domingo, 10 de mayo de 2026

Bajo la lupa

¿Llega débil Trump a su cumbre con Xi en Pekín? Las sombras de Irán y Taiwán
Alfredo Jalife-Rahme
▲ El presidente de EU, Donald Trump, y su hijo Eric (derecha), ayer en el torneo LIV Golf Virginia 2026 en el Club Nacional de Golf Trump en Sterling, Virginia.Foto Afp
Trump recrudeció fuertes presiones contra China mediante la triada “chips/petróleo/Irán” –acceso a los semiconductores, a las pequeñas refinerías chinas de petróleo y el segundo bloqueo marítimo de EU a los puertos iraníes en el mar Arábigo/océano Índigo (https://bit.ly/4tnM97i).
Según SCMP, con sede en Hong Kong, “un debilitado Trump viaja a China conforme Xi gana influencia” (https://bit.ly/4d1kg07), cuando “la guerra de Irán, los reveses arancelarios y el desliz en las encuestas en EU reconfiguran el equilibrio en las trascendentales negociaciones”.
Llama la atención que, a sabiendas de su ventaja física y sicológica, China no alardee de la desventaja de su contrincante. Un servidor podría vaticinar que China comprará hábilmente más polémicos aviones Boeing y abundante soya del Midwest, al tiempo que aprovechará el “inesperado” desempeño exitoso de su aliado iraní y deglute con fruición el suculento platillo taiwanés (https://bit.ly/4wqwFlY y https://bit.ly/4nkBfxF), después de la notable visita de Cheng Li-wun a Pekín, lideresa de la oposición de la isla renegada (https://bit.ly/4dy0NEd).
El inexorable tiempo y sus fechas fatídicas corren a favor de la legendaria paciencia china y de la resiliencia metafísica de Irán a seis meses de las elecciones intermedias de EU.
La fijación geoestratégica de Trump busca crear todavía un G-2 de EU, ya sea con Rusia o China –en detrimento ya sea de Moscú o de Pekín–, cuando el “verdadero G-2” del siglo XXI asentó sus reales con la complementariedad que parece indisoluble de Putin y Xi. ¿Qué podría regalar Trump a China para seducirla, cuando Taiwán prácticamente ya está entregada?
El tiempo tecnológico corre con mayor celeridad a favor de China, cuando en la más reciente actualización sobre Critical Technology Tracker de ASPI, que hoy cubre 74 tecnologías de impacto, ¡China encabeza 66! (https://bit.ly/4nmFyc7).
China consolida su azorante penetración “ soft” en África, Asia Central y hasta el Golfo Pérsico, mientras Trump ha propinado severos golpes a Pekín en Venezuela, el Canal de Panamá y México, y tiene en la mira la expulsión de China del puerto peruano de Chancay mediante la nueva Doctrina Monroe/Donroe de “The Greater America” (https://bit.ly/4diVR52) del polémico secretario de Guerra, de Pete Hegseth, miembro prominente del “sionismo evangélico”.
La batalla por el alma del continente americano es de pronóstico reservado, con Argentina en la aciaga etapa del confeso filo-sionista y sinófobo/iranófobo Milei, cuando China mantiene poderosos vínculos con Brasil y se ha reconciliado en forma espectacular con Canadá, en la fase del premier Mark Carney, uno de los principales adversarios de Trump a escala local/regional/global.
La cumbre puede exponer la “guerra de Irán como punto de fricción” (https://bit.ly/4npz0JM), cuando llamaron la atención los asertos del embajador de Irán en China, quien expresó que “EU no podrá voltear a Pekín en su contra”, en medio de la “especulación de que EU podría inducir a Pekín a presionar ( sic) a Teherán a aceptar un acuerdo de paz” (https://bit.ly/4ucckPB).
A cuatro días de la trascendental cumbre de Xi y Trump, asombra que los multimedia de EU no aborden el tema, mientras el Financial Times ( FT) –cuya tenencia accionaria la ostenta hoy el Grupo Nikkei Inc. (https://bit.ly/42tsHer), de Japón, que ¡detenta 100 por ciento de la propiedad!, por antonomasia hoy enemigo acérrimo de China– publica dos artículos alusivos: 1) “Trump/Xi y el intento de alcanzar un ‘gran acuerdo’ entre las superpotencias”, ya que “EU no posee más todas ( sic) las cartas, cuando China sabe que debe pisar con mayor cuidado” (https://bit.ly/49xIM6z).
Y 2) FT abulta la “imposición de sanciones de EU a las empresas chinas por supuestamente ayudar a Irán” al “haberle proveído imagenología satelital, que permitió que Irán bombardeara a las fuerzas estadunidenses en el Medio Oriente” (https://bit.ly/4eC1D43).
Dígase lo que se diga, el estrecho de Ormuz y el estrecho de Taiwán estarán presentes en las negociaciones de Xi y Trump.
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La tragedia de los errores de Trump
Joseph E. Stiglitz*
▲ Un aficionado al surf con remo navega cerca de la terminal de carga del puerto de Los Ángeles, California. El jueves pasado la Corte Internacional de Comercio de Estados Unidos dio un nuevo revés al presidente Donald Trump con una resolución en contra de los aranceles globales de 10 por ciento que el republicano impuso después de que la Suprema Corte invalidó muchas de sus tarifas previas. El fallo, aprobado por dos votos contra uno, evita por ahora la aplicación de los gravámenes sólo a dos compañías y al estado de Washington, aunque podría abrir paso a veredictos similares.Foto Afp
Especial para La Jornada
Nueva York. Como dijo Alexander Pope, errar es humano. Pero si bien todos somos falibles, algunos humanos son más propensos que otros a cometer errores. Esto justifica la democracia: someter las decisiones que afectan a un gran número de personas a procesos deliberativos que incluyan controles y equilibrios. La historia de los regímenes políticos autoritarios y absolutistas está plagada de figuras cuyos errores resultaron calamitosos no sólo para ellos mismos, sino también para las sociedades que gobernaron.
Ninguna decisión es más importante que declarar la guerra a otro país. Sin embargo, Estados Unidos ha hecho precisamente eso sin siquiera considerar su propio sistema de controles y equilibrios ni la deliberación razonada. Como los reyes de antaño, el mentiroso e impulsivo presidente estadunidense, Donald Trump, sigue sin estar sujeto al control del Poder Legislativo y rodeado de aduladores que sólo le dicen lo que quiere oír. El desastroso resultado es ahora evidente: Estados Unidos se encuentra nuevamente inmerso en una guerra en Medio Oriente que ya ha costado miles de vidas –en su mayoría civiles– y en la que casi con toda seguridad ha cometido múltiples crímenes de guerra.
Nadie sabe cuánto durará la guerra con Irán, cuántos crímenes de guerra más se cometerán ni cuántos inocentes más morirán. Pero los estadunidenses parecen estar tan acostumbrados a las violaciones de derechos humanos y del estado de derecho por parte de Trump, y tan abrumados por el constante flujo de noticias de última hora, que apenas han organizado protestas. Incluso en nuestras universidades, generalmente centros de protesta y disidencia, reina el miedo. Como en todos los regímenes represivos, la amenaza de consecuencias económicas o peores –perder la visa, ser expulsado del país o enfrentarse a una investigación penal– está surtiendo el efecto deseado.
Como economista, me preguntan con frecuencia qué implicaciones tendrá la guerra que Trump ha decidido librar contra Irán para las economías de Estados Unidos y del mundo. En resumen, cuanto más dure, mayor será el daño. Pero incluso si la guerra termina pronto, sus efectos perdurarán. Al fin y al cabo, ya se han interrumpido cadenas de suministro vitales y se han destruido instalaciones de producción de petróleo y gas. La mayoría de las estimaciones sugieren que las reparaciones llevarán años.
Además, no sólo el suministro de petróleo y gas se ha visto amenazado. A diferencia de los embargos petroleros de la década de 1970, la producción de fertilizantes, de la que dependen los sistemas alimentarios mundiales, también se ha visto comprometida. Esta crisis se produce poco después de otras importantes perturbaciones económicas mundiales, desde la pandemia de covid-19 y la invasión rusa de Ucrania hasta la guerra arancelaria global de Trump y la destrucción del sistema de comercio internacional basado en normas, todo lo cual ha contribuido al aumento de la inflación y a una creciente crisis de asequibilidad.
Antes del regreso de Trump a la Casa Blanca, la inflación mostraba una tendencia a la baja, aunque se mantenía muy por encima del objetivo de 2 por ciento que tanto anhelaban los bancos centrales. Sin embargo, los aranceles frenaron notablemente esta tendencia, y la inflación se ha disparado de nuevo a nivel mundial. Con muchos países, incluido Estados Unidos, enfrentando ya una crisis de asequibilidad agravada por las políticas estadunidenses, el riesgo ahora es que los bancos centrales de todo el mundo suban los tipos de interés o, al menos, ralenticen el ritmo al que los estaban reduciendo.
Esto, a su vez, agravará la crisis de asequibilidad –ya que comprar una vivienda o pagar una tarjeta de crédito será más difícil– y ralentizará una economía estadunidense, ya sacudida por el trauma de las erráticas políticas comerciales, migratorias y fiscales de Trump. Si no fuera por el gasto desmedido en centros de datos de IA –que sustentan aproximadamente un tercio del crecimiento estadunidense (https://t.ly/8A2Ly)–, la economía de Estados Unidos estaría verdaderamente anémica. Y con los recortes fiscales regresivos de Trump para multimillonarios y corporaciones ya en vigor, Estados Unidos tiene menos margen fiscal para amortiguar las perturbaciones que él ha provocado y las que la IA pueda traer consigo, desde la pérdida de empleos hasta el estallido de la burbuja tecnológica.
La afirmación de Trump de que Estados Unidos se beneficiará como exportador neto de petróleo es un disparate. Sí, Exxon se beneficiará, pero los consumidores estadunidenses pagan precios fijados globalmente, que han aumentado considerablemente. En estas condiciones, Estados Unidos debería, obviamente, imponer un impuesto a las ganancias extraordinarias. Pero eso no sucederá bajo una administración tan completamente controlada por la industria de los combustibles fósiles.
Los antiguos aliados de Estados Unidos en Europa también se ven afectados por el aumento de los precios de la energía y la escasez de suministro provocados por Trump. Si los responsables políticos europeos vinculan los precios de la electricidad a los del gas (como hicieron al inicio de la guerra de Ucrania), podrían empeorar aún más la situación. Pero si Europa adopta una estrategia para recuperar su soberanía reduciendo su dependencia de la tecnología y la defensa estadunidenses podría fortalecer su posición tanto ahora como a largo plazo.
Independientemente de la duración de la guerra y de la actual estanflación, las consecuencias a largo plazo de este episodio serán profundas. Cabe esperar que el mundo reconozca que la variabilidad de la energía solar y eólica es mucho más manejable que la continua dependencia de los combustibles fósiles, que están sujetos a los caprichos de figuras autoritarias erráticas como Trump y el presidente ruso, Vladimir Putin. Si la guerra de Trump acelera la transición ecológica a nivel mundial, tendrá un importante aspecto positivo.
En cualquier caso, se ha añadido otro clavo al ataúd del mundo pacífico y sin fronteras que nuestros antepasados intentaron construir tras la Segunda Guerra Mundial. Bajo el mandato de Trump, el país que sentó las bases de ese mundo ahora lo está desmantelando. Entre la nueva guerra fría con China y la aparente falta de resiliencia de las cadenas de suministro globales, hay pocos motivos para el optimismo. Y con la democracia en Estados Unidos en un estado tan debilitado, los errores humanos y sus consecuencias se acumulan rápidamente.
* Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economía, es ex economista jefe del Banco Mundial, ex presidente del Consejo de Asesores Económicos del Presidente de Estados Unidos, profesor en la Universidad de Columbia y autor, más recientemente, de El camino a la libertad: economía y la buena sociedad (WW Norton & Company , Allen Lane , 2024).

Conmemora Rusia aniversario del Día de la Victoria sobre el nazismo
Celebración 81 de la gesta transcurre sin incidentes
Soldados de distintas ramas del ejército y armada marcharon en la Plaza Roja sin tanques ni vehículos blindados o misiles intercontinentales “por la amenaza terrorista de Ucrania”
▲ Efectivos y civiles que participaron en la ceremonia realizada en San Petesburgo portaban retratos de soldados que lucharon en la Segunda Guerra Mundial.Foto Afp
Juan Pablo Duch   Corresponsal
Periódico La Jornada  Domingo 10 de mayo de 2026, p. 15
Moscú. Sin incidentes transcurrió ayer el desfile militar en la emblemática Plaza Roja de Moscú, con el que Rusia conmemoró el 81 aniversario del Día de la Victoria sobre el nazismo en la Segunda Guerra Mundial.
Durante 45 minutos, con menos efectivos e invitados en las tribunas que en desfiles anteriores, soldados de distintas ramas del ejército y la armada marcharon sobre el empedrado de la plaza, sin tanques, ni vehículos blindados, ni piezas de artillería, ni misiles intercontinentales, supuestamente por la “amenaza terrorista” de Ucrania, sustituidos con videos en pantallas gigantes que elogiaban las bondades de la industria militar rusa.
Transmitida la ceremonia en cadena nacional por la televisión pública rusa, el presidente Vladimir Putin, acorde con el protocolo habitual, pronunció un breve discurso.
El titular del Kremlin dedicó sus palabras a rendir homenaje al “soldado soviético que sacrificó su vida para hacer el aporte decisivo que permitió poner fin al nazismo y, al precio de colosales pérdidas humanas, liberar la patria y el mundo de este mal total e implacable, y devolvió la soberanía a aquellos Estados que capitularon ante la Alemania hitleriana, convirtiéndose en dóciles cómplices de sus crímenes”.
Para Putin, “la gran proeza de la generación de vencedores inspira a los combatientes que cumplen hoy la tarea de la operación especial militar (como denominan las autoridades la guerra en Ucrania). Ellos se enfrentan a una fuerza agresiva, que arma y respalda todo el bloque de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte). Y a pesar de todo esto, nuestros héroes avanzan”.
El mandatario ruso terminó sus palabras convencido de que “¡nuestra causa es justa y la victoria siempre ha estado y estará de nuestro lado!”.
Al concluir el desfile, Putin y los jefes de las delegación extranjeras que asistieron depositaron ofrendas florales ante la tumba del soldado desconocido, al pie de las murallas del Kremlin. Estaban presentes los presidentes de tres repúblicas ex soviéticas –Bielorrusia, Kazajistán y Uzbekistán–, los gobernantes de Malasia y Laos, así como los líderes de tres Estados no reconocidos por la comunidad internacional: Abjasia, Osetia del Sur y la República Srpska (región autónoma que forma parte de Bosnia y Herzegovina).
El vocero del Kremlin, Dimitri Peskov, confirmó a la prensa que no hubo ningún intento de Ucrania de entorpecer el desfile. Antes, ya había dicho que “Rusia no necesita el permiso de nadie para llevar a cabo el desfile”, en alusión al inusual decreto que publicó el presidente ucranio, Volodymir Zelensky, en el que prohibió “bombardear, en caso de necesidad de responder a ataques rusos, la Plaza Roja de Moscú durante el desfile del 9 de mayo”.
Sin informes de ataques
No es claro si después de la media noche, cuando se infiere que debió de comenzar la tregua de Trump, quien en forma por demás abstracta habló de tres días a partir del 9 de mayo, hubo ataques recíprocos de Rusia y Ucrania porque la información oficial disponible deliberadamente no aclara cuántos ataques sucedieron durante la madrugada.
Pasado el mediodía, el ministerio de Defensa de Rusia no había emitido un comunicado sobre los ataques repelidos después de la medianoche, con lo cual dio a entender que Ucrania estaba respetando el alto el fuego anunciado por Trump, al señalar que entre las 20 y las 24 horas del viernes la defensa antiaérea derribó 44 drones ucranios en diez regiones del país.
Sin embargo, tan sólo el gobernador de Kursk, Aleksandr Jinshtein, sin precisar cuántos ataques pudieron ocurrir pasada la medianoche, publicó en Telegram que en las 24 horas recientes, desde las 09 del viernes y las 09 del sábado, se derribaron en su región 119 drones ucranios.
Por su parte, el mando de la fuerza aérea de Ucrania optó por dejar a la imaginación posibles violaciones del alto el fuego del adversario, al informar de los ataques repelidos “entre las 18 del viernes y las 8:00 horas del sábado”. Afirma que en ese lapso Rusia lanzó 43 drones y un misil balístico Iskander-M y dice que también hubo enfrentamientos de tropas.
En todo caso, opinan analistas, el eventual intercambio de golpes durante esta madrugada denota mucha menor escala que en los días precedentes, lo cual hace pensar que ni Rusia ni Ucrania quieren dar motivos para ser acusados de provocar la respuesta del enemigo y frustrar la tregua de Trump hasta que se lleve a cabo el canje de mil prisioneros para cada lado, el cual va en paquete en la propuesta del republicano. Apenas concluya el intercambio de presos, es probable que se reanuden con toda intensidad los ataques y combates, consideran quienes han seguido de cerca la guerra que libran Rusia y Ucrania durante ya más de cuatro años.
Frágil tregua
Creen poco factible que la tregua se prolongue. El vocero de Putin, Dimitri Peskov, ya advirtió este sábado que “no se ha hablado de eso”, en alusión al comentario de Trump de que sería fantástico que el alto el fuego se extiende más allá del 11 de mayo.
Yuri Ushakov, asesor presidencial en materia de política exterior y seguridad, ratificó la noche de este sábado: “acordamos una tregua para el 9, 10 y 11 de mayo. No hay otros entendimientos”.
En cuanto al canje de prisioneros, Ushakov explicó que “primero hay que elaborar la lista y, si se ponen de acuerdo por sus canales, entonces comenzará el intercambio”.
Contacto directo entre el Kremlin y la Casa Blanca
Los expertos hicieron notar que Ushakov subrayó que el Kremlin gestionó directamente los contactos con la Casa Blanca para acordar la tregua de tres días, lo cual dejó al margen por completo de la relación con Estados Unidos a la cancillería de Serguei Lavrov.
Pasadas las nueve y media de la noche, Putin convocó a los reporteros de la fuente presidencial. De entrada, dijo que aceptó el alto el fuego de Trump por ser “una propuesta justificada”, en su opinión.
Acerca de las especulaciones de que Kiev se proponía arruinar el desfile militar consagrado al Día de la Victoria, reiteró que “como saben, al principio nuestro ministerio de Defensa hizo una declaración. Es bien sabido que, en el caso de un intento de interrumpir nuestros eventos festivos, nos veríamos obligados a tomar represalias, ataques masivos con misiles contra el centro de Kiev”.
También afirmó que al conceder a Ucrania una amplia ayuda militar (los países de Europa) pensaban causar una derrota demoledora a Rusia.
“Ofrecieron ayuda y la siguen otorgando para la confrontación con Rusia, que dura hasta ahora. Me parece que la cosa ya se encamina a terminar porque es algo importante. ¿Para qué?, surge la pregunta. En primer lugar, esperaban una derrota demoledora de Rusia, lo sabemos bien, querían que se desintegrara el Estado en unos meses. No les sale”, reflexionó.
Para Putin, Estados Unidos busca sinceramente un acuerdo, pero esto es un asunto de Rusia y Ucrania: “Esto, sobre todo, concierne a Rusia y Ucrania. Si alguien quiere ayudarnos y lo hace, y vemos que la administración de Estados Unidos y su presidente buscan sinceramente una solución, quiero subrayarlo, es evidente que no necesitan este conflicto, tienen muchas otras tareas prioritarias, por lo que sólo podemos estarles agradecidos. Pero esto es, ante todo, un asunto de Rusia y Ucrania”.