El security shoring de Estados Unidos –como respuesta ante su confrontación sistémica con China desde 2022 y subordinando todos los aspectos de sus relaciones internacionales a su seguridad nacional– ha llegado a su máxima expresión con la segunda presidencia de Donald Trump, en enero de 2025. Su reciente Estrategia de Seguridad Nacional de noviembre de 2025 explícitamente busca reducir y eliminar la presencia de “competidores no hemisféricos”, léase China, en América Latina y el Caribe ( La Jornada, 24/12/25). La agresión militar y el bloqueo de EU a Venezuela es coherente con esta actualizada versión de la Doctrina Monroe (¿o Trumproe?). Ante el escenario anterior, ¿cuál es el estado de la relación de México con China, concretamente en cuanto a sus instituciones bilaterales y el reciente paquete arancelario que México impuso desde el 1/1/26?
México y China cuentan con docenas de valiosas instituciones bilaterales en múltiples ámbitos, también entre organismos empresariales y académicos. En el ámbito público, sin embargo, destacan cuatro instituciones: la Comisión Binacional Permanente (CBP) México-China (desde 2004), el Grupo de Alto Nivel (GAN, desde 2004), el Grupo de Alto Nivel Empresarial (GANE, 2013) y el Grupo de Alto Nivel de Inversiones (GANI, 2014); la “asociación estratégica integral” de 2013 acordada entre los presidentes Xi Jinping y Peña Nieto reforzó este andamiaje institucional. Las docenas de reuniones bilaterales en estas instituciones abordaron, desde sus inicios, cientos de temas como el turismo, intercambio cultural, educativo, en deportes y entre partidos políticos y legislativos, entre muchos otros. Particularmente la CBP, así como el GAN y GANE abordaron explícitamente temas de fomento de inversiones extranjeras directas de China en México y, en numerosas ocasiones, el déficit comercial de México con China (que alcanzó 119 mil 858 millones de dólares en 2024 y nueve veces superior al de 2004). Las instituciones bilaterales, sin embargo, no fueron más allá de enunciar la problemática, además de la falta de coordinación entre las propias instituciones bilaterales y del seguimiento de sus “acuerdos”. Aún peor, el CBP –que se reunía cada dos años desde 2004– lo hizo por última vez en 2014, el GAN en 2022, el GANE en 2021 y el GANI en 2015. Es decir, ni México ni China prestaron suficiente atención a las instituciones binacionales creadas y permitieron que el diálogo sucumbiera, desde hace 12 años, en la principal institución binacional (CBP). Al menos tan significativo es que las instituciones binacionales no dieron seguimiento ni tomaron medidas específicas en torno a los temas que estas mismas destacaron, por ejemplo, el alto y creciente déficit comercial de México con China y particularmente las importaciones chinas. La falta de seriedad de ambas partes, en el caso de México bajo la responsabilidad de las respectivas presidencias desde 2004, así como de la cancillería, las secretarías de Hacienda y de Economía, entre otras, múltiples temas, incluyendo los comerciales, se convirtieron en una “creciente bola de nieve” hasta 2025.
Todo lo anterior es relevante ante la reciente crisis en la relación binacional entre México y China. Si en el siglo XXI la relación entre ambos se ha pragmatizado y “comercializado”, y a diferencia de la relación desde 1972, eminentemente política, las importantes diferencias surgidas desde 2025 trastocan la relación económica binacional. Desde septiembre de 2025, el ejecutivo de nuestro país propuso un paquete arancelario de mil 463 fracciones (cada fracción puede incluir docenas de productos) hacia los países con los que México no cuenta con tratados de libre comercio, incluyendo a todos los países del grupo BRICS y particularmente a China. Después de un proceso de negociación en la Cámara de Diputados, el 10/12/25 se presentó la iniciativa definitiva que se implementó desde el 1/1/26: mil 463 fracciones (con diferencias al paquete original, particularmente con una sensible baja en los aranceles de ciertas fracciones) en sectores como hilo-textil-confección, calzado, autopartes, automotor y electrónica. El aumento del promedio simple de estas mil 463 fracciones arancelarias es importante: aumentó de 15.59 por ciento (antes del aumento) a 28.59 por ciento. Sin embargo, sorprendentemente, pocas instituciones calcularon el promedio ponderado de todas las importaciones chinas: antes del aumento arancelario fue de 7.41 por ciento y aumentó a 9.78 por ciento (estimado con base en las importaciones de 2024). ¿A qué se debe la diferencia? A que en 2024, por ejemplo, incluso considerando el nuevo paquete arancelario, 2 mil 390 subpartidas (o 53.37 por ciento) pagan un arancel de cero por ciento; sólo un pequeño grupo de 14 subpartidas pagaría un arancel de 50 por ciento o más desde el 1º de enero de 2026 (particularmente vehículos eléctricos para pasajeros y carga, entre otros).
¿Qué implica todo lo anterior?
Por un lado, que las instituciones binacionales no han cumplido con su función, particularmente de diagnosticar y tomar medidas, adelantarse, a temas problemáticos bilaterales. El altísimo déficit comercial de México con China y las masivas importaciones provenientes de China ya fueron detectadas en el CBP, GAN y GANE desde hace más de dos décadas, también por académicos, y, sin embargo, no se tomaron medidas específicas. Es más, no se reunieron desde hace más de una década en varios casos. La falta de seriedad de las instituciones implicadas, tanto en México como en China, ha resultado en altísimos costos, por ejemplo en permitir que diversas problemáticas, concretamente el déficit comercial, aumentara de forma exorbitante y se convirtieran en un tema político inaplazable en 2025.
Por otro lado, las medidas unilaterales de México, en el marco legal de la Organización Mundial del Comercio y buscando sustituir importaciones vía el Plan México, han generado significativas tensiones entre México y China, el centro de la relación bilateral en el siglo XXI. Si bien es cierto que el nuevo paquete arancelario casi duplica el promedio simple de las mil 463 fracciones arancelarias, también es cierto que por el momento el promedio arancelario ponderado de todas las importaciones chinas es todavía relativamente bajo. Lo anterior no ha sido reflexionado suficientemente por las partes mexicanas y chinas.
Reconociendo la complejidad de la nueva relación triangular Estados Unidos-China y México desde inicios de 2026, así como un durísimo proceso de negociación en el marco del T-MEC, resulta urgente reactivar las instituciones binacionales entre México y China. Los costos en la relación bilateral, incluso ante las presiones chinas, han sido demasiado altos ante su creciente inexistencia. ¿Será?
* Profesor del Posgrado en Economíay coordinador del Centro de EstudiosChina-México de la UNAM
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Sheinbaum ha contenido los riesgos de la relación con EU, afirma Banamex
La firma financiera aseguró que “la sobria serenidad del discurso de la presidenta y la colaboración de su gobierno en la contención migratoria y en el combate a objetivos de seguridad críticos para Estados Unidos le han permitido a México eludir el activismo del país vecino”.
Foto: Presidencia Foto autor
Julio Gutiérrez
06 de enero de 2026 10:24
Ciudad de México. La administración de la presidenta, Claudia Sheinbaum, ha contenido los riesgos implícitos en la relación con el gobierno del presidente estadunidense, Donald Trump, planteó Banamex.
La firma financiera aseguró que “la sobria serenidad del discurso de la presidenta y la colaboración de su gobierno en la contención migratoria y en el combate a objetivos de seguridad críticos para Estados Unidos le han permitido a México eludir el activismo del país vecino”.
No obstante, apuntó, acciones concretas “de la magnitud disruptiva del orden internacional” como el secuestro de Nicolás Maduro en tierras venezolanas a manos de tropas estadunidenses “y las alusiones de Trump a la intolerable presencia de los cárteles del narcotráfico en la conducción de México evidencian la fragilidad intensificada de Sheinbaum ante Trump”.
“Esa condición, que ya dominaba el entorno de la renegociación del T-MEC, disminuirá los márgenes de libertad y fuerza relativa con que México se conduce en todos los ámbitos de la relación bilateral”, explicó el área de estudios económicos de Banamex en su reporte económico.
Recordó que desde finales de la administración del presidente, Andrés Manuel López Obrador, México “abandonó el coqueteo con un discurso de afinidad ideológica con el régimen de China e incluso con el de Rusia. No obstante, se ha mantenido el apoyo de México a los regímenes de Cuba y Venezuela”.
“Ahora aumenta el riesgo de que Estados Unidos exija también el alineamiento de México en esos ámbitos, además de una mayor presión sobre las presuntas ligas entre la política y el crimen organizado en el país”.
Sin disrupción en los mercados globales
Banamex subrayó que, a pesar de la importancia geopolítica de este evento, no se estiman impactos en los mercados y economías globales.
“Los impactos geopolíticos en los mercados de esta inusitada campaña norteamericana no son significativos. La experiencia sugiere que las disrupciones causadas por shocks geopolíticos tienden a ser breves en su impacto económico-financiero global, aunque sí lo son a nivel regional y sectorial, y solo adquieren magnitud relevante cuando afectan sostenidamente al alza los precios del petróleo”.
En este caso, dijo, las condiciones que rodean la perspectiva de restructuración de la industria petrolera venezolana apuntan a una reconstrucción bastante gradual.
“Se necesitará una fuerte inversión para recuperar una industria que acumula años de deterioro y, además, la expulsión de miles de profesionales y expertos en el sector vuelve complicada la perspectiva de mayor producción petrolera en el corto plazo. El verdadero foco de incertidumbre prolongada será la reconstrucción de un equilibrio político estable en ese país”.
Corte Suprema de EU alista fallo clave sobre aranceles de Trump
Una decisión en contra sería su mayor derrota legal, señalan analistas
▲ La Corte Suprema ha mostrado dudas sobre la autoridad de Trump para imponer aranceles bajo una ley de 1977.Foto Afp
Alejandro Alegría
Periódico La Jornada Miércoles 7 de enero de 2026, p. 19
La Suprema Corte de Estados Unidos emitirá sus opiniones sobre diversos casos el próximo viernes y se prevé que una de ellas sea sobre los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump, de acuerdo con el sitio web del tribunal.
Según el programa que publicó ayer, el 9 de enero a las 10 de la mañana, tiempo de Washington, prevé emitir fallos sobre los casos discutidos, entre ellos los aranceles impuestos por el gobierno estadunidense en el Día de la Liberación. Los gravámenes se han aplicado a todos sus socios comerciales, incluyendo a México y Canadá, que forman parte del T-MEC.
Técnicamente, la Suprema Corte tiene hasta finales de junio para emitir su fallo, pero debido a que es una audiencia acelerada, es probable que haga pública su opinión sobre los aranceles en el llamado “Día de decisión”.
En audiencias a principios de noviembre, la corte mostró dudas sobre la autoridad de Donald Trump para imponer aranceles bajo una ley de 1977.
Esto ocurre a casi cinco meses de que comience la revisión del pacto trilateral, pero también después de que Trump señaló en diciembre que puede salir del tratado e iniciar acuerdos bilaterales con Canadá y México.
De acuerdo con Bloomberg, “un fallo contra Trump sobre los aranceles socavaría su política económica emblemática y le supondría su mayor derrota legal desde que regresó a la Casa Blanca”.
Además, en días recientes The Wall Street Journal consideró que México es el inesperado ganador de la política arancelaria de la administración de Estados Unidos, pues en comparación con otros países tiene las tasas más bajas. En diversas ocasiones, Marcelo Ebrard Casaubón, titular de la Secretaría de Economía (SE), ha resaltado esta posición arancelaria del país.
En el caso de México, Trump impuso aranceles de 25 por ciento a todas las exportaciones hacia Estados Unidos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). Actualmente, con cifras oficiales, 85 por ciento de las exportaciones mexicanas no están pagando esos aranceles, porque están protegidas bajo el T-MEC. Estos gravámenes fueron motivados por temas como migración y fentanilo, los cuales forman parte de la agenda de seguridad nacional del país vecino.
Además, existen aranceles sectoriales; todas las exportaciones mexicanas de aluminio, acero y cobre pagan 50 por ciento, pues estos gravámenes están justificados por seguridad nacional en la sección 232 de la Ley Comercial de 1962.
En el caso de los autos y autopartes fabricados en México que buscan ser exportados, las empresas deben pagar entre 15 y 25 por ciento si contienen partes que no cumplen el contenido regional como dictan las reglas de origen del T-MEC.
