lunes, 13 de abril de 2026

La guerra continúa.

En el corto plazo, Irán libró con relativo éxito una dolorosa guerra defensiva asimétrica de desgaste contra el aparato militar imperialista. Foto Afp   Foto autor
Carlos Fazio
13 de abril de 2026 00:04
Más allá del soez y furioso ruido mediático emitido desde la Casa Blanca, dirigido a manipular y/o confundir a las audiencias y ensuciar la cancha para difuminar la realidad sobre la guerra de agresión a Irán (la política como espectáculo), ante el acelerado declive de la hegemonía imperial Trump sigue una estrategia de preservación radical del mundo unipolar.
Tras su aparente comportamiento irracional se oculta una lógica perfectamente comprensible: se trata de una guerra total contra el mundo multipolar, con China como enemigo principal, Rusia como contradicción secundaria e Irán como adversario a vencer en la coyuntura. En su desesperada carrera contra el tiempo, Trump ha traicionado y/o dinamitado compromisos, líneas rojas, reglas, normas.
Sin embargo, en su agonía, la esencia del imperialismo estadunidense no ha cambiado nada. Trump sigue la misma política agresiva hegemónica de sus predecesores. Simplemente, ya no hay tiempo para las mentiras liberales y las envolturas democráticas, y el narcisista Trump ha renunciado al disfraz diplomático y al velo humanitario. Sus ultimátums, métodos y formas de ejecución a veces histéricas y de una agresividad despiadada, no difieren en nada de las acciones de sus antecesores. Sólo que las presenta de manera más brutal, salvaje, burda; no propia del ámbito diplomático y extremadamente peligrosas.
Rodeado de sádicos mafiosos como los sionistas Jared Kushner y Steve Witkoff; aventureros fanáticos como el delirante secretario de “Guerra”, Pete Hegseth, y extremistas y fundamentalistas cristianos que lo veneran como el nuevo mesías, para Trump no hay aliados, sino vasallos y “besa culos”. Si no, que le pregunten a Pamela Bondi, Kristi Noem, la decena de generales purgados y a los súbditos europeos de la OTAN y los petroemiratos del Golfo. Aunque al fin y al cabo, él es un instrumento. Sigue un plan detrás del cual se esconde un Estado aún más profundo que aquel contra el que prometió luchar. Lo pusieron para llevar a cabo una misión sucia y violenta en el último y desesperado intento por salvar una hegemonía que se desmorona.
En el corto plazo, Irán libró con relativo éxito una dolorosa guerra defensiva asimétrica de desgaste contra el aparato militar imperialista y erosionó el monopolio discursivo trumpiano. En principio, logró reordenar la narrativa de la contienda; EU ya no puede imponer de manera unilateral las categorías mediante las cuales el conflicto se interpreta, jerarquiza y traduce en decisiones. A pesar del negacionismo de Washington, con la presión sostenida sobre el estrecho de Ormuz, que derivó en la interrupción parcial de flujos de hidrocarburos y otros insumos críticos, impactando la economía mundial, las estériles conversaciones de Islamabad no se estructuraron a partir de la propuesta estadunidense de 15 puntos, sino de un esquema alternativo –los 10 puntos de Irán canalizados a través de la mediación paquistaní con el aval de China− que no actúa como contrapropuesta diplomática convencional, sino como condición previa de inteligibilidad del propio acuerdo.
Como dice Xavier Villar, en ese encadenamiento (que opera como un sistema integrado que articula lo nuclear, energético, militar y regional) no se produce sólo una variación de la correlación de fuerzas, sino una inversión en la jerarquía de producción del marco del conflicto, en la medida en que Irán no sólo resiste la presión, sino que define las condiciones bajo las cuales esa coerción puede traducirse en lenguaje negociador.
Los 10 puntos iraníes establecían un reordenamiento material del conflicto. La prohibición efectiva de cualquier acción militar directa o indirecta contra territorio iraní, ligada con una reducción progresiva de las bases logísticas del Pentágono en el golfo Pérsico, redefine el principio de disuasión estadunidense; lógica que se extiende a la esfera de influencia regional iraní, particularmente a actores no estatales (Hamás en Palestina ocupada, Hezbolá en Líbano, Ansarolá en Yemen y las milicias iraquíes) integrados en su arquitectura de seguridad estratégica, y que limita la intervención indirecta (de Israel) en escenarios regionales secundarios, especialmente en Líbano. Ormuz deja de ser un punto de estrangulamiento (chokepoint) susceptible de control externo, para convertirse en una variable estructural regulada por Irán, donde la continuidad del flujo energético global no depende de la superioridad naval de EU sino de la negociación permanente.
En cuanto al enriquecimiento de uranio, no se legitima su expansión pero se acepta como infraestructura estable del Estado iraní, no eliminable por presión externa y sujeto a dispositivos de vigilancia no coercitivos. A la vez, la liberación de los activos iraníes congelados y el desmantelamiento del sistema de sanciones buscan romper el aislamiento y poner límites a la extraterritorialidad de EU, mientras la compensación por daños de guerra acumulados desplaza el conflicto desde la sanción a la reparación.
Así, términos como escalada, contención o disuasión dejaron de operar como vocabulario cerrado y no derivan ya de la narrativa totalitaria de Trump. Ormuz −la “bomba atómica” iraní, Dmitri Medvédev dixit− condensa esta transformación al pasar de punto de control a variable sistémica del orden energético global. El otro punto de disenso es el uranio enriquecido. Si el equilibrio se mantiene, el conflicto se estabiliza como gestión prolongada bajo condiciones no unilaterales; si colapsa, la rescalada no reproduce patrones anteriores porque los umbrales operan conjuntamente, generando efectos no lineales. En virtud de sus capacidades militares asimétricas y sus ventajas estratégicas disuasorias, Irán parece no tener prisa. ¿Intentará Trump bloquear el estrecho de Ormuz?

American curios
Gritos y susurros
David Brooks
▲ Jane Fonda (en imagen del 30 de enero pasado en Los Ángeles) resucitó en Estados Unidos el Comité por la Primera Enmienda –organización en la que participó su padre, el actor Henry Fonda, contra el macartismo en los años 50– con el fin de combatir el retorno de esas mismas fuerzas oscuras, como ella ha expresado.Foto Ap
Lo único que salva el momento es que no hay silencio en Estados Unidos. La columnista Rebecca Solnit escribió en The Guardian que “Estados Unidos se está autodestruyendo”, al señalar que “es un gobierno que sabotea el funcionamiento del gobierno federal… y tirando a la basura la economía global, las alianzas y las relaciones internacionales”, así como el medio ambiente con consecuencias que duraron décadas.
Tal vez lo más importante ahorita es que ante toda esta destrucción, guerras, represión y violaciones, si no es que anulación de derechos y libertades civiles, se escuchan gritos y susurros, o sea, pruebas de vida dentro de este pueblo estadunidense.
Después del día de protesta nacional más grande de la historia de Estados Unidos (entre 8 y 9 millones en más de 3 mil actos), el No Kings Day a fines de marzo, las expresiones de disidencia y resistencia se escuchan y se ven en diversos frentes ante un gobierno que acusa a gran parte de la oposición de potenciales “terroristas domésticos” y “antipatriotas”.
Algunas de las expresiones son impulsadas por artistas veteranos, como Jane Fonda, Bruce Springsteen y otros. Fonda ha resucitado el Comité por la Primera Enmienda –organización en la que participó su padre, el actor Henry Fonda, contra el macartismo en los años 50– para combatir el retorno de esas mismas fuerzas oscuras, afirma. “Somos artistas, comediantes, escritores y cuentacuentos –gente que ha centrado sus vidas sobre la creencia de que las historias pueden salvar vidas, que el humor descolmilla a tiranos, que el arte perdura más que los imperios, y que la voz humana, alzada en protesta, es una de las fuerzas más duraderas en la historia”, señala el comité (https://www.committeeforthefirst amendment.com/).
Springsteen está en los inicios de una gira nacional explícitamente dedicada a la resistencia en todos los frentes –guerras, redadas antimigrantes, censura, ataques contra minorías–, contra los ocupantes de la Casa Blanca, a los que denunció como un gobierno “corrupto, incompetente, racista… y traicionero” (https://www.instagram.com/reel/DWT8ke1CASa/?igsh=bnk2NzNicXQyZ3ky). Al arrancar la gira en su concierto en Los Ángeles, declaró ante la arena abrumada: “convocamos el poder justo del arte y la música, del rocanrol, en tiempos peligrosos” para el rescate de la democracia y sus ideales en el país.
Otros gritos de resistencia son encabezados por gente hasta ahora anónima en el escenario público, pero que ya se atreven a enfrentarse a injusticias intolerables, por ejemplo, la detención y enjaulamiento de miles de niños, como la iniciativa de “10 mil madres”, que buscan clausurar el centro de detención Dilley en Texas, donde están arrestados menores y sus padres inmigrantes, esfuerzo en que también están batallando los diputados mexicoestadunidenses Joaquin Castro y Greg Casar. Otros encabezan esfuerzos como las vigilias semanales de activistas, religiosos, familiares de detenidos frente al llamado Alcatraz de los caimanes en Florida y el centro de detención federal en Brooklyn, entre otros.
O por un grupo de danzantes frente al renombrado Centro Trump-Kennedy y ante el Monumento a Lincoln, en Washington, que con playeras con ilustraciones de fragmentos de los archivos del pederasta Epstein, sobre todo los relacionados con Trump, ofrecieron un baile furioso y delicado sobre la violación de la inocencia, con ojos vendados hasta el final, cuando culmina en un grito y se los quitan para levantarlos como un puño (https://www.instagram.com/reels/DW 9As6zDGG3/).
Y ahora hay mezclas de figuras políticas veteranas y las de nuevas generaciones, y sus aliados, como es el caso del senador Bernie Sanders, el David contra el Goliat oligárquico, y el nuevo alcalde socialista democrático de Nueva York, Zhoran Mamdani, y la gran dirigente sindical, presidenta del gremio de sobrecargos, Sara Nelson, en apoyo de fortalecer y ampliar el sindicalismo en Estados Unidos como una clave en la lucha democrática y la resistencia contra la derecha.
La historia de este momento en este país no se puede contar sin los gritos y susurros, y mientras ese sea el caso, hay (algo de) esperanza.
Bruce Springsteen. My city in ruins. https://www.youtube.com/watch?v=gO3r2T7D9Lw

Reino Unido no se unirá al bloqueo de EU en Ormuz
Europa Press y Xinhua
Periódico La Jornada   Lunes 13 de abril de 2026, p. 20
Londres. Reino Unido rechazó ayer sumarse al bloqueo de embarcaciones en el estrecho de Ormuz, anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, luego de que las delegaciones estadunidense e iraní no llegaron a un acuerdo en Islamabad durante las negociaciones para detener la guerra.
Un portavoz del gobierno británico afirmó: “seguimos apoyando la libertad de navegación y la apertura del estrecho de Ormuz que tan desesperadamente se necesita para apoyar la economía global y por el coste de la vida aquí en casa”, informó la televisión británica Sky News.
El vocero adelantó que Reino Unido, Francia y otros aliados ya trabajan urgentemente “para formar una amplia coalición que proteja la libertad de navegación”, apuntó que “el estrecho de Ormuz no debe estar sujeto a peaje”.
Por lo pronto, el primer ministro británico, Keir Starmer, y el sultán de Omán, Haitham bin Tarik al Said, hicieron un llamado urgente a retomar el diálogo entre Washington y Teherán, y afirmaron que es vital “que se mantuviera el alto el fuego y que todas las partes eviten una mayor escalada”.
Los mandatarios coincidieron en la necesidad de resolver la situación del estrecho de Ormuz, ruta marítima que el emirato comparte con la república islámica, y que ahora enfrenta un bloqueo doble por Irán y Estados Unidos.
El canciller de Omán, Badr al Busaidi, pidió una prórroga del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán. Afirmó que “el éxito puede requerir que todos hagan concesiones dolorosas” y agregó que “esto no es nada comparado con el dolor del fracaso y la guerra”, informó Al Jazeera.
A su vez, el presidente francés, Emmanuel Macron, y el premier Starmer coincidieron en la necesidad de un alto el fuego duradero en Medio Oriente, el cual, subrayaron, debe incluir a Líbano para contribuir a una mayor estabilidad regional.
Reconocieron la importancia estratégica del estrecho de Ormuz para el comercio mundial y el suministro de energía, así como la necesidad de trabajar “con una amplia coalición de socios para proteger la libertad de navegación”.