Europa Press, Reuters
22 de febrero de 2026 17:11
El representante de Comercio de Estados Unidos, Jamieson Greer, aseguró este domingo, y en medio del escepticismo internacional generalizado, que todos los acuerdos comerciales bilaterales firmados por Washington, incluido el pactado con la Unión Europea, seguirán en vigor a pesar de los giros en los acontecimientos de los últimos días; tras el dictamen del Tribunal Supremo en contra de los aranceles originales del presidente, Donald Trump, y la represalia del mandatario con la declaración de nuevos gravámenes.
"Vamos a respaldar estos acuerdos y esperamos que nuestros socios también lo hagan", declaró Greer a la cadena estadunidense CBS sobre los pactos bilaterales acordados por EU con la UE y otros países como China o Corea del Sur.
El alto tribunal invalidó el efecto de los aranceles iniciales de Trump, ordenados bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), pero el presidente estadunidense ha proclamado estos nuevos gravámenes bajo otro instrumento como es la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que capacita al mandatario para imponer aranceles máximos del 15 por ciento por un periodo inicial de 150 días. Pasado ese tiempo, sin embargo, los aranceles solo podrán ser prorrogados con el consentimiento del Congreso de EU.
Jamieson sostiene que "la política no ha cambiado, solo han cambiado las herramientas", y ha citado el inicio de investigaciones por parte de la Administración sobre seguridad nacional o prácticas comerciales desleales, tal como lo permiten otros dos estatutos.
Greer confirmó conversaciones este pasado sábado con el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, para tratar la situación. Sin embargo, la Comisión Europea ha sacado un comunicado este domingo en el que pide a Washington que deje bien claro sus próximos pasos y deja entrever que existen serias contradicciones entre los nuevos gravámenes y el acuerdo bilateral firmado en agosto de 2025.
Greer, dijo el domingo que ninguno de los países que habían alcanzado acuerdos comerciales con Estados Unidos había indicado planes de retirarse tras la decisión de la Corte Suprema de anular una gran parte de los aranceles del presidente, Donald Trump. "Todavía no he oído a nadie decirme que el acuerdo se ha cancelado", dijo Greer en la primera de varias entrevistas con los medios de comunicación sobre la sentencia de la Corte Suprema. "Quieren ver cómo se desarrolla la situación".
La decisión del presidente de aumentar el tipo arancelario temporal en menos de 24 horas reflejaba la "urgencia de la situación" y la necesidad de reducir lo que él denominó enormes desequilibrios comerciales con otros países.
Peligroso fin a restricciones ambientales
Iván Restrepo
23 de febrero de 2026 00:03
En 2009, durante el primer mandato del presidente Barack Obama, se publicó el llamado “dictamen de peligro”, un documento muy bien fundamentado en el que se establecía que seis gases de efecto invernadero presentes en la atmósfera y emitidos por los motores de combustión, perjudicaban la salud humana. Era el caso del dióxido de carbono y el óxido nitroso. Eliminarlos al máximo era crucial para garantizar el bienestar de la población, en especial la de los niños y las personas mayores.
Pero lo esencial era que bajo la llamada Ley de Aire Limpio se respaldaba a la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés) para que limitara la contaminación origen del calentamiento global, la que provenía de la industria del petróleo y el gas, las plantas de energía y los vehículos. Era, además, la herramienta más poderosa del gobierno federal para abordar la contaminación climática y la contribución de Estados Unidos a la crisis global. En ese entonces (igual que ahora) el principal emisor de sustancias contaminantes en el planeta.
La larga lista de restricciones medioambientales también demostraban que el cambio climático era provocado por la acción humana. Así se documentó en los trabajos de los más destacados centros de investigación dedicados al medio ambiente en Estados Unidos y otros países, así como prestigiosos científicos y las academias de medicina. Pero en un giro radical, el presidente Donald Trump recién enterró todo el andamiaje legal establecido con el fin de garantizar un aire limpio y luchar contra los gases de efecto invernadero, y que fue pilar fundamental de la estrategia ecológica de Estados Unidos.
En un acto especial en la Casa Blanca y acompañado por el administrador de la EPA, Lee Zeldind dejó sin efecto toda la facultad que tenía dicha agencia para regular la contaminación climática. La calificó como “la mayor acción de desregulación en la historia estadunidense” y un gran apoyo a la economía de su país, pues, predijo, ahorrará billones de dólares a los consumidores al reducir el costo promedio de un vehículo nuevo en casi 3 mil dólares.
Con su característico lenguaje, justificó su proceder diciendo que el llamado “dictamen de peligro” dio como fruto principal una “desastrosa política que de nada servía”. Que derogar las regulaciones de la EPA en cuanto a garantizar un aire limpio “no tenía nada que ver con la salud pública. Todo esto fue una estafa, una gran estafa, fue un robo al país por parte de Obama y Biden”. Cabe señalar que durante el gobierno de Biden, la EPA buscó endurecer esos estándares para alentar a la industria automotriz a fabricar más híbridos y vehículos eléctricos eficientes. Pero no lo logró por la férrea oposición y la influencia política de dicho sector industrial.
A las afirmaciones de Trump respondieron en una carta pública más de mil expertos y defensores destacados del medio ambiente. En ella le recuerdan al mandatario y a los ciudadanos que “las pruebas científicas relativas al cambio climático provocado por el hombre y sus consecuencias eran inequívocas en 2009 y, desde entonces, se han vuelto aún más alarmantes y convincentes”. Por su parte, una coalición de importantes grupos de salud pública, del Natural Resources Defense Fund, así como promientes científicos anunciaron que demandarán al gobierno en los tribunales correspondientes por ser ilegal la medida tomada por el magnate.
Con la eliminación del “dictamen de peligro”, el gobierno estadunidense podrá ahora dejar sin efecto otras medidas que reducen la contaminación atmosférica proveniente de las plantas de energía y el funcionamiento de los complejos que extraen y procesan petróleo y gas. Algo muy grave en cuanto a la generación de gases de efecto invernadero. Y en momentos en que los efectos del cambio climático se hacen más evidentes en Estados Unidos y en el resto del mundo.
Mientras tanto, la Ciudad de México padeció recientemente una grave contaminación atmosférica que obligó a aplicar el Hoy No Circula varios días. Fue atípica, dijo un experto. Pero lo atípico sería tener días con aire limpio. No hay duda de que es obsoleta la actual estrategia oficial para combatir la contaminación atmosférica en la Cuenca de México. Y que urge actualizarla.
Mayúsculo
León Bendesky
23 de febrero de 2026 00:05
Un rasgo notorio del entorno económico actual es el de los montos mayúsculos que alcanzan las transacciones que se operan y que comprenden a las deudas, las inversiones y la valoración de las empresas, en particular las del sector tecnológico.
Se informó en la revista británica The Economist que, este año, las cinco mayores empresas tecnológicas de Estados Unidos planean invertir 700 mil millones de dólares en los centros de datos requeridos para la expansión de los proyectos asociados con la inteligencia artificial (IA).
Se ha insinuado que los “datos son el nuevo petróleo” y las grandes sumas de dinero que captan se destinarán a procesarlo. El año pasado, la industria del petróleo y el gas invirtió, en comparación, 570 mil millones de dólares en la exploración y producción.
La cifra de inversión esperada en los centros de datos representa 2.2 por ciento del PIB de ese país registrado en 2025.
Por otro lado, se advierte la creciente financiarización en el sector tecnológico. Esto corresponde, en general, al predominio de los mercados, las instituciones y las transacciones financieras en la economía. El proceso que está en marcha en cuanto a las corrientes de recursos para sostener la inversión planeada en el sector tecnológico se basa cada vez más en la llamada colateralización de las transacciones, es decir, la creación de las garantías o respaldos que soportan las deudas. Esto ocurre, por ejemplo, en el caso de las unidades de procesamiento gráfico (GPU, por sus siglas en inglés) que son, en esencia, circuitos de procesamiento diseñados para acelerar y operar grandes cantidades de cálculos simultáneos en los modelos de la IA. Estos préstamos utilizan los circuitos de alta gama de la empresa Nvidia, cuyo valor de mercado se estima en 4.6 billones de dólares (o trillones, según se mide en Estados Unidos) como respaldo para conseguir el financiamiento.
Hacia el final de 2025, ese mercado de garantías ya había sobrepasado los 20 mil millones de dólares. Ésta es una cantidad aún reducida en cuanto a la magnitud de los instrumentos usados en los mercados de crédito. Pero la “ingeniería” financiera ha dado muestras de una gran versatilidad en la historia de las finanzas y los constantes excesos especulativos que se desatan. Así que tanto los circuitos electrónicos (chips), como el poder de procesamiento que generan, son potenciales bases para la financiarización.
Hay que recordar que el proceso de colateralización de los créditos fue la esencia de la crisis financiera de 2007, que en aquel caso se centró en la especulación exacerbada en el mercado de las hipotecas chatarra. El exceso financiero es un rasgo predominante en la economía, en un escenario en el que las cantidades que se consideran son mayúsculas.
En The Atlantic se recoge el caso de la empresa mencionada pocas veces CoreWeave, creada en 2021 y que se considera como una de las más relevantes en el campo de la IA. En los meses recientes, anunció una sociedad con OpenAI, de Altman, por un monto de 22 mil millones de dólares, otra con Meta por 14 mil millones y una más con Nvidia por 6 mil. Eso da cuenta de una enorme revaluación de dicha empresa que se dedicaba la criptominería, con cero ganancias y una deuda millonaria. Todo un mayúsculo proceso. ¿Cuánta distorsión admiten las transacciones financieras y cuál puede ser el desenlace de estos procesos? ¿Cómo acabará este fenómeno de las valuaciones extremas provocadas por el auge tecnológico? Como ejemplo está la reciente operación de Musk de la fusión de sus empresas SpaceX y xAI, otra vuelta a la tuerca del financiamiento potenciado.
La inversión relacionada con la IA está creciendo de modo relevante tanto en términos nominales como en proporción al PIB y representa una parte significativa del impulso al crecimiento económico. Las necesidades de inversión que representa esta industria exponen la tensión que existe en la relación entre el flujo esperado de ingresos que se generan y la deuda que se contrata. El asunto lleva a considerar que la sustentabilidad del auge actual del sector depende de que se cumplan las expectativas de ganancias en la cantidad y los plazos esperados. Hoy eso es incierto. Esto tiene que ponerse en la perspectiva de la manera en que han evolucionado las valuaciones de mercado de dichas empresas. Estas valuaciones son, también, mayúsculas y se sostienen en las expectativas de ganancias sobre precio pagado por las acciones.
¡Big is beautiful!
Ocho de cada 10 canadienses consideran que el T-MEC es positivo
Braulio Carbajal
Periódico La Jornada Lunes 23 de febrero de 2026, p. 22
Una amplia mayoría de la población canadiense considera que el acuerdo comercial de su país con Estados Unidos y México (T-MEC) ha tenido efectos favorables en la economía y en la situación financiera de los hogares, de acuerdo con una encuesta nacional elaborada por Nanos Research para el Business Council of Canada.
El estudio, levantado entre el 8 y el 16 de febrero de 2026 a más de mil personas mayores de edad, indica que 42.4 por ciento de los consultados considera que en los últimos 30 años, los acuerdos comerciales con Estados Unidos y México han tenido un impacto positivo en la economía canadiense, mientras que 38.7 por ciento los califican como algo positivo.
En conjunto, asegura el estudio, más de ocho de cada 10 encuestados mantienen una percepción favorable del acuerdo tripartito.
En contraste, 10.1 por ciento opinaron que el efecto ha sido algo negativo, y 5.5 por ciento, negativo. El resto señaló que no ha tenido impacto o no supo responder.
Cuando se pregunta por el bienestar financiero general de los canadienses –incluyendo empleo y asequibilidad–, 36.6 por ciento respondieron que el impacto ha sido positivo, y 42.4 por ciento, algo positivo, de tal modo que cerca de 79 por ciento identifican efectos favorables en la situación económica de los hogares.
Apoyan acuerdo con Estados Unidos
A pesar de las disputas comerciales en curso con Estados Unidos, 48.8 por ciento de los encuestados consideran importante preservar el acuerdo para la economía canadiense y 37.4 por ciento lo estiman algo importante. Para el bienestar financiero, 50 por ciento lo califican como importante, y 37.4 por ciento, como algo importante. En ambos casos, más de 85 por ciento respaldan mantener el acuerdo.
La encuesta también midió el respaldo a que el primer ministro Mark Carney negocie un acuerdo renovado con Estados Unidos y México. En este caso, 55.8 por ciento manifestaron su apoyo, y 30.7 por ciento, apoyo parcial. En conjunto, 86 por ciento respaldan la negociación. Entre los mayores de 55 años, el apoyo alcanza 63.4 por ciento, mientras que en el grupo de 18 a 34 años es de 46.8 por ciento.