Arriban hombres, mujeres y 500 niños // Madrid envía 60 militares para reforzar la ciudad de Ceuta // Cuestionan Italia y EU a Pedro Sánchez
▲ Ceuta, con 84 mil habitantes y limítrofe con Marruecos, es la única frontera terrestre, junto con Melilla, de la Unión Europea con África y periódicamente experimenta oleadas de inmigrantes. Ninguna como la de ayer.Foto Ap
Armando G. Tejeda Corresponsal
Periódico La Jornada Viernes 31 de julio de 2026, p. 19
Madrid. Unos 40 mil migrantes cruzaron ayer desde Marruecos a la ciudad española de Ceuta, unos a nado utilizando cámaras de aire y dispositivos de flotación, otros derribaron una parte de la valla a lo largo de la frontera terrestre entre ambas naciones, y algunos celebraron su ingreso al espacio europeo con el puño en alto y al grito de “¡viva España!, ¡viva (el presidente del gobierno español) Pedro Sánchez!”
El Ejecutivo español envió 60 militares para reforzar a la policía del enclave norteafricano y cerró la frontera de Melilla con Marruecos, tras el ingreso por ese punto de entre 300 y 400 migrantes.
Italia pidió “suspender el acuerdo Schengen con España”, mientras la Casa Blanca criticó al gobierno español por la crisis de Ceuta y recordó que el presidente Donald Trump “lleva mucho tiempo advirtiendo a Europa de lo que ocurriría si implementa políticas globalistas de extrema izquierda, incluida la facilitación de la migración masiva”, indicó la vocera Anna Kelly a Fox News.
En contraste, el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), António Guterres, pidió que “se respeten los derechos y la dignidad de todas las personas que llegan a Ceuta”.
Al cierre de esta edición, fuentes policiales consultadas por El País informaron que 18 migrantes murieron ahogados.
Para llegar a Ceuta, los migrantes suelen nadar desde la localidad marroquí de Fnideq (Castillejos), recorriendo unos 5 kilómetros para alcanzar territorio español, explicó Ap.
La madrugada de este jueves cientos seguían tratando de entrar al territorio español por tierra o por el mar Mediterráneo; los agentes abrieron la valla fronteriza para evitar que se forme un peligroso tapón y la policía marroquí intentaba contener de su lado la migración utilizando cañones de agua y gases lacrimógenos, informó RT.
La mayoría de las personas que arribaron a Ceuta son hombres jóvenes, pero también familias, mujeres y alrededor de 500 niños, reportaron medios locales.
La Guardia Civil calculó que alrededor de 40 mil personas llegaron a Ceuta –una ciudad de 84 mil habitantes– entre las 11 de la mañana y las 6 de la tarde de ayer, informó el canal Antena 3.
Las fuerzas de seguridad y los servicios de emergencia locales se encuentran desbordados, los hospitales colapsados y los ceutíes “estamos metidos en nuestras casas, esto no es normal”, declaró una vecina a la televisora.
“La situación es un caos absoluto”, afirmó Rachid Sbihi, representante de los oficiales de la Guardia Civil regional.
Sánchez aseguró en X que su gobierno prepara, junto con Marruecos, las “medidas necesarias para recuperar la normalidad” en Ceuta. El ministerio del Interior español precisó que acordó con Rabat devolver “lo antes posible a Marruecos a todas las personas que han entrado ilegalmente en Ceuta”, al tiempo que anunció que este viernes viajarán al lugar el mandatario y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
La situación ya se vivió de forma casi idéntica en la primavera de 2001, cuando entre 8 mil y 10 mil personas cruzaron esa frontera. Una vez retenidas, cientos de ellas fueron devueltas a su país, una acción por la cual Grande-Marlaska fue reprobado en el Congreso.
Tras esa crisis, el Tribunal Supremo prohibió al gobierno español devolver a migrantes “en caliente”, en la propia frontera y sin ningún tipo de amparo administrativo y judicial.
En cuanto a los menores de edad “no acompañados”, la legislación española prevé que sean internados en una institución adecuada y en caso de no ser reclamados por sus padres, les corresponde recibir amparo de España.
En Ceuta hay un Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes con capacidad para 512, pero hasta ayer albergaba a más de 750. En los alrededores de la instalación ya había, antes de la masiva llegada de ayer, cientos de migrantes que llegaron los días previos en improvisados campamentos con mantas, cartones, plásticos y sábanas, mientras esperan acceder al refugio.
El presidente autonómico de Ceuta, Juan Vivas, solicitó al gobierno español financiamiento adicional para los recursos de acogida y para gestionar la llegada de menores extranjeros no acompañados.
Ceuta y Melilla, limítrofes con Marruecos, son la única frontera terrestre de la Unión Europea con África y periódicamente experimentan oleadas de intentos de cruce de inmigrantes que buscan llegar a Europa.
El canciller español, José Manuel Albares, convocó para este viernes al embajador de Italia, Giuseppe Buccino Grimaldi, después de que la premier italiana, la conservadora Giorgia Meloni, planteó cerrar el espacio Schengen con España “para defender nuestras fronteras”, y luego de que su homólogo italiano, Antonio Tajani, sostuvo que lo ocurrido en Ceuta “demuestra cómo la decisión del gobierno de Madrid de otorgar la ciudadanía española, por tanto europea, a más de 500 mil inmigrantes sin documentos es profundamente errónea e incentiva el tráfico de seres humanos”.
Albares calificó de “impropia” y “demagógica” la postura italiana y aseguró que la crisis migratoria que enfrenta España en su frontera norteafricana “no tiene nada que ver” con la regularización de migrantes.
Explicó, en cambio, que es producto de “una decisión del Tribunal Supremo español que prohibió las devoluciones de personas que acceden a nado, que ha sido instrumentalizada por las mafias y las organizaciones criminales para aprovecharse de la situación de extrema vulnerabilidad de las personas migrantes”.
A propósito de las imágenes de Ceuta, Steven Cheung, director de Comunicaciones de la Casa Blanca, comentó en X que “esto es lo que ocurrió (en Estados Unidos) bajo el mandato (del ex presidente Joe) Biden. Menos mal que el mandatario (Donald) Trump fue elegido para que nada de esto volviera a suceder”
Otro mexicano murió tras arresto del ICE
Tenía leucemia y nadie lo atendió
De la Redacción
Periódico La Jornada Viernes 31 de julio de 2026, p. 6
Priciliano Trejo, ciudadano mexicano de 29 años que padecía leucemia, falleció la semana pasada en un hospital de Georgia tras haber estado semanas encerrado en un centro de detención del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), denunciaron ayer grupos defensores de los derechos de los migrantes.
El caso de Trejo elevó a 19 el número de mexicanos muertos bajo custodia del ICE desde mayo de 2025, siete de ellos por desatención médica.
Trejo fue detenido en Carolina del Norte y trasladado el 19 de junio al Centro de Detención Stewart. De acuerdo con las organizaciones, “el 6 de julio comenzó a sentirse mal, por lo que solicitó atención médica. El ICE no le brindó la atención necesaria durante ocho días, hasta que finalmente lo trasladó a un hospital el 13 de julio. El 15 de julio, Trejo ya se encontraba en coma y la agencia se comunicó con su familia para transferirle la custodia”.
Aunque la noticia se conoció ayer, trascendió que el mexicano pereció el 24 de julio en el hospital.
El comunicado lamentó que, debido a que la custodia de Trejo fue entregada a su familia antes de su muerte, “es probable que su fallecimiento no sea registrado oficialmente” por la agencia.
Reiteró además que durante más de una década, los reclusos de Stewart, uno de los centros de reclusión para inmigrantes más grandes del país, así como organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes han denunciado las condiciones inhumanas que prevalecen en sus instalaciones”, entre las que destacaron “la deficiente atención a la salud mental, el uso del aislamiento prolongado, condiciones insalubres, negligencia durante la pandemia de covid-19, negligencia médica, trabajo forzado y el uso excesivo de la fuerza contra las personas detenidas”.
“El año más letal”
Los grupos de defensa dijeron que “el año fiscal 2026 ha sido el más letal en la historia del ICE. Desde que Donald Trump asumió la presidencia, se han registrado 53 muertes bajo custodia de la agencia, de las cuales 33 ocurrieron dentro de centros de detención”.
Cabe señalar que el 22 de julio, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que, tras la muerte de 17 mexicanos en operativos o bajo custodia del ICE desde mayo de 2025, presentó 20 denuncias penales ante fiscalías estatales y solicitó al Departamento de Justicia la apertura de investigaciones. También pidió la intervención del alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, para analizar los casos y emitir recomendaciones.
La dependencia señaló que la red consular brinda apoyo jurídico a las familias y da seguimiento a las investigaciones.
Recientemente se registró el caso de Juan Jairo Coronilla Durán, mexicano de 28 años que murió el 14 de julio en Florida tras ser atropellado por un tráiler, presuntamente cuando huía de agentes del ICE durante un operativo. Tenía una visa de turista vigente.
CDMX: visión de humanidad
Pedro Miguel
En una reunión de carrilloleajorge@gmail.comla Coalición de Alcaldes de las Américas sobre Migración, realizada en el Colegio de San Ildefonso, la jefa de gobierno capitalina, Clara Brugada, propuso establecer un mecanismo internacional para proteger a las poblaciones migrantes de la discriminación y la xenofobia y ampliar la comprensión sobre los procesos de movilidad humana. “Tenemos que garantizar –dijo– que nuestras ciudades se conviertan en ciudades refugio y hospitalarias; lograr lo que llamamos nosotros un pasaporte urbano de derechos; que cuando (las personas en movilidad) lleguen a nuestras ciudades, tengan acceso a salud, educación, empleo, en fin”. Junto con su propuesta, la jefa de gobierno no escatimó las críticas a “las políticas que criminalizan la movilidad humana y expresamos nuestro profundo dolor e indignación por la muerte de numerosos connacionales durante los operativos del ICE”, y denunció que “quienes recurren a estas políticas recurren a una vieja y siniestra receta: convertir al diferente en enemigo; señalar a los más pobres, mientras defienden los privilegios de siempre”.
Las palabras de Clara Brugada son particularmente relevantes en la circunstancia actual, en la que el trumpismo desbocado ha convertido a las patrullas de Inmigración y Aduanas en escuadrones de la muerte que recorren las calles de las ciudades estadunidenses para perseguir, agredir, capturar e incluso asesinar a personas que, al margen de su ciudadanía y de su estatuto migratorio, ofrezcan algo que, en su criterio, represente algún grado de resistencia a la cacería humana en curso. Esa es la expresión más extrema de la demagogia xenofóbica desatada por Trump y sus secuaces, pero dista mucho de ser la única. Junto con ella, el gobierno federal del país vecino ha buscado afectar a los trabajadores extranjeros en todos los terrenos imaginables; por ejemplo, marginarlos de los servicios educativos y de salud, negarles la posibilidad de abrir una cuenta bancaria, separar familias o deportar a continentes lejanos a quienes tienen la desgracia de caer en las garras del ICE.
Es importante recordar que la imitación servil del trumpismo cunde entre varios de sus émulos latinoamericanos. Así, el presidente chileno, José Antonio Kast, se empeñó desde que era candidato a convencer a sus compatriotas de que el problema principal de Chile era la presencia de migrantes, particularmente venezolanos, a los que atribuyó la responsabilidad de la creciente inseguridad que vive esa nación austral, y prometió crear mecanismos de deportación análogos a los de Trump. Javier Milei, el fársico habitante de la Casa Rosada, acaba de ordenar que se niegue el ingreso a Argentina a toda aquella persona que haya criticado a ese país, de manera verbal o escrita, en lo que constituye un disparate paranoico a todas luces irrealizable. Ciertamente, América Latina no ha llegado a los extremos de xenofobia que se viven en Europa y en Estados Unidos, pero el fenómeno avanza, de la mano del auge de las ultraderechas.
A la luz de estas realidades, cobra una especial relevancia lo expresado por la jefa del gobierno capitalino ante alcaldes de Estados Unidos, Colombia, Uruguay y Chile. Ciertamente, las políticas migratorias no caen en el ámbito de las atribuciones urbanas o municipales en ningún país, pero es mucho lo que las ciudades pueden hacer para humanizar la vida de quienes han debido dejar atrás sus lugares de origen por razones económicas, por la inseguridad o por la legítima búsqueda de mejores condiciones de vida. La mayoría de las veces, el conglomerado urbano, con sus hostilidades intrínsecas, es el terreno en el que los extranjeros deben desenvolverse, y resulta de básica empatía el procurar que tengan acceso a derechos básicos, empezando por la vivienda, pero también la salud, la educación, la alimentación y el trabajo. Con esa lógica, la Ciudad de México ha duplicado la capacidad de refugios y albergues y las posibilidades de alimentación, atención médica y sicológica para personas migrantes y ha atendido, en lo que va del año, a cinco mil 600 de ellas. Ojalá que el resto de entidades y ciudades del país sigan el ejemplo.
En una década se incrementó el número de extranjeros de todas las condiciones que habitan en la capital mexicana, y el contexto internacional indica que seguirá creciendo, no necesariamente por los que se definen como nómadas urbanos, sino por la persecución política ya en curso en países como Ecuador, Chile, Bolivia y, pronto, por desgracia, en Colombia, además de los refugiados económicos que va a generar el desastre mileísta. Algo más: la cacería “anticomunista” proclamada recientemente por Marco Rubio –y que es en realidad una pieza fundamental en el ensayo de construcción de un régimen abiertamente totalitario en Estados Unidos– puede traducirse en un flujo de perseguidos que cruce el río Bravo de norte a sur. Y reconforta que en estos tiempos oscuros la capital de México sea contrapunto de la barbarie.
El capitalismo que fabrica propietarios, no empresarios
José Romero
Durante 40 años, México discutió el tamaño del Estado. La izquierda defendió la intervención; la derecha, la apertura y la privatización. Ambas esquivaron la pregunta decisiva: ¿qué tipo de capitalistas fabricaba el Estado mexicano?
México no fracasó en producir empresarios: produjo el tipo que su sistema premiaba. Mientras otros países usaron el apoyo público para obligar a aprender, innovar y competir, aquí se abrió una ruta más segura: adquirir activos construidos y convertir decisiones públicas en fortunas privadas.
En 1987, Taiwán ayudó a crear TSMC: transfirió tecnología, plantas pilotos y personal formado con recursos públicos, pero no una industria madura ni consumidores cautivos. La empresa sólo sobreviviría innovando y consiguiendo clientes. Taiwán socializó el riesgo de crear el futuro.
Tres años después, México privatizó Telmex. Entregó una red nacional pagada, millones de usuarios y una concesión que preservó durante años el monopolio de larga distancia. México privatizó el rendimiento del pasado. Ésa fue la diferencia entre fabricar empresas y fabricar propietarios.
Bancos, ferrocarriles, minas y canales de televisión pasaron a grupos privados. Varias empresas mejoraron; negarlo sería falso. Pero administrar mejor un activo heredado no equivale a crear la oportunidad que produjo el salto patrimonial.
La banca resume la lógica. El Estado vendió un sistema concentrado, protegió a los compradores, absorbió el colapso mediante el rescate y permitió su extranjerización. La ganancia fue privada; el riesgo regresó al erario. No fue ausencia de Estado, sino intervención para transferir patrimonio y socializar pérdidas.
La corrupción agravó el proceso, pero no lo explica todo. Corea, Taiwán, China y Estados Unidos también conocieron favoritismo. La diferencia fue lo exigido a cambio. En Corea, la cercanía podía abrir el crédito, pero no exportaba por la empresa. En Taiwán, el Estado transfería tecnología, pero no conseguía clientes por TSMC. En México, demasiadas veces la posición privilegiada fue la fuente misma de la rentabilidad.
Es insuficiente culpar a empresarios codiciosos. El sistema no castigó el talento: lo orientó. William Baumol explicó que las sociedades obtienen el tipo de empresarios que recompensan. Si innovar ofrece el mayor rendimiento, aparecen innovadores. Si controlar concesiones, contratos o barreras regulatorias es más rentable, la inteligencia empresarial se especializa en proteger posiciones. Un capitalismo obtiene los empresarios que paga.
La escasa inversión privada en investigación y desarrollo es la firma del modelo. México no sólo gasta poco en ciencia, sus empresas financian una parte mínima. En las economías innovadoras, el capital privado sostiene laboratorios e ingeniería porque necesita conocimiento. Aquí, buena parte del gran capital creció sin generarlo. ¿Para qué arriesgar durante años en una tecnología incierta si una concesión ofrece rendimientos previsibles?
México presume exportaciones sofisticadas: automóviles, electrónicos, equipo aeroespacial y dispositivos médicos. Pero diseño, patentes, software y decisiones estratégicas suelen permanecer fuera. Exportamos complejidad sin controlarla. Producimos dentro de las cadenas de otros, pero no construimos las propias.
En la base ocurre la tragedia inversa. Millones trabajan por cuenta propia sin crédito ni tecnología. Arriba dominan pocos conglomerados, en medio hay una escalera rota. Al pequeño se le exige heroísmo. Al grande se le ofrecen infraestructura, contratos y rescates. El fracaso del primero es privado, el del segundo puede volverse nacional.
La izquierda protegió sin disciplinar. La derecha abrió sin construir. El viejo modelo entregó mercados cautivos sin exigir productividad, el nuevo transfirió activos y abrió la economía sin crear empresas nacionales capaces de dominar tecnología. Cambiaron los discursos, pero no la indulgencia frente al gran capital. Unos repartieron protección; otros, patrimonio. Ninguno impuso la obligación de aprender.
El resultado: millones de emprendedores, unas cuantas fortunas gigantescas y muy pocas empresas nacionales capaces de disputar la frontera tecnológica. No es una falla accidental, sino una estructura que remunera mejor la apropiación que la creación.
México construyó un capitalismo racional para la cúspide y estéril para el país. Mientras controlar activos existentes sea más rentable que crear capacidades nuevas, seguiremos fabricando propietarios, concesionarios y administradores de rentas. Mientras acercarse al poder siga siendo más seguro que acercarse al laboratorio, México seguirá produciendo fortunas: lo que no producirá es desarrollo.
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