▲ En la imagen de izquierda a derecha, gobernantes como el italiano Matteo Salvini, y el húngaro Víktor Orban, así como los políticos Santiago Abascal, de España, y la francesa Marine Le Pen, se reunieron en Madrid, ante un público de 3 mil personas.Foto Europa Press
Armando G. Tejeda Corresponsal
Periódico La Jornada Domingo 9 de febrero de 2025, p. 18
Madrid. La ultraderecha europea, que agrupa desde a los neofranquistas españoles del partido político Vox hasta los neonazis del partido de Alternativa para Alemania, lanzaron desde Madrid una advertencia inequívoca: somos el futuro; a partir de hoy se “inicia el camino para la reconquista y el regreso a los valores tradicionales de la familia normal –de hombre y mujer– así como la expulsión fulminante de los migrantes ilegales.
En el cónclave, todos miraron con orgullo a Estados Unidos tras la llegada al poder de Donald Trump, a quien llamaron amigo y compañero de armas y del que copiaron su lema de campaña para guiar su reunión: Hagamos grande a Europa otra vez.
En el hotel Auditorium, de Madrid, se reunieron los líderes de Patriotas por Europa, que aglutina a partidos ultra y tienen 86 eurodiputados, de los 720 que componen el Parlamento europeo.
En el evento se transmitieron mensajes grabados de la líder de la oposición venezolana Corina Machado y del presidente de Argentina, Javier Milei. Machado pidió a sus aliados que sigan con sus esfuerzos y acciones en aras de lograr una transición ordenada en su país. “Venezuela es hoy la mayor amenaza que enfrenta Occidente en nuestro continente. Es el hub del crimen organizado y el asentamiento seguro de los enemigos de la democracia en el mundo”, apuntó, Vamos a sacar a este régimen del poder.
En tanto, Milei instó: Sigan luchando por las ideas de la libertad. ¡Viva la libertad, carajo!
El líder de Vox, Santiago Abascal, preside la agrupación aunque su partido en España no supera 14 por ciento del electorado, muy por detrás del Partido Popular (PP) y del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que siguen siendo primero y segundo, respectivamente, en número de votos y escaños.
Alrededor de 3 mil asistentes, la mayoría militantes de base de Vox, respondían con abucheos o silbidos a cada exabrupto contra la agenda verde, la ideología progre, la Corte Penal Internacional, o la llegada de migrantes indocumentados al continente, y con un aplauso cerrado si se nombraba a la motosierra de Javier Milei, los decretos de Donald Trump o las llamadas a limpiar las calles de migrantes indocumentados y defender las fronteras.
Todos los líderes repitieron al menos tres mensajes, que al parecer orientan su estrategia política: se inicia la reconquista, defender la libertad frente a la ideología progre y somos el futuro de Europa. Además, recordaron a su actual guía internacional: Donald Trump.
Martin Helme, de Estonia, instó a defender nuestra civilización occidental y destruyamos todos los mensajes de la izquierda para recuperar nuestros países y nuestra normalidad.
La griega Afroditi Latinopoulou declaró: en Europa prevalece el descontrol total de nuestras fronteras por la migración irregular, que condena nuestra seguridad y nuestra integridad. La elección de Donald Trump es el inicio de una nueva era de oro para Occidente y no la desperdiciemos (...) necesitamos defender nuestras fronteras de todos los enemigos y que se respeten nuestras tradiciones
El checo Petr Macinka, aseguró que Europa fue un continente bello y fuerte, pero hoy está en decadencia con una autodestrucción debido a la agenda de la izquierda. La diáspora masiva sin documentos, fomentada desde Bruselas, nos está llevando a una parálisis del sistema y a la destrucción.
En otro momento expresó: con la llegada al poder de Donald Trump, el mundo se ha contagiado de una dinámica ganadora, y yo fui testigo de verlo a sólo 40 metros de distancia, de ver cómo el presidente Trump está cambiando el mundo con órdenes ejecutivas. Sólo los patriotas pueden hacer Europa grande otra vez.
El neerlandés Geert Wilders, advirtió eufórico: Así como el mandatario Trump augura una nueva época de oro para Estados Unidos, nosotros tenemos qué preguntarnos si estamos preparados para hacer lo mismo en Europa. Y la respuesta es sí, y haremos que Europa sea grande otra vez. No olvidemos que Trump es nuestro hermano de armas.
El vicepresidente italiano, Matteo Salvini, agradeció el apoyo de los líderes y militantes ultras durante el juicio por haber bloqueado el desembarco de indocumentados en Italia, en el que, según él, finalmente vencimos a Pedro Sánchez y a Open Arms (organización no gubernamental de Badalona cuya principal misión es rescatar del mar a aquellas personas que intentan llegar a Europa).
La francesa Marine Le Pen, aseguró: teníamos razón en 2019 cuando no quisimos cumplir el mandato, casi religioso, del Pacto Verde Europeo, y cuando rechazamos el proyecto de sustitución demográfica programada de Europa. Fuimos nosotros los que tuvimos razón cuando no quisimos reducir el continente a un gran mercado, sino considerar nuestra visión de comunidad histórica civilizatoria.
El primer ministro de Hungría, Viktor Orban, afirmó que la invasión de los indocumentados no es una teoría de la conspiración, es pura práctica. Es hora de buscar nuevas teorías conspirativas, porque todas son verdad. En Hungría, apoyamos a las familias húngaras en vez de a los migrantes sin papeles, y todos los poderes del Estado tienen la obligación de defender la cultura cristiana.
Abascal cerró el acto invitando al otro gran grupo europeo de extrema derecha, el de los Conservadores y Reformistas Europeos, a sumar fuerzas para transformar Europa en la misma sintonía que está haciendo Trump en Estados Unidos. Y reiteró la amenaza: Somos el futuro.
Más de 245 mil personas protestan en Alemania contra políticos ultras
▲ La democracia nos necesita, fue el lema de los activistas reunidos en Múnich, de cara a las elecciones generales del próximo día 23.Foto Afp
Dpa, Ap y Sputnik Periódico La Jornada
Domingo 9 de febrero de 2025, p. 18
Múnich. Más de 200 mil manifestantes, según cifras de la policía, se congregaron ayer en Múnich, Alemania, para protestar contra el extremismo de derecha antes de las elecciones generales del país, que tendrán lugar el 23 de febrero.
Los participantes en la movilización, que tuvo lugar en la Theresienwiese, –donde se celebra cada año la Fiesta de la Cerveza, llevaban carteles contra el ultraderechista partido Alternativa para Alemania (AfD) con lemas como El racismo y el odio no son alternativa, No se puede luchar contra el fascismo con deportaciones, Colorido en lugar de marrón y Prohibir a la AfD ahora, entre otros mensajes.
También acudieron grupos activistas pro derechos humanos, integrantes del festival de cine de Múnich, de iglesias, así como los clubes de futbol FC Bayern y TSV 1860, entre otros.
Más movilizaciones
Manifestaciones similares tuvieron lugar en otras ciudades Hannover, Rostock, Núremberg, donde unos 20 mil ciudadanos salieron a las calles, y 25 mil personas participaron en una convocatoria del colectivo Omas Gegen Rechts (Abuelas contra la Derecha) en Hamburgo, al norte de Alemania.
También repudiaron las acciones de Friedrich Merz, líder del centroderechista Demócratas Cristianos, por haber enviado el mes pasado al Parlamento propuestas de reglas más estrictas contra la inmigración, que fueron apoyadas por la AfD.
Lula o la extrema derecha
Emir Sader
La extrema derecha retoma su ofensiva contra Lula con la participación activa de los medios de comunicación. Sabe que si no destruye su imagen, no tiene ninguna posibilidad de volver al gobierno.
Por eso juega todas sus cartas en insinuaciones de todo tipo, para lo cual se apoya en los medios de comunicación que diariamente se encargan de levantar críticas infundadas al presidente, ya que supuestamente hizo declaraciones inapropiadas y no se pronunció sobre los temas preferidos por la derecha.
Las que serían alternativas centristas prácticamente han desaparecido. Los tucanos, que tradicionalmente habían polarizado la escena política con el PT durante varias décadas, desaparecieron como partido político, dejando sólo al gobernador de un estado. La derecha se ha dejado llevar por la extrema derecha. A la izquierda del PT, el PSOL, que había surgido con la idea de que el PT estaba equivocado y que Lula fracasaría, no tuvo éxito, porque el PT no estaba equivocado y Lula no fracasaría.
Esta polarización entre la extrema derecha y el PT marca profundamente la situación política brasileña. Frente a la hegemonía de las políticas neoliberales adoptadas por el capitalismo en este período histórico, el PT propone la prioridad de las políticas sociales, el fortalecimiento del Estado y la reanudación del desarrollo económico.
Estas políticas permitieron que la economía brasileña volviera a crecer, que el nivel de empleo llegara a ser el más alto que el país haya visto jamás y que la democracia se consolidara. Sin embargo, este rescate de la economía brasileña y de la propia democracia no se traduce –al menos en algunas encuestas– en un apoyo más amplio al gobierno. Según éstos, el nivel de rechazo a Lula habría aumentado y el apoyo a la derecha estaría en un proceso de crecimiento.
La extrema derecha centra sus ataques en la política y la democracia, identificados con el PT. Se basan en las viejas, pero siempre repetidas acusaciones de corrupción contra Lula y el PT que refuerzan la idea de descalificación de la política y del Estado.
Al mismo tiempo, la extrema derecha ataca las reivindicaciones de las minorías, incluidas la del feminismo, pero también las de negros y homosexuales.
Lo sorprendente es que Lula y el PT tienen un legado de varios gobiernos que redujo las desigualdades en el país, mientras que el legado de la derecha –el de Bolsonaro– es totalmente negativo, desde todos los puntos de vista.
Lula está haciendo un buen trabajo en el gobierno, pero está perdiendo la batalla de la comunicación. Él mismo ya se dio cuenta de esto y busca una nueva política al respecto. Pero éste no es solamente el papel del funcionario encargado, es toda la relación entre el gobierno y la sociedad la que tiene que cambiar; es una disputa política y no sólo comunicacional.
Objetivamente, las alternativas para Brasil son éstas: Lula o la extrema derecha. Subjetivamente, esta opción no se presenta así para la mayoría de la población. El mayor desafío político contemporáneo es llevar esta alternativa a la conciencia de la gente. ¿Lo lograremos?
Ultraderecha: ¿qué Occidente?
El partido neofranquista Vox fue anfitrión en la reunión de los dirigentes del bloque de formaciones ultraderechistas más grande de la Unión Europea, los Patriotas por Europa. Al encuentro realizado en Madrid acudieron representantes de Austria, Alemania, Portugal, Italia, Francia, Países Bajos, República Checa, Hungría, Estonia y Grecia, quienes en muchos casos pertenecen a los partidos de mayor crecimiento en preferencias electorales en sus respectivos países. Patriotas es una agrupación tan extrema que acoge en sus filas a Alternativa para Alemania (AfD), el partido neonazi del que la mayoría de los políticos trata de desmarcarse oficialmente aunque comulgue con sus ideas.
Miembros destacados de la ultraderecha del Viejo Continente como la primera ministra italiana Giorgia Meloni no estuvieron en la cita, pues sus formaciones adhieren a Conservadores y Reformistas Europeos o a Europa de las Naciones Soberanas, las otras dos grandes coaliciones de ultraderecha que, en conjunto con Patriotas, disponen de más representantes en el Europarlamento que cualquier otro grupo.
Además de repetir sus consignas xenófobas y racistas, los oradores hicieron del evento un culto al presidente estadunidense Donald Trump, en quien ven un guía ideológico, un modelo de éxito político, y en quien depositan su esperanza de tomar o perpetuarse en el poder. De hecho, la cumbre fue bautizada Hagamos Europa grande otra vez en obvio homenaje al lema chovinista del magnate, y durante todo el encuentro se ensalzó su figura. En esta identificación se delata la primera contradicción de los participantes, quienes ensalzan el patrioterismo y hablan de engrandecer a Europa mientras se ponen a sí mismos, a sus partidos y sus países al servicio de un personaje que no ha desperdiciado ocasión para mostrar su desprecio por la Unión Europea, así como su completa ignorancia de la historia y la cultura del bloque.
Cabe suponer que la simpatía surja del desconocimiento compartido de la historia europea. Sólo de este modo se explica que Santiago Abascal, Marine Le Pen, Matteo Salvini, Viktor Orbán, Geert Wilders, Petr Macinka y sus correligionarios se jacten de encarnar a Occidente cuando todo su programa trata de revertir la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la cual se condensan los valores de la mejor versión de Occidente, la que supo extraer lecciones de su tumultuoso pasado y darse principios que evitaran nuevos horrores. Asimismo, tienen en común con el trumpismo el uso –y abuso– del cristianismo como signo identitario al mismo tiempo que dan la espalda a todas las enseñanzas de Cristo en su trato a los migrantes y a los grupos vulnerables. Su distorsión inquisitorial e intolerante del cristianismo cristaliza en el inquietante llamado a la Reconquista, es decir, a la expulsión de las fronteras europeas de todos los musulmanes, tal como hicieron los Reyes Católicos hace más de 500 años.
En esta misma visión de su labor como una redición fársica de las Cruzadas se inscriben sus esfuerzos por extender su ideario a América Latina, cuyas derechas se caracterizan por un profundo complejo de inferioridad que las lleva a renegar de la herencia indígena y a buscar hasta extremos patéticos la aprobación de las viejas metrópolis coloniales. Los intercambios entre los ultraderechistas europeos y sus pares latinoamericanos son un espectáculo grotesco en el que colonizadores nostálgicos coinciden con individuos que desean ver a sus naciones colonizadas. Este fenómeno es ejemplificado por Javier Milei, quien recibe aplausos cada vez que viaja a Europa a Estados Unidos por ofrecer Argentina al mejor postor y nominarse como adalid de los grandes capitales, así como por otros dirigentes menos pintorescos pero igualmente nocivos para sus países. La buena sintonía de los líderes golpistas venezolanos con la ultraderecha es otra muestra de las fuerzas a las que se enfrenta Venezuela en su determinación por defender su soberanía y sus recursos naturales.
A uno y otro lado del Atlántico, los pueblos han de responder con democracia, solidaridad y una reivindicación del humanismo secular a quienes pretenden que el futuro sea dominado por los discursos de odio, el cultivo del miedo como herramienta de manipulación y el colonialismo impulsado por prejuicios racistas.

