viernes, 20 de junio de 2025

Crece la represión contra los políticos opositores a Trump.

Aumenta la cifra de gente en resistencia
Las aprehensión de un candidato a la alcaldía de Nueva York coronó la serie de arrestos de demócratas
▲ La fuerza pública arrestó el martes a Brad Lander, candidato demócrata a la alcaldía de Nueva York, en los pasillos de un tribunal de asuntos migratorios, al que acudió a acompañar el proceso de un solicitante de asilo.Foto Ap
David Brooks y Jim Cason   Corresponsales
Periódico La Jornada  Viernes 20 de junio de 2025, p. 26
Nueva York y Washington., El arresto de uno de los principales candidatos demócratas a la alcaldía de la ciudad más grande de Estados Unidos por elementos de las fuerzas federales en los pasillos de una edificio de gobierno, afuera de un tribunal migratorio, sólo fue un episodio más de una serie de detenciones radicales contra políticos opositores al presidente Donald Trump.
En los 150 días que lleva en el poder el magnate, agentes armados y fiscales federales han aprehendido y esposado a un senador federal, a un alcalde de la principal ciudad de Nueva Jersey, a una jueza de condado en Milwaukee –y están procediendo penalmente contra ella y una diputada federal–, así como también esposaron a una asesora de un diputado frente a su oficina.
La amenaza de represión contra manifestantes se ha cumplido en varias partes del país, lo cual se intensificó con el despliegue de hasta 4 mil miembros de la Guardia Nacional y 700 marines a Los Ángeles, mientras el presidente amenaza de hacer lo mismo en otras grandes ciudades. En tanto, la policía local de varias de estas ciudades también ha respondido con golpes, arrestos, gas lacrimógeno y granadas aturdidoras en contra de manifestantes. El hecho de que los incidentes hostiles por parte de los ciudadanos han sido aislados –cometidos por un número minúsculo de los miles que han salido a las calles en protesta– es ignorado por las autoridades federales que prefieren las imágenes de caos para justificar sus maniobras represivas.
El arresto con violencia de Brad Lander, contralor de la ciudad de Nueva York, quien está en medio de su campaña electoral para ser alcalde, frente a observadores y cámaras en un pasillo de un edificio federal fue denunciado el mismo martes que sucedió por políticos demócratas y líderes cívicos como otra barbaridad del gobierno de Trump. Voceros del Departamento de Seguridad Interna lo justificaron al acusar formalmente a Lander de obstrucción y hasta asalto contra agentes federales cuando estaba acompañando a un migrante en su cita ante un tribunal migratorio.
Lander, como otros, estaba intentando proteger a extranjeros sin documentos de la nueva táctica de los agentes de arrestarlos cuando comparecen ante un estrado judicial sobre sus casos, y los fiscales descartan el caso, pero dejan expuesto legalmente al solicitante de asilo, alertan a los agentes y éstos proceden a la aprehensión.
Pero más allá de si esa táctica es legal o no, las imágenes de un político electo acosado por agentes federales enmascarados y sin identificación personal, obligado a colocar los brazos atrás para ser esposado y llevado a un cuarto de detención ha sacudido circuitos políticos del país.
La semana pasada, el senador federal de California Alex Padilla fue tirado al suelo y esposado por agentes federales por atreverse a hacer una pregunta a la secretaria de Seguridad Interna, Kristi Noem, en la ciudad de Los Ángeles. Al ser liberado horas después, comentó que si esto podía pasarle a un senador federal a plena vista pública, imaginen qué les sucede a los trabajadores migrantes en las calles y en los campos con las redadas.
No son hechos aislados
Esos incidentes, junto al arresto brusco de Ras Baraka, alcalde de Newark, Nueva Jersey, por insistir en que tenía el derecho de observar lo que ocurría en un centro de detención de migrantes en su propia ciudad, la persecución penal a una diputada federal que estaba ese mismo día ahí, aunado al arresto de una jueza de condado en Wisconsin, acusada de intentar evitar la aprehensión de un indocumentado, más la detención de una asesora del diputado federal demócrata Jerrold Nadler frente a su oficina en Nueva York, ya no pueden ser vistos como errores o excesos aislados de una labor de agentes federales, sino que se tiene que suponer que son órdenes de reprimir a todo político que se atreva a oponerse a las políticas antimigrantes del gobierno republicano.
La parlamentaria demócrata Tina Smith, de Minnesota, preguntó en un comentario a The New York Times: ¿Los miembros del Congreso necesitan escoltas para defenderse del Poder Ejecutivo?
Temen violencia de los seguidores ultras
El diputado Hakeem Jeffries, líder de la minoría demócrata de la Cámara baja del Congreso, en una declaración tras el arresto de Lander, advirtió: el ataque agresivo contra funcionarios demócratas invariablemente resultará en que también serán señalados para la muerte a manos de extremistas. El gobierno de Trump y su escuadra de agentes enmascarados deben cambiar de curso antes de que sea demasiado tarde. Esto es Estados Unidos.
Otros de sus colegas dicen que todos estos incidentes y el despliegue de tropas son signos de puro autoritarismo.
Vale recordar que, como se mostró en Los Ángeles, Trump está preparado para ordenar el despliegue de tropas militares armadas contra ciudadanos estadunidenses en las calles. Ha dicho que se arrepiente de no haber ordenado a militares reprimir las manifestaciones contra la brutalidad policiaca bajo la consigna Black Lives Matter en varias ciudades, incluyendo Portland, Minneapolis y la propia capital, en 2020 durante su primer periodo en la Casa Blanca.
De hecho, él mismo preguntó a su entonces secretario de Defensa, Mark Esper, si no podrían autorizar que los soldados dispararan contra manifestantes en Washington, a lo que Esper le respondió: eso sería ilegal, y se rehusó. Su nuevo secretario de Defensa, Pete Hegseth, evitó responder a una senadora esta semana sobre si ha ordenado que militares desplegados a las calles de este país usen fuerza letal.
En los estados con gobiernos republicanos aliados de Trump, como Texas y Florida, los gobernadores y oficiales electos locales no han titubeado en amenazar con reprimir manifestaciones. El mandatario de Texas, Greg Abbott, realizó el despliegue de 5 mil efectivos ante la convocatoria de las manifestaciones de No queremos reyes de la semana pasada. Un alguacil de Florida dijo en una conferencia de prensa: Mataremos a quien desafíe a las autoridades, si arrojan un ladrillo o apuntan una arma contra agentes policiacos. Y la procuradora general del estado propuso desnaturalizar y deportar a la diputada federal demócrata Ilhan Omar por atreverse a criticar el desfile militar del magnate.
Pero las tácticas de intimidación política no están funcionando, como quedó claro el fin de semana, cuando al menos 3 millones de personas salieron a las calles en repudio del autoritarismo del gobierno de Trump, incluyendo sus ataques antimigrantes.
A la vez, más ciudadanos están escoltando a solicitantes de asilo a sus citas con las autoridades alrededor del país, incluyendo otros funcionarios públicos, voluntarios solidarios y líderes religiosos, como el obispo Michael Pham, un refugiado vietnamita, que está movilizando a curas y líderes de congregaciones católicas para acompañar a migrantes a sus citas con tribunales en San Diego y otras entidades.

Tribunal mantiene control de Trump sobre Guardia Nacional desplegada en LA
El fallo significa que el control de la Guardia Nacional de California permanecerá en manos federales mientras la demanda sigue su curso. Foto Ap   Foto autor
Ap
19 de junio de 2025 21:14
Los Ángeles. Un tribunal de apelaciones le permitió el jueves al presidente estadunidense Donald Trump mantener el control de los efectivos de la Guardia Nacional que desplegó en Los Ángeles tras las protestas por las redadas de inmigración.
La decisión detiene un fallo de un juez de un tribunal inferior, que determinó que Trump actuó ilegalmente cuando activó a los soldados a pesar de la oposición del gobernador de California, Gavin Newsom.
Fue el primer despliegue de una Guardia Nacional estatal por parte de un presidente de Estados Unidos sin el permiso del gobernador desde 1965.
El caso judicial podría tener implicaciones más amplias sobre el poder del presidente para desplegar soldados dentro del país, luego de que Trump les ordenara a los funcionarios de inmigración darle prioridad a las deportaciones de otras ciudades gobernadas por demócratas.
El republicano argumentó que los soldados eran necesarios para restablecer el orden. Newsom, de filiación demócrata, indicó que la medida exacerbó las tensiones, usurpó la autoridad local y desperdició recursos. Las protestas parecen haber disminuido desde entonces.
El fallo proviene de un panel de tres jueces de la Corte Federal de Apelaciones del Noveno Circuito, dos de los cuales fueron nombrados por Trump durante su primer mandato. Durante la presentación de argumentos orales el martes, los tres jueces plantearon que los presidentes tienen un amplio margen de maniobra bajo la ley federal en cuestión, y que los tribunales deberían ser reacios a intervenir.
El caso comenzó cuando Newsom demandó para bloquear la orden de Trump, y obtuvo una victoria inicial por parte del juez federal de distrito Charles Breyer en San Francisco.
Breyer determinó que Trump se había excedido en su autoridad legal, que sólo permite a los presidentes tomar el control durante tiempos de "rebelión o peligro de rebelión".
"Las protestas en Los Ángeles están muy lejos de ser una 'rebelión'", escribió Breyer, quien fue nombrado por el expresidente Bill Clinton y es hermano de Stephen Breyer, juez retirado de la Corte Suprema.
Sin embargo, el gobierno de Trump argumentó que los tribunales no pueden cuestionar las decisiones del presidente, y rápidamente aseguró una suspensión temporal por parte del tribunal de apelaciones.
El fallo significa que el control de la Guardia Nacional de California permanecerá en manos federales mientras la demanda sigue su curso.

El poderoso triángulo de fuego
México pasa este verano por uno de los tránsitos más delicados en décadas. 
Foto Cuartoscuro   Foto autor
Jorge Carrillo Olea
20 de junio de 2025 00:03
México pasa este verano por uno de los tránsitos más delicados en décadas. Nos estremece un racimo de problemas internos y externos de dificilísima atención que aquí hemos significado como un triángulo de fuego que no tiene ni principio ni fin, pero que es destructivo. 
Para acercarnos a él lo suponemos dividido en tres segmentos: 1) el momento del presidente Donald Trump y su actuar malévolo; 2) la violencia desatada e impunidad que nos corroen, y 3) las finanzas nacionales de señalada fragilidad. 
EU de Donald Trump. Nuestro país bien sabe que su tragedia geopolítica es la inevitable conflictividad con el país más poderoso y prepotente del mundo. De esa incómoda realidad surgen cíclicamente problemas con los rostros más diversos que condicionan su vida directa o indirectamente. 
Los actuales objetivos de Donald Trump hacia México son principalmente drogas, inmigración, comercio, seguridad fronteriza, detener la inmigración irregular, presionar a México para controlar su frontera sur, redefinir la relación comercial a su favor, endurecer la política antidrogas y ampliar su fuerza política en su país, por lo pronto. 
Los objetivos de Trump hacia México combinan pragmatismo geopolítico con retórica electoral agresiva. Aunque algunos se implementaron con éxito parcial como la contención migratoria, otros enfrentan críticas severas y tensiones diplomáticas. Hoy estamos viendo que va por más. 
Pero, ojo: en su agresividad ya ha comprometido su futuro personal. Poca esperanza hay en que Trump cambie, pero existe: Que su incontinencia haga que se destruya a sí mismo, que sus excesos se reviertan en su contra. 
Violencia. Las perspectivas de la violencia criminal en México para los próximos años son complejas y están determinadas por factores estructurales, políticos, sociales y económicos que hacen muy probable que los altos niveles de violencia persistan, los cárteles se fragmenten, provoquen que aumente el rol de la militarización, más que se expandían los “delitos menores”. 
La violencia criminal en México no se resolverá en breve; requiere una estrategia de Estado a largo plazo, que sume una reforma profunda de las policías locales y estatales, fortalecimiento del sistema de justicia penal, inversión sostenida en prevención social de la violencia, coordinación efectiva entre niveles de gobierno y con sociedad civil, más la reducción de impunidad, hoy superior a 90 por ciento en homicidios. 
Mientras no se atiendan las causas estructurales, como desigualdad, impunidad y colusión política-criminal, la violencia probablemente persistirá. La violencia criminal en México sigue siendo alarmante, a pesar de ciertos avances, ahora ésta se ha expandido entre la sociedad civil creando una especie de “violencia social”. 
Finanzas nacionales. Informa el Banco de México que “en un contexto caracterizado por la desaceleración económica mundial y local, una continuación del proceso deflacionario y constantes tensiones comerciales con EU, el sistema financiero mexicano se mantiene sólido y resiliente. 
El sistema financiero mexicano ha mostrado resiliencia en un contexto global caracterizado por la desaceleración de la actividad económica, la continuación del proceso deflacionario, las tensiones comerciales entre EU y sus socios comerciales. 
“Los riesgos por menor entrada de remesas están presentes. El mercado laboral en EU ha perdido dinamismo en los meses recientes, lo que podría acentuarse por una eventual desaceleración. Se reconoce que menores remesas aumentan la morosidad, con un impacto más significativo en el crédito personal, adquisición de bienes de consumo durable y microcréditos, segmentos en los cuales los acreditados son más vulnerables.” 
Hablando claro: las finanzas del gobierno son débiles y tienden a peor. Es algo mucho más allá que un problema de caja con escasa esperanza de pronta mejoría. 
Algo más qué destacar. Es el hecho de terrible efecto que es la movilidad de componentes de los tres segmentos de nuestro imaginario triángulo de fuego: su interconexión e interdependencia, pero nada más falso sería creer que fueran autónomos. No, están atados entre sí, se conjugan y retroalimentan constantemente actuando con la perversión de todo esfuerzo por combatirlos haciéndolos verdaderas tareas hercúleas. 
El activismo de Trump es torpe, cada agresión a México tiene un efecto contrario a sus deseos, principalmente con su invencible demanda de drogas, el lavado de dinero y el tráfico de armas impune. Nos hacen daño, pero con efecto bumerán indiscutible. 
1. La actitud inamovible de Trump entorpece toda colaboración igualitaria; 2) la violencia criminal y la impunidad alimentan más al delito, y 3) nuestras finanzas y economía frágiles son una lucha estructural que hoy enfrenta uno de sus peores momentos. Todo se conjuga, todo potencia al mal. 
Esta es la complejidad del triángulo de fuego que encara el país, de seguir todo como va, lo tendremos por tiempo indefinible. 
Al Gran Matías. 
carrillooleajorge@gmail.com