sábado, 16 de mayo de 2026

Xi Jinping ofrece a empresarios de EU abrir más el acceso al mercado chino.

El presidente de China, Xi Jinping, da la bienvenida al mandatario de EU, Donald Trump, en el Gran Palacio del Pueblo, en Pekín, el 14 de mayo de 2026. 
Foto Xinhua   Foto autor
Reuters
14 de mayo de 2026 12:15
Pekín. El presidente chino, Xi Jinping, dijo a los directores ejecutivos estadunidenses que acompañaban al presidente Donald Trump en su visita a Pekín que las puertas de China no harían más que abrirse aún más, y que creía que las empresas de Estados Unidos tendrían mejores perspectivas en el país, según informó la agencia de noticias estatal Xinhua.
Xi se reunió con la delegación de directores ejecutivos, entre los que se encontraban Elon Musk, Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia NVDA.O, y Tim Cook, máximo ejecutivo de Apple AAPL.O, en el Gran Salón del Pueblo, según la cadena estatal CCTV.
Trump declaró el martes que pediría a Xi que "abriera" China durante su cumbre con el líder.

Groenlandia o la muerte.
Katie Miller, esposa del subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, publicó el 3 de enero de 2026 una imagen de esa isla ártica danesa con los colores de la bandera estadunidense. 
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Beñat Zaldua
16 de mayo de 2026 00:03
Cuando el noruego Fridtjof Nansen partió, en 1888, hacia la costa este de Groenlandia con la intención de atravesar por primera vez la isla ártica, el hielo marino –también conocido como banquisa– impidió a su variopinta expedición acercarse al punto de inicio previsto. Intentó acercarse en botes más pequeños, pero acabó tocando tierra casi 400 kilómetros más al sur de lo que deseaba.
Hoy Nansen no hubiera tenido ningún problema en llegar al punto de partida, lo cual nos hubiera dejado sin una de las grandes epopeyas de la exploración polar, narrada con humor nórdico en una extensa y extrañamente entretenida crónica.
Nansen –un personaje fascinante: aventurero, independentista noruego, diplomático, impulsor de la Sociedad de Naciones, Nobel de la Paz– tuvo éxito allí donde ocho expediciones anteriores habían fracasado, gracias a una mezcla de audacia y temeridad. Todos habían intentado alcanzar la inexplorada e inhóspita costa este desde la habitada y practicable costa oeste, y todos acabaron dándose la vuelta al calor humano. Nansen invirtió la ecuación: tomaría tierra en la desconocida costa este, de modo que su única opción para sobrevivir pasase por llegar a los asentamientos del otro lado. El resumen del espíritu de la expedición se hizo célebre: “O la costa oeste o la muerte”.
Quizá alguien en la Casa Blanca haya leído a Nansen, sin reparar demasiado en su labor humanitaria. “O Groenlandia o la muerte”. Pensábamos que, tras la acometida de principios de año, la isla administrada por Dinamarca había pasado al olvido, pero no parece que Trump renuncie a sus obsesiones y caprichos tan sencillamente. Que os lo digan los mexicanos. Según ha desvelado BBC esta semana, Washington y Copenhague llevan negociando discreta pero intensamente desde principios de año la apertura de tres nuevas bases estadunidenses en el sur de la isla –ya tienen una en el noroeste y llegaron a tener 17 durante la guerra fría–.
Trump dijo que quería Groenlandia, algo que podía ocurrir “por la vía sencilla” o “por la vía dura”. “¿Para qué amenazar a un aliado con una operación militar o una invasión cuando aquello que quieres es algo que puede ser negociado fácilmente?”, dice ahora un ex alto oficial del Departamento de Defensa de Estados Unidos a la BBC. La pregunta es: ¿sería tan sencillo negociarlo sin la amenaza militar previa?
Hasta ahora, lo poco que se sabía sobre las negociaciones procedía de la comparecencia del jefe del Comando Norte de Estados Unidos, general Gregory Guillot, en marzo. A lo largo de ese mismo mes, la masa de hielo marino del Ártico alcanzó su máxima extensión anual, que volvió a marcar un récord negativo. La banquisa máxima actual está muy lejos de la media de las últimas décadas. El interés estadunidense –así como ruso y chino– en la región es inversamente proporcional a la cantidad de hielo en el Ártico. El cambio climático trae su propia geopolítica.
Todo se entiende mejor con varias cifras y una proyección cenital del mundo que sitúe al Polo Norte en su centro. Los mapamundis habituales apenas dejan un espacio estrechísimo en el norte, lo justo para hacer caber una canoa y poco más. Si giramos el globo y nos ponemos encima de él, sin embargo, veremos que el océano Ártico es enorme. Y conforme la mancha en blanco disminuye, se avistan diferentes vías para cruzarlo. La vía del noroeste, entre Groenlandia y la fragmentada costa canadiense, es arriesgada, poco conocida, con vericuetos donde la banquisa se aferra a la tierra. La otra vía es la del norte, que cruza el océano pegado a la costa rusa, mucho menos accidentada, más conocida, más poblada y, como culminación, cada vez más libre de hielo.
Si no tenemos un mapa a mano, basten las cifras. Un buque lleno de contenedores que sale del puerto de Rotterdam tiene 19 mil kilómetros hasta Tianjin, puerta de entrada a Pekín, si va por la ruta habitual del canal de Suez. Por la ruta del norte, el viaje se queda en 14 mil kilómetros.
Claro que esa vía la controla irremediablemente Rusia, que reclama peajes, escoltas y, en un momento dado, puede cerrar la ruta. Los portugueses entendieron muy bien que les bastaba controlar una isla en pleno estrecho de Ormuz para cobrar peajes durante más de un siglo. Irán ha aprendido la lección con sobresaliente, incluida su vertiente militar. Lo explicitó el pasado fin de semana Mohammad Mojber, asesor del líder supremo iraní, Moqtaba Jamenei, al asegurar que controlar Ormuz es “una oportunidad tan valiosa como una bomba atómica”.
Volviendo al Ártico, en esa lógica es donde entra en juego Groenlandia. Tampoco se disimula demasiado. Al final, basta con mirar el mapa. Uno de los oficiales que habló con la BBC aseguró que las bases que Estados Unidos quiere en el sur de la isla estarán focalizadas en la vigilancia de la actividad marítima –sobre todo rusa y china– en una zona que llaman GIUK Gap. Se refieren con ese nombre, no demasiado imaginativo, a los huecos que se abren entre Groenlandia, Islandia y Reino Unido. Vuelvan al mapa: son los pasos de entrada y salida a la ruta norte. Estados Unidos no podrá controlar nunca esa vía marítima, pero quiere custodiar su puerta.

Drogas, guerra e intervención
Foto Gabinete de Seguridad   Foto autor
Magdiel Sánchez Quiroz*
16 de mayo de 2026 00:04
América Latina juega un rol de primer orden en la actual escalada militar global de Estados Unidos. Frente a una multipolaridad emergente, posibilitada principalmente por el ascenso de China como potencia global y, derrotado en Irán y en Cuba por dos formas de resistencia que han impedido que avancen sus planes genocidas, Estados Unidos trata de apretar la dominación en su “patio trasero”. 
En los últimos años, ha logrado imponer la correlación de fuerzas más favorable de los últimos 20 años. Pero aún está lejos de recuperar su dominio absoluto. Por ende, lanza nuevas formas de agresión en toda la región. La recién difundida Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026 (ENCD), publicada por el gobierno de Donald Trump el 4 de mayo pasado, es parte de la nueva ofensiva bélica en la región. 
La nueva ENCD es una especie de corolario a la Estrategia de Seguridad Nacional presentada en diciembre de 2025. En ella, la “nación bajo Dios” (como se autodefine Estados Unidos en el documento) promete usar “todos los instrumentos del poder americano” en contra de dos tipos de enemigos: las Organizaciones Terroristas Extranjeras y las Organizaciones Criminales Trasnacionales que trasiegan precursores químicos de China e India. 
Sin abundar en una mayor caracterización de esos dos enemigos, su uso ambiguo permite justificar y elevar cualquier acto relacionado con las drogas al grado de terrorismo. Con ello, abre la puerta a la intervención militar, económica y diplomática sobre naciones soberanas para que acaten sus designios, so pena de ser acusadas de colaborar con el terrorismo. 
La dedicatoria especial de la ENCD va contra Colombia y México. Sobre Colombia, dice: “debe reducir el cultivo de coca y desarticular las redes criminales que se benefician de la producción de cocaína”. En cuanto a México, que es mencionado 31 veces en el texto, la “instrucción” es más abundante. Le demanda incautar precursores, reducir la producción y ordena a las autoridades mexicanas “eliminar la capacidad de los cárteles para amenazar el territorio y la seguridad de Estados Unidos”. 
Tanto Colombia como México, en las últimas tres décadas, fueron los principales laboratorios sociales de implementación de la doctrina militar antidrogas de Estados Unidos, luego de que el país del norte suministrara armamento, recursos y capacitación militar a cárteles criminales. Ambos países quedaron marcados por formas de terror estatal y paraestatal que, pese a ello, dinamizaron la macroeconomía y avivaron el libre comercio. Al mismo tiempo, el consumo interno de estupefacientes creció de manera exponencial, deteriorando mucho los tejidos comunitarios. Las poblaciones de estos dos países, hartas de las formas de expoliación y guerra que padecieron, impulsaron cambios de gobierno por medio de las elecciones, votando por los referentes políticos que representaban una oposición a seguir los dictados imperiales. 
A pesar de los cambios políticos que significan los gobiernos de Petro en Colombia y López-Sheinbaum en México, las naciones están lejos de haber roto con las formas de dominio que Estados Unidos les impuso. Sin embargo, el prevaleciente corrimiento a la ultraderecha en la región los coloca como los acérrimos enemigos de la élite trumpista. Son, junto con Brasil, el principal factor que hace ver su Escudo de las Américas como una iniciativa marginal. Son países a los que se les quiere orillar a renunciar a la multipolaridad para a encomendarse a la sobrevivencia de Estados Unidos. 
Hay que poner especial atención en cómo la ENCD intensificará la propaganda de guerra en Colombia para tratar de alterar la tendencia de las elecciones presidenciales, que tienen a Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, como el más probable sucesor de Petro. Es de esperar también que las operaciones en territorio mexicano de la CIA y DEA, junto con las acusaciones contra políticos mexicanos acusados de vínculos con el narcotráfico, serán intensificadas como forma de intervención más directa en la política nacional. 
En el caso mexicano, en diciembre de este año se cumplirán 20 años del inicio de la guerra contra las drogas guiada por los dictados de Estados Unidos. Los saldos sociales son terribles y los grupos de narcotraficantes se han fortalecido y extendido su control a todos los órdenes de la vida. 
Por medio de este diario, en esos últimos 20 años intelectuales críticos como Carlos Montemayor, Luis Javier Garrido, John Saxe-Fernández, Carlos Fazio, Gilberto López y Rivas y Luis Hernández Navarro han rastreado y denunciado, desde diversos ángulos, los impactos de esta guerra. Por su parte, guardias comunitarias, colectivos de búsqueda, comunidades indígenas, educadores, organizaciones sociales y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional han creado formas puntuales de resistencia frente a lo que se convirtió en una guerra contra el pueblo. Será necesario tomar como base ese acumulado para que nazca una estrategia nacional alternativa a la escala militar yanqui, que sólo promete más drogas, guerra e intervención. 
*Filósofo, coordinador de las Obras escogidas de Fernando Martínez Heredia

La patria indómita
El pueblo de Cuba está forjado en el espíritu de Martí, sin duda: La Constitución recoge como Ley Primera el mayor sueño martiano: “La dignidad plena del hombre”. 
Foto Jair Cabrera Torres / archivo   Foto autor
Tatiana Coll*
16 de mayo de 2026 00:01
El amor madre, a la patria/ No es el amor ridículo a la tierra,/Ni a la yerba que pisan nuestras plantas;/Es el odio invencible a quien la oprime,/Es el rencor eterno a quien la ataca;/Y tal amor despierta en nuestro pecho/El mundo de recuerdos que nos llama/A la vida otra vez, cuando la sangre,/Herida brota con angustia del alma. 
La primera vez que leí este bravío poema quedé fuertemente impresionada. ¿De dónde puede salir una definición de patria tan imponente e insoslayable? Esta sensación creció en el asombro, pues sabía que la había pensado un muchacho de apenas 15 años en el primer periódico que fundó, Patria Libre, y así encabezó ese primer y único número impreso el 23 de enero de 1869. Nadie puede quedar indiferente frente a esta acción y tampoco frente a su construcción identitaria basada en el rechazo total a la opresión, el odio perenne al colonizador. No hay escapatoria posible: es un llamado ineludible; así es la presencia de José Martí en el alma cubana. 
El poema se llama Abdala, nombre de un joven nubio que se despide de su madre, pues debe enfrentar la invasión árabe. La historia fue necesariamente figurada por las condiciones de total control de España sobre Cuba. Sin embargo, a pesar del encubrimiento, la fuerza del llamado a la lucha por la independencia es tan claro que Fernández Retamar lo comenta: “Este hombre de destino, al frisar los 16 años, escribe ya la profecía de su vida”, y yo añadiría: “la del pueblo cubano”. 
Al cumplir los 17 años, es condenado a seis años de trabajos forzados en la infernal Isla de Pinos. Su vida siempre al filo de la emancipación. Hecho significativo por el que la primera y única vacuna producida en Nuestra América fue bautizada justamente con el nombre de Abdala, en medio del desastre de la pandemia. Martí fue siempre un hombre que supo traspasar el presente, advertirnos y apuntar hacia todo lo que no queremos ser, señalarlo y rechazarlo: “Así surgió la guerra (necesaria y permanente) y con estos elementos se mantiene, viene a la historia con un hermoso timbre (…) cordura y cólera; razón y hambre; honor y reflexión la engendran”, denuncia también con feroz lucidez al nuevo enemigo mortal y voraz que nos viene del norte revuelto y turbio. 
Al mismo tiempo, imaginó lo que sí queremos ser, Nuestra América: una tierra nueva, de hombres naturales y sin razas, que habrá que gobernar creando y no copiando a los viejos y maléficos oficios de Europa y Nuestra América: “callen los pedantes, no hay patria en que pueda tener el hombre más orgullo que en nuestras dolorosas repúblicas americanas”. A los liberales y conservadores les dice rotundo: “El hábito de ceder embota la capacidad de osar”. El hombre nuevo que soñó es una osadía de la revolución que el Che retomó en su desplante de futuro: El socialismo y el hombre nuevo. 
El pueblo de Cuba está forjado en el espíritu de Martí, sin duda: La Constitución recoge como Ley Primera el mayor sueño martiano: “La dignidad plena del hombre”. ¿Acaso puede sentirse digno un hombre o mujer en medio del sometimiento a la imposición expoliadora y racista?, sentenció Martí: “El vino de plátano, si sale agrio, ¡es nuestro vino!” Bien harían los que suenan los tambores de guerra en entender los principios nodales fijados en el pueblo de Cuba por medio de una larga historia de rebeliones y héroes como Maceo, Martí, Mella, Guiteras, Che y Fidel, y todo el vertiginoso pueblo que se moviliza y resiste hace 67 años, sin tregua alguna, sujetos a atentados de todo tipo, controles, agresiones, cercos y violencia constante. 
La resistencia cotidiana, sorprendente, casi inconcebible para nosotros, llena de pequeños pero sólidos actos creativos, repara lo irreparable, llena de encuentros solidarios donde se comparte lo que hay y lo que no hay, configura el escenario donde el pueblo cubano gana diariamente la gran batalla del sentido de su libertad, dignidad, democracia con poder popular, comunidad, cultura, soberanía y patria, como bien reseña Luis Hernández en su libro. 
Cuba responde a la prepotencia, siempre, con más organización, más movilización, más cultura, más creatividad, dándole un sentido que la soberbia de las armas y el dinero no le permiten ver a los desproporcionados y petulantes agresores. La violencia que ejercen sobre todo un pueblo es disparatada; hoy día no se permite pasar nada, un cerco total que pocos, muy pocos, se atreven a desafiar. Martí heredó a Fidel y al pueblo de Cuba esa increíble capacidad de mirar al futuro, de saberse depositarios de un legado histórico: la resistencia de toda América Latina frente a la dominación estadunidense quedó grabada en su última misiva: ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y es mi deber impedir a tiempo, con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos, y caigan con esa fuerza más sobre las tierras de la América Latina… 
*Investigadora de la UPN y autora de “El INEE y su dilema: evaluar para cuantificar y clasificar o para valorar y formar