Lanza drones contra bases militares estadunidenses en Irak y Jordania
▲ Un misil lanzado por el ejército iraní hizo blanco en la localidad israelí de Petah Tikva, sin que las autoridades notificaran sobre víctimas.Foto Afp
Reuters, Europa Press y Sputnik
Periódico La Jornada Viernes 3 de abril de 2026, p. 17
El Cairo. Irán disparó ayer de nuevo proyectiles contra países del golfo Pérsico y entre los blancos alcanzados figura un centro de computación para la nube de Amazon en Bahréin, una planta logística estadunidense en el aeropuerto internacional de Bagdad y aviones de combate del Pentágono en la base aérea de Al Azraq, en Jordania, entre otros puntos, informó el mando militar de la república islámica.
“Cumplimos nuestra promesa honesta y en respuesta a los asesinatos, en lo que es la primera acción contra la tecnología de espionaje y las empresas terroristas. El centro de computación en la nube de Amazon en Bahréin fue atacado y destruido”, anunció la Guardia Revolucionaria iraní.
Aseveró que se trata de “la primera advertencia práctica contra el enemigo” con el objetivo de que deje de ignorar los avisos de Irán y cese los “asesinatos” perpetrados por Estados Unidos e Israel desde el pasado 28 de febrero.
La Guardia Revolucionaria amenazó esta semana con ataques a instalaciones de Microsoft, Apple, Google, Meta, Boeing y Tesla y otras 14 empresas en la región. “Tanto ustedes como sus aliados israelíes han causado la muerte de ciudadanos iraníes”, añadió.
Daña aviones de combate
La agencia Afp informó, al citar a dos fuentes de seguridad iraquíes, que un ataque con drones tuvo como objetivo el centro diplomático y logístico estadunidense en el complejo del aeropuerto internacional de Bagdad, el cual alberga una base militar iraquí, reportó Al Jazeera.
Irán se adjudicó un ataque con drones contra aviones estadunidenses en la base de Al Azraq, en Jordania, publicó Middle East Eye.
La Guardia Revolucionaria agregó que atacó un centro de datos de la corporación tecnológica estadunidense Oracle con sede en Dubái, Emiratos Árabes Unidos (EAU).
El gobierno de EAU rechazó que se haya perpetrado esa ofensiva y aseguró que interceptó 19 misiles y 26 drones en las pasadas 24 horas.
Bahréin arremetió duramente contra Irán ante el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas, al advertir que sus acciones de represalia amenazan la estabilidad económica mundial, especialmente con los riesgos para la navegación marítima en el estrecho de Ormuz.
En su intervención ante el consejo, el canciller de Bahréin, Abdullatif bin Rashid Al Zayani, elogió los esfuerzos internacionales para mantener la estabilidad, pero se refirió a lo que describió como una escalada de la agresión iraní, incluidos los ataques contra los estados del Pérsico y Jordania con misiles balísticos y drones dirigidos contra “infraestructuras civiles e instalaciones vitales”.
El jefe del Consejo de Cooperación del Golfo, Jassim al Budaiwi, aseguró que los países vecinos “no buscan la guerra” y están comprometidos con la diplomacia para resolver las crecientes tensiones.
En tanto, el embajador iraní en Moscú, Kazem Jalali, reiteró que los países vecinos de Irán no deberían haber permitido a Estados Unidos utilizar su territorio para atacar a la república islámica.
Tras un mes de guerra, no se vislumbra el fin de la ofensiva israelí, asevera el primer ministro libanés
Reuters, Sputnik Y Europa Press
Periódico La Jornada Viernes 3 de abril de 2026, p. 19
Beirut. Al cumplirse un mes desde el inicio de la ofensiva israelí contra Líbano, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, declaró ayer que no se vislumbra el fin del conflicto que ya provocó el desplazamiento de un millón de personas durante ese periodo, mientras las familias que huyen en busca de refugio ante los ataques israelíes relataron estar agotadas por las repetidas oleadas de violencia en el territorio.
Nawaf aseveró que su país “se ha convertido en víctima de una guerra en la que no tuvieron voz ni voto y cuyos resultados y fecha de finalización nadie puede predecir”. Reconoció que los desplazados son “las mayores víctimas”.
Afirmó que “las posturas de los responsables israelíes y las prácticas de su ejército revelan objetivos de gran alcance, entre ellos, una expansión significativa de la ocupación de territorios libaneses y peligrosas declaraciones sobre el establecimiento de zonas de amortiguación o cinturones de seguridad”.
Salam, sin nombrar a Hezbollah, aliado de Teherán, condenó los ataques coordinados llevados a cabo con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) contra Tel Aviv.
“Nada consolida más la vinculación del conflicto en nuestro territorio con guerras ajenas, en las que no tenemos ningún interés nacional, que lo que se anuncia como operaciones militares conjuntas y simultáneas” con el CGRI, indicó en referencia al movimiento chiíta.
En un llamado a la unidad en su país, aseveró que “la complejidad de la etapa actual que vive Líbano nos exige solidaridad nacional y fraternidad humana”.
En la última jornada, al menos 27 personas fueron asesinadas y otras 105 resultaron heridas por fuego israelí en distintas zonas del país, informó el ministerio de Salud libanés, tras precisar que el número total de víctimas mortales desde la escalada del conflicto, iniciada el pasado 2 de marzo, ascendió a mil 345 fallecidos y 4 mil 40 heridos.
Los pueblos y las guerras
Un paramédico asiste a un niño herido tras un ataque que impactó un edificio residencial en el marco de la campaña militar estadunidense-israelí en Teherán, Irán, el sábado 28 de marzo de 2026.
Foto Ap Foto autor
Raúl Zibechi
03 de abril de 2026 00:01
En la tradición de los movimientos revolucionarios se diferenciaban las guerras entre Estados de las guerras contra las clases y pueblos oprimidos. Esa fue la posición de quienes se negaron a apoyar el esfuerzo de guerra que demandaban las burguesías durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) entre las Potencias Centrales (imperios austrohúngaro, alemán y otomano) frente los Aliados (Francia, Rusia, Italia, Reino Unido, Estados Unidos y otras naciones occidentales).
Lenin y Trotsky se quedaron solos junto a un puñado de internacionalistas (se dijo que todos entraban en dos taxis), mientras el grueso del movimiento socialista agrupado en la II Internacional derrapó en el apoyo a los créditos para la guerra. Frente a esta traición, porque esa corriente había asegurado que jamás apoyaría la guerra, el movimiento se fragmentó y se debilitó enormemente. Sólo el activismo de los obreros y campesinos rusos, y luego de otros países, consiguió poner las cosas en su lugar.
Para ello, empero, debieron morir más de 20 millones de personas, amontonadas en pestilentes trincheras bajo el mando de oficiales despiadados y crueles. La rebelión de los trabajadores forzados a ir a la guerra, fue clave tanto en el triunfo de la revolución rusa como en el extenso movimiento que atravesó el continente europeo exigiendo la paz inmediata.
Los bolcheviques fueron el epicentro del rechazo a la guerra desde la defensa del movimiento obrero y campesino. Una vez en el poder, firmaron la paz (Brest-Litovsk), impopular porque Rusia perdía territorios, pero necesaria para poner fin a la masacre y cumplir las promesas de quienes llegaron al Palacio de Invierno con los lemas “Paz, tierra y pan”.
En la segunda guerra desatada en 1939, no se siguieron los mismos patrones ya que desde la revolución rusa la III Internacional promovía la “defensa de la patria soviética” frente a la agresión nazi, o ante cualquier enemigo exterior o interior. La defensa de la URSS fue sinónimo de la defensa de un Estado que asesinó a millones de campesinos y cientos de miles de obreros comunistas. Con los parámetros actuales, deberíamos decir que fue un Estado genocida.
Este profundo viraje tuvo duraderas con encías para los movimientos revolucionarios, hasta el día de hoy. Una de ellas es la dificultad para diferenciar entre pueblos y gobiernos o Estados. La defensa de los pueblos es un principio básico para cualquier persona que crea ser de izquierdas, pero ahora esas categorías están metidas en una suerte de revoltijo que todo lo confunde.
Siempre defendimos al pueblo vietnamita agredido por el imperialismo yanqui, con el mismo énfasis que apoyamos al pueblo cubano o al ucranio agredidos por sendas potencias imperiales. A partir de aquí, las izquierdas y el pensamiento crítico oficialista afinaron argumentos diciendo que no es lo mismo Estados Unidos que Rusia o China, asegurando que éstas no son imperialistas o, por lo menos, no son igualmente enemigas como los yanquis.
Podemos decir que las “revoluciones triunfantes” limaron las aristas más filosas del pensamiento crítico hasta volverlo irreconocible por su afán estatista. Las oleadas de movilización popular se vienen estrellando contra los Estados y gobiernos progresistas, como lo demuestran las impresionantes revueltas en Chile, Ecuador y Colombia desde 2019. La energía colectiva de los pueblos está siendo neutralizada por los gobiernos y los partidos que trabajan para fortalecer a sus Estados-nación.
El daño producido por el viraje del poder soviético hacia la defensa del Estado, es tan profundo y duradero que el imaginario rebelde popular ya no puede imaginar un horizonte más allá de las instituciones que los oprimen. En este punto, las revoluciones posteriores a la rusa no pudieron modificar su actitud hacia el Estado, y cuando triunfaban repetían más o menos los mismos argumentos que los bolcheviques.
Alguien podrá objetar, si no resulta necesario defender gobiernos y Estados que se dicen revolucionarios. Entiendo que se trata de un debate necesario pero casi marginal en la realidad actual. Mi opinión es que no existen ni pueden existir estados revolucionarios, porque son aparatos creados para el control y la opresión de las poblaciones, con sus fuerzas armadas y policiales, su aparato de justicia y sus mecanismos de “educación” de la población.
Ser revolucionario, como ya mencionó el capitán Marcos, es ser un profesional de la captura del poder estatal. “Un revolucionario se plantea fundamentalmente transformar las cosas desde arriba, no desde abajo, al revés del rebelde social”. Duro de aceptar. Pero, acaso, ¿no es la lógica de la rebeldía social la que vienen practicando los pueblos originarios, negros y campesinos en este continente, al organizarse abajo, transformando su mundo sin pensar en la toma del Estado?
Como siempre, no hay nada como aprender con los pueblos, caminando sus pasos y dejando que la vida colectiva haga su trabajo al transmutar el dolor en esperanza.
Los orígenes del etnomarxismo
Revolución rusa o Tercera Internacional', mural de Diego Rivera expuesto en el Museo del Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México. Foto X @mbellasartes Foto autor
Gilberto López y Rivas
03 de abril de 2026 00:03
El etnomarxismo, como corriente de pensamiento crítico en la antropología, surge de la necesidad de recuperar a partir de la década de los 60 del siglo pasado, una veta olvidada del marxismo que incorpora la etnicidad en el análisis de las contradicciones interclasistas de contextos coloniales y nacionales como los que operan en la compleja realidad pluricultural de América Latina.
Se nutre de una praxis histórica específica que desde la academia y militancia política acompaña las luchas de sectores explotados y oprimidos que se diferencian –en sus características étnico-culturales, lingüísticas, y en sus formas de organización social y resistencia–, de las nacionalidades que se integraron a partir de la conquista y colonización europea y de los movimientos independentistas hegemonizados principalmente por los grupos oligárquicos criollos.
Tiene sus raíces en lo que en la tradición marxista se conoce como la cuestión colonial y nacional, la cual adquiere especial relevancia y desarrollo en los debates de los marxistas europeos que enfrentaron en los inicios del siglo XX el problema de teorizar y luchar por la revolución socialista en naciones ocupadas y divididas, como Polonia, o en imperios multinacionales como la Rusia zarista, o el abigarrado entramado de naciones y nacionalidades que constituía el imperio austrohúngaro.
Así, no es casual que Lenin se alejara de las aproximaciones de Marx y Engels en lo referente a la guerra de conquista de Estados Unidos contra México de 1846-1848, ni participara de los severos juicios de ambos sobre los varios países y pueblos bajo sujeción colonial, o situados en la periferia de las naciones históricas avanzadas, muchos de ellos considerados “pueblos sin historia”, asumiendo que el desarrollo del capitalismo los sacaría de su “atraso ancestral”, y que la economía mundial y los intereses de la revolución proletaria, se verían beneficiados con estas conquistas coloniales e imperialistas. Recordemos también las controvertidas apreciaciones de Marx sobre Bolívar, quien fue caracterizado equívocamente a través del espejo deformado de Napoleón.
Las posiciones tempranas de Marx sostenidas en la década de los 40 del siglo XIX, de atribuir al capitalismo el desarrollo de los países bajo su dominio, años más tarde se sustituyen por una crítica despiadada al colonialismo que se expone en el primer volumen de El Capital, y en sus artículos sobre la India. No obstante, Salomón F. Bloom, un pionero analista de Marx sobre la cuestión nacional, considera que “mientras que la opinión de Marx sobre el papel progresivo del imperialismo sufrió considerable cambio, su prueba última para toda dominación política, fuera ésta interna o externa, seguía siendo la misma: el avance económico y social”.
El marxista argentino Leopoldo Mármora señala acertadamente que es necesario “colocar en el centro del análisis la concepción general de la revolución que ellos elaboraron, pues ése y no otro es el centro que anima y da lógica a todas las posiciones teóricas y prácticas de Marx y Engels frente al problema nacional… En todo caso, la revolución mundial, esto es la revolución proletaria en Europa occidental fue y siguió siendo siempre el único ‘centro’ de la teoría de Marx”.
Mármora destaca las rectificaciones de Marx a su propio análisis, al descubrir que el desarrollo de la metrópoli bloqueaba el de la colonia, lo que para el caso de Irlanda significaba que con la dominación británica se había convertido en un país agrario subdesarrollado, mientras Inglaterra se transformó en una moderna potencia industrial. Esto es, al darse cuenta del desarrollo desigual, Marx extrae las consecuencias políticas del caso, ante lo cual “en directa oposición a su convicción personal original formulada en 1848, la liberación de la colonia (Irlanda) se convierte ahora en precondición de la revolución social en la metrópoli”.
El aporte de Lenin a la cuestión nacional, nutrido con las observaciones realizadas por el hindú Roy Manabendra, fue ligar el paradigma socialista con el derecho a la autodeterminación de las naciones, y haber articulado la lucha del proletariado “avanzado” con la lucha de liberación nacional de todos los pueblos “atrasados”, haciéndolos converger en la perspectiva de una deseada revolución mundial. En el nacimiento de la URSS, Lenin elaboró teóricamente y puso en práctica una política de respeto extremo de los derechos de las naciones, nacionalidades y minorías étnicas y nacionales que sufrían precisamente la opresión nacional. No obstante, Lenin no logró reconocer que la lucha nacional no culmina con la formación o establecimiento de un Estado políticamente independiente, e incluso en su clasificación de países con problemas nacionales, no incluyó a los de América Latina, porque para él, una vez lograda la independencia política, el problema nacional quedaba resuelto.
Libertad a Nicolás Maduro y Cilia Flores, a tres meses de su secuestro

