Al cumplirse un mes del artero e ilegal ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, resulta difícil entender qué está ocurriendo sobre el terreno y qué decisiones toman las partes en la realidad. El conflicto se dirime en dos planos, el de las narrativas y el de los hechos. La guerra está ligada a los discursos de uno y otro bando: los ultimátums maximalistas de Donald Trump con énfasis en la “rendición incondicional” son respondidos por la dirección iraní con una nutrida matriz de represalias y exigencias que, de aplicarse, transformaría el círculo estratégico de la guerra, consciente de que enfrenta una amenaza existencial y está dispuesta a luchar hasta el final frente a dos potencias nucleares. Por eso, los ataques aéreos de saturación del bando agresor son respondidos con acciones simétricas de retaliación de la parte iraní.
Esto no es simplemente la “niebla de la guerra” ni la propaganda gris o negra clásicas. Se trata de un estilo completamente nuevo de llevar a cabo operaciones militares, que en un alto porcentaje se libran y se ganan en el ámbito de las simulaciones virtuales. Por eso resulta muy difícil evaluar y considerar con seriedad el ultimátum postrero de Trump que vence el 6 de abril o las acciones reales de la república islámica. Por supuesto, hay que verificarlo todo y buscar las fuentes originales, pero, en última instancia, sólo la realidad da la respuesta.
En ese intercambio de golpes virtuales se entremezclan imágenes de acontecimientos reales y separar unas de otras se vuelve casi imposible. Si bien parece claro que está en curso una nueva fase de un plan de Washington y Tel Aviv por destruir, desmembrar y dividir a Irán en pequeños estados étnicos sectarios y anárquicos (siguiendo el modelo sirio) y reconfigurar de raíz la economía mundial y la geopolítica, no se alcanza a comprender del todo las contradictorias tácticas de guerra híbrida de Trump; su diatriba en Truth Social se presenta y suena como una completa farsa. A su vez, aunque parece incontrovertible que Irán cuenta con una estrategia cuidadosamente elaborada que se está desarrollando en fases diferenciadas, tampoco resulta nítida la lógica de la Guardia Revolucionaria Islámica. Menos aún, las acciones de las monarquías petroleras vasallas del golfo Pérsico y del mundo islámico.
Aunque sí es plausible señalar es que, de ser simplemente una potencia proxy, un portaviones terrestre del Occidente colectivo en Medio Oriente que vivía de las subvenciones de Estados Unidos y Europa, Israel (al influjo de los megamillonarios del lobby judío israelí-estadunidense) se ha convertido en un centro de toma de decisiones que incide directamente sobre el jefe de la Casa Blanca y el Estado profundo ( deep state). Según se infiere de los dichos del periodista Tucker Carlson y del dimitente ex director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, Joe Kent, ambos no hace mucho cercanos a Trump, Israel ya no es “la cola que mueve al perro”, sino el cerebro; con Benjamin Netanyahu y los sionistas a la vanguardia ideológica del conflicto y haciendo el “trabajo sucio” ( Drecksarbeit), Friedrich “Blackrock” Merz dixit.
Otra novedad del conflicto es que a diferencia de las guerras tradicionales, en las que los ejércitos dirigían su potencia de fuego hacia infraestructuras estratégicas del enemigo –bases militares, aeródromos, fábricas de armas– y en las que se podían rastrear las líneas de suministro y trazar planes de batalla con relativa certeza, en las dos últimas décadas, la lógica ha ido más allá de la zona de guerra física. La revolución digital ha construido una segunda capa de infraestructura estratégica tras las líneas del frente, transformando silenciosamente la proyección de fuerza y la manera en que se libran las guerras. La infraestructura digital ha pasado de la periferia de la guerra a su núcleo operativo.
La recopilación de inteligencia, la logística del campo de batalla y la coordinación de mando y control en múltiples teatros dependen cada vez más de los sistemas en la nube de inteligencia artificial. Según la perspectiva estratégica de Irán, la columna vertebral tecnológica que sustenta las operaciones militares de Estados Unidos e Israel (Amazon, Microsoft, Google, Oracle, Nvidia, IBM, Palantir) no puede considerarse políticamente neutral; constituye una extensión del propio espacio de batalla, un dominio donde se cruzan los activos económicos, las plataformas empresariales y los objetivos de seguridad nacional.
Pero más allá de la propia lógica del conflicto, cuanto más se prolonga, más frecuentes son las comparaciones con Vietnam: a pesar de su superioridad militar, Washington corre el riesgo de verse envuelto en una agotadora guerra de desgaste sin un desenlace claro. Vietnam demostró que, incluso al perder en el campo de batalla, se puede ganar estratégicamente. A los generales vietnamitas se les atribuye una fórmula que se ha convertido casi en un axioma de los conflictos asimétricos: perder las batallas, pero ganar la guerra. Dado el carácter existencial del conflicto, todo indica que Irán está actuando así. Le va en ello su supervivencia.
Por eso, a pesar de los graves daños sufridos, aumenta de manera constante el costo del enfrentamiento para Estados Unidos (e Israel), mediante la presión sobre los mercados globales y el bloqueo del estrecho de Ormuz (lo que con la entrada de los hutíes de Yemen al conflicto, podría replicarse en el estrecho de Bab el Mandeb, que une el mar Rojo con el golfo de Adén). La guerra trasciende el enfrentamiento con sus agresores y afecta los intereses de todo el mundo. Ante Trump se perfila un dilema al que ya se enfrentaron sus predecesores, desde Vietnam hasta Irak: llevar la escalada militar a un nuevo nivel o retroceder y asumir una derrota estratégica. Esa es la cuestión.
Si hay ofensiva terrestre, tropas serán “comida para tiburones”: Teherán
▲ Rescatistas en el edificio de la televisora Al Araby, tras un el impacto de un misil en Teherán que dejó 10 heridos.Foto Afp
Ap, Reuters, Sputnik, Europa Press, The Independent y Afp
Periódico La Jornada Lunes 30 de marzo de 2026, p. 24
Islamabad. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, acusó ayer a Estados Unidos de planear en secreto una ofensiva por tierra mientras envía mensajes de negociación, y advirtió que las fuerzas iraníes estaban “esperando la llegada de tropas estadunidenses sobre el terreno para prenderles fuego y castigar a sus socios regionales para siempre”.
Qalibaf, señalado por la prensa estadunidense como el negociador iraní con Washington, indicó que la guerra atraviesa “su momento más delicado” porque el presidente Donald Trump declaró que la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, bajo control de Irán, se convirtió en su “prioridad operativa” dado el panorama económico que se le avecina, con un mercado energético “fuera de control” y una “inflación alimentaria inminente”.
El vocero de las fuerzas armadas iraníes, Ebrahim Zolfaghari, aseguró que los soldados estadunidenses serán comida para tiburones del golfo Pérsico en caso de cualquier operación terrestre, dado que terminará con la “humillante captura” de sus tropas.
“En respuesta a las recientes amenazas de Trump sobre una operación terrestre o la ocupación de cada centímetro del territorio iraní –que ya no son meros deseos–, declaramos que los defensores del islam llevan mucho tiempo esperando tales acciones para mostrar que su resultado no será más que la humillación, la destrucción y la desaparición de los agresores.”
Medios estatales iraníes informaron que el líder supremo de Irán, el ayatollah Mojtaba Jamenei, agradeció al pueblo iraquí y a los líderes religiosos su apoyo a Irán “frente a la agresión”, al mismo tiempo que el jefe de la marina iraní, Shahram Irani, advirtió que el portaviones Abraham Lincoln será atacado si se pone a distancia de tiro.
“Vengaremos la sangre de los mártires del buque Dena lanzando diferentes tipos de misiles mar-mar”, dijo Irani en declaraciones a la televisión estatal y en referencia a la fragata hundida por las fuerzas navales estadunidenses el 4 de marzo.
Apagón en la capital
Ataques conjuntos de Washington y Tel Aviv provocaron ayer un apagón masivo en Teherán y la provincia de Alborz, al dañar centrales eléctricas del país; también hubo explosiones en el norte de la capital y nubes de humo en el noreste.
Horas antes, las fuerzas armadas israelíes reportaron que en las pasadas 24 horas sus aviones de combate lanzaron más de 120 municiones contra instalaciones de investigación, desarrollo y producción de armas en Teherán.
Casi al mismo tiempo, la televisora estatal de Irán comunicó que se restableció la electricidad en algunas zonas de la capital tras la ofensiva contra su infraestructura energética.
Seis personas murieron en otro ataque conjunto contra una zona residencial en la aldea de Osmavandan, según la agencia de noticias Mehr. Asimismo, al menos 10 heridos fue el saldo de otra ofensiva que dañó la sede de la cadena catarí Al Araby en la capital de Irán, reportó la Media Luna Roja iraní.
Un nuevo bombardeo golpeó la Universidad Tecnológica de Isfahán, el segundo en una semana, y dejó daños en edificios del campus y cuatro trabajadores heridos. Al menos 250 estudiantes y profesores murieron y 600 centros educativos fueron atacados desde que comenzó la guerra, sostuvo el ministerio de Educación de Irán.
“Tras un estudio independiente de datos de satélite, el OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) confirmó que la planta de agua pesada en Khondab, que fue atacada y de la cual Irán ya informó el 27 de marzo, sufrió serios daños y dejó de funcionar.”
El balance de víctimas aumentó a 2 mil 76 muertos y 26 mil 500 heridos en un mes de guerra, con cientos de centros médicos, escuelas y viviendas dañados, anunció el ministerio de Sanidad iraní.
Irán lanzó misiles contra Israel, uno de los cuales impactó un complejo químico en Neot Hovav, situado nueve kilómetros al sur de la ciudad de Beersheba, con riesgo de fuga tóxica. Servicios de bomberos y rescate enviaron unidades especializadas al lugar para la evaluación del nivel de riesgo.
Decenas de protestas contra la guerra se extendieron por Tel Aviv, Haifa y Jerusalén ocupada, lo que dejó al menos 21 de detenidos tras la represión policial, en la que los asistentes denunciaron una “guerra eterna”, de la cual exigieron una salida negociada, indicaron medios israelíes.
Reitera Trump que desea apropiarse del petróleo iraní
Reuters
Periódico La Jornada Lunes 30 de marzo de 2026, p. 24
Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, repitió ayer que quiere “apropiarse del petróleo de Irán”, y aseveró que podría tomar el control del centro de exportación de la isla de Jarg.
“Para ser honesto con ustedes, lo que más me gusta es apoderarme del petróleo de Irán, pero algunas personas estúpidas en Estados Unidos dicen: ‘¿Por qué haces eso?’ Pero son personas estúpidas”, expuso sin precisar de quién o quiénes hablaba, en una entrevista con The Financial Times.
Afirmó que las “negociaciones indirectas” entre Washington y Teherán, facilitadas por “emisarios” paquistaníes, continuaban y mostraban avances positivos; sin embargo, se negó a ofrecer detalles específicos cuando se le preguntó si se podría alcanzar un acuerdo de alto el fuego para reabrir el estrecho de Ormuz en los próximos días.
“Nos quedan unos 3 mil objetivos –hemos bombardeado 13 mil– y otros 2 mil por atacar”, declaró para luego añadir que “se podría llegar a un acuerdo con bastante rapidez”.
El magnate también analiza una misión militar para hacerse de casi 450 kilogramos de uranio de Teherán, según funcionarios estadunidenses, quienes además afirmaron: “sería una misión compleja y arriesgada que probablemente mantendría a las fuerzas estadunidenses dentro del país durante días o incluso más tiempo”, informó The Wall Street Journal.
Por otra parte, a bordo del Air Force One, en declaraciones a la prensa, el magnate aseveró que los líderes de Irán “van a hacer todo lo que queremos hacer, ¿y saben qué? Van a seguir adelante y tal vez vuelvan a tener un gran país. Pero si no lo hacen, no van a tener un país. Ni siquiera van a tener un país”
Insistió en que tiene “muchas opciones” a enviar tropas terrestres a Irán, y agregó que pronto podría alcanzarse un acuerdo, al jactarse de que Washington lleva “semanas de adelanto” en la guerra.
Por último, en su red Truth Social, al cierre de esta edición, afirmó: “gran día en Irán. Muchos objetivos largamente buscados han sido neutralizados y destruidos por nuestro gran ejército, el mejor y más letal del mundo. ¡Que Dios los bendiga a todos!”
Irán ataca plantas de aluminio en dos países
Afp, Sputnik y Europa Press
Periódico La Jornada Lunes 30 de marzo de 2026, p. 25
Teherán. Irán reivindicó ayer bombardeos contra dos de las mayores plantas de aluminio del mundo, en Bahréin y Emiratos Árabes Unidos, consideradas clave para la industria militar estadunidense, a la par de que destruyó un avión centinela E-3 de Estados Unidos en la ofensiva de la base militar saudita Príncipe Salmán.
También afirmó haber atacado con drones una base aérea en Jordania que alberga fuerzas de Estados Unidos, mientras Siria aseguró que repelió un ataque contra una instalación militar estadunidense en su territorio.
Según los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico iraní, las dos plantas de aluminio atacadas “desempeñan un papel importante en el suministro de material para las industrias militares del ejército estadunidense”.
Las embestidas se efectuaron el sábado con misiles y drones, indicaron en la radiotelevisión estatal Irib, y dañaron las plantas de Aluminium Bahrain y Emirates Global Aluminium.
La primera, una de las mayores fábricas del mundo, anunció el 15 de marzo el cierre de 19 por ciento de su capacidad productiva por los problemas de suministro causados por el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz.
Ayer confirmó que dos de sus empleados resultaron levemente heridos en la acometida iraní, y dijo estar evaluando los daños en la planta.
Por su parte, la segunda señaló el sábado que su planta de Al Taweelah, en Abu Dhabi, sufrió “daños importantes” durante una arremetida que dejó seis heridos.
Misiles en la región del estrecho de Ormuz
Ayer, un nuevo ataque alcanzó la ciudad portuaria de Bandar Jamir, cerca del estrecho de Ormuz, causando cinco muertos y cuatro heridos, indicó la agencia iraní Irna.
Los disparos de misiles y drones continuaron ayer en toda la región. En Teherán, un periodista de la Afp escuchó dos potentes explosiones desde el norte de esa ciudad.
Por su parte, la cadena catarí Al Araby reportó que su oficina en la capital iraní fue alcanzada por un ataque.
Teherán declaró que destruyó un avión centinela E-3 de Estados- Unidos en la base militar saudita Príncipe Salmán.
“En respuesta a las acciones hostiles del ejército terrorista estadunidense, una operación conjunta de misiles y drones llevada a cabo por la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, gracias a Dios, destruyó por completo al menos un avión E-3, conocido como AWACS, capaz de identificar, comandar y controlar aeronaves en vuelo y otras aeronaves cercanas también sufrieron graves daños”, señaló la Guardia Revolucionaria de Irán.
Fuentes de la agencia Bloomberg confirmaron la destrucción del avión en un “reciente” ataque iraní contra la base militar. El mando central de Estados Unidos no corroboró esta información.
El ejército iraní aseguró haber atacado a las fuerzas estadunidenses estacionadas en Jordania, informó la agencia de noticias ISNA. Las viviendas y el equipo militar de la base aérea de Muwaffaq Salti, en Azraq, fueron atacados por drones iraníes. Según declaraciones del ejército citadas por la fuente, la base aérea es una “plataforma operativa clave” para llevar a cabo ataques aéreos contra Irán, publicó Al Jazeera.
Asimismo, Siria aseveró que repelió un ataque con drones procedentes de Irak contra la base militar estadunidense de Qasrak en el noreste de su territorio.
En Kuwait, misiles y drones impactaron una base militar y dejaron al menos 10 soldados heridos, además de daños a instalaciones logísticas, indicó el ministerio de Defensa kuwaití.
Según el ministerio de Electricidad de ese país, un ataque iraní contra una central eléctrica causó la muerte de un trabajador de origen indio y dañó un edificio del complejo.
“Un edificio de servicio en una planta energética y de desalinización de agua fue atacado como parte de la agresión iraní contra Kuwait, resultando en la muerte de un trabajador indio, así como de un importante daño material al edificio”, afirmó Fatima Abbas Jawhar Hayat, portavoz de la dependencia.
