La agresión del bloqueo, que ha merecido el repudio mundial casi unánime, impone durísimas condiciones de vida a la generalidad de los cubanos, pero ademas prefigura, en el ámbito energético, una circunstancia que puede ocurrir en otras naciones si no se acelera la sustitución de los combustibles fósiles –que son recursos finitos en un plazo no muy largo– por otras fuentes energéticas. La llegada de este escenario catastrófico puede adelantarse debido a las absurdas políticas que el régimen trumpista ha implantado para acelerar y aumentar la quema de petróleo y abandonar los esfuerzos orientados a diversificar las fuentes energéticas.
En el caso del país caribeño, la dependencia del crudo para hacerlo funcionar es casi total. El bloqueo mismo ha sido determinante para que la isla viva un gran atraso en el desarrollo de la electromovilidad y para que tenga que generar su electricidad con un vetusto sistema de termoeléctricas. Por ello, la extorsión de imponer aranceles a quienes vendan petróleo a Cuba resulta particularmente devastadora. Así, la isla ha iniciado una transición energética en circunstancias extremas y empiezan a generalizarse los exhortos a enviarle, como parte de la asistencia humanitaria indispensable, no sólo alimentos, medicamentos, insumos médicos y artículos de primera necesidad, sino también componentes para sistemas fotovoltaicos: paneles solares, inversores, controladores de carga y baterías de ciclo profundo que liberen por las noches y días nublados la energía que se cosecha en horas de sol.
En los momentos actuales, se han empezado a instalar, con apoyo de China, parques solares para reforzar la maltrecha red eléctrica cubana, y algunas organizaciones de solidaridad internacional hacen llamados a donar paneles fotovoltaicos. Pero es preciso entender que las energías renovables de nueva tecnología –solar, eólica, geotérmica, biocombustibles y demás– no deben entenderse sólo como un remplazo de los combustibles fósiles, sino que es necesario, además, ir más allá del modelo energético centralizado y de obras de gran escala que éstos conllevan. Las ideas desarrollistas de grandes refinerías, centrales eléctricas enormes y extensas redes de alta tensión para transportar la electricidad por cientos o miles de kilómetros, deben ir dando paso a la generación distribuida, que obedece a una lógica distinta: producir y almacenar la mayor parte de la energía en el sitio en que se consume, lo que implica una descentralización mediante instalaciones municipales, comunitarias, barriales o unifamiliares. Por su parte, la producción de biocombustibles no requiere de instalaciones enormes y puede también ser abordada en escalas menores y locales.
Podría parecer excesivo y hasta cruel el planteamiento de que, además de enfrentar las asfixiantes circunstancias creadas por el bloqueo estadunidense, la isla deba emprender una transición energética general y acelerada. Lo cierto es que, a lo que puede verse, ésta puede ser la única salida para superar una crisis energética que impacta todos los aspectos de la vida en Cuba, y que es en esta dirección donde debe concentrarse una porción sustancial de la ayuda humanitaria internacional. Más allá de la irrenunciable reivindicación de las soberanías y el derecho internacional, el momento cubano actual puede convertirse en un ejemplo –uno más de tantos– para el mundo.
Rusia busca con Venezuela un comercio alternativo al dólar
Sputnik y Reuters
Periódico La Jornada Lunes 16 de febrero de 2026, p. 18
El embajador ruso en Caracas, Serguéi Melik-Bagdasárov, aseguró en entrevista con Sputnik que Rusia y Venezuela siguen trabajando en los mecanismos de liquidación alternativos al dólar.
“Rusia y Venezuela vienen desarrollando de forma consistente unos mecanismos de interacción financiera que no dependan de las instituciones occidentales. Las liquidaciones en monedas nacionales e instrumentos de pagos alternativos siguen siendo una prioridad”, declaró el diplomático.
El embajador agregó que ambas partes ven en este trabajo un elemento para potenciar su soberanía en el ámbito económico.
Más temprano, Melik-Bagdasárov señaló que Rusia y Venezuela mantienen su cooperación en el sector energético, pese a las sanciones por parte de Estados Unidos.
Asimismo, Washington relajó las sanciones al sector energético venezolano y emitió dos licencias generales que permiten a empresas globales reanudar sus operaciones de petróleo y gas en el país, así como a otras compañías negociar contratos de inversión en nuevas operaciones. La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro emitió una licencia general que permite a Chevron, BP, Eni, Shell y Repsol reanudar sus operaciones petroleras y gasísticas en Venezuela.
La carrera por la inteligencia artificial
Alonso Romero
16 de febrero de 2026 00:07
Cada semana se escuchan avances importantes en el campo de la inteligencia artificial (IA). Esta semana fue Seedance, el modelo de generación de videos de alta calidad de Bytedance, empresa china de entretenimiento, el que se llevó los titulares por la capacidad que tiene para remplazar a toda la industria cinematográfica, incluidos los actores. Pero también cada semana se escuchan inversiones billonarias, nuevos máximos en el mercado de valores impulsados por las valuaciones de Nvidia, Meta, Amazon, Microsoft y Google, y en los mercados privados cada vez se habla más de valores astronómicos para Open AI o para xAI de Elon Musk. Se habla de una burbuja en las valuaciones y puede ser cierto, la mayoría de los tratos entre las empresas son circulares y la mayoría de los modelos no han podido lograr ingresos suficientes como para poder ser autosustentables. Como ejemplo, tan sólo Open AI debe aumentar sus ingresos a 200 mil millones de dólares anuales para 2030, de lo contrario la burbuja podría estallar. Hoy tiene ingresos de 20 mil millones de dólares, pero reporta pérdidas de entre 8 y 12 mil millones al año. Este panorama no es así para todos los involucrados en esta fiebre de la IA. Nvidia, TSMC, Intel y demás fabricantes de chips y de infraestructura están teniendo los mejores años de su historia.
Pero a pesar de que esta competencia entre compañías es intensa la verdadera carrera está entre los países. China y Estados Unidos tienen dos modelos totalmente diferentes de desarrollo de la IA, y ahora se están viendo los resultados. Los montos de inversión en ambos países son gigantescos, pero el efecto que están teniendo es muy diferente. En Estados Unidos las mayores empresas estarán invirtiendo 700 mil millones de dólares en 2026, y en China, se habla de 70 mil millones, monto gigantesco pero 10 veces menor. ¿Esto quiere decir que Estados Unidos tiene una ventaja inequívoca? No, de hecho, regresando al ejemplo al inicio del artículo, lo que logró Seedance es algo impresionante que lo coloca por encima de los mejores modelos de IA para generación de videos de Estados Unidos. Lo mismo vimos cuando se anunció Deepseek, el cual fue desarrollado con menos procesadores, más antiguos y menos potentes que los que tiene ChatGPT de Open AI, y lo supera en tareas como programación, pensamiento lógico y, además, es de código abierto y gratuito.
¿Entonces, qué está pasando? ¿A qué se deben las diferencias en los montos de inversión si China está logrando los mismos o mejores resultados? Sencillo, en Estados Unidos hay un cuello de botella, la electricidad. En los recientes 10 años la cantidad de electricidad producida en Estados Unidos aumentó 6 por ciento, es decir 0.5 por ciento anual. En China la producción de electricidad ha aumentado 74 por ciento en el mismo periodo y es más del doble de lo que se produce en Estados Unidos. Esto es la raíz del problema, no hay capacidad de energía en Estados Unidos para conectar los centros de datos que se están construyendo. De acuerdo con reportes recientes de Reuters, y Wood Mackenzie, el promedio es entre cinco y siete años para conectarse a la red con ejemplos extremos, como el caso de Google, donde tomaría hasta 12 años poder conectarse a la red. En comparación, en China se puede conectar en un mes o, en casos extremos, dos años. Esto conlleva a que las compañías en Estados Unidos deben incluir en sus presupuestos los costos de plantas generadoras exclusivas, si es que quieren tener tiempos menores a tres años para que sus centros de datos entren en operación. El problema es tan grave que Estados Unidos tiene alrededor de 50 GW de centros de datos en espera de conexión y le toma tres veces más tiempo construir y poner en operación uno.
Este cuello de botella no se va a resolver pronto, Estados Unidos no tiene la capacidad industrial de hacerlo. China agrega 500 GW de capacidad de generación eléctrica por año, más que toda la capacidad actual de Estados Unidos. Pero, además de eso, se agregan y expanden miles de kilómetros de líneas de transmisión, transformadores, subestaciones, y demás equipos eléctricos. Estados Unidos no tiene ni siquiera la capacidad de fabricar el acero necesario para los transformadores. Al mismo tiempo, las compañías eléctricas y el “mercado” están aumentando las tarifas hasta 267 por ciento para justificar la expansión del sistema y poder conectar a los centros de datos, porque, dicen, de lo contrario no lo pueden hacer. Después de años de liberalización del mercado, resulta que el mercado no puede atender las necesidades y se encuentra muy por detrás de lo que el Estado está logrando en China.
En Estados Unidos, la electricidad se convirtió en un extractor de renta, no ampliaron la capacidad ni mejoraron el sistema en los pasados 10 años, mientras que China entiende que la electricidad es un habilitador de inversiones y desarrollo. La diferencia es abismal, y seguirá aumentando. Mientras en Estados Unidos tienen que “generar los incentivos” para convencer a las empresas eléctricas de que inviertan, y a los fabricantes para que vuelvan a establecer toda una cadena de valor en ese país, China simplemente establece la política y dirige los mercados para lograr el objetivo de desarrollo. Y aquí es donde la burbuja podrá reventar. Los chips, utilizados para la IA tienen una vida de tres a cinco años; si en Estados Unidos un centro de datos tarda de cinco a siete años en conectarse, el diseño original ya es obsoleto. La IA es un problema de infraestructura, y los problemas de infraestructura nunca han sido resueltos por el mercado. El mercado siempre ha convertido la infraestructura en un extractor de renta.
X: @aloyub
Sin referencias en Wall Street, el peso mexicano amanece ligeramente presionado frente al dólar
Uno de los cambios más significativos es el repliegue en la cotización del oro. Latente aún el descenso en la inflación de Estados Unidos, el metal vuelve a poner en peligro barrera de los 5 mil dólares la onza. La plata retrocede a su vez hasta los 76.80 dólares.
Foto: Luis Castillo/ Archivo Foto autor
Clara Zepeda
16 de febrero de 2026 08:32
Ciudad de México. En medio de los festivos en Estados Unidos y en China, el peso mexicano amanece ligeramente presionado frente a su similar estadunidense, al operar en alrededor de 17.1551 pesos por dólar.
Cabe recordar que la divisa mexicana cerró el viernes en 17.1443 unidades por dólar spot, lo que representó su segunda semana consecutiva con ganancias frente al dólar.
Ante la escasez de referencias y a los festivos en China y Estados Unidos, con motivo de la celebración del Nuevo Año Lunar y del Día de los Presidentes, respectivamente, los mercados operan relativamente con calma, aunque no para los metales.
Uno de los cambios más significativos es el repliegue en la cotización del oro. Latente aún el descenso en la inflación de Estados Unidos, el metal vuelve a poner en peligro barrera de los 5 mil dólares la onza. La plata retrocede a su vez hasta los 76.80 dólares.
Aún así, el dólar muestra avances esta mañana. El índice DXY, que mide el comportamiento de una canasta de seis divisas internacionales, avanza 0.13 por ciento, a 96.945 unidades.
Sin actividad en Wall Street, los inversionistas desplazan el foco hacia novedades como el dato muy inferior a lo esperado del PIB de Japón, de 0.2 por ciento y las líneas de liquidez extraordinaria anunciadas por el Banco Central Europeo durante el fin de semana.
El precio del petróleo, por su parte, está dando un leve paso hacia adelante. El barril de Brent se sitúa en 67.94 dólares, con un ligero avance de 0.28 por ciento, con los inversionistas atentos a las novedades que surjan en las tensiones entre Estados Unidos e Irán. El WTI, en tanto, sube 0.32 por ciento, a 62.95 dólares.
Los descensos son menos pronunciados para el bitcoin, que frustra sus recientes amagos de rebote, y vuelve a cotizar en el entorno de los 68 mil 200 dólares.