jueves, 9 de julio de 2026

ICE: rendición de cuentas.

Después de que el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) asesinó a otro mexicano, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo declaró que “no podemos permitir el maltrato a nuestros hermanos que están en Estados Unidos, por lo que estamos preparando medidas jurídicas más importantes, para ir más allá de las notas diplomáticas” y de la queja ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La mandataria no especificó cuáles serán las nuevas disposiciones ni si incluirán acudir ante instancias internacionales, pero anunció que los detalles serán presentados por la Secretaría de Relaciones Exteriores.
No hay caminos fáciles para hacer que Washington rinda cuentas por violaciones sistemáticas a los derechos humanos como las que perpetra –entre otros ámbitos– en la cacería de migrantes desatada en el segundo periodo presidencial de Donald Trump. En el sistema interamericano de derechos humanos, compuesto por la CIDH y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Coridh), los comisionados y jueces tienen un largo historial de señalar únicamente las faltas cometidas por los estados que no se pliegan al imperialismo estadunidense. Incluso si se rompiera esa inercia histórica, Estados Unidos nunca ratificó la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) y, por lo tanto, la Coridh no tiene jurisdicción para dictarle sentencias vinculantes.
Por su parte, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de la ONU es un organismo facultado para dirimir disputas entre estados, pero la ejecución coactiva de sus sentencias depende en última instancia del Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos tiene poder de veto. Existe un antecedente, el caso Avena, en el que México logró una resolución favorable ante Washington, pero ésta sólo aplica a las relaciones consulares. En lo que respecta al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) y la Convención contra la Tortura (CAT), ambos dentro del sistema de Naciones Unidas, Estados Unidos los ratificó con “Reservas, Entendimientos y Declaraciones” (RUD, por sus siglas en inglés) que impiden a las víctimas invocarlos en tribunales. Por último, la Corte Penal Internacional (CPI) no sólo carece de jurisdicción porque Washington nunca ratificó el Estatuto de Roma, sino que además la Hague Invasion Act (Ley de Protección del Personal de Servicio Estadunidense) prohíbe la cooperación con la CPI y autoriza el uso de la fuerza para liberar a cualquier estadunidense detenido por este tribunal. En resumen, las administraciones tanto demócratas como republicanas han tenido como política de Estado que su país jamás responda por ninguna violación a los derechos humanos, ni siquiera cuando ésta alcance la categoría de crimen de lesa humanidad.
Este panorama sólo deja a México la alternativa de litigar ante tribunales estadunidenses. Lamentablemente, tanto la experiencia mexicana en sus demandas contra los fabricantes de armas que diseñan y comercializan sus productos, a sabiendas de que sus clientes son los grandes grupos del crimen organizado, como la militancia trumpista de dos terceras partes de los integrantes de la Suprema Corte de ese país, vuelven improbable que esas instancias emitan una resolución acorde con el derecho.
Con todo, las perspectivas sombrías no pueden tomarse como pretexto para omitir esfuerzos jurídicos encaminados a frenar los asesinatos de mexicanos a manos de un aparato persecutorio racista y fuera de todo marco legal, pues están en juego las vidas de connacionales y la vigencia de sus derechos humanos. Más allá de las acciones del Estado mexicano, nuestra sociedad debe cerrar filas en rechazo al sadismo desatado por Donald Trump, su gobierno y sus simpatizantes contra millones de personas que no han cometido crimen alguno y, por el contrario, contribuyen de manera sustancial en todos los aspectos del quehacer estadunidense, empezando por el económico.

México SA
Estados Unidos falseó información // Godoy: “tres situaciones graves” // Ricardo Salinas Pliego, caída libre
Carlos Fernández-Vega
▲ La titular de la FGR, Ernestina Godoy, en la conferencia de ayer.Foto Jair Cabrera Torres
Para que no quede duda, dado que en la mañanera del pasado martes oficialmente se utilizó el condicional (el gobierno gringo “habría participado”), la fiscal general de la República, Ernestina Godoy, lo dice con todas sus letras: en el secuestro de Ismael El Mayo Zambada “se cometieron tres situaciones graves: violaciones al derecho mexicano e internacional, al establecimiento de un pacto al margen de la ley y la mentira de un diplomático estadunidense” (el ex embajador Ken Salazar)”, lo que es igual a transgredir el principio fundamental de la buena fe en las relaciones diplomáticas, previsto en diversos tratados internacionales.
Así de claro. La Jornada (César Arellano y Gustavo Castillo) así lo reseñó: “La Fiscalía General de la República (FGR) abrió nuevas líneas de investigación en el caso de Ismael El Mayo Zambada García, ex líder del cártel de Sinaloa, y se enfrenta al escenario descrito, pues (regresa el condicional) se habrían cometido, de confirmarse la información reciente, con respecto a que la FBI reconoce que se trató de una operación exitosa, planeada, organizada y ejecutada” por esa agencia estadunidense.
Y detalló: “el 9 de agosto de 2024, el entonces embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, sostuvo que el gobierno de su país no participó en esta operación, que no fue una aeronave estadunidense, ni su piloto, ni sus agentes o su gente en México, sino que fue una operación entre cárteles; frente a este escenario, la FGR realiza ya nuevos actos de investigación y por principio de cuentas se ha solicitado mediante el mecanismo de asistencia jurídica internacional, en términos de lo previsto en el tratado bilateral en la materia, una serie de requerimientos de información para que el gobierno proporcione la información relacionada con los acontecimientos referidos”.
Ello, porque “a pesar de las ocasiones en que se ha solicitado información al gobierno estadunidense sobre lo sucedido, en distintas ha dado datos falsos o imprecisos, no sólo en lo que respecta a la identidad de la persona que piloteó el avión en el que se trasladó a El Mayo, sino de otra información solicitada vía diplomática para integrarse a las investigaciones que se realizan en territorio nacional y que tienen que ver con el homicidio del ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Héctor Melesio Cuén” ( ídem).
Más claro, el agua, sobre todo ante la recurrente campaña contra México, financiada por oscuros empresarios y promocionada –croquetas de por medio– por cipayos en medios de “información” que todos los días abogan, en nado sincronizado, para que la Casa Blanca intervenga en su vecino del sur, al tiempo que de forma histérica subrayan “la osadía de reivindicar la soberanía nacional” y lo “delicado que resulta reclamar” a Washington por la violación del derecho mexicano e internacional, los tratados bilaterales y exhibir al mentiroso de Ken Salazar.
A este oscuro personaje, por decirlo suave, ayer la presidenta Sheinbaum lo volvió a mencionar: días atrás, un periódico “mexicano” de ultraderecha (léase Reforma) “adelantó” parte del contenido del libro que Ken Salazar está por publicar, en el que el ex embajador asegura que “AMLO teme que hable El Mayo”. Pero, ¡sorpresa!: en reciente entrevista, el mismo fulano aseguró que “yo nunca tuve evidencia de que Andrés Manuel López Obrador, el licenciado, estuviera haciendo cosas de ese tipo (relacionarse con el narcotráfico), no, no, no, no, no. Esa evidencia nunca se me presentó, y eso lo digo. Y sí le tengo respeto yo al (ex)… Yo no tengo a conocer ( sic) que eso ocurría, ¿no? Y lo preguntaba, y eso no lo tenía”.
En ese libro, detalló la mandataria, el autor no cita fuente (aparentemente se trata de un empresario “que no quiere decir su nombre”), pero dio la dirección de ese oscuro declarante: Periférico Sur 4121, colonia Fuentes del Pedregal, Alcaldía Tlalpan, Ciudad de México, que corresponde a la sede de Tv Azteca, del impresentable Ricardo Salinas Pliego. Entonces, dijo, “que cada uno saque sus conclusiones de quién se trata; la probabilidades son muy pocas. Todos estamos pensando en una”.
Las rebanadas del pastel
Si de oscuros personajes se trata, el prepotente, bobalicón y autodenominado tío Richi mordió el polvo y su emporio se desploma. No es gratuito: en principio, su riqueza fue heredada y sólo la hizo crecer por medio de la evasión de impuestos, los contratos leoninos, la multimillonaria pauta del gobierno en turno, la negativa de pagar a sus acreedores, la impunidad, la complicidad con el inquilino en turno de Los Pinos y tantas otras gracias, que ya se le acabaron.
X: @cafevega   cfvmexico_sa@hotmail.com

La ola de calor en Europa: ¿vamos por el mismo camino?
Asa Cristina Laurell
Mientras en México estamos combatiendo inundaciones por ríos desbordados y pueblos anegados con sus efectos sobre las personas, casas y carreteras, en Europa se están literalmente muriendo de calor. El pasado número de la prestigiosa revista científica Nature, publicado el 26 de junio, está dedicado a analizar la ola de calor en Europa que ha matado a cientos de personas. La pregunta que se hace es si es un fenómeno aislado o si llegó para quedarse. Es decir, es transitorio o un cambio duradero. Para ello se presenta una serie de evidencias que claramente confirman que es un cambio duradero. Distintas instituciones de varios países llegan a la misma conclusión. Sin embargo, también hay investigadores que consideran que puede ser reversible, ya que depende de la confluencia de diversos fenómenos.
De esta manera, algunos científicos entrevistados por Nature aseguran que una ola de calor europea que dure cuatro a cinco días, con Londres acercándose a 40 grados centígrados, es una anomalía. Sin embargo, otros/as científico/as aseguran que los europeos pueden esperar más fenómenos de este tipo en cuanto avance el calentamiento global. Por ejemplo, la subdirectora del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio en Reino Unido sostiene que “las olas de calor han llegado para quedarse, hasta que cerremos el grifo de las emisiones globales, son más frecuentes, más intensas y duran más tiempo. Los riesgos son graves. En Francia –que esta semana ha registrado su día más caluroso de la historia, con 44.3 grados centígrados en la localidad de Pissos– al menos 54 personas han fallecido a causa del calor o por ahogamiento en agua al intentar refrescarse.
En lo que lo/as investigadores no se ponen necesariamente de acuerdo es sobre la rapidez con la que el clima de Europa ha pasado de unos veranos frescos y agradables, en los que los residentes podían dejar las ventanas abiertas, a uno dominado por el calor extremo y las dudas sobre si comprar un aire acondicionado.
En uno de los análisis publicados en la revista se estudiaron las temperaturas en 845 ciudades, donde vive 30 por ciento de la población. Este estudio ha revelado que casi la mitad de ellas han batido o batirán en julio de 2026 sus récords de “estrés” térmico. Todas las ciudades analizadas en la República Checa, Lituania y Luxemburgo han registrado máximas sin precedente según el estudio, realizado por el grupo World Weather Attribution, una organización internacional que estudia los fenómenos meteorológicos extremos. Lo que antes era poco frecuente se ha convertido en algo habitual. Los récords de temperatura se están produciendo constantemente, en todas partes, y de hecho se están incrementando por amplios márgenes. Esta sucesión de récords en Europa sería impensable en el ámbito deportivo: sería como si un saltador de altura “bajo los efectos de esteroides” batiera una marca por medio metro, en lugar de por uno o dos centímetros.
Entonces, ¿qué está provocando la actual ola de calor? Al igual que las anteriores, se ha desencadenado por patrones de circulación del aire, que llevan el calor desde el Ecuador hasta el gélido Polo Norte. Aunque esta circulación del aire no se comprende del todo, algunos científicos creen que, cuando las temperaturas de la superficie del mar en el Atlántico Norte bajan, como está ocurriendo ahora, el aire caliente procedente del norte de África y del desierto del Sahara puede quedar atrapado temporalmente sobre Europa. El cambio climático también está influyendo en la gravedad de esta ola de calor, según los investigadores. Además, las altas temperaturas provocadas por el calentamiento global han resecado el suelo y reducido el enfriamiento por evaporación en Europa.
La cobertura nubosa, que normalmente reflejaría el calor del Sol de vuelta al espacio, también ha disminuido sobre Europa, debido a una combinación de condiciones de sequía y a leyes más estrictas sobre la calidad del aire desde la década de 1980. De hecho, algunos científicos consideran que Europa inició su transición hacia un clima distinto en esos años. “Especialmente desde 1980 se ha producido un enorme repunte de las temperaturas globales en Europa”, afirma Zeke Hausfather, científico climático de Berkeley Earth. Es bastante evidente en los datos. El informe Estado del clima en Europa del año pasado concluyó que Europa se ha calentado a un ritmo de 0.56 grados centígrados por década desde mediados de la década de 1990, el doble del ritmo medio mundial. Incluso el Ártico se ha calentado más rápido, a un ritmo de 0.75 grados centígrados cada 10 años. Algunos científicos han relacionado el aumento de la frecuencia de las olas de calor con la reducción del hielo marino en el Ártico y el deshielo de la capa de nieve en Eurasia, argumentando que estos factores están alterando la circulación del aire sobre Europa.
Lo que estos estudios enseñan es que el cambio climático puede expresarse de distintas maneras. A nosotros nos inunda, a “ellos” los sofoca.