martes, 23 de junio de 2026

Papa León XIV critica que sea más fácil financiar guerras que alimentar a las personas.

El Papa León XIV durante un encuentro con migrantes en San Cristóbal de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España, el 12 de junio de 2026. Foto Europa Press Foto autor
Ap
22 de junio de 2026 12:25
Roman.- El papa León XIV afirmó este lunes que resulta más fácil financiar guerras que alimento para personas, e instó a los gobiernos a reforzar los recursos para combatir el hambre tras un grave déficit de financiamiento por parte de Estados Unidos y otros países.
En un discurso en Roma ante el órgano rector del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, León presionó a los gobiernos para que reduzcan la burocracia y derriben los obstáculos que impiden que la ayuda llegue a quienes la necesitan.
Haciéndose eco de una advertencia expresada por primera vez por el fallecido papa Francisco durante una visita al PMA hace una década, León criticó las barreras políticas y administrativas que ralentizan la ayuda humanitaria mientras el gasto militar continúa sin trabas.
“Mientras que las formas de ayuda y los proyectos de desarrollo se ven obstaculizados por decisiones políticas complejas e incomprensibles, visiones ideológicas sesgadas y barreras aduaneras impenetrables, las armas no”, señaló. “En efecto, los conflictos se ‘alimentan’ con mayor facilidad que con la que se nutre a las personas”.

Rechaza Iván Cepeda amenazas del ultraderechista De la Espriella
“No nos asusta”, revira candidato progresista colombiano
”El Tigre muerde duro y puede morder más fuerte”: aspirante ganador
▲ Con menos de un punto porcentual de desventaja, Iván Cepeda pidió que se hiciera un riguroso conteo mano a mano con el fin de verificar los resultados.Foto Afp
Jairo Gómez   Especial para La Jornada
Periódico La Jornada  Martes 23 de junio de 2026, p. 23
Bogotá. Horas después de celebrar su triunfo en las urnas, el ultraderechista Abelardo de la Espriella amenazó a la izquierda con una frase que prendió las alarmas en la campaña de Iván Cepeda, su opositor: “El Tigre muerde duro y puede morder más fuerte”. Cepeda preguntó: “¿qué quiso decir el señor De la Espriella? Tiene un discurso ambiguo; habla de respetar y a renglón seguido dice que alisten las valijas o maletas, ¿para qué?”
Además de las preocupadas preguntas hechas por Cepeda, muchos sectores políticos y analistas se alarmaron y recordaron con asombro el genocidio contra la Unión Patriótica (UP), partido de izquierda que fue exterminado a punta de tiros por la violencia paramilitar en connivencia con integrantes del ejército en los años 80 y 90 del siglo pasado. También revivieron los llamados “falsos positivos” o ejecuciones extrajudiciales en el gobierno del ultraderechista Álvaro Uribe Vélez.
“Al señor De la Espriella le quiero decir que no nos asusta; nosotros somos curtidos en estas luchas y hemos derrotado a muchos políticos violentos”, sentenció Cepeda, quien aprovechó una rueda de prensa para hacer un llamado al diálogo nacional. “Esa es mi propuesta, al país no se le puede devolver a la violencia”, recalcó.
“Esas frases en Colombia son peligrosas y, por supuesto, mucho más si las dice el próximo presidente de Colombia”, aseguró Rodrigo Rojas, sociólogo e investigador en su cuenta en la red social X, tras recordar que el padre de Iván Cepeda, el senador de la UP Manuel Cepeda Vargas, fue asesinado y, años después, el caso fue declarado crimen de Estado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Por otra parte, las dudas sobre los resultados electorales tuvieron un nuevo capítulo, aunque Cepeda dijo aceptar el resultado del conteo anticipado de los votos, aunque subieron las impugnaciones de 37 mil a más de 57 mil mesas de las 122 mil que fueron habilitadas para votar en Colombia y en el exterior.
No obstante la narrativa de los medios corporativos que ya declaran a De la Espriella presidente electo, el Pacto Histórico reclamó una pronta aclaración sobre sus impugnaciones y pidió a los jueces analizar cada una de las reclamaciones, incluidos los formularios en que se consignaron los votos en las casillas.
“El cotejo del escrutinio se debe hacer materialmente, mano a mano, con toda calma y rigor; ahí se observará el talante democrático de nuestras instituciones, porque impugnar es un derecho para verificar los resultados cuando hay dudas”, dijo Cepeda en la rueda de prensa, y advirtió que hasta no conocer los escrutinios “no se pude decir que Colombia ya tiene presidente”.
Advertencias al Congreso
Además de las amenazantes declaraciones contra la militancia de la izquierda, incluido el presidente Gustavo Petro, el ultraderechista, en una carta, la emprendió contra los congresistas electos el pasado 8 de marzo, a quienes apremió a trabajar en bien “del pueblo de Colombia y que entiendan la gravedad del momento nacional”.
De la Espriella fue claro en que “si algunos sectores del Congreso renuncian a esa responsabilidad y traicionan el mandato ciudadano, se encontrarán con un gobierno de origen popular”.
Varios parlamentarios electos, incluido del partido mayoritario Pacto Histórico, que asumirán el 20 de julio próximo, reaccionaron contra lo que consideran “una amenaza vedada de cierre del Congreso o constituyente. Que respete la separación de poderes”, anticiparon varios parlamentarios de la izquierda y del centro político al comentar el documento del candidato ganador, en un claro mensaje de lo que serán las relaciones presidente-Congreso para los años 2026-2030.
Por otra parte, los países del grupo Escudo de las Américas, cuya cumbre tuvo lugar en Estados Unidos en diciembre de 2025, se hicieron sentir en los resultados de las elecciones; como si se tratara de un acuerdo articulado, comenzaron a enviar mensajes de apoyo a De la Espriella en un afán de legitimar su victoria dado el margen tan estrecho de la votación.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, renovó su apoyo a De la Espriella en su red social y dijo: “felicitaciones a El Tigre, Abelardo de la Espriella, el nuevo presidente de Colombia. Fue un honor para mí brindarle mi apoyo, y espero trabajar juntos para construir una relación sólida entre Colombia y Estados Unidos que traerá nuevos niveles de grandeza para ambos países”.
En Colombia, existen siete bases militares estadunidenses que durante el gobierno del presidente Gustavo Petro fueron poco operativas, pues las relaciones con Washington se concentraron específicamente en la lucha contra el narcotráfico, pero con énfasis en la sustitución de cultivos de hoja de coca.
De la Espriella, en su programa de gobierno y en reiteradas declaraciones, dijo que “una vez que tome posesión el 8 de agosto”, al otro día, enviará aviones para “fumigar los cultivos ilícitos”.
En el mismo sentido que Trump, otros mandatarios latinoamericanos del Escudo de las Américas hicieron llegar mensajes de apoyo a De la Espriella.
“El león y el tigre rugen en Latinoamérica!!! Felicito enormemente a Abelardo de la Espriella por su histórica victoria en Colombia”, escribió en X el presidente Javier Milei, de Argentina, quien se define como el león.
En igual sentido se expresaron los presidentes de Chile, Paraguay, Ecuador, Costa Rica y la candidata presidencial peruana, Keiko Fujimori. Todos al unísono expresaron su apoyo y colaboración futura en proyectos comunes para América Latina.

México SA
Trump hunde la economía global // Mayor inflación y precio petrolero // Pegan sus locuras en América Latina
Carlos Fernández-Vega
▲ El conflicto entre Estados Unidos e Irán mantiene la escalada sostenida de los precios internacionales de los combustibles.Foto Ap
Entre los profundos daños causados por su enloquecida agresión militar contra Irán, que ha llevado a Estados Unidos a una total cuan vergonzosa derrota, Donald Trump aparece como responsable directo del aumento sostenido de los precios internacionales del petróleo, su efecto directo tanto en el avance de la inflación global como en el costo del financiamiento (tanto de la deuda ya registrada, como de los nuevos préstamos, casi siempre destinados a pagar intereses de la misma) y, desde luego, en las economías subdesarrolladas que dependen de la importación de oro negro refinado.
Desde el inicio de su segunda estancia en la Casa Blanca (sin olvidar las decisiones tomadas en su primer mandato), las caprichosas decisiones imperiales de Trump se han estrellado permanentemente con la realidad, dado que han sido un disparo en el pie de su propio país, de sus mercados y, sobre todo, de sus consumidores a quienes prometió el oro y el moro si lo llevaban de nuevo a la primera magistratura, pero que en los hechos les ha significado un notorio deterioro de su nivel de bienestar, mientras el magnate naranja guerrea por todas partes. Pero con Irán se topó con pared y, más allá de su apabullante cuan histórica derrota, Trump ha pasado la factura a todo el planeta.
No es gratuito que días atrás el propio Banco Mundial reconoció que el crecimiento económico mundial ha caído a su nivel más bajo desde el covid-19, “derivado del alza de los precios de la energía, una inflación más pronunciada y el aumento en los costos de los préstamos”, y “a medida que el conflicto en Oriente Medio continúa generando un aumento en los precios de la energía, se proyecta que el crecimiento mundial se desacelerará y que los mercados emergentes y las economías en desarrollo registrarán el menor avance del ingreso per cápita desde la pandemia”.
Esa propia institución financiera “multilateral” (que en realidad responde a las directrices de Washington) ofrece su lectura sobre el impacto en América Latina y el Caribe, la cual no resulta nada grata, porque, sostiene, “los acontecimientos recientes en la región han estado marcadas por el conflicto en Oriente Medio (léase la agresión militar de Estados Unidos e Israel a Irán) y la creciente incertidumbre mundial. Los precios de la energía mundiales más altos y volátiles han elevado la inflación en algunos casos, lo que ha llevado a una política monetaria más restrictiva.
Aun así, dice, el conflicto ha tenido sólo impacto moderado a través de los canales financieros, ya que los diferenciales de los bonos soberanos y los tipos de cambio en las principales economías de la región se mantienen, en términos generales, estables. Esto se debe, en parte, a la condición de exportadoras netas de energía de varias economías importantes que les confiere más resistencia ante las conmociones externas, así como a perfiles de endeudamiento compuestos por deuda en moneda local, lo que reduce su vulnerabilidad a las fluctuaciones cambiarias.
La inflación, sostiene el Banco Mundial, siguió moderándose en gran parte de la región a comienzos de 2026 antes de la escalada bélica promovida por Estados Unidos e Israel, “pero los avances en la desinflación se desaceleraron en algunos casos y a partir de entonces las diferencias entre países se acentuaron más, contribuyendo a trayectorias de política monetaria cada vez más distintas. La desinflación se ha estancado en medio de nuevas presiones relacionadas con la energía en Brasil, y la inflación básica aún elevada en México. Entre tanto, las presiones inflacionarias ya se habían intensificado en Colombia antes del conflicto, lo que impulsó políticas más estrictas”.
El Banco Mundial prevé que el crecimiento en América Latina y el Caribe se desacelerará a 2.2 por ciento en 2026, como reflejo de una demanda interna aún débil y un menor dinamismo de la economía mundial, para fortalecerse de manera gradual durante 2027-2028 hasta alcanzar un promedio de 2.5.
La exposición de México a la crisis de los precios de la energía es limitada, dada su posición comercial energética ampliamente equilibrada y los esfuerzos fiscales para contener su impacto. Las perspectivas económicas del país están determinadas principalmente por la demanda interna y las condiciones del comercio exterior, en particular con respecto a Estados Unidos y la revisión del T-MEC.
Las rebanadas del pastel
Felipe Calderón exporta su ilegal “haiga sido como haiga sido” y la ultraderecha latinoamericana lo aplica tal cual, siempre con la “ayuda” de la Casa Blanca, que para eso tiene varias “perritas de Trump”.
Twitter: @cafevega   cfvmexico_sa@hotmail.com

El populismo clásico
"Recordemos qué era el populismo latinoamericano" Foto Mediateca INAH
Foto autor
Pedro Salmerón Sanginés
23 de junio de 2026 00:02
Todo lo que la derecha no comprende o no quiere comprender en América Latina (y más allá de ella), lo mete en el costal de esa palabra, que usan para descalificar o como sinónimo de otra que entienden menos, “comunismo”. Así que recordemos qué era el populismo latinoamericano.
En los 1970-1980 sociólogos e historiadores como Octavio Ianni, Marcos Winocur, Ghita Ionescu, Ernest Gellner, Emilio de Ípola y en México (sin usar necesariamente esa palabra) Luis González y González, Pablo González Casanova, Arnaldo Córdova y Daniel Cosío Villegas estudiaron los modelos políticos latinoamericanos y encontraron una serie de coincidencias muy significativas en numerosos países, que definieron como “populismo”. Sus principales ejemplos para definirlo fueron los gobiernos de Lázaro Cárdenas; de Getulio Vargas, en Brasil, entre 1930 y 1945 (e incluso durante el regreso de Vargas al poder, entre 1950 y 1954), y el de Juan Domingo Perón, en Argentina, de 1946 a 1955 (y ya no durante su segundo mandato, en los años 70). 
¿Cuáles son las coincidencias entre esos tres gobiernos? Octavio Ianni propuso que el populismo aparece junto con la sociedad de clases, dejando atrás las sociedades estamentales o de castas, y cuando se colapsan las oligarquías tradicionales y los estados oligárquicos. En esas condiciones, una naciente burguesía nacional encabeza un pacto que reúne a diversas fuerzas sociales emergentes, y forma un gobierno con nuevos tipos de liderazgo y un discurso de conciliación de clases y de nacionalismo económico, político y cultural. 
Marcos Winocur considera “al populismo latinoamericano ligado a la ideología de conciliación social, en momentos en que una clase o fracción de clase intenta hacerse de un mayor espacio en el dominio político: la burguesía”, que frente a “los señores terratenientes” enarbola una ideología liberal o nacionalista, para manipular económica y políticamente a las masas trabajadoras. Económicamente a través de la redistribución de la renta, que se traduce en un mayor poder adquisitivo de los trabajadores y acceso a servicios educativos, de salud y otras “prestaciones”. Políticamente a través de la creación de liderazgos carismáticos y paternalistas, y de un discurso nacionalista. 
En las definiciones de otros estudiosos encontramos también tres de las características enunciadas por estos dos autores: el populismo en el poder como un régimen mediante el cual la naciente burguesía nacional o una fracción de ella intenta asumir el control de la política y la economía del país, en detrimento de las oligarquías tradicionales que lo habían detentado; la ideología nacionalista como elemento legitimador del régimen; y la política de masas como herramienta, título, por cierto, de un libro clásico de Arnaldo Córdova sobre el cardenismo. 
En los tres elementos el nacionalismo es el factor más visible e identificable: en los tres países se trata de sectores “nacionalistas” de una naciente burguesía manufacturera y de servicios, vinculada al poder, que necesitaba y exigía el apoyo del Estado para sobrevivir y consolidarse. Entendiéndose por nacionalismo cosas distintas, pero que tenían como elementos comunes el proyecto de fortalecimiento de la burguesía “nacional” (es decir, integrada por nativos del país en cuestión) para contrarrestar parcialmente la influencia de los inversionistas europeos y estadunidenses, que había sido y seguía siendo determinante en la vida de nuestras naciones. 
En estrecho vínculo con la necesidad de fortalecer a esa burguesía nacional, y también con el adjetivo “nacionalista” que esa burguesía se atribuía, estaba la necesidad de construir mercados nacionales mediante el impulso del consumo, es decir, el mejoramiento del nivel de vida de las masas. Esta política, aunada al discurso nacionalista, permite obtener el apoyo de los campesinos y trabajadores organizados, imprescindible en las primeras partes del proceso. El nivel de organización y subordinación de los trabajadores a los intereses de la burguesía nacional varía de un país a otro, pero en los tres casos es condición fundamental del populismo. 
El nacionalismo dio coherencia discursiva a una ideología difusa y poco concreta, permitiendo a los regímenes populistas legitimarse socialmente. El nacionalismo se entiende en dos vertientes: desarrollo económico y justicia social, para oponer un país fuerte a la penetración imperialista; y unidad nacional (conciliación de clases) y construcción de una identidad nacional en países donde ésta era débil o difusa. En síntesis: 
1. El discurso nacionalista es el elemento común y el eje en torno al cual giran las armazones ideológicas mediante la cual buscaban su legitimación los regímenes de Vargas, Cárdenas y Perón. 
2. Dicho discurso permitió uncir al arnés de estados que por su naturaleza hubieran sido débiles, a clases sociales antes enfrentadas, que adoptaron la ideología del grupo gobernante, adaptándola a sus propias necesidades. 
3. Los tres gobiernos se sustentaron en heterogéneas alianzas de clase cuyo objetivo era sentar las bases para que la burguesía nacional asumiera el poder político y económico. 
4. El impulso al desarrollo económico y la consolidación de los mercados internos fueron las herramientas que permitieron el fortalecimiento de la burguesía hasta permitirle a esta clase asumir el poder por su cuenta, deshaciéndose de los políticos populistas que hasta entonces habían controlado los aparatos de gobierno. 
5. La persistencia de la ideología nacionalista en las organizaciones sociales que en su momento apoyaron a Vargas, Cárdenas y Perón, y en los partidos de izquierda de los tres países estudiados, se tradujo en una inconsistencia ideológica que ha sido un lastre para la búsqueda de alternativas reales a los posteriores modelos socioeconómicos imperantes en los tres países. 
Es decir, que nada de lo que hoy la derecha encajona como populismo, tiene que ver con el populismo. Y mucho menos con el comunismo. Por otra parte, muy triste por Perú y Colombia, que también tuvieron sus modelos populistas.