lunes, 6 de julio de 2026

DOGE de Elon Musk cierra operaciones y EU recontrata miles de empleados.

Según NOTUS, varias agencias que vieron reducidas sus plantillas en los primeros meses del segundo mandato de Trump están volviendo a contratar personal. 
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The Independent
05 de julio de 2026 17:15
El Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés) de la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, una iniciativa de reducción de costos liderada por Elon Musk, cesó oficialmente sus operaciones el 4 de julio de 2026.
Los esfuerzos de DOGE dieron como resultado un déficit estimado de 11 mil millones de dólares en el presupuesto federal debido a los pagos a los empleados que aceptaron una oferta de "encrucijada" y afectaron gravemente a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés).
Cientos de miles de empleados federales renunciaron voluntariamente o fueron despedidos durante el mandato de Musk, cuyo objetivo era reducir drásticamente la plantilla federal.
Según NOTUS, varias agencias que vieron reducidas sus plantillas en los primeros meses del segundo mandato de Trump están volviendo a contratar personal.
Las agencias federales están recontratando personal activamente, con más de 104 mil nuevos puestos de trabajo anunciados en los primeros cinco meses de este año, lo que supone un aumento significativo con respecto al periodo anterior.
La Oficina de Gestión de Personal está supervisando una "reestructuración" de la plantilla federal, dando prioridad a las nuevas contrataciones a tiempo completo sobre los contratistas para cubrir las vacantes, revirtiendo así los recortes previos de Musk en aras de la eficiencia.
Una de estas agencias es la Fundación Nacional para las Humanidades, que recientemente comenzó a contactar a sus exempleados para invitarlos a entrevistas para puestos que ahora se están cubriendo y que se publican en el sitio web gubernamental USA Jobs.
El director de la Oficina de Gestión de Personal, Scott Kupor, declaró a NOTUS que su agencia está supervisando una "reestructuración" de la plantilla federal, y que el objetivo declarado de Musk de recortar cientos de miles de puestos de la nómina federal en nombre de la supuesta "eficiencia" ya no está entre sus prioridades.
“¿Tenemos el personal adecuado para las prioridades de la administración? Y en los casos en que no lo tengamos, asegurémonos de encontrar la manera de cubrir esas carencias”, dijo.
Esta oleada de contrataciones federales supone un giro sorprendente respecto a la época dorada de Musk como "empleado especial del gobierno" no remunerado, con un amplio mandato para arrasar prácticamente cualquier agencia en busca de lo que él consideraba "despilfarro" o "progresismo radical".
Durante el primer año de Trump de vuelta al poder, pasó meses trabajando en una suite de oficinas en el Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower, asistiendo con frecuencia a las reuniones del gabinete de Trump y, tristemente célebre, blandiendo lo que él llamó la "Motosierra de la Burocracia" durante una caótica aparición en la Conferencia de Acción Política Conservadora del año pasado.
Pero Musk, que caería temporalmente en desgracia con Trump, tuvo enfrentamientos con los secretarios del gabinete que se resistieron a sus planes de recortar las nóminas sin su participación.
Muchos de los mismos departamentos que el año pasado alardearon de sus enormes reducciones de personal están revirtiendo discretamente los recortes.
La Oficina de Gestión de Personal ha otorgado al Servicio de Impuestos Internos (IRS por sus siglas en inglés) autorización especial para contratar hasta 8 mil trabajadores de forma acelerada tras haber reducido su plantilla en una cuarta parte bajo la Ley de Reorganización de DOGE. El Departamento de Estado está contratando y capacitando nuevamente a nuevos funcionarios del Servicio Exterior tras haber despedido a cientos de diplomáticos con amplia experiencia.

OPEP+ aprueba aumento de la producción a medida que paso por Ormuz comienza a recuperarse
Los ministros de la OPEP+ decidieron el 5 de julio de 2026 aumentar las cuotas de petróleo en un total de 188 mil barriles diarios para agosto, un incremento similar a otros acordados en los últimos meses, según anunció la organización. Foto: Afp / Archivo   Foto autor
Reuters
05 de julio de 2026 16:48
Londres. La OPEP+ acordó un nuevo aumento de los objetivos de producción a partir de agosto, anunció el grupo el domingo, lo que incrementará la oferta mundial en momentos en que los precios del petróleo caen debido a la reapertura gradual del estrecho de Ormuz para las exportaciones de petróleo.
El grupo de países productores de petróleo acordó, durante una reunión en línea, aumentar las cuotas en 188 mil barriles diarios a partir de agosto, sumándose a aumentos similares para junio y julio.
Los siete miembros principales de la OPEP+, que agrupa a la OPEP y a productores aliados, entre ellos Rusia, han elevado sus cuotas de producción entre abril y julio en casi 800 mil barriles diarios.
Sin embargo, el aumento se ha quedado en gran medida en el papel debido a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que cerró el estrecho de Ormuz al tráfico de petroleros para algunos de los miembros más importantes de la OPEP+, entre ellos Arabia Saudita, Kuwait e Irak.
La producción empieza a recuperarse
La producción de la OPEP+ cayó a 33.13 millones de barriles diarios en mayo, según datos de la OPEP, desde los 42.77 millones de barriles diarios registrados en febrero.
Comenzó a recuperarse en junio gracias a los esfuerzos de Estados Unidos por ayudar a los Emiratos Árabes Unidos y a otros países de la OPEP+ a exportar más petróleo, pero sigue estando por debajo de los niveles previos a la guerra.
A pesar de las persistentes interrupciones en el suministro, los precios del petróleo han vuelto a los niveles anteriores al conflicto, presionados por la disminución de las importaciones chinas, el aumento de las exportaciones de los productores no pertenecientes a Medio Oriente y una liberación récord de reservas estratégicas mundiales coordinada por la Agencia Internacional de la Energía.
"El grupo de los siete países siguió revirtiendo sus recortes de producción, tal como se esperaba", declaró Giovanni Staunovo, analista de UBS. "A corto plazo, la atención se centrará en cuántos buques cisterna lograrán cruzar el estrecho de Ormuz y con qué rapidez se recuperarán la demanda y las importaciones chinas de crudo".
Un memorando de entendimiento entre Washington y Teherán para poner fin a la guerra también ha contribuido a convencer a los operadores de que el suministro volverá, en última instancia, a niveles normales.
Irak presiona para obtener cuotas más altas
Los precios del crudo Brent cotizaron el viernes cerca de los 72 dólares por barril, por debajo de los máximos recientes de más de 120 dólares por barril y de vuelta a los niveles registrados justo antes de que Estados Unidos e Israel atacaran Irán el 28 de febrero.
Además de acordar los objetivos de producción, la OPEP+ también se enfrenta a otros retos tras la salida de los Emiratos Árabes Unidos del grupo y las señales de Irak de que quiere cuotas más altas.
La OPEP+ cuenta con 21 miembros, incluido Irán, pero en los últimos años solo los siete países, y los Emiratos Árabes Unidos hasta su salida, han participado en la gestión mensual de la producción.
Esos siete productores, Arabia Saudita, Rusia, Irak, Kuwait, Argelia, Kazajistán y Omán, están aumentando la producción como parte de la retirada gradual del recorte de suministro de 1.65 millones de barriles diarios acordado en 2023, cuando el grupo aún contaba con los EAU.
Los Emiratos Árabes Unidos abandonaron la alianza a finales de abril porque querían ajustar mejor su capacidad a su producción, sin las restricciones impuestas por el grupo.
A partir de agosto, teniendo en cuenta la salida de los Emiratos Árabes Unidos a partir del 1 de mayo, a los siete miembros principales aún les quedarán unos 379 mil bdp del recorte original por devolver al mercado, según cálculos de Reuters.
Ahora que se ha decidido el aumento de agosto, habrán revertido por completo el recorte de 2023 si, en su próxima reunión del 2 de agosto, aprueban un nuevo aumento de aproximadamente la misma magnitud para septiembre.

Fin del T-MEC, punto de inflexión para la emancipación
La integración económica derivada del TLCAN y posteriormente del TMEC consolidó a México como un país maquilador. 
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Ana María Aragonés
06 de julio de 2026 00:03
Conviene recordar que, hace apenas unos años, Donald Trump firmó la continuidad del Tratado de Libre Comercio de América del Norte bajo el nombre de T-MEC y lo calificó como el mejor acuerdo comercial jamás alcanzado. Después de todo había sido él quien lo firmó. Hoy, fiel a la volatilidad que ha caracterizado su actuación política, sostiene exactamente lo contrario: afirma que el T-MEC ha sido uno de los peores acuerdos para Estados Unidos, acusa a México de haberse aprovechado de él y asegura que su país ya no lo necesita. Por ello propone limitar su vigencia a 10 años y someterlo a revisiones anuales. 
Resulta inaceptable que el futuro de México dependa de los constantes cambios de opinión de un presidente al que todavía le restan dos años y medio de gobierno. Su inclinación a la contradicción, la incertidumbre, el uso arbitrario de los aranceles y la creación permanente de escenarios de confrontación difícilmente pueden traducirse en beneficios para México. Por el contrario, esta coyuntura obliga a una profunda reflexión sobre un proceso de integración iniciado en la etapa más intensa del neoliberalismo, tanto en México como en Estados Unidos, y cuyas consecuencias negativas han recaído especialmente sobre los trabajadores mexicanos. No debe olvidarse que nunca se aceptó incorporar acuerdos migratorios paralelos que hubieran permitido regular los enormes desplazamientos de población que el tratado provocó. 
Cuando el TLCAN entró en vigor en 1994, se afirmó que la llegada masiva de inversiones transformaría a México en un país del primer mundo. Se aseguró que se exportarían “tomates y no personas”. Ocurrió exactamente lo contrario. El Tratado dio origen a una de las formas más severas de migración forzada que ha experimentado el país, favoreciendo principalmente los intereses de Estados Unidos y consolidándose una relación de subordinación y dependencia económica. Millones de campesinos abandonaron sus tierras para trabajar en los campos agrícolas del vecino país porque no pudieron competir con los productos altamente subsidiados provenientes del norte. La ironía es devastadora. México sigue importando en enormes cantidades muchos de los mismos productos que se cultivan del otro lado de la frontera, por los campesinos mexicanos expulsados de sus comunidades por ese mismo modelo económico. Se alejó la posibilidad de alcanzar la autosuficiencia alimentaria y, al mismo tiempo, millones de trabajadores quedaron condenados a vivir bajo la incertidumbre permanente de la condición migratoria indocumentada. 
El país ha experimentado una profunda transformación demográfica. Hoy millones de mexicanos indocumentados residen en Estados Unidos en condiciones de enorme vulnerabilidad jurídica, porque se les mantiene en un limbo jurídico, y de esta forma se les niega el acceso pleno a derechos laborales, civiles y sociales que les corresponden después de décadas de trabajo. Han sostenido sectores fundamentales de la economía estadunidense: la agricultura, las granjas, las empacadoras de carne, la industria avícola y las plantas procesadoras de alimentos, entre muchas otras actividades. Y ahora se enfrentan a una persecución inhumana y cruel por parte del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) que aplica políticas de corte netamente fascistoide. 
La integración económica derivada del TLCAN y posteriormente del TMEC consolidó a México como un país maquilador. Una parte sustancial de las exportaciones han consistido en bienes ensamblados de empresas multinacionales que aprovechan los menores costos laborales, los incentivos fiscales y las regulaciones ambientales prácticamente nulas. Automóviles, camiones, pantallas de televisión, así como berries y el aguacate abastecen prioritariamente el mercado estadunidense, con lo cual se reduce el espacio destinado a la producción de alimentos para el consumo nacional y se debilita aún más la posibilidad de la autosuficiencia alimentaria. Tampoco pueden ignorarse lo ruinosas que han sido las concesiones mineras, nacionales, particularmente otorgadas a empresas extranjeras, muchas de ellas canadienses. Con ello México ha perdido recursos estratégicos a cambio de ínfimos beneficios fiscales y de pérdida de tierras comunales donde se realiza la extracción. Numerosas comunidades han denunciado el despojo de sus tierras, el deterioro ambiental y lo que han recibido es violencia y muerte defendiendo sus territorios. 
Poner fin a esta integración profundamente asimétrica y subordinada y dejar atrás el T-MEC puede representar el punto de inflexión que favorezca la puesta en marcha de un verdadero proyecto nacional soberano, que permita diversificar las relaciones comerciales con el resto del mundo, que se fortalezcan las empresas nacionales bajo nuevas reglas de desarrollo, se impulse la producción interna y se invierta decidida y debidamente en ciencia, tecnología e innovación. Un proyecto nacional debe ofrecer condiciones de vida digna para toda la población, sobre todo incorporar plenamente a los sectores históricamente excluidos y así garantizar a todos el acceso universal a la educación, a la salud, y a una transición ecológica justa. Para alcanzar este cambio estructural las universidades deben ser los centros del pensamiento crítico que impidan el regreso de las políticas nefastas que marcaron algunos de los episodios más oscuros de la historia mexicana reciente. 
Donald Trump pretende someter a México y condicionar sus decisiones de gobierno. Sin embargo, esta presión puede convertirse en la oportunidad para que México haga efectiva su soberanía y contribuya a frenar la creciente fascistización que se está instalando en distintas regiones de América Latina. Y ojalá que esta vez, en efecto, haya llegado su Waterloo.