jueves, 5 de febrero de 2026

Sur de España, en alerta por Leonardo.

Armando G. Tejeda   Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 5 de febrero de 2026, p. 23
Madrid. El temporal Leonardo ha causado alarma y caos en varios municipios del sur de España, sobre todo en la comunidad autónoma de Andalucía, en concreto en las provincias de Málaga y Cádiz, donde se calcula que más de 3 mil 500 vecinos fueron evacuados y hay decenas de poblaciones completamente aislados ante la temible subida del agua de los ríos. La preocupación es máxima, hasta el punto que, a diferencia de lo que ocurrió durante la llamada “gota fría” o depresión aislada en niveles altos (dana) de Valencia de hace dos años, el gobierno central ya ordenó la movilización de la Unidad Militar de Emergencias del ejército. Desde entonces, cuando las lluvias torrenciales dejaron 230 muertos, centenares de poblaciones destrozadas y miles de viviendas y edificios sepultados por el agua y el lodo, las autoridades españolas tienen más cuidado ante cualquier temporal extremo y la borrasca.

Trump aplaude que su favorito para dirigir la Fed quiera reducir tasas de interés
Kevin Warsh, es el perfil elegido por el presidente de Estados Unidos para dirigir la Reserva Federal (Fed, banco central). Foto Afp   Foto autor
AFP y Reuters
04 de febrero de 2026 18:39
Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que su elegido para ser el próximo jefe de la Reserva Federal (Fed, banco central), Kevin Warsh, entiende la necesidad de reducir las tasas de interés y señaló que “no hay muchas” dudas que bajarán.
Trump declaró en entrevista a NBC News que Warsh “quiere” bajar las tasas, y agregó que el ex gobernador de la Fed no habría sido postulado para el puesto si hubiera dicho que buscaba subirlas.
Cuando se le preguntó si Warsh entendía que Trump quería que bajara los tipos de interés, Trump respondió: “Creo que sí, pero creo que él también lo quiere”. Es decir, si hubiera venido y hubiera dicho: 'Quiero subirlo' ... No habría conseguido el puesto. No”.
El mandatario insiste en la necesidad de bajar las tasas y critica constantemente al actual jefe de la Fed, Jerome Powell, por no reducirlas de forma más agresiva.
Las tasas de hoy “son demasiado altas”, afirmó Trump.
La Fed bajó tres veces las tasas en 2025, pero se abstuvo de hacer un nuevo recorte en enero, a medida que los gobernadores buscan equilibrar entre los riesgos de la inflación y las preocupaciones por el mercado laboral.
Warsh podría enfrentar dificultades para que su nombramiento sea confirmado en el Senado, cuando crecen las preocupaciones sobre la independencia del banco central en un contexto de presiones políticas.
El legislador republicano Thom Tillis, del Comité Bancario del Senado, se opuso recientemente a confirmar candidatos a la Fed, incluido el próximo presidente, hasta que el Departamento de Justicia resuelva una investigación contra Powell.
El intento continuo de Trump de destituir a la gobernadora de la Fed, Lisa Cook, y la investigación que impulsa su administración sobre Powell por los costos de una renovación de la sede del banco, han despertado inquietudes acerca del grado de blindaje de la institución frente a la política.
Bessent dice se equivocó al señalar que los aranceles podrían ser inflacionarios
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó el miércoles que se equivocó cuando él y su empresa de inversiones Key Square comunicaron a sus socios en enero de 2024 –antes que Donald Trump ganara las elecciones presidenciales– que “los aranceles son inflacionarios”.
Interrogado sobre el documento durante una audiencia del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, Bessent dijo que deseaba corregir el registro. “Si me equivoqué, quiero corregirlo. Y también me equivoqué cuando dije que los aranceles podrían ser inflacionarios”.
Bessent afirmó que la economía estadounidense está creciendo y la inflación está bajando, a pesar de la gran cantidad de aranceles impuestos por Trump desde que asumió el cargo hace un año. “Así que la inflación por aranceles fue el perro que no ladró”, dijo a los legisladores. 

Sector servicios de EU se conservó estable en enero; en China creció a buen ritmo
Reuters
Periódico La Jornada   Jueves 5 de febrero de 2026, p. 18
Washington. El sector de servicios de Estados Unidos se mantuvo estable en enero, pero las empresas pagaron más por los insumos, lo que sugiere que la inflación del sector podría repuntar tras la tendencia a la desaceleración de meses recientes.
El Instituto de Gerencia y Abastecimiento (ISM) informó el miércoles que su índice de gestores de compras no manufactureros se mantuvo sin cambios en 53.8 el mes pasado, en medio de una moderación en el crecimiento de los nuevos pedidos debido a la caída de las exportaciones.
El sector servicios representa más de dos tercios de la actividad económica de Estados Unidos. El PMI sugirió un ritmo constante de actividad económica al comienzo del primer trimestre.
El gobierno tiene previsto publicar a finales de este mes su estimación preliminar del producto interno bruto del cuarto trimestre, que se ha retrasado.
La medida de la encuesta del ISM sobre los precios pagados por las empresas por los insumos aumentó a 66.6, con señales de tensión en el suministro, desde 65.1 en diciembre.
El indicador de nuevos pedidos de la encuesta cayó de 56.5 a 53.1. El indicador de pedidos de exportación se contrajo a 45, el nivel más bajo desde marzo de 2023, desde 54.2 el mes anterior.
En China, los servicios crecieron en enero a su ritmo más rápido en tres meses, gracias al aumento de los nuevos pedidos, además la contratación se situó en su nivel más alto desde julio del año pasado.
El índice PMI de servicios generales de China de RatingDog, elaborado por S&P Global, subió hasta 52.3 en enero desde 52 el mes anterior, la lectura más alta desde octubre. La marca de 50 puntos separa la expansión de la contracción.
Esta lectura, junto con la encuesta sobre el sector manufacturero, apunta a una mejora provisional para algunas empresas a principios de año. Sin embargo, contrasta con una encuesta oficial que mostró que tanto la actividad industrial como la de servicios están perdiendo impulso.

Algoritmos, recetas y poder: lo que la IA sí puede –y no– hacer en salud
Foto Facebook IMSS Bienestar
Foto autor
Alejandro Svarch
05 de febrero de 2026 00:01
La escena parece sacada de una novela breve sobre el futuro inmediato: un presidente anuncia, con entusiasmo tecnológico, que un algoritmo atenderá a su población las 24 horas del día. Sin filas, sin papeles, sin espera. El médico deja de ser una persona y se vuelve interfaz; el acto clínico, antes basado en el examen y la palabra, se reduce a un procesamiento de datos. La promesa es simple y se repite como mantra: eficiencia. El mensaje de fondo es otro. El Estado ahora cabe en una aplicación. 
Así presenta Nayib Bukele su apuesta por la inteligencia artificial (IA) en salud. Y como ocurre con toda promesa tecnológica formulada desde el poder, conviene mirarla con lupa. No por rechazo al cambio, sino por responsabilidad pública, porque en salud, el problema nunca es la consulta aislada. El problema es lo que viene después. 
El punto ciego de la asistencia farmacéutica 
Buena parte del debate sobre inteligencia artificial se queda en el primer contacto: el triaje, la orientación, la receta digital. Pero la salud no se resuelve en la pantalla. Se resuelve –o fracasa– en la asistencia farmacéutica, en que el medicamento indicado exista, llegue, se entregue a tiempo, se use bien y se continúe. 
Un sistema puede dar millones de “consultas” y aun así fallar si la prescripción no se alinea con guías terapéuticas, si el medicamento no está disponible o resulta inaccesible, si no hay seguimiento ni continuidad o si el incentivo empuja a prescribir más, no mejor. La IA, usada sin conducción pública, puede acelerar ese fracaso. 
Automatiza la prescripción, pero no garantiza el tratamiento. La tecnología puede democratizar el acceso a una pantalla, pero sin logística soberana, el derecho a la salud se queda atrapado en un código de barras que nadie puede surtir. Multiplica contactos, pero fragmenta cuidados. Ése es el riesgo de los modelos centrados en la interfaz y no en el sistema. 
No es neutral: reproduce el modelo que la hospeda 
Un algoritmo no corrige un sistema fragmentado, lo replica, sólo que a mayor velocidad. Si el modelo de fondo es comercial, la inteligencia artificial optimiza volumen. Si el modelo es público, territorial y gratuito, la IA puede optimizar continuidad. Por eso el debate no es tecnológico, es institucional. Cuando la IA se monta sobre redes privadas de dispensación, sin regulación fuerte, sin protocolos nacionales y sin responsabilidad sobre el tratamiento completo, la asistencia farmacéutica queda relegada a una externalidad. El medicamento deja de ser un bien público y se vuelve un resultado contingente. En salud, eso no es innovación, es precarización sofisticada. 
Dónde sí puede funcionar 
Conviene decirlo con claridad. La inteligencia artificial sí puede ser herramienta poderosa en la asistencia farmacéutica, pero sólo bajo ciertas condiciones. Funciona cuando refuerza la prescripción racional y apoya al personal de salud con guías, alertas y criterios homogéneos; cuando integra receta, abasto y dispensación, reduciendo quiebres en el tratamiento; cuando permite trazabilidad, seguimiento y farmacovigilancia reales; cuando fortalece el primer nivel de atención en lugar de sustituirlo, y cuando opera bajo conducción estatal, con reglas claras, datos públicos y objetivos sanitarios que no responden a una lógica comercial. Funciona, en definitiva, cuando los datos de salud de la población no son entregados como materia prima a grandes corporaciones tecnológicas, sino que permanecen bajo resguardo y uso exclusivo del Estado para la planeación sanitaria. En ese contexto, la IA no remplaza médicos ni farmacias, ordena el sistema. Reduce errores, mejora la planeación y protege al paciente. 
Tecnología sin política es sólo velocidad 
El entusiasmo presidencial por la tecnología es comprensible; lo peligroso es la fantasía de que el algoritmo puede exonerar al Estado de su responsabilidad política. En salud, cada algoritmo encierra una decisión sobre qué se prescribe, a quién, con qué prioridad y con qué responsabilidad sobre el resultado. Automatizar sin responder por la continuidad terapéutica no es modernizar, es eludir. La pregunta de fondo no es si la IA llegó a la salud; eso ya ocurrió. La pregunta es a qué proyecto sanitario sirve. Porque entre la promesa del algoritmo y la realidad del tratamiento sigue habiendo algo insustituible: un sistema público capaz de garantizar que el medicamento correcto llegue a la persona correcta en el momento correcto. Todo lo demás es ruido digital.