheimer
Los investigadores descubrieron que los hombres que declararon ver la televisión con frecuencia presentaban más cambios cerebrales relacionados con el deterioro cognitivo.
Foto Ap /Archivo Foto autor
The Independent
28 de julio de 2026 11:28
Pasar demasiado tiempo frente al televisor durante la mediana edad puede ser perjudicial para la salud cerebral, y nuevas investigaciones vinculan los hábitos de visionado excesivo con cambios asociados a la enfermedad de Alzheimer.
Publicado en Alzheimer's & Dementia: The Journal of the Alzheimer's Association, el estudio siguió a más de 1700 adultos durante casi 24 años para examinar si los hábitos televisivos en la mediana edad estaban relacionados con la salud cerebral en la vejez. Los participantes informaron sobre sus hábitos de visualización cuando tenían poco más de 50 años, y décadas después, los investigadores utilizaron resonancias magnéticas cuando tenían alrededor de 70 años para identificar los cambios cerebrales asociados con el envejecimiento y la enfermedad de Alzheimer.
Los investigadores descubrieron que los hombres que declararon ver la televisión con frecuencia presentaban más cambios cerebrales relacionados con el deterioro cognitivo, incluyendo un mayor daño en la sustancia blanca, que se ha asociado con la demencia, y lóbulos frontales y occipitales más pequeños, regiones responsables de la toma de decisiones, la planificación y el procesamiento visual. Sin embargo, no se encontró la misma asociación entre las mujeres.
"Esto podría deberse a que hombres y mujeres acumulan tiempo de sedentarismo de manera diferente (por ejemplo, las mujeres pueden interrumpir sus periodos de estar sentadas con más frecuencia) o a diferencias biológicas en la forma en que el cerebro responde al comportamiento sedentario prolongado", dijo a ScienceAlert el científico biológico Natan Feter, de la Universidad del Sur de California y autor principal del estudio .
Los hallazgos también sugieren que no todo el tiempo que se pasa sentado es igual de perjudicial. Las personas cuyos trabajos requerían largos periodos sentadas en un escritorio no mostraron los mismos cambios cerebrales, lo que llevó a los investigadores a creer que las actividades que requieren esfuerzo mental mientras se está sentado pueden ser menos dañinas que los comportamientos pasivos como ver la televisión.
"Durante años nos hemos centrado en cuánto tiempo pasan sentadas las personas. Nuestros hallazgos sugieren que también deberíamos prestar atención a lo que hacen mientras están sentadas", dijo David Raichlen, profesor de ciencias biológicas y antropología en la USC y uno de los autores principales del estudio .
“El sedentarismo se ha convertido en una parte importante de la vida moderna, pero no todas las actividades sedentarias son iguales”, añadió Feter. “Pasar una hora leyendo un libro es muy diferente a pasar una hora viendo la televisión pasivamente”.
Los investigadores descubrieron que la relación entre ver mucha televisión y los cambios cerebrales se mantenía incluso después de tener en cuenta la actividad física, lo que sugiere que el ejercicio regular por sí solo puede no compensar por completo los posibles efectos de ver televisión de forma pasiva durante mucho tiempo.
Feter explicó a ScienceAlert que la mayor asociación observada entre los hombres podría estar relacionada con diferencias en los hábitos televisivos, ya que los hombres que participaron en el estudio eran más propensos a ver la televisión durante períodos más largos e ininterrumpidos.
Los investigadores también señalaron que las diferencias biológicas y hormonales entre hombres y mujeres podrían influir, aunque se necesita más investigación para comprender por qué la asociación parecía más fuerte en los hombres.
El estudio no analizó los tipos de programas que vieron los participantes, por lo que los investigadores no pueden determinar si ciertos contenidos afectan al cerebro de manera diferente.
Sin embargo, la Dra. Soma Sengupta, jefa de neurología y neurológica principal del Tufts Medical Center, declaró a Prevention que los programas que estimulan la mente, como documentales, programas educativos o dramas complejos, pueden proporcionar una mayor estimulación cognitiva que el entretenimiento pasivo.
“Si se ve la televisión de maneras que te obligan a pensar, predecir, recordar elementos clave de la trama o debatir ideas, es probable que se comporte más como una actividad cognitivamente activa que como una visualización pasiva”, dijo a Prevention el Dr. Kang Hsu, médico internista en Washington .
México despliega a más de 100 elementos especializados para combatir incendios forestales de Canadá
En el grupo de 104 personas se encuentran cinco mujeres (una de Coahuila, una de Guanajuato y tres de Jalisco). El personal participante proviene de diferentes áreas que combaten incendios, entre ellas Protección Civil estatal y municipal, dependencias ambientales de los tres órdenes de gobierno, brigadas de protección y manejo del fuego, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, así como de la sociedad civil. Imágenes tomadas de Conafor Foto autor
Alexia Villaseñor y Jared Laureles
28 de julio de 2026 14:09
Para apoyar a combatir los incendios forestales que padece Canadá, el gobierno de México desplegó 104 combatientes y personal especializado a la provincia de Thunder Bay.
La Comisión Nacional Forestal (Conafor) indicó que este martes partió el grupo mexicano, integrado por 100 personas combatientes y cuatro técnicos, con destino a Thunder Bay, en la provincia de Ontario, donde se incorporará a las operaciones de manejo de incendios forestales coordinadas por las autoridades canadienses.
Detalló que en el grupo de 104 personas se encuentran cinco mujeres (una de Coahuila, una de Guanajuato y tres de Jalisco).
El personal participante proviene de diferentes áreas que combaten incendios, entre ellas Protección Civil estatal y municipal, dependencias ambientales de los tres órdenes de gobierno, brigadas de protección y manejo del fuego, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, así como de la sociedad civil.
A la vez, la delegación cuenta con representación de 24 entidades federativas como Aguascalientes, Baja California, Chiapas, Ciudad de México, Coahuila, Colima, Durango, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Michoacán.
Desde hace un par de semanas, los incendios han azotado principalmente a las provincias de Columbia Británica, Alberta, Saskatchewan, Manitoba y Ontario.
Hasta el 24 de julio, los siniestros han consumido cerca de 3 millones de hectáreas de bosque, y han provocado la evacuación de miles de personas.
La Conafor subrayó que esta cooperación se enmarca en el Memorándum de Entendimiento y el Plan Operativo para el Intercambio de Recursos para el Manejo de Incendios Forestales entre México y Canadá, y reafirma la disposición del Gobierno de México para colaborar ante emergencias que requieren una respuesta coordinada y solidaria entre naciones.