Juan Pablo Duch, corresponsal
16 de mayo de 2026 14:55
Moscú. “Nos indigna el nivel de cinismo con el que Estados Unidos, por un lado, intensifica el bloqueo contra Cuba, absolutamente ilegal e inaceptable desde cualquier punto de vista, mientras que, por el otro, muestra lo que considera como disposición al diálogo”, afirmó este sábado el vicecanciller de Rusia, Serguei Ryabkov, al comentar las recientes negociaciones en La Habana del director de la Agencia Central de Inteligencia estadunidense (CIA, por sus siglas en inglés), John Ratcliffe, con funcionarios cubanos.
En declaraciones a la prensa local, el viceministro de Relaciones Exteriores dijo que Rusia “está al tanto” de esa visita ya que “se encuentra en contacto permanente con representantes del gobierno de Cuba”, calificándolo de “comunicación confiable y significativa, la cual, sin duda, se mantendrá”.
Señaló que no corresponde a Rusia, sino a Cuba “evaluar qué está sucediendo realmente en ese diálogo (entre La Habana y Washington), si es que puede llamarse diálogo, y no un proceso en el que Estados Unidos impone exigencias cada vez más severas y de mayor alcance contra Cuba”.
Para Ryabkov, “el actual bloqueo estadunidense a la isla es una expresión cínica y flagrante de la Doctrina Monroe, que no tolera la disidencia en el hemisferio occidental”.
Denunció que “la administración estadunidense lleva décadas tratando de doblegar a Cuba, un país que resiste con heroísmo y logró excelentes resultados en una amplia variedad de áreas de desarrollo social”.
El diplomático ruso reiteró que “estamos hombro con hombro con Cuba y, por supuesto, no renunciamos a la línea de principios de apoyar al Estado cubano que históricamente se mantiene muy cerca y que nos brinda a nosotros, Rusia, un valioso apoyo en las plataformas internacionales, con el que interactuamos en muchos aspectos de la formación de un nuevo orden mundial”.
Bajo la lupa
Por Alfredo Jalife-Rahme
▲ El viernes pasado, el magnate y el mandatario chino sostuvieron una reunión privada en Beijing. Ahora, el presidente asiático recibirá a Putin.Foto Xinhua
A dos días de la trascendental cumbre de Trump y Xi, Rusia experimentó en forma exitosa el misil intercontinental balístico ICBM Sarmat, el más letal de la Vía Láctea: 4 veces (¡mega-sic!) más poderoso que todas sus contrapartes de Occidente y que estará listo para el combate a finales de año (https://bit.ly/4tF4ddk).
El viceportavoz del Consejo de la Federación Rusa, Konstantin Kosachev, comentó que la estridencia del Sarmat “debe ser escuchada fuera de Rusia, especialmente en aquellos países que desean la derrota estratégica de Rusia”. Sarmat (https://on.rt.com/dps9) posee 16 (¡mega-sic!) ojivas con un alcance de 35 mil kilómetros y ostenta capacidad tanto convencional como de deslizamiento (glide): puede ser balístico, pero también optar por una trayectoria suborbital de un misil hipersónico indetectable por los presentes sistemas defensivos que exhibieron su rotundo fracaso en Israel y en la parte occidental del golfo Pérsico frente a Irán y sus célebres misiles hipersónicos.
Un día antes al aviso ominoso del Sarmat y tres días antes a la visita de Trump, el portavoz de la cancillería china, Guo Jiakun, aprobó los asertos de Putin sobre la coordinación entre Rusia y China que “se ha vuelto un pilar vital para disuadir los conflictos y salvaguardar la estabilidad estratégica global (https://bit.ly/4nCqQ0D)”. En mi reciente conferencia magistral en el Primer Congreso de Geopolítica en República Dominicana aduje la operabilidad de la “estabilidad estratégica tripolar (sumado de EU)” como sine qua non de la paz global.
Ya me he explayado lo suficiente sobre la visita de Trump a Xi antes, durante y después –(https://bit.ly/3Pu3yNQ); (https://bit.ly/4uhz0y4); (https://bit.ly/4dp4oTT)– cuando hoy ya nos encontramos de lleno con la visita de Putin el próximo 20 de mayo que, por cierto, fuera de Rusia, anuncié antes que nadie. Nada menos que el vicecanciller ruso Sergey Ryabkov comentó: “no debemos mover la estabilidad estratégica” y que “Sarmat hablaba por sí solo, por lo que no requiere de publicidad (https://bit.ly/3RgZDV4)”.
Sin tapujos, el ex presidente y hoy vice mandamás del relevante Consejo de Seguridad Nacional, Dmitry Medvedev, advirtió a los aventureros europeos de todos los tamaños (diminutos/medianos/grandes): “Felicitaciones a todos los “amigos” occidentales de Rusia por la exitosa prueba del sistema de misiles estratégicos Sarmat. ¡Ahora estamos todos mucho más cerca! (https://bit.ly/4wEblcI)”.
La directora del Centro de Política Mundial y Análisis Estratégico en el Instituto de China y Asia Contemporánea, Ekaterina Zaklyazminskaya (https://bit.ly/4wyj77V), comentó las 5 razones por las que Trump no pudo asegurar acuerdos firmados, ni llevarse la mano frente a Xi o realizar una declaración conjunta en su visita a China: “No había manera de negociar desde una posición de fuerza (¡mega-sic!) debido a que la visita del presidente ruso era esperada a la brevedad. Es difícil para EU encajonar a China y dictar sus términos ya que Rusia actúa como socio estratégico y como la retaguardia estratégica para China en varias (sic) situaciones geopolíticas y periodos de alta tensión (https://bit.ly/4uUa6UZ)”.
Como si lo anterior fuera poco, el legendario canciller de origen armenio Sergey Lavrov expuso que “Rusia no será atraída a ningún intento de triangulación por Estados Unidos para amarrar navajas entre Moscú y Beijing… Creo que el ex secretario de Estado Henry Kissinger argumentó en una ocasión que los lazos de Washington tanto con Beijing como con Moscú deberían ser más fuertes que los lazos de Beijing y Moscú entre sí. EU y las potencias coloniales han seguido durante mucho tiempo esta estrategia de divide y vencerás, que perdura hasta nuestros días en la política occidental… pero no es así como operamos nosotros, tampoco es cómo opera China (https://bit.ly/4duSwjc)”.
Trump no pudo fracturar la hoy indisoluble alianza estratégica del G-2 entre Moscú y Beijing. El letal misil Sarmat definió tanto el encuentro de Trump y Xi como la visita de Putin a China 5 días después.
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Putin se reunirá con Xi Jinping la próxima semana en un viaje de dos días a Pekín
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Juan Pablo Duch, corresponsal
16 de mayo de 2026 10:47
Moscú. Las cancillerías de Rusia y de China, mediante comunicados emitidos de modo simultáneo, anunciaron este sábado que el presidente ruso, Vladimir Putin, visitará China la semana entrante, el 19 y el 20 de mayo, por invitación de su homólogo chino, Xi Jinping.
El anfitrión y su huésped, de acuerdo con la información oficial, “discutirán temas actuales de las relaciones bilaterales, las formas de profundizar aún más la asociación integral y la interacción estratégica entre Rusia y China, así como intercambiarán opiniones sobre los principales problemas internacionales y regionales”.
La visita del titular del Kremlin coincide con la celebración del 25 aniversario de la firma del Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa, documento que marcó el inicio del estrechamiento de nexos entre ambos países que se observa en los años recientes y que alcanzó su cúspide al proclamar Putin y Xi, en febrero de 2022, la “amistad sin límites” entre Rusia y China, su asociación estratégica integral basada en la multipolaridad y el contrapeso a Occidente.
Putin llegará a Pekín apenas unos días después de la visita que realizó esta semana el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Es, por tanto, la primera vez, fuera de algún evento multilateral, que Xi recibe un mismo mes en la capital del gigante asiático a los mandatarios de Estados Unidos y de Rusia, lo cual —según el diario South China Morning Post, que se edita en Hong Kong— se corresponde con los esfuerzos del líder chino por gestionar sus relaciones con ambos y posicionar a China como un actor clave en el orden mundial.
Después de la visita de Trump, considera Tatiana Parjalina, presidenta de la asociación de cooperación euroatlántica, para China “es muy importante mostrar a Estados Unidos, y al mundo, que mantiene cierto equilibrio con la invitación al presidente ruso”.
Los mandatarios, adelantó Parjalina al diario ruso Kommersant, hablarán de la relación bilateral, de cooperación económica, técnica y militar, así como de la guerra entre Rusia y Ucrania, igual que del conflicto en el Golfo Pérsico y del desbloqueo del estrecho de Ormuz.
“Y es probable que no conozcamos detalles de lo acordado, pero no excluyo que a nivel de declaraciones, para mostrar que China hace su propio juego, una suerte de contrapeso a sus relaciones con Estados Unidos, Xi expresará de nuevo su disposición a estrechar la cooperación con Rusia”, subrayó.
Aunque al término de sus conversaciones, está previsto que los presidentes emitan una declaración conjunta y se firmen varios convenios entre los gobiernos ruso y chino, Dimitri Liutiaguin y otros analistas del mercado de hidrocarburos creen que la coyuntura es favorable —en el contexto del cierre del estrecho de Ormuz— para que Rusia ofrezca más petróleo a China, necesitada de suplir el crudo que dejó de recibir, si bien Trump también está interesado en que Pekín adquiera más petróleo estadunidense.
En cambio, los expertos no esperan de esta visita de Putin —la número 22 desde que es presidente de Rusia— avances significativos para reanimar el proyecto de gasoducto Fuerza de Siberia-2, que se discute desde 2006 y que en agosto del año pasado parecía por fin acordado cuando se firmó un memorando para su construcción. Todavía rusos y chinos no se han puesto de acuerdo sobre el precio del gas que recibiría China, lo cual frena los ánimos de invertir en el tendido de tubos.
