sábado, 13 de junio de 2026

León XIV concluye su visita a España con un llamado a humanizar la migración y combatir el tráfico de personas.

El Papa León XIV preside la celebración de la Santa Misa multitudinaria, a 12 de junio de 2026, en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias (España). Foto: Europa Press Foto autor
Armando G. Tejeda, corresponsal
12 de junio de 2026 16:23
Madrid. Después de seis días de un intensa agenda, que le llevó primero a Madrid, después a Barcelona, y finalmente a las Islas Canarias, el papa León XIV finalizó su primera visita oficial a España con un mensaje claro de defensa de la migración, con un llamado humanizar un fenómeno que también provocó tragedia y dolor. El líder religioso volvió a Roma después de un pequeño incidente en su avión que le obligó a retrasar su retorno una hora.
En su último acto, el papa León XIV volvió a reunirse con migrantes que han sufrido en carne propia la dureza de la travesía por el mar Mediterráneo, una de las más letales del mundo y que cada año se cobra la vida de miles de personas. “Todos, de algún modo, somos migrantes, todos somos peregrinos en camino a la patria celestial. Ayudémonos a hacer de esta travesía un lugar más humano para todos, aportando lo que esté al alcance de cada uno”, aseguró ante los propios protagonistas de este fenómeno, que tiene entre sus epicentros las propias Islas Canarias, pero también hay otros escenarios donde se registran de forma cotidiana escenas de drama o represión, como la isla italiana de Lampedusa o la frontero norte de México con Estados Unidos.
Y así se dirigió el líder religioso ante los migrantes: “Viendo sus rostros, escuchando sus testimonios, pienso también en sus corazones, heridos por tantas dificultades y también consolados por el amor recibido gracias a otros corazones abiertos, generosos y misericordiosos. Integrar no significa borrar la historia de quien llega ni exigirle que deje atrás todo lo que forma parte de su memoria. Tampoco significa crear mundos paralelos, cerrados unos a otros, donde las personas conviven sin encontrarse realmente”.
Robert Prevost apeló a que la conciencia humana “no puede permanecer indiferente ante las víctimas de los naufragios y de la falta de ayuda, ante esos cementerios del mar. Cada vida perdida en estas rutas es un fracaso para la familia humana”. E interpeló directamente a las mafias que trafican con seres humanos: “A quienes organizan rutas de muerte, trafican con personas, retienen documentos, explotan trabajadores, amenazan mujeres, engañan familias y convierten el sufrimiento ajeno en negocio, ¡deténganse!. ¡Conviértanse!”
Después el papa León XIV se dirigió al aeropuerto, donde una pequeña avería le obligó a retrasar una hora su retorno a Roma, donde ya se encuentra de nuevo.

1986 y 2026
Fabrizio Mejía Madrid
Qué sé yo si la historia se repite, si sólo tiene aires de familia, o somos nosotros, en nuestra infinita soberbia, los que creemos que saber algo sobre el tiempo, pero en 1986, la relación entre México y Estados Unidos se vio tensada más o menos por las mismas razones que ahora. Es otro Mundial de Futbol. Son otros México y Estados Unidos, pero ahí siguen Ronald Reagan y Donald Trump haciendo “grande otra vez a América”. Hace 40 años, la frontera norte se cerró, y no hubo embajador estadunidense durante casi medio año. Esta es la historia.
Todo había comenzado en 1984 con un “reportaje” del Washington Post firmado por Jack Anderson sobre la corrupción del presidente en funciones, Miguel de la Madrid. En él afirmaba Anderson que De la Madrid había desviado 162 millones de dólares a sus cuentas personales. Esto le pegó a la propaganda de su gobierno sobre la “renovación moral” que, si se acuerdan, no era para el gobierno, sino “para la sociedad”. El mismo planteamiento de Peña Nieto, décadas después de que la corrupción era “toda una cultura”. El mismo lema de la Voz de las Empresas, que sostuvo que era lo mismo robarse un pan que saquear el presupuesto y ni una palabra de la evasión de impuestos o los salarios de hambre sin contratos. El Washington Post lo publica el 15 de mayo de 1984, justo un día antes de que De la Madrid hable frente al Congreso de Estados Unidos. Esa humillación.
John Gavin, que era el embajador en México, había organizado una reunión en Hermosillo, Sonora, con la nueva élite de Acción Nacional, que venía de la Coparmex. Hasta el arzobispo Carlos Quintero Arce llegó a esa cena el 31 de agosto de 1984. También los líderes empresariales y los políticos de derechas de Sonora, Chihuahua y Baja California. Se buscaba presionar a México para cambiar su política de mediación en Centroamérica en el Grupo Contadora. Se buscaba que sus petroleras tuvieran acceso a los yacimientos del sureste y que el PRI dejara el monopolio del poder para avanzar a la etapa bipartidista de México, que ahora conocemos como el Prian. Todavía el entreguismo del PRI no se asemejaba al del PAN.
Vino, entonces, el asesinato de un agente de la DEA en Jalisco, Enrique Camarena. Gavin responsabilizó a todo el sistema político mexicano y al Ejército cuando años más tarde se supo que había sido la propia CIA la que había cometido el crimen, para que no se descubriera la trama corrupta de Reagan para venderle armas a Irán y financiar ilegalmente la contrainsurgencia en Nicaragua. Pero las acusaciones de narcotráfico contra el gobierno de Miguel de la Madrid cambiaron la relación bilateral y se inauguró la era de la “certificación” de drogas: la tablita de Estados Unidos sobre en qué países sí y en cuáles no se permitía el tráfico. El escándalo le cuesta a Gavin la embajada, a la que renuncia en abril y se va en junio. México acepta un nuevo representante hasta noviembre.
Entre mayo y junio de 1986 vienen entonces las infames audiencias de un senador por Carolina del Norte, Jesse Helms, para sentenciar a México en vísperas de la elección en Chihuahua. Ahí Gavin acusa a los gobernadores de Sinaloa, Toledo Corro, y de Sonora, Rodolfo Félix, de ser narcotraficantes. Así, antes de las elecciones en Chihuahua, el gobierno de Reagan presiona a sus agencias para decir que México es “un caos”. El agente de la CIA William Casey renuncia para no prestarse a tales presiones: “Querían que dijera que el colapso político en México era inminente”. Siguiendo este guion, Helms compara a México con la Filipinas de Ferdinando Marcos y asegura que, si Estados Unidos no interviene, el caos del desplome del PRI afectará a sus estados fronterizos. El 21 de mayo el PRI, los sindicatos corporativos, pero también la izquierda mexicana convocan a un mitin en el Zócalo para defender la soberanía de los ataques en el Congreso gringo. La actriz Ofelia Medina es una de las oradoras. Acción Nacional se niega a respaldar la manifestación y el acuerdo de condena a las audiencias de Jesse Helms, que firman todos los demás partidos en el Congreso: troskistas, socialistas y nacional-populares.
En julio, De la Madrid ordena el fraude electoral en Chihuahua “por motivos patrióticos” y los dirigentes de Acción Nacional viajan a Washington suplicando apoyo, es decir, injerencia, al menos de la Interamericana de Derechos Humanos. Hasta ahí llegan Luis H. Álvarez, Francisco Barrio –el candidato defraudado– y Guillermo Prieto Luján, que llevan actas y boletas para que sean analizadas. Hay una condena a México por sus prácticas antidemocráticas y se empieza a gestar en el PRI la idea de venderle a Estados Unidos una transición democrática con alternancia bipartidista.
La historia que le sigue es de todos conocida: el bipartidismo mexicano se sustenta en un fraude a favor de Felipe Calderón en 2006 y en 2018 la irrupción de 15 millones de votantes que no habían participado hace ganar a Andrés Manuel López Obrador. De la Madrid recibió una rechifla en el estadio Azteca en el mismo 1986 y tras muchos años de silencio acusa a Salinas de Gortari de robarse miles de millones de la “partida secreta” presidencial, pero se desdice al día siguiente. Chihuahua vuelve a ser factor de injerencia ahora que la gobernadora Campos dejó operar sin autorización a agentes de la CIA en territorio mexicano, pero dos de ellos murieron en un accidente. A partir del episodio que da luz sobre el intervencionismo, Estados Unidos vuelve a atacar a gobernadores con el petate del narco y se organizan reuniones como las de Hermosillo, sólo que ahora en la American Society, hace unos días. En un giro de la repetición, de “estar con las cosas otra vez” –como escribe Nietszche–, se habla de la “silla vacía”, es decir, que se invitó al gobierno mexicano pero no asistió.
Ahora buscan que México cambie su política hacia Cuba –es el propio Helms quien en 1996 endurece el bloqueo a la isla–, permita a Estados Unidos sacar tierras raras y litio, y trata por todos los medios de que el Prian no desaparezca en tiempo real. La negociación ya no es la de la deuda externa de 1986 sino el tratado de comercio. Y quizás el embajador Ron Johnson debería mirarse en el espejo de John Gavin.

El desmantelamiento alemán de la Unión Europea
Estos tiempos revueltos no hacen más que colocar a uno en lugares extraños. Y algo incómodos, reconozcámoslo. Por ejemplo, ahora parece que toca defender, no sin dificultades ni contradicciones, la Unión Europea. Foto Europa Press / Archivo   Foto autor
Beñat Zaldua
13 de junio de 2026 00:01
Estos tiempos revueltos no hacen más que colocar a uno en lugares extraños. Y algo incómodos, reconozcámoslo. Por ejemplo, ahora parece que toca defender, no sin dificultades ni contradicciones, la Unión Europea. La misma que desplumó a los países del este tras el fin de la URSS, la que ahogó en la miseria a los países del sur del continente durante la crisis de 2008 y la que acaba de aprobar un criminal reglamento que permite expulsar a migrantes a centros de detención de terceros países. No es esta la Europa a la que aspiramos. 
Sin embargo, esto no es incompatible con reconocer el potencial de algunas iniciativas. Ahora que ya es prácticamente un consenso la necesidad de regular e intervenir en la economía de mercado, no es del todo difícil entender que quien establece las normas para un mercado de 450 millones de habitantes tiene un poder que va mucho más allá de lo estrictamente económico. 
Ejemplos: Pese a ser del todo insuficiente, la normativa medioambiental culminada con el Pacto Verde de la primera legislatura de Ursula von der Leyen al frente de la Comisión Europea suponía una apuesta clara por descarbonizar la economía y luchar contra la crisis climática, igual que las diferentes directivas sobre servicios digitales y protección de datos plantaron por primera vez cara a las grandes tecnológicas estadunidenses. Todo esto está desapareciendo y no somos conscientes. 
Bajo el pretexto de la simplificación y la desburocratización, y a través de paquetes legislativos llamados ómnibus –que mezclan en una misma votación cambios de leyes de ámbitos que nada tienen que ver entre sí–, el proyecto comunitario se está quedando en los huesos. Para muestra, dos botones. Sin ir más lejos, estos días la Comisión Europea presenta una revisión a la baja del mercado europeo de carbono, que obliga a las empresas a pagar por derechos de emisión de gases de efecto invernadero. 
En nombre de la competitividad, las empresas que más contaminan tendrán que pagar menos por ello, en detrimento de las empresas que durante las dos últimas décadas han hecho los deberes y han descarbonizado buena parte de su actividad. Segundo botón: En dos semanas se aprobará un nuevo ómnibus en materia fiscal para simplificar las medidas que las empresas deben cumplir en la materia. La otra cara de esta moneda es que se relajan notoriamente las medidas tomadas en su día para evitar escándalos de fraude fiscal como los Papeles de Panamá o los LuxLeaks. Tanto que en Bruselas ya bromean con que directivas como la Anti-Tax Avoidance Directive (ATAD) bien podría convertirse simplemente en TAD. 
El ex presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi debe estar dándose de cabezazos contra la pared al ver el cherry picking que la Comisión Europea, con el impulso alemán a la cabeza, está haciendo con su informe sobre la competitividad europea. Todos lo alaban, nadie le hace caso. El canciller alemán, Friedrich Merz, rozó la mala educación en la entrega del premio Carlomagno al propio Draghi, al que le vino a decir que está muy bien todo lo de la simplificación que propone en su informe, pero que puede esperar sentado la emisión de deuda conjunta para financiar el relanzamiento industrial de Europa –uno de los pilares de su glosado informe–. En la práctica, supone el entierro de la propuesta del italiano, porque sin ese endeudamiento europeo resulta ficticio confiar en movilizar los 1,2 billones de euros que todos coinciden en que Europa necesita invertir anualmente. 
El miope ordoliberalismo alemán sigue confiando –en contra de todas las evidencias que llegan tanto de China como de EU– en que un marco regulatorio adecuado, libre de burocracia pesada, basta para permitir que el mercado obre sus milagros sin necesidad de mayor intervención pública. Pero la ambición de Merz, un hombre desacreditado en Alemania y fuera de ella –se acaba de quedar fuera del Consejo de Seguridad de la ONU– va más allá. La letra pequeña de este desmantelamiento puede consultarse en el documento de apariencia técnica que la CDU, el partido de Merz, entregó en abril a Von der Leyen, miembro de la misma formación. 
Se titula Agenda para una reducción sostenible de la burocracia a nivel de la UE, pero lo que propone es un derribo masivo que tumba los cimientos de la construcción europea. Es un documento que exige leer “desregulación” allí donde pone “simplificación”, que pide a la UE realizar una “interpretación más restrictiva de sus competencias” y que propone crear un “órgano de control regulatorio” independiente con “un derecho de veto fundamental sobre cualquier nueva legislación propuesta por la Comisión”. 
Un ejecutivo europeo menguado, limitado y constreñido por un órgano de dudosa legitimidad democrática; un gobierno que renuncie a la regulación efectiva y la gobernanza a nivel europeo, única escala en la que el continente puede aspirar a ser escuchado en el mundo. No es una reforma simplificadora, es el fin de toda esperanza de hacer de Europa algo que no sea un consorcio mercantil al servicio de la industria alemana. Y se quiere hacer por la puerta de atrás.

América Latina se organiza contra la edición génica
Silvia Ribeiro
El 1 y 2 de junio 2026 se reunieron en Quito, Ecuador, representantes de organizaciones campesinas, ambientales, académicas y de movimientos populares de América Latina para analizar el despliegue de la llamada “edición génica”, especialmente en agricultura y alimentación.
El encuentro fue convocado por Acción Ecológica de Ecuador y las redes continentales Alianza Biodiversidad y CLOC–Vía Campesina, para compartir información sobre el estado e impactos de estas tecnologías en los países de la región y construir respuestas colectivas frente a los impactos en las semillas, la biodiversidad, la salud y la soberanía alimentaria (https://tinyurl.com/encuentro-quito).
Las corporaciones de transgénicos y agrotóxicos han tomado América Latina como la playa de desembarco para estas nuevas biotecnologías, que incluyen técnicas de manipulación genética de semillas, insectos, animales, microorganismos y otros seres vivos.
Pablo Galeano, del departamento de Biociencias de la Universidad de la República de Uruguay y de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza (Uccsnal), explicó que al contrario de lo que afirman las empresas que promueven estas tecnologías, todos los organismos derivados de la edición génica son organismos genéticamente modificados (OGM), sea que introduzcan material genético ajeno o no, ya que en alguna parte del proceso de edición genética se usan ácidos nucleicos o proteínas recombinantes.
Dichos organismos están por tanto cubiertos en las definiciones de la FAO y del Protocolo de Cartagena sobre bioseguridad de los OGM, porque “introducen modificaciones al genoma resultado de la aplicación de técnicas de la biología moderna”, algo que nunca sucedería en la naturaleza. Explicó además que estas técnicas no tienen la precisión que se les quiere atribuir, ya que generan frecuentemente cambios inesperados en el genoma, lo cual tiene impactos en el funcionamiento de los organismos, con potenciales impactos de salud y ambiente.
Ana Lucía Bravo, de la Universidad Andina Simón Bolívar, detalló cómo las regulaciones de bioseguridad en América Latina se han ido cambiando siguiendo un modelo similar y sin consultas públicas, en varios países de América Latina, para favorecer el avance sin control ni supervisión de las semillas y organismos manipulados con edición génica.
Se adoptaron términos como “nuevas tecnologías de mejoramiento de precisión” o similares, y se determinó que, si no se detecta material genético de otras especies, se consideran cultivos convencionales. Esto es muy grave, afirmó Bravo, porque significa que pese a ser organismos genéticamente manipulados, no se informa sobre su siembra ni su consumo. No pasan por evaluación de riesgo y “no se exige ningún control para garantizar la salud humana, el ambiente o el bienestar social y económico de las y los campesinos”.
Elizabeth Bravo, bióloga de Acción Ecológica, agregó que bajo esta cobertura de que no serían cultivos transgénicos, se aprobaron cultivos modificados genéticamente en Ecuador, donde están prohibidos por la Constitución, y en Perú, donde existe una moratoria contra éstos.
Agregó que pese a que las empresas prometen que tendrán características para resistir sequía o beneficios para el consumidor, la mayoría de estos cultivos son “editados” para resistir agrotóxicos, lo que impulsa el uso de más y nuevos agrotóxicos.
En México también se intenta, con apoyo de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), abrir el país a la siembra y consumo de cultivos “editados genéticamente”, con lo cual se podría burlar la prohibición a la siembra de maíz modificado genéticamente que existe en la Constitución (https://tinyurl.com/bayer-secihti).
En los intercambios de ideas entre las y los participantes se destacó la preocupación de que se hayan aprobado, ya para siembra y consumo, cultivos básicos en la alimentación, como arroz, trigo, maíz y plátano, lo cual es una nueva amenaza a la soberanía alimentaria.
Pese a ser semillas OGM, al ser aprobados como cultivos convencionales, están en circulación sin control y podrían llegar al campo y a nuestras mesas sin ser detectados. También preocupa la contaminación de semillas nativas y criollas y cómo detectarla, ya que no están claros los mecanismos para ello.
El encuentro contó con participantes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Nicaragua, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Perú y Uruguay, lo cual sirvió para reafirmar la articulación entre organizaciones en América Latina que asumieron el compromiso de seguir colaborando para enfrentar estas nuevas amenazas.
Desde México, la Red en Defensa del Maíz (https://redendefensadelmaiz.org/), el Colectivo por la Autonomía en Jalisco y el Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano (https://www.ceccam.org/), entre otras organizaciones, asumen este compromiso.
La Alianza Biodiversidad presentó la nueva publicación Edición génica en América Latina: peligros, trampas y problemas, que brinda información básica y un panorama de la situación en el continente.
Aquí se puede descargar: https://tinyurl.com/ed-genica-AL.