sábado, 4 de abril de 2026

Congresistas exigen a Trump terminar bloqueo contra Cuba.

La medida ha fracasado durante décadas y agrava la crisis humanitaria, dicen demócratas en una misiva // Canciller de la isla agradece ayuda internacional
▲ Como “gesto humanitario”, el gobierno cubano liberó a 2 mil presos de la cárcel La Lima.Foto Ap
Ap, Sputnik y Reuters
Periódico La Jornada   Sábado 4 de abril de 2026, p. 20
La Habana. Un grupo de 52 congresistas demócratas estadunidenses instaron al presidente de su país, Donald Trump, a poner fin de inmediato al bloqueo económico contra Cuba, al argumentar que la política de “máxima presión” fracasó y contribuye a una grave crisis humanitaria en la isla.
A su vez, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, aseveró: “La solidaridad no puede ser bloqueada”, al agradecer la ayuda internacional enviada a la isla.
La carta de los legisladores dice: “Estimado presidente Trump: le escribimos con gran urgencia para expresar nuestra alarma ante la grave crisis humanitaria en Cuba, crisis que su administración está agravando activamente al expandir una política que ha fracasado durante más de seis décadas… Le instamos a que opte por la diplomacia, en lugar de las tácticas de presión fallidas”, reportó CubaNet.
Desde 1962 Washington mantiene un bloqueo económico contra La Habana. El 29 de enero, Trump firmó una orden ejecutiva que autorizaba aranceles a importaciones de países que suministran petróleo a la isla y declaró el estado de emergencia por una supuesta amenaza a la seguridad nacional estadunidense.
“Redoblar estrategias fallidas restringiendo el acceso a la energía y la atención médica es contrario a los valores estadunidenses y está exacerbando innecesariamente una crisis humanitaria”, sostienen los firmantes.
El documento, cuya firma encabezan Gregory W. Meeks y Tim Kaine, también advierte que cualquier intento de “utilizar ilegalmente al ejército” para lograr un cambio de gobierno en ese país podría costar a los contribuyentes miles de millones de dólares, sin cambiar la situación política en la isla.
“Estados Unidos no puede sacar a Cuba del colapso económico y la represión política con bombardeos”, afirmaron.
A tiempo de agradecer la ayuda material enviada por gobiernos y pueblos, el canciller Rodríguez destacó que “la solidaridad no puede ser bloqueada y demuestra su valía frente a la política genocida estadunidense”.
Liberación de reclusos
En tanto, ayer comenzó en la isla la liberación de encarcelados, horas después de que el gobierno anunció un indulto para 2 mil 10 personas como “gesto humanitario” por Semana Santa. En la mañana se pudo ver un flujo constante de hombres y mujeres saliendo de la prisión de La Lima, en Guanabacoa, a las afueras de La Habana.
“Viva la libertad”, gritó un hombre, condenado por robo, mientras abrazaba a su hermana, que lo esperaba a las puertas de la cárcel.
Otros se marcharon en silencio, algunos entre lágrimas, sosteniendo una simple hoja de papel blanco en la que se indicaba que fueron liberados por “indulto”.
Abel Tamayo, condenado por soborno en 2024, dijo que la amnistía era una prueba de “que el gobierno cubano está abierto al cambio. Es una demostración de que están abiertos a todo, a un diálogo, a la unión del país, a que en los momentos malos el pueblo esté unido.”
En lo que va del año esta es la segunda excarcelación anunciada por las autoridades y, según el comunicado oficial, se trata del quinto indulto que lleva a cabo el gobierno desde 2011, con los cuales se han beneficiado más de 11 mil reclusos.

Obscena concentración de la riqueza
La organización Oxfam publicó un informe según el cual la riqueza no gravada y oculta en paraísos fiscales ( offshore) en manos del 0.1 por ciento más rico del planeta asciende a 3.55 millones de millones de dólares, un monto que supera el total de los recursos que posee la mitad más pobre de la población mundial, equivalente a 4 mil 100 millones de personas. El total estimado de riqueza offshore no gravada, dice Oxfam, equivale a más del doble del PIB combinado de los 44 países de menores ingresos del mundo, que asciende a 1.53 billones de dólares.
Además, esta hiperconcentración de la riqueza se ha acelerado de modo alarmante: en enero pasado, el mismo organismo dio a conocer que en 2025 la riqueza de los grandes millonarios del mundo creció tres veces más rápido que en los últimos cinco años, a un ritmo tan vertiginoso que, en el caso de América Latina, un trabajador necesitaría 102 años para ganar lo que un milmillonario (quien acapara más de mil millones de dólares) obtiene en un solo día. Con lo que creció la fortuna de las 12 personas más acaudaladas del mundo, se podrían distribuir 250 dólares a todas las personas del planeta y aun así, ellos tendrían 500 mil millones de dólares extras. Para el ciudadano común, estas cifras son difíciles de concebir, pero para darse una idea del nivel de riqueza del que se está hablando, esos 500 mil millones de dólares son un monto semejante al presupuesto anual del gobierno mexicano.
Los datos referidos dicen mucho sobre el modelo económico neoliberal y sobre las mentiras usadas para imponerlo y justificarlo. En primera instancia, muestra que, sin importar cuánto se reduzcan los impuestos a los más ricos, éstos harán todo lo que esté en sus manos para evadirlos. Asimismo, exhibe la falsedad de la “teoría del goteo”, según la cual reducir impuestos a los más ricos se traduciría en crecimiento económico y bienestar generalizado porque los millonarios usarían los recursos extra para realizar nuevas inversiones, crear empleos y, en suma “desbordar” sus fortunas hacia “abajo” de la pirámide social. Tras medio siglo en que economistas, políticos, académicos y medios de comunicación han adoptado este dogma y lo han presentado como sentido común, está claro que el festín fiscal no es un mecanismo de goteo hacia abajo, sino una gigantesca bomba que dirige todo el capital hacia la cima. En un mundo en el que no existe ninguna sanción por concentrar riqueza ociosa, los millonarios no “crean” empleo; se entregan a una competencia de ostentación cuyas víctimas son el 99 por ciento de los humanos y el planeta Tierra: en la actualidad, los ricos pagan hasta 55 millones de dólares por un reloj de pulsera (el Graff Diamonds Hallucination); 30 millones por un automóvil (el Rolls-Royce La Rose Noire); 450 millones por tener para su disfrute personal una obra patrimonio de la humanidad como el Salvator Mundi de Da Vinci; 4 mil 800 millones de dólares por un yate (el History Supreme, revestido con 100 mil kilogramos de oro macizo); o 230 mil dólares por una sola noche en una habitación de hotel submarina en el Caribe.
Tales extremos de consumo ostensible no serían posibles si los impuestos a los más ricos no se hubiesen desplomado desde 91 por ciento en la década de 1960, hasta 37 por ciento en 2019 en Estados Unidos. En otros países la caída fue menos pronunciada, pero, al partir de un techo más bajo, hoy se ubica en tasas menores. Con ese régimen fiscal, Estados Unidos tenía las empresas más grandes del mundo y a los ricos no les faltaban excentricidades: dicho gravamen sólo se aplicaba a quienes tenían ingresos superiores a 400 mil dólares, o 4 millones 271 mil dólares actuales ajustados por inflación. El 9 por ciento que le quedaba a alguien que ganara exactamente los 400 mil dólares equivalía a alrededor de 384 mil dólares o 6 millones 878 mil pesos mexicanos de hoy. En esa época, los estadunidenses vivían en una sociedad en la que todos los profesionistas tenían garantizado el acceso a la clase media y en la que casi cualquier trabajador podía financiar una vivienda, un auto, la educación de sus hijos, el esparcimiento familiar y otros elementos del “estilo de vida americano”. Desde la década de 1970, pagan cada vez menos impuestos y tienen una educación, un sistema de salud, infraestructura o alimentación cada vez peores y costosas. Como la estadunidense, todas las sociedades necesitan preguntarse si vale la pena sacrificar el bienestar de 99 de cada 100 personas para que una de ellas pague impuestos mínimos, o ninguno en absoluto si mueve su fortuna a paraísos fiscales.

México SA
Precio de gasolina y ánimo social // Estados Unidos: aumenta 30% // Galón: 11 centavos de dólar en Irán
Carlos Fernández-Vega
▲ Vista aérea de la refinería de Marathon Petroleum en Carson, California.Foto Ap
Son muchas las razones que han caldeado el ambiente social en Estados Unidos y no sólo por las constantes mentiras de ( fuck) Trump y su intento de “enterrar” el “asunto” Epstein, sino por el descarado incumplimiento de todas las promesas que ese energúmeno hizo durante su campaña electoral (entre otras, acabar con las guerras, bajar la inflación, mejorar el nivel de vida de los ciudadanos y abaratar el precio de los combustibles, es decir, lo contrario a lo que en realidad ha hecho), las cuales, en buena medida, lo llevaron a la Casa Blanca por segunda ocasión no consecutiva.
Es constante el aumento de la temperatura social en aquel país (permanente violación de los derechos humanos, persecución de los ciudadanos, militarización aquí y allá, alza del costo de vida, etcétera) y la salvaje agresión de Trump y el genocida Netanyahu a Irán solo echaron más leña al fuego, pues su aventura guerrerista provocó el incremento sostenido de los precios de los combustibles.
En el mes y pico que ha transcurrido desde el inicio del ataque a Irán, los precios de los combustibles en Estados Unidos se han incrementado alrededor de 30 por ciento (promedio), y contando, lo que ha provocado la efervescencia de no pocos ciudadanos. Y sólo es el inicio, pues dicho incremento repercute de inmediato en toda la cadena de precios, con lo cual la inflación va para arriba, es decir, lo contrario de lo “prometido” por el salvaje naranja.
En el mes transcurrido (hasta el pasado 30 de marzo), tal precio se incrementó de 3.2 a 4.32 dólares por galón gringo (3.78 litros) y mantiene su trayectoria alcista. De hecho, en algunas regiones del país ya roza 5 dólares, lo que ha generado airadas protestas de los consumidores, mientras Trump es feliz agrediendo a todo lo que vea enfrente y no deja de hacer el ridículo al bailar al ritmo de la clásica canción del grupo Village People.
El ataque hepático de la ciudadanía estadunidense contrasta con lo que sucede en otras naciones, comenzando por la recientemente agredida, es decir, Irán, donde el precio del litro de gasolina es de apenas 11 centavos de dólar por galón, aún en medio de los ataques de Estados Unidos e Israel, país éste en donde el galón de gasolina se vende a 8.72 dólares.
Más allá del costo en vidas humanas y la destrucción de infraestructura, una de las consecuencias del belicismo de la pareja mortal (Trump y Netanyahu) ha sido el incremento sostenido del precio del barril petrolero, que a estas alturas supera 100 dólares, lo que ha afectado a todas las naciones del planeta, excepto a las grandes productoras de crudo.
Por ejemplo, en Libia (nación destrozada por los belicistas de la OTAN), el galón de gasolina se vende a 0.09 centavos de dólar; en Venezuela (con todo y el secuestro del presidente Maduro y el ilegal ataque de Trump), a 0.13 centavos; en cambio, otros países productores (como Kuwait, Qatar, Arabia Saudita, Omán, Bahréin e Irak) los precios fluctúan entre 1.28 y 2.45 dólares por galón.
Donde de plano los consumidores ya no sienten lo duro sino lo tupido es, por ejemplo, en Francia (8.61 dólares por galón), Noruega (8.94), Alemania (9.17), Italia (7.66), Dinamarca (10.08), Países Bajos (10.36). La gasolina más cara del mundo es la que se expende en Hong Kong: 15.54 dólares por galón.
México no ha sido la excepción en lo que se refiere al incremento de los precios de los combustibles, aunque también resulta beneficiado por el alza sostenida de la cotización de su barril de exportación. En el mes transcurrido desde el inicio de la agresión a Irán, en las gasolineras nacionales se ha registrado un aumento de aproximadamente 8.9 por ciento (Premium y diésel, fundamentalmente), aunque el gobierno ha intentado amortizar el impacto por medio de decisiones de carácter fiscal.
Por el otro lado, el precio del barril mexicano de exportación se ha incrementado en alrededor de 77 por ciento, al pasar de 59.13 dólares el día previo al inicio de la agresión a Irán a 105.72 el pasado jueves, lo que implica mayor ingreso para las arcas nacionales.
En los dos primeros meses de 2026, el ingreso por exportación de crudo sumó mil 368 millones de dólares, pero con el desbarajuste de precios internacionales causado por los impresentables Trump y Netanyahu habrá que esperar qué tanto más ingresa a las arcas mexicanas.
Las rebanadas del pastel
En un intento por disfrazar su aparatosa derrota (y la del genocida Netanyahu), Donald Trump (quien anda como gallina descabezada) propuso al gobierno de Irán un alto el fuego de 48 horas, lo cual fue tajantemente rechazado por Teherán.
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