martes, 14 de julio de 2026

El centro Obama en Chicago muestra un país que ya no existe.

Celebra la unidad, pero edita los capítulos incómodos de su mandato
▲ En la cima del Centro Presidencial está la obra del artista británico Idris Kahn Cielo de esperanza.Foto La Jornada
Jim Cason y David Brooks   Corresponsales
Periódico La Jornada   Martes 14 de julio de 2026, p. 23
▲ El edificio sin ventanas construido cerca del lago Michigan sobre 8 hectáreas costó 850 millones de dólares.Foto La Jornada
Chicago y Nueva York., Desde afuera, el Centro Presidencial Obama, inaugurado en Chicago este verano, parece una torre de concreto, sin ventanas, poco interesante, pero un recorrido por el complejo creado para conmemorar la presidencia de Barack Obama fue notable, sobre todo porque recuerda un tiempo cuando un mandatario todavía hablaba en plural de “nosotros”, en lugar del “yo”, en la coyuntura actual, y donde por lo menos en la retórica oficial los inmigrantes eran celebrados por sus contribuciones a esta nación y el enfoque era reunir a un pueblo diverso para promover el cambio.
No sorprende que el nuevo centro en honor a la presidencia de Obama edita la historia de un mandatario que perfeccionó el uso de drones para asesinar a “enemigos” en el extranjero, quien fue apodado el “deportador en jefe” por algunas de sus políticas de control migratorio y quien nunca obligó a los banqueros responsables de uno de los fraudes financieros más grandes de la historia, que provocó la crisis económica más severa desde la gran depresión, a rendir cuentas ante la ley.
Pero lo que más llama la atención al visitar un centro creado para festejar los ocho años de los Obama en la Casa Blanca, es el contraste con la realidad política actual de este país. Las letras de dos metros de altura sobre el exterior del edificio principal del complejo, que son visibles al llegar dicen: “La palabra singular más poderosa en nuestra democracia es la palabra ‘Nosotros’. ‘Nosotros el pueblo’. ‘Nosotros superaremos’. ‘Sí podemos nosotros’”.
Al entrar, la primera palabra que da la bienvenida a los visitantes es “esperanza”, y por todo el centro se invita a pensar sobre qué acciones podrían tomarse para mejorar al mundo. “Estados Unidos siempre ha sido una obra en proceso”, dice un panel. “Generaciones de gente, dentro y fuera del gobierno, se han dedicado a reducir la brecha entre nuestros ideales y nuestra realidad. Lucharon por el voto, ampliar la oportunidad para todos, y asegurar que todos son iguales bajo la ley. Todos estamos parados sobre sus hombros y debemos avanzar su legado. Cada paso que tomamos es un recordatorio de que lo que hace excepcional a Estados Unidos es nuestra capacidad de cambio”.
Explora el origen de la Casa Blanca
Mientras el presidente Donald Trump desmantela partes de la Casa Blanca para crear más monumentos a sí mismo y trabaja activamente para eliminar recuerdos públicos de lo que califica como elementos “negativos” de la historia de este país, en este centro, Obama recuerda que “la Casa Blanca fue diseñada por un inmigrante y construida por personas libres y esclavizadas para servir como hogar para el jefe de Estado y un museo vivo de la historia estadunidense.
“Esto literalmente me provoca lágrimas”, comenta una de las visitantes. Otra recuerda el mensaje poderoso de la elección del primer presidente afroestadunidense de un país fundado hace 250 años, entre otros, por dueños de esclavos afroestadunidenses quienes fueron declarados inferiores”.
La historia de los movimientos para abolir la esclavitud, las luchas por los derechos de los trabajadores y sindicatos, de los indígenas americanos, el movimiento de derechos civiles para afroestadunidenses, gays y latinos, entre otras, son representadas en este centro presidencial. En una sección dedicada a la lucha por el voto de las mujeres, se recuerda a los visitantes no sólo de los cuáqueros y otros que encabezaron ese movimiento, también de figuras como Jovita Idas, “una periodista mexicano-estadunidense y activista de derechos civiles quien abogó por los derechos de las mujeres en Texas”.
Asuntos que se mencionan y las omisiones
Por supuesto, hay secciones dedicadas a la biografía personal de Obama como hijo de un profesor de ciencias políticas de Kenya y una madre blanca de Kansas, de su niñez en Hawaii e Indonesia, su tiempo como organizador comunitario en Chicago antes de estudiar leyes en Harvard, entre otros capítulos de su vida.
Pero el punto central de este complejo es que busca definir a Estados Unidos como país. “Siempre hemos sido, y siempre seremos, una nación de inmigrantes de todas partes del mundo”, es una cita de Obama resaltada en esta sección del centro. “La tensión a través de nuestra historia entre dando la bienvenida y rechazando al extranjero, se trata de algo más que sólo inmigración. Se trata del significado de Estados Unidos, de qué tipo de país queremos ser”.
El centro-museo-biblioteca incluye una sección para los esfuerzos de reformar las leyes de inmigración de este país durante la presidencia de Obama, su defensa de los inmigrantes que llegaron como menores de edad y su retórica elegante sobre el tema. En un video, un crítico comenta que “la reforma migratoria no era su agenda”, mientras se aborda el fracaso de Obama de promoverla como la culpa de otros y no sobre su falta de voluntad (algo que se sigue debatiendo).
Hay un esperado enfoque sobre los logros del ex presidente en promover una reforma parcial del sistema de salud en el país, sus esfuerzos para combatir el cambio climático, la defensa de los derechos civiles de mujeres y la comunidad gay, así como la normalización de las relaciones diplomáticas con Cuba, entre otros, todo lo cual contrasta completamente con la coyuntura actual en Washington.
A su vez, el asesinato de Osama Bin Laden, los ataques aéreos con drones contra supuestos “terroristas” en otras partes del mundo, son justificados como parte del gran esfuerzo para proteger la seguridad nacional de Estados Unidos. No parece haber referencias a la guerra encabezada por Estados Unidos contra Libia, que resultó en un estado fallido, ni la participación estadunidense en el golpe de Estado en Honduras, entre otros.
El complejo que ocupa unas seis hectáreas incluye el museo presidencial, una biblioteca pública, un centro educativo con un auditorio, cancha de basquetbol, también un jardín donde su cultivan verduras y otros espacios para eventos públicos. En la salida, a los visitantes se les recuerda el mensaje final del presidente al concluir su estancia en la Casa Blanca: “nuestra esperanza fue que el progreso logrado, pero inacabado, inspiraría a nuevas generaciones a tomar la batuta y continuar la tarea de perfeccionar nuestra unión. La responsabilidad colectiva de nuestra democracia continúa llevando adelante el trabajo difícil, necesario, de enfrentar el mundo como es y rehacerlo como debería de ser”.
No hay explicación de cómo esa presidencia fue seguida por una que se opuso, inmediatamente y hasta la fecha, a todo este legado presente en este centro del ex presidente.

La cumbre del totalitarismo
El secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, será anfitrión mañana de la “cumbre antiterrorista” a la que fueron convocados representantes de más de 60 países, aunque aún no se conoce el listado de los que enviarán alguna representación. El encuentro estará centrado en el “resurgimiento del extremismo político trasnacional y las redes violentas de extrema izquierda”, que, a decir del vocero del Departamento de Estado, Tommy Pigott, hoy vuelve con “fuertes vínculos trasnacionales y nuevas convergencias”. Este funcionario señaló que sus esfuerzos se dirigen contra “actividades que cumplen con la definición de terrorismo: asesinatos, secuestros, amenazas contra instalaciones y fuerzas del orden, así como ataques a la infraestructura crítica, al personal militar y a la población civil”.
La primera mentira burda está dicha antes de siquiera iniciar la cumbre, pues ninguno de los delitos mencionados por Pigott es en sí mismo terrorismo. Lo que convierte a un crimen en un acto terrorista es el uso intencional de la violencia como medio para lograr fines políticos, ideológicos o religiosos. Al separar el delito de su motivación, se abre la puerta para acusar de terrorismo a cualquier persona u organización que estorbe al poder en turno, así como para instrumentalizar la etiqueta de “terrorista” en operaciones injerencistas en el extranjero. En este sentido, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció que “se intentará fundamentar la existencia de supuestos peligros impulsados por fuerzas progresistas, organizaciones de izquierda, movimientos sociales y todo el que luche contra la opresión, la explotación, el racismo, la guerra, la intervención y la brutalidad imperialista desatadas por el actual gobierno estadunidense”.
Sin duda, el encargado de la política exterior de la isla tiene razón al señalar que Rubio desempolva la “guerra contra el terrorismo” con los mismos propósitos con que fue desplegada originalmente hace un cuarto de siglo. Sin embargo, existen múltiples elementos para pensar que, en esta ocasión, el espantajo del terrorismo está tan o más dirigido hacia dentro del propio Estados Unidos como hacia el hemisferio y el resto del mundo. No puede olvidarse que el presidente Donald Trump y los integrantes de su gabinete han usado de manera indistinta los calificativos de izquierda radical, extrema izquierda, comunista, socialista y terrorista para atacar a todos los grupos que se oponen al reforzamiento del racismo de Estado, la captura de las instituciones electorales, la destrucción de los derechos de mujeres, miembros de la diversidad sexual, migrantes, afrodescendientes y otras minorías, a la devastación del medio ambiente y a la aniquilación de la libertad de prensa que forman parte del programa trumpiano para consolidar un Estado totalitario.
Mañana mismo, mientras Rubio y sus comparsas alertan sobre los peligros de la (imaginaria) extrema izquierda para la democracia, cuatro periodistas del New York Times deberán comparecer ante un tribunal por publicar un reportaje acerca de los fallos de seguridad del avión presidencial que Trump recibió del gobierno de Qatar.
Como se refirió ayer en este espacio, los ciudadanos estadunidenses Renee Good y Alex Jeffrey Pretti, ambos asesinados por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), fueron acusados de terrorismo doméstico en un intento burdo de desviar la culpa de los homicidas.
El pasado 23 de junio, ocho personas que participaron en una protesta fuera de una instalación de ICE en Texas fueron condenadas a entre 30 y 100 años de prisión después de que Donald Trump clasificara como terrorista a “Antifa”, una organización que ni siquiera existe. Los manifestantes acudieron bajo un llamado abierto en redes sociales, pero el juez y los fiscales los procesaron como miembros de una célula de “Antifa” y los acusaron de cargos de terrorismo, en lo que ha sido interpretado como un aviso para todas las personas que participen en actos públicos que desagraden a Trump o al Partido Republicano.
Asimismo, es imposible ignorar que la convocatoria contra la “extrema izquierda” se da en momentos en que el ala progresista del Partido Demócrata obtiene importantes avances electorales y conquista a la opinión pública frente al sector neoliberal y adicto a los grandes donantes corporativos que domina a ese partido por lo menos desde la era de Bill Clinton. En suma, lo que tendrá lugar mañana en Washington será la reinauguración oficial del macartismo: el empleo de toda la fuerza del Estado para detectar, criminalizar, acosar y provocar la muerte civil o física de todos aquellos que se atrevan a disentir. Y se invitará al mundo a participar en la nueva ola de totalitarismo de derechas.

La CPI amenaza la soberanía de EU; debe desmantelarse: Marco Rubio
“Pretende convertirse en el árbitro del mundo sin rendir cuentas”, alega
Reuters
Periódico La Jornada   Martes 14 de julio de 2026, p. 21
Washington y La Haya., El secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, anunció ayer que el gobierno del presidente Donald Trump puso en marcha una iniciativa para desmantelar lo que denomina “la amenaza a la soberanía de Estados Unidos por parte de la Corte Penal Internacional (CPI)”.
Trump y otras figuras de Washington, como el ex presidente George W. Bush, han acusado desde hace tiempo que la CPI no debería tener competencia para investigar y juzgar a ciudadanos estadunidenses, en particular a miembros de sus fuerzas armadas.
Reuters ha revelado que la administración Trump respaldó sanciones contra funcionarios de la CPI, en parte para evitar cualquier intento futuro de exigir responsabilidades al presidente republicano o a sus funcionarios por las acciones militares de Estados Unidos en el extranjero.
En un mensaje de video publicado este lunes, Rubio afirmó que, en un principio, la CPI tenía por objeto juzgar sólo los delitos más graves, pero acabó convirtiéndose en “algo mucho más radical y extremo”, por lo que la administración Trump no permitirá que la Corte amenace al personal estadunidense.
El Departamento de Estado señaló en un comunicado que “la CPI supone una amenaza intolerable para la soberanía de Estados Unidos: se arroga la autoridad para juzgar e incluso encarcelar a militares y funcionarios estadunidenses que actúan en defensa de los intereses nacionales de Estados Unidos.
“La CPI ya abrió anteriormente una investigación a militares y agentes de inteligencia estadunidenses y, desde entonces, se ha negado a archivar estos casos”, justificó.
Añadió que “la CPI pretende ahora convertirse en el árbitro mundial sin rendir cuentas a nadie, situándose por encima y más allá del Estado nación como un brazo supranacional de una burocracia globalista facultada para perseguir a militares y funcionarios estadunidenses a su antojo. Ninguna opción diplomática quedará descartada en la campaña para desmantelar la amenaza que supone la CPI para los estadunidenses”.
Un funcionario del Departamento de Estado que pidió mantenerse en anonimato dijo antes a Reuters que se barajan opciones como prohibiciones de viaje, revocaciones de visas, un endurecimiento de las sanciones contra la CPI y las organizaciones afiliadas, y presión diplomática sobre otros países para que se retiren de esa instancia.
La portavoz de la CPI, Oriane Maillet, señaló que el tribunal no hará comentarios sobre el asunto en esta fase.
La Corte fue creada en 2002 por la comunidad internacional para juzgar crímenes de guerra, genocidio y crímenes contra la humanidad. Sólo ejerce su jurisdicción si un Estado miembro no puede o no quiere juzgar por sí mismo las atrocidades cometidas.
Estados Unidos nunca ha sido miembro del tribunal. Sin embargo, el Estatuto de la CPI también otorga a la corte la facultad de juzgar crímenes atroces cometidos en el territorio de los estados miembros por nacionales de países no miembros.
La CPI emitió órdenes de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamin Nentayahu, y el ex ministro de Defensa Yoav Gallant. Los acusa de crímenes de guerra y de lesa humanidad en Gaza, incluyendo el uso del hambre como arma, asesinato y persecución.
Las órdenes obligan a los 124 estados miembros de la CPI a detenerlos si ingresan a sus sus territorios.

Un colombiano, nueva víctima del ICE; fue asesinado frente a su hija
Sebastian Guerrero era residente regular
No era el objetivo de la orden judicial que ejecutaban los agentes en Maine
▲ Manifestantes exigen justicia tras el asesinato de un colombiano a manos de agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos, en Biddeford, Maine.Foto Ap
Ap, The Independent, Afp Y Reuters
Periódico La Jornada   Martes 14 de julio de 2026, p. 22
Biddeford. Un agente de inmigración de Estados Unidos mató a tiros a un hombre identificado por grupos de derechos humanos como Joan Sebastian Guerrero, colombiano de 26 años, con residencia regular, en un incidente que podría avivar las críticas contra la feroz campaña antimigrante del presidente Donald Trump, y que fue cometido una semana después del asesinato del mexicano Lorenzo Salgado en Texas.
El tiroteo ocurrió en Biddeford, un poblado costero de 22 mil habitantes, en el estado de Maine, en el noreste del país.
Guerrero, abatido frente a su hija de tres años, no era el objetivo de la orden judicial que ejecutaban los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), indicó el senador Angus King, según le informó el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin.
Guerrero fue asesinado poco después de las 7 de la mañana en Biddeford, unos 24 kilómetros al sur de Portland. Las organizaciones Maine Immigrant’s Rights Coalition y Presente! Maine señalaron que incluso tenía autorización para trabajar en Estados Unidos y contaba con número de Seguro Social.
“El vehículo (en el que iba el colombiano) intentó huir del lugar y, por temor por la seguridad pública, un agente disparó su arma. El conductor fue alcanzado y los servicios de emergencia fueron contactados de inmediato. Falleció a causa de sus heridas”, alegó un vocero del ICE, quien aseguró que se trató de “un extranjero en situación irregular con una orden definitiva de expulsión”.
Autoridades fiscales mencionaron que el agente que accionó su arma contra Guerrero “será suspendido de sus funciones, como es el protocolo habitual en los tiroteos en los que participa la policía”.
La gobernadora del estado, Janet Mills, sostuvo que “situaciones como éstas son alarmantes y aterradoras”, y añadió que “la policía estatal está en el lugar de los hechos, brindando apoyo y colaborando con la fiscalía general, la oficina del médico forense jefe de Maine y funcionarios federales para determinar los hechos ocurridos”.
El alcalde de Biddeford, Liam LaFountain, indicó que “una persona ha muerto, y sus seres queridos y las personas de nuestra comunidad merecen respuestas claras sobre lo que pasó”.
Una mujer que se encontraba en el lugar de los hechos, visiblement e angustiada, gritó: “¡Se llevaron a su padre!”, junto con una niña que “no podía tener más de tres años” y manifestó que la menor aún vestía su pijama, declaró un testigo al Portland Press Herald.
Videos desmienten la versión oficial
En las imágenes, después de lo sucedido, se ve a una camioneta blanca sin distintivos, con las luces intermitentes de la policía encendidas y que aparentemente embistió el lateral del pasajero de un sedán blanco, el cual estaba detenido en medio de una intersección. Se podían ver agujeros de bala en el parabrisas.
Videos que circularon en redes sociales muestran que los agentes del ICE nunca estuvieron bajo amenaza de ser atropellados y se observa cómo corren hacia el vehículo del colombiano para dispararle, lo que contradice la versión de la agencia migratoria.
Por su parte, el alcalde de Nueva York, el socialista democrático Zoh-ran Kwame Mamdani, lamentó en redes sociales el asesinato de Guerrero, quien “se despidió de su esposa e hija y se fue a trabajar. Instantes después, murió de un disparo en la cabeza efectuado por agentes del ICE . Es el segundo hombre que el ICE mata en seis días. El ICE está matando a nuestros vecinos. El ICE no puede reformarse. ¡Abolición del ICE!”
A todo esto, fiscales de Minesota anunciaron que obtuvieron pruebas claves en sus investigaciones sobre los tiroteos en los que agentes del ICE asesinaron a Renee Good y Alex Pretti durante las protestas contra la cacería de migrantes a principios de este año, comunicó NBC News.
En una rueda de prensa en la que agradeció a los funcionarios federales su disposición a “considerar un cambio de rumbo”, Mary Moriarty, fiscal del condado de Hennepin, aseguró que la administración del presidente Donald Trump entregó material que incluye videos de las cámaras corporales policiales, otras pruebas digitales y el coche de Good, dañado por las balas.