▲ Rusia y China, miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, no se sumaron a la iniciativa de Trump. Hasta ahora solamente 26 países forman parte y 14 rechazaron la invitación, incluido México.Foto Afp
Ap, Reuters, Afp y Europa Press
Periódico La Jornada Viernes 20 de febrero de 2026, p. 23
Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció ayer, en la reunión inaugural de la Junta de Paz, que nueve miembros reunieron 7 mil millones de dólares para un paquete de ayuda para Gaza, además de 10 mil millones de dólares que aportará Washington, mientras cinco países acordaron desplegar soldados como parte de una fuerza internacional de estabilización para el territorio palestino devastado por la ofensiva israelí.
Expertos han criticado la “agenda imperial” de Trump y muchos analistas consideran que el estatuto en expansión de la junta rivaliza con el de la Organización de Naciones Unidas (ONU), señaló Al Jazeera.
En la ceremonia celebrada en el Instituto de la Paz en Washington, Trump anunció las contribuciones económicas de Kazajistán, Azerbaiyán, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Bahrein, Qatar, Arabia Saudita, Uzbekistán y Kuwait, todos ellos fundadores de la iniciativa del mandatario estadunidense destinada a convertir Gaza en un resort.
También declaró que “cada dólar gastado es una inversión en la estabilidad y la esperanza de una región nueva y armoniosa”; asimismo, tras agradecer a los donantes, apuntó que “la Junta de Paz está mostrando cómo se puede construir un futuro mejor”. Respecto a la ausencia de potencias como Rusia y China (miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, aseguró que a la larga “van a participar; creo que lo harán. Quiero que todos comprendan todos los puntos de vista, no ayuda que se tenga la misma ideología, la unidad es necesaria”.
Francia, Reino Unido y Alemania tampoco se sumaron a su denominada Junta de Paz, en la que no participa la ONU. Hasta ahora, 26 países se han unido a la iniciativa del magnate y 14 han declinado las invitaciones, incluido México.
La junta se puso en marcha como parte del plan de paz de 20 puntos impuesto por Trump para poner fin al conflicto en Gaza, con un alto el fuego que Israel no respeta.
En una publicación en redes sociales, Trump señaló que “la Junta de Paz demostrará ser el organismo internacional más trascendental de la historia; es un honor para mí servir como su presidente”. No está claro si esa presidencia se extenderá más allá de su mandato en Estados Unidos. El magnate también expuso que varios países “están comprometiendo personal para ayudar a preservar el alto el fuego”.
“Marruecos, Albania, Kosovo y Kazajistán han comprometido tropas”, agregó. Luego detalló que Egipto y Jordania proporcionarán “entrenamiento de tropas y apoyo a la fuerza policial palestina”.
El mayor general, Jasper Jeffers, líder de la recién creada fuerza internacional de estabilización, indicó que los planes contemplan 12 mil policías y 20 mil soldados para el enclave.
El jefe de la administración provisional para Gaza, el palestino Ali Shaath, manifestó su agradecimiento al “presidente Trump por su liderazgo y sus continuos esfuerzos. Dichosos sean los que trabajan por la paz”. Durante la inauguración, el secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, advirtió que no existe un plan B para la paz en Gaza, y que de existir una alternativa, esa sería “volver a la guerra”.
Hazem Qassem, vocero de Hamas, aseveró que la verdadera prueba para los miembros de la junta “es su capacidad de obligar a la ocupación a cesar sus violaciones del alto el fuego, cumplir con sus obligaciones e iniciar un genuino esfuerzo de socorro y reconstrucción”, informó Al Jazeera. Manifestantes propalestinos se congregaron en el centro de Washington, frente al evento de Trump. Algunos portaban máscaras del magnate, Benjamin Netanyahu y Marco Rubio. Varios fueron empujados y arrestados por la policía. Muchos gritaron “¡Libertad para Palestina!”
Reconstruir los territorios palestinos arrasados, devastados por los bombardeos israelíes de Gaza y las demoliciones e incursiones en Cisjordania reocupada, sería una tarea monumental con un costo estimado de al menos 70 mil millones de dólares, según la ONU.
Junta de Paz: imperialismo corporativo
Ayer se llevó a cabo en Washington la reunión inaugural de la Junta de Paz del presidente Donald Trump, el organismo creado con la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU para implementar el plan de colonización de la franja de Gaza urdido por el mandatario, y que ya se plantea remplazar a las propias Naciones Unidas.
El evento, al que acudieron jefes de Estado, de gobierno o altos funcionarios de medio centenar de países –entre integrantes y observadores– habría sido tomado como una parodia si no fuera por los estándares de espectáculo normalizados bajo el trumpismo. El anfitrión no tuvo una sola palabra para describir la situación en Gaza, la masacre que siguen perpetrando todos los días las tropas israelíes o los impedimentos a la entrada de ayuda humanitaria. Aunque el presunto tema central de la reunión era reconstruir los hogares de 2 millones de personas, el magnate dedicó casi toda su participación a hacer chistes, autoelogiarse y amenazar a Irán con atacarlo si no se somete a todas sus exigencias en 10 días. Al final, de pasada, pintó un futuro idílico para el territorio palestino bajo la nueva fuerza de ocupación.
Más allá de la vacuidad del republicano, hay una distancia insalvable entre su visión y la realidad. De acuerdo con un cálculo conservador elaborado en octubre de 2025, se requieren al menos 70 mil millones de dólares para reconstruir los hospitales, escuelas, residencias, comercios, redes eléctricas y otra infraestructura básica arrasada por Israel en el transcurso del genocidio. Frente a ello, Trump dijo que Estados Unidos aportará 10 mil millones de dólares y Kazajistán, Azerbaiyán, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Baréin, Qatar, Arabia Saudita, Uzbekistán y Kuwait pondrán otros 7 mil millones, pero los fondos estadunidenses no irán a Gaza, sino a la junta. Además, no hay ninguna pista sobre de dónde saldrá ese dinero. Los problemas no son sólo financieros: la práctica totalidad de los integrantes de la junta son violadores sistemáticos de derechos humanos y arrastran déficits democráticos considerables. Ante todo, como señaló la cancillería mexicana al declinar la invitación a participar en el organismo, Palestina no tiene un lugar en la mesa donde se decide su futuro. Si a ello se añade que en la sesión inaugural se ovacionó al criminal de guerra y perpetrador confeso de limpieza étnica Benjamin Netanyahu, queda claro que el proyecto de Trump puede desencadenar cualquier escenario, excepto uno de paz.
En realidad, el trumpismo ha sido cínico en cuanto a la naturaleza mercantil de toda la aventura. Ayer, el yerno del mandatario, Jared Kushner, enfatizó: “hemos intentado estructurar esta reunión como una reunión de junta directiva, como hacemos en el sector privado, donde contamos con toda la preparación, reunimos a las personas adecuadas e informamos sobre nuestros desafíos, oportunidades y enfoques”. Por supuesto, el problema con una junta directiva es que no tiene ciudadanos, sino clientes, y no responde a las personas afectadas por sus decisiones, sino a los accionistas. No es extraño que los oradores no hayan hablado de cooperación ni de solidaridad, sino de inversiones. Y los inversionistas, por supuesto, sólo ponen dinero a cambio de beneficios o, como expresó uno de los oradores, “hay cientos de miles de millones de valor potencial por desbloquear”.
Dado que la Junta de Paz no es una instancia estadunidense ni multilateral, sino un engendro diseñado para el enriquecimiento personal, familiar y faccioso de Donald Trump, así como para su autoglorificación, tiene pocas probabilidades de sobrevivir a su paso por la Casa Blanca. Aunque el magnate se dio a sí mismo la dirección vitalicia, el control de la agenda y el poder de veto, sus actuales compinches difícilmente le seguirán el juego cuando ya no sea el jefe de Estado de la nación más poderosa del mundo. Lamentablemente, en los tres años que restan a su mandato puede causar un daño irreversible a millones de palestinos y otras víctimas de su imperialismo corporativo.
EU e Irán afirman estar listos para la guerra si no logran un acuerdo
Ap, Afp y Reuters
Periódico La Jornada Viernes 20 de febrero de 2026, p. 23
Dubái. Irán realizó ejercicios militares anuales con Rusia ayer mientras un segundo portaviones estadunidense se acercaba a Medio Oriente, en un contexto en el que Washington y Teherán aseguran estar preparados para la guerra si las negociaciones sobre el programa nuclear iraní no prosperan.
El presidente estadunidense, Donald Trump, consideró que de 10 a 15 días es “tiempo suficiente” para que se logre un acuerdo, pese a que las conversaciones llevan años estancadas. “Con el paso de los años se ha demostrado que no es fácil lograr un acuerdo significativo con Irán. Tenemos que conseguirlo. De lo contrario pasarán cosas malas”, sostuvo . La república islámica reviró que una eventual agresión contra su territorio tendría consecuencias catastróficas para toda la región, en una carta a la ONU.
“Dada la volátil situación en la región y el persistente movimiento y acumulación de equipo y activos militares por parte de Estados Unidos, una declaración tan beligerante de Trump no debe considerarse mera retórica: es un riesgo real de agresión militar, cuyas consecuencias serían catastróficas para la región”. Aseveró que en caso de un ataque “todas las bases, instalaciones y activos de la fuerza hostil en la región” serán objetivos legítimos de las fuerzas iraníes.
Israel también lanzó una nueva advertencia: “si los ayatollahs cometen un error y nos atacan, recibirán una respuesta que ni pueden siquiera imaginar”, afirmó el primer ministro y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu.
Mientras continuó el intercambio de amenazas, el Pentágono intensificó su despliegue en Medio Oriente y Teherán realizó ejercicios en el mar de Omán junto a Moscú, con el objetivo de “mejorar la coordinación operativa, así como al intercambio de experiencias militares”.
Reino Unido aseveró que no autoriza al Pentágono utilizar la base militar ubicada en la isla Diego García en caso de posibles ataques contra Teherán por temor a violar el derecho internacional, reportó Fox.
