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la redacción
19 de abril de 2026 20:12
El Comando Sur de Estados Unidos informó este domingo sobre un nuevo ataque contra una embarcación en el Caribe, en el que murieron tres personas, como parte de las operaciones que Washington mantiene contra rutas marítimas vinculadas al narcotráfico.
De acuerdo con el reporte oficial en redes sociales, la acción se realizó este domingo bajo la dirección del general, Francis L. Donovan, a través de la Fuerza de Tarea Conjunta “Southern Spear”. Según el comunicado difundido en redes sociales, la embarcación se desplazaba por corredores identificados como rutas de tráfico de drogas y fue considerada objetivo con base en información de inteligencia.
Se trata de la quinta embarcación atacada en estas dos semanas, dentro de una serie de operativos iniciados en septiembre pasado bajo la administración del presidente, Donald Trump. Estas acciones forman parte de una estrategia orientada a interceptar embarcaciones en altamar que, según Washington, participan en actividades ilícitas.
Con este nuevo caso, suman casi 60 incursiones similares y al menos 180 personas fallecidas en el conjunto de la campaña, de acuerdo con el recuento acumulado de reportes oficiales.
la redacción
19 de abril de 2026 20:12
El Comando Sur de Estados Unidos informó este domingo sobre un nuevo ataque contra una embarcación en el Caribe, en el que murieron tres personas, como parte de las operaciones que Washington mantiene contra rutas marítimas vinculadas al narcotráfico.
De acuerdo con el reporte oficial en redes sociales, la acción se realizó este domingo bajo la dirección del general, Francis L. Donovan, a través de la Fuerza de Tarea Conjunta “Southern Spear”. Según el comunicado difundido en redes sociales, la embarcación se desplazaba por corredores identificados como rutas de tráfico de drogas y fue considerada objetivo con base en información de inteligencia.
Se trata de la quinta embarcación atacada en estas dos semanas, dentro de una serie de operativos iniciados en septiembre pasado bajo la administración del presidente, Donald Trump. Estas acciones forman parte de una estrategia orientada a interceptar embarcaciones en altamar que, según Washington, participan en actividades ilícitas.
Con este nuevo caso, suman casi 60 incursiones similares y al menos 180 personas fallecidas en el conjunto de la campaña, de acuerdo con el recuento acumulado de reportes oficiales.
ICE denomina criminales a los mexicanos que han muerto bajo su custodia
Quince connacionales han perdido la vida en operativos o mientras se encontraban detenidos en instalaciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas.
Foto Ap Foto autor
Arturo Sánchez Jiménez y Alma E. Muñoz
19 de abril de 2026 08:49
Desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump, 13 mexicanos han muerto bajo custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y otros dos durante operaciones de autoridades estadunidenses contra indocumentados. Las notificaciones oficiales emitidas por esa agencia tras cada fallecimiento revelan un patrón recurrente: antes de informar las circunstancias de la muerte, el organismo subraya que se trataba de “criminales”.
En los primeros casos informados por ICE en 2025, los encabezados de las notificaciones que emitía mantenían un tono institucional. “Fallece nacional mexicano bajo custodia del ICE”, señala, por ejemplo, el comunicado difundido para dar cuenta de la muerte de Abelardo Avellaneda Delgado, quien el 5 de mayo de 2025 perdió la vida a los 68 años bajo custodia del ICE. Sin embargo, con el paso de los meses, la redacción cambió. Las cuatro notificaciones más recientes, correspondientes a 2026, abren con la misma fórmula: “Criminal illegal alien passes away” (Fallece extranjero ilegal criminal). Esta etiqueta combina el estatus migratorio irregular de los fallecidos con una condición de “criminal” que se establece antes de que se refiera cualquier otro dato sobre el fallecido.
El caso de Royer Pérez Jiménez ilustra este cambio discursivo del ICE, bajo cuya custodia han muerto al menos 48 personas de distintas nacionalidades desde enero de 2025. Tenía 19 años cuando falleció el 16 de marzo pasado en el centro de detención de Glades, Florida. Los cargos en su contra eran suplantación de identidad y resistencia a la autoridad, ambos sin sentencia condenatoria. El ICE lo identificó desde el primer renglón como “criminal illegal alien” (extranjero ilegal criminal).
Algo similar ocurrió con Heber Sánchez Domínguez, detenido por conducir sin licencia y fallecido el 14 de enero de 2026, tras seis días bajo custodia. En su comunicado, la agencia dedicó varios párrafos a detallar su historial migratorio, pese a que no tenía condena penal.
La estructura de estas notificaciones emitidas por el ICE tras el deceso de los migrantes mexicanos y de otras nacionalidades sigue un mismo orden: primero se presentan los antecedentes penales y migratorios, y después se mencionan las circunstancias de la muerte. Así, el fallecimiento de cada migrante aparece como el resultado de la situación legal de la persona.
En los 13 casos de los mexicanos, los comunicados concluyen con un párrafo prácticamente idéntico: “El ICE se compromete a garantizar que todas las personas bajo su custodia vivan en entornos seguros y humanos”. En uno de ellos –el del fallecimiento de Alberto Gutiérrez Reyes, en noviembre de 2025–, el ICE añadió, luego de dar cuenta de los servicios médicos que recibió durante su detención, la siguiente frase: “Esta es la mejor atención médica que muchos extranjeros han recibido en toda su vida”.
El gobierno mexicano ha reclamado a Washington el esclarecimiento de las muertes.
“La repetición de defunciones es inaceptable y refleja deficiencias graves en los centros de detención migratoria, incompatibles con estándares de derechos humanos y protección de la vida de las personas”, ha dicho la Secretaría de Relaciones Exteriores tras los últimos fallecimientos.
México SA
Carlos Fernández-Vega
▲ La Presidenta dejó claro en España su apoyo a Cuba.Foto Presidencia
El ejercicio es por demás que plausible (aunque tal vez tardío, ante las crecientes barbaridades imperiales y su embate autoritario en contra de la democracia), sin duda, pero el punto es: ¿qué tan efectivo, si en realidad lo es, resultará el cónclave de presidentes, primeros ministros y representantes de 20 países reunidos en Barcelona? ¿Alcanzará para enfrentar los embates de un enloquecido Donald Trump, quien, como el caballo de Atila, por donde pasa todo destroza?
Loable, también, el llamado de la presidenta Claudia Sheinbaum para consensuar una declaración conjunta contra una intervención militar en Cuba (la siguiente aventura guerrera, aún en lista de espera, del esperpéntico personaje de la Casa Blanca), pero ¿alcanzará esa proclama para evitar una agresión más a la mayor de las Antillas? (especialmente cuando entre los potenciales abajo firmantes aparecen ex mandatarios que, como Gabriel Boric, han calificado a la isla como “una dictadura”, o Pedro Sánchez, quien no es muy “apapachador” de la causa cubana, al tiempo que en su mandato fingió demencia en el genocidio de Gaza, permitió el uso de los puertos españoles para el trasiego de armas a Israel y avaló que la industria armamentista de su país nutriera las bodegas sionistas para asesinar palestinos, aunque al final de cuentas se pronunció en contra de todo esto; o el propio presidente uruguayo, Yamandú Orsi, que ha sido extremadamente crítico con respecto al modelo cubano).
Así, en la Cumbre en Defensa de la Democracia se reunió una mezcla de dirigentes de chile, dulce y manteca, todos con pancarta de la democracia, pero a la hora de la hora la mayoría de ellos terminan por doblar las manos ante las nada sutiles presiones y chantajes de Washington. Queda claro que en ese pequeño universo sólo tres de los actuales líderes latinoamericanos históricamente han mantenido una posición nítida sobre Cuba: Claudia Sheinbaum, Lula da Silva y Gustavo Petro. El resto de la región es dominada por agentes de la ultraderecha al servicio de la Casa Blanca e Israel (oficialmente, Javier Milei, José Antonio Kast, el narco platanero Daniel Noboa, Rodrigo Paz, Najib Bukele, Rodrigo Chávez, Nasri Asfuera, Luis Abinade, Kamla Persad y Santiago Peña; ninguno fue autorizado por sus respectivos congresos).
Esos agentes, y algunos más (quienes por obvias razones no asistieron a la Cumbre de Barcelona), de inmediato y sin chistar atienden las órdenes de Trump, por ejemplo aquella (marzo pasado) de “sumarse” a uno de sus inventos: el Escudo de Américas, una “alianza militar” regional oficialmente destinada a “combatir las organizaciones criminales trasnacionales” en Latinoamérica y el Caribe, aunque en los hechos no es más que una carta en blanco para que Washington meta las narices y sus tropas donde se le pegue la gana.
De cualquier suerte, ya en el plano optimista y sin obviar que la diplomacia dejó de ser algo útil ante el autoritarismo de la Casa Blanca, es de esperar que la Cumbre de Barcelona trascienda los discursos, los ceremoniales y los comunicados conjuntos para que por lo menos parte de sus enunciados se lleven a cabo, especialmente para evitar el asalto a Cuba. En esto, por lo menos, no hay duda del proceder y el compromiso de tres grandes naciones latinoamericanas: México, Brasil y Colombia. Sin embargo, América Latina y el Caribe se compone por 33 países.
En vía de mientras, en tal foro la presidenta Sheinbaum pronunció un discurso muy bien elaborado y con mensaje claro: “vengo de un pueblo que reconoce su origen en las grandes culturas originarias, aquellas que fueron acalladas, esclavizadas y saqueadas, pero que nunca fueron derrotadas, porque hay memorias que no se conquistan y raíces que nunca se arrancan. Vengo de la Pirámide del Sol, vengo de Tláloc, de Huitzilopochtli, de Coatlicue. Vengo de una historia milenaria que no es pasado, es presente vivo en nuestras comunidades, en nuestras lenguas, en nuestra forma de mirar el mundo. Vengo de un pueblo con valores espirituales profundos que sabe que su historia es sagrada, porque en ella encuentra la fuerza para levantarse, resistir y seguir tejiendo con dignidad su destino”.
Vengo, pues, dijo “de un país que abrazó al exilio (como el español) y convirtió la solidaridad en acción” y que, en soledad, no ha dejado de reivindicar el derecho de Cuba a la autodeterminación.
Las rebanadas del pastel
Entonces, ¿qué porción de “te partimos toda tu madre” no ha entendido Trump en su desaforada agresión contra Irán? Va por la vida como pato salvaje, no da una, se contradice permanentemente, le pegan por todos lados y todavía exige.
X: @cafevega cfvmexico_sa@hotmail.com
Instructores de EU: preguntas ineludibles
El fiscal de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, informó ayer que el titular de la director de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), Pedro Oseguera Cervantes, y el oficial de esa corporación Manuel Genaro Méndez Montes, murieron ayer en un accidente vehicular ocurrido entre los municipios serranos de Morelos y Guachochi; en el percance fallecieron además dos instructores estadunidenses cuyos nombres no fueron dados a conocer, adscritos a la representación diplomática de su país en el nuestro. A decir del funcionario, los dos extranjeros “se encontraban haciendo labores de entrenamiento”, aunque también afirmó que realizaban “labores contra el crimen organizado”, concretamente, el desmantelamiento de laboratorios clandestinos de fabricación de estupefacientes.
Por su parte, el embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, tras lamentar las muertes, dijo que el accidente “es un solemne recordatorio de los riesgos que enfrentan los funcionarios mexicanos y estadunidenses dedicados a proteger a nuestras comunidades”.
La información proporcionada abre interrogantes que demandan una explicación exhaustiva de las autoridades. En primer lugar, es obligado preguntarse si personal de la embajada estadunidense está facultada para participar de manera directa en operativos tan manifiestamente riesgosos como lo es la búsqueda y el desmantelamiento de los llamados narcolaboratorios. Hasta donde se sabe, la cooperación establecida con el gobierno del país vecino debe limitarse al intercambio de información y a labores de capacitación que, se entiende, no deben llevarse a cabo en escenarios en los que existe la posibilidad de una confrontación real.
Bajo estos lineamientos se realizó, en febrero pasado, en Jalisco, el operativo en el que resultaron heridos y capturados Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, y varios de sus sicarios; esa acción, que derivó en la muerte del capo del cártel Jalisco Nueva Generación y de varios de sus secuaces, fue realizada íntegramente por elementos de las corporaciones militares y policiales nacionales, las cuales contaron con información proporcionada por dependencias estadunidenses. Aquel episodio –a diferencia de lo ocurrido en Chihuahua el pasado fin de semana– fue un ejemplo de colaboración bilateral en materia de seguridad en el marco del respeto a la soberanía nacional, y así fue reconocido por ambos gobiernos.
Otro aspecto que parece apartarse de lineamientos constitucionales y legales es la colaboración directa, al margen del Ejecutivo federal, entre la embajada estadunidense y un gobierno estatal en materia de seguridad. Como se recordará, en septiembre de 2022 Ken Salazar, predecesor de Johnson en el cargo diplomático, ofreció de manera imprudente asistencia en esa materia al gobierno de Zacatecas, ante lo cual legisladores del partido en el gobierno y de la oposición señalaron la ilegalidad de cualquier acuerdo en ese sentido y el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, sin querer “hacer un escándalo”, según dijo, se limitó a recordar preceptos constitucionales según los cuales la política exterior de México corresponde al Ejecutivo federal (artículo 89) y los gobiernos estatales no pueden celebrar alianzas, tratados o coaliciones con gobiernos extranjeros (artículo 117).
Así pues, si no fue en el marco de un convenio bilateral entre México y Estados Unidos, las labores de “capacitación” –o peor, de participación en acciones directas contra la delincuencia– de los dos estadunidenses fallecidos representarían una peligrosa e irresponsable extralimitación del gobierno de Chihuahua que debe ser puntualmente explicada.
Finalmente, y a la espera de que el gobierno federal aporte su evaluación del hecho comentado, debe evitarse a toda costa la posibilidad de que un solo efectivo policial o militar estadunidense tome parte en acciones contra grupos criminales que conlleven algún grado de riesgo para la vida de tales efectivos; vistas las desbocadas y agresivas tendencias que imperan hoy en la Casa Blanca, una baja propia en territorio mexicano podría desencadenar reacciones sumamente indeseables.
