jueves, 6 de febrero de 2025

Trump y Musk desmantelan y erosionan democracia de EU: Ex asesor.

El presidente Trump ha recurrido a Elon Musk para que se encargue del funcionamiento interno de la democracia más antigua del mundo. Foto Ap / Archivo   Foto autor
Ap
05 de febrero de 2025 10:23
Washington. Cuando Elon Musk debutó en el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) recientemente en el Capitolio, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, predijo con entusiasmo que la próxima administración de Donald Trump traería “muchos cambios”.
Tres semanas después, el cambio es una interrupción del gobierno federal a una escala sin precedentes, el desmantelamiento de programas de larga data, provocando protestas públicas generalizadas y desafiando el papel mismo del Congreso para crear las leyes de la nación y pagar sus facturas.
Los trabajadores del gobierno están siendo presionados para que renuncien. Se están cerrando agencias enteras. Los fondos federales para los estados y las organizaciones sin fines de lucro se congelaron temporalmente. Y la información más sensible del Departamento del Tesoro de innumerables estadunidenses se abrió al equipo DOGE de Musk en una violación sin precedentes de la privacidad y el protocolo.
“Esto es una erosión de nuestra democracia”, dijo Brian Riedl, un antiguo asesor económico de los republicanos conservadores, ahora en el centro de estudios Manhattan Institute.
El presidente Trump ha recurrido a Musk, el hombre más rico del mundo, para que se encargue del funcionamiento interno de la democracia más antigua del mundo, y hasta ahora los resultados son asombrosos, si no alarmantes e ilegales, y han sido impugnados en decenas de casos judiciales en todo el país.
El Congreso está demostrando ser poco rival para DOGE, ya que los legisladores cautelosos lo ven marchar a través de la burocracia. En cambio, una avalancha de demandas exige intervenciones para evitar que el equipo del presidente republicano destripe unilateralmente al gobierno. Y las protestas están estallando frente a las agencias gubernamentales y obstruyendo las líneas telefónicas del Congreso.
“Lo que sea que DOGE esté haciendo, ciertamente no es, lo que la democracia parece o ha sido alguna vez en la gran historia de este país”, dijo el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer.
“Un gobierno en la sombra no electo está llevando a cabo una toma hostil del gobierno federal”, publicó Schumer en la red social X, propiedad de Musk.
Musk respondió en su plataforma: “Reacciones histéricas como esta es la forma en que sabes que DOGE está haciendo un trabajo que realmente importa”.
El Congreso ha estado aquí antes, puesto a prueba durante el primer mandato de Trump por su voluntad de romper las normas y eludir los límites de la legalidad, sobre todo cuando arrolló al Congreso y robó fondos federales de vivienda y construcción militar para construir partes de su prometido muro en la frontera entre Estados Unidos y México.
Pero la asociación del segundo mandato de Trump con Musk, que gastó unos 200 millones de dólares en la candidatura del republicano a la Casa Blanca y emplea el espíritu del mundo tecnológico de moverse rápido y romper cosas, está intensificando la confrontación. En una búsqueda declarada para ahorrar dinero erradicando el despilfarro, el fraude y el abuso, están tomando medidas para poner patas arriba las instituciones estadounidenses, diezmar la administración pública y dejar en su lugar a un gobierno federal reformado, o vacío.
Sharon Parrott, presidenta del Centro de Prioridades Presupuestarias y Políticas, comentó que sería “catastrófico para nuestro sistema de gobierno” si el esfuerzo tiene éxito.
“Muchas de las cosas que están haciendo son descaradamente ilegales, y hemos visto que los tribunales están dispuestos a intervenir, e intervenir rápidamente”, señaló Parrott. “Hay una verdadera disposición y comprensión de lo que está en juego”.
En muchos sentidos, Trump está persiguiendo por la fuerza lo que los republicanos han prometido durante mucho tiempo, pero que no han podido cumplir con la acción del Congreso: reducir el tamaño y el alcance del gobierno federal. El activista anti impuestos Grover Norquist bromeó hace más de una década sobre el objetivo de hacer que el gobierno sea lo suficientemente pequeño como para ahogarse en una bañera.
Pero frente al rechazo dentro de sus filas sobre los recortes de los programas de los que dependen los estadounidenses, los republicanos han fracasado repetidamente en lograr sus objetivos de recorte presupuestario, incluso cuando controlan completamente el Congreso y la Casa Blanca, como lo hacen ahora.
Si bien el Congreso tiene el poder de aprobar leyes para financiar las operaciones del gobierno, el presidente puede vetar proyectos de ley o promulgarlos. En cambio, Trump está probando una idea defendida por su nominado para director de presupuesto, Russ Vought, de que el ejecutivo tiene la capacidad de “confiscar” fondos federales, recuperando el dinero.
El senador republicano Kevin Cramer, de Dakota del Norte, dijo que el DOGE proporciona “tapadera” a algunos republicanos que quieren recortar fondos federales, cuando el Congreso no lo ha hecho.
Y otros republicanos dicen que se sienten cómodos con la pausa de Trump en ciertas operaciones federales, en particular la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), que envía ayuda a todo el mundo. Sigue le cierre del Departamento de Educación.
“Tenemos supervisión”, dijo el senador republicano Thom Tillis, de Carolina del Norte. “Si él va demasiado lejos, seré la primera persona en dar un paso al frente”.
En conjunto, las acciones de la administración y del DOGE han sido rápidas, implacables y abiertas al debate.

Panamá: desconfianza ante la defensa de la soberanía
Contenedores de carga se apilan mientras las grúas cargan y descargan contenedores de los buques de carga en el puerto de Cristóbal, operado por Panama Ports Company, en Colón, Panamá, el martes 4 de febrero de 2025. Foto Ap   Foto autor
Ana María Pinilla/ Especial para 'La Jornada'
05 de febrero de 2025 16:57
Panamá. La reunión de José Raúl Mulino y Marco Rubio ha abierto un capítulo polémico en la política exterior nacional. La falta de coherencia en el discurso y la opacidad en la presentación de los acuerdos ha sembrado dudas en diversos sectores, que rechazan las falsedades dichas por Donald Trump y algunos funcionarios estadunidenses; que se suman a la narrativa de ataques contra el canal de Panamá y la supuesta apropiación del partido comunista chino del Canal de Panamà.
Dichos en el Senado de Estados Unidos y por Trump, que el mismo presidente Mulino señaló, como “falsedades” pero a la vez cuestionaba la apertura de relaciones diplomáticas con la República Popular de China como: una relación donde los chinos no saben qué hacer con nosotros, ni nosotros qué hacer con los chinos. Según él una mala decisión, “turbia” que tomó el ex presidente Juan Carlos Varela.
Ante estas palabras, en el mundo digital comenzó a circular unas declaraciones de hace seis años atrás (2019), donde José Raúl Mulino tildaba de positiva la apertura de relaciones con el gigante asiático y aplaudía la eliminación de las relaciones de Taiwán, según él en aquel momento: un país ficticio.
Más contradictorio y confuso fue el mensaje a la nación en la tarde del 2 de febrero de este año, después de la reunión con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, según una reunión cordial, donde él le ofrece el uso de una pista de aterrizaje en Metetí, en la fronteriza provincia del Darién y la construcción de la infraestructura necesaria para la recepción de migrantes y su deportación y, por supuesto, la no renovación del Memorándum de Entendimiento de la Ruta de la Seda.
La comunicación de Rubio fue otra, continúo señalando a Panamá como un país con un canal manejado por los chinos y más tarde el presidente Donald Trump soltó una nueva amenaza, “China está manejando el Canal de Panamá que no le fue entregado a China, que le fue entregado a Panamá de manera tonta, pero violaron el acuerdo y lo vamos a recuperar o va a pasar algo muy poderoso”.
Por otros medios se conoció que los buques militares de Estados Unidos no pagarían el peaje que corresponde, lo que sí violaría el Tratado de Neutralidad del Canal de Panamá.
Ciudadanos organizados en partidos políticos, referentes políticos y ONGs han manifestado su preocupación ante la comunicación confusa en esta que es considerado por analistas y expertos una situación de interés nacional de alta prioridad.
El Partido Panameñista, colectivo gobernante en Panamá cuando se abrieron las relaciones diplomáticas de Panamá con China dijo, “no aceptar que se permita de manera abierta o encubierta, una instalación de tipo militar en nuestro territorio, lo cual violaría el tratado de neutralidad del canal y la constitución”.
También exigieron que el canciller Javier Martínez Acha comparezca ante el pleno de la Asamblea Nacional para explicar a los diputados y al país la naturaleza de lo conversado y el alcance de lo acordado, refiriéndose a la reunión de casi una hora que mantuvo el presidente José Raúl Mulino con Marco Rubio el pasado 2 de febrero en la presidencia de la República de Panamá.
En la misma línea se manifestó el colectivo político Movimiento Otro Camino, (Moca), dirigido por Ricardo Lombana, quien señaló: que “los panameños tienen derecho a saber qué se acordó en las conversaciones. Las profundas diferencias entre su mensaje a los panameños, donde nos habla de una reunión altamente respetuosa y cordial y los posteriores mensajes de las autoridades estadunidenses donde vuelven a utilizar mentiras, además de un lenguaje autoritario y denigrante para nuestro país, nos traen serias dudas sobre lo que realmente se conversó”.
“Quisiéramos entender por qué un presidente de un Estado soberano, le tiene que informar a un funcionario de un gobierno extranjero acerca de auditorías que se realizan a una empresa establecida en Panamá”, cuestiona el comunicado de Moca.
Este punto se refiere a la auditoría a la empresa Panamá Ports, anunciada antes de la llegada de Marco Rubio a Panamá y que estará lista dentro de dos semanas, según lo anunciado por el contralor de la República de Panamá, Anel Flores.
Parte de una de las subsidiarias del conglomerado Panamá Ports tiene sede en Hong Kong, CK Hutchinson Holdings opera terminales en los puertos del Atlántico y el Pacífico.
Ernesto Pérez Balladares, quien era presidente cuando se dio la concesión a la empresa explicó el proceso en que se desarrolló, durante su administración la concesión de los puertos panameños una vez concluida la reversión a mediados de la década de 1990.
Destacó que los terminales marítimos fueron entregados por los estados Unidos prácticamente en ruinas y que la empresa que hizo la mejor propuesta, la Hutchinson Whampoa, era en ese momento una compañía fundada en Hong Kong con capital inglés que operaba un puerto de California y otro en Londres.
Por otro lado, referentes políticos panameños de la academia, la literatura, el sindicalismo y partidos políticos lanzaron el comunicado: Soberanía y Unidad donde advierten: “Nuestra patria está en peligro, porque está de por medio el legado de generaciones de panameños cuyas luchas y sacrificios a lo largo de casi un siglo hizo posible la recuperación del canal, la integración y soberanía territorial del Estado panameño. Se trata, además, del sagrado derecho de autodeterminación que nos asiste para decidir nuestro destino como nación en el mundo, a decidir los objetivos que proponemos para nuestro desarrollo integral, y las estrategias y relaciones que con otros países adoptamos para alcanzar ese fin”.
Los firmantes señalan que la unidad nacional y la firmeza debe ser la respuesta ante quienes pretenden construir un nuevo orden mundial basado en el vasallaje imperial, similar al de la era del expansionismo y el gran garrote.
Por su parte el club cívico Kiwanis de Panamá llamó a que todos los panameños sin distingo de banderías políticas, sociales, económicas o ideológicas, se unan alrededor de las autoridades electas y nombradas para apoyarlas en esta lucha titánica en contra de que nos agrede. La nota llama a proteger nuestra soberanía plena y legítima sobre el canal de Panamá.
El Partido Revolucionario Democrático también se sumó a la preocupación, que ya es de carácter nacional, puntualizando en un comunicado que es necesario realizar consultas públicas con procesos de deliberación abiertos y democráticos sobre decisiones que comprometan la soberanía económica y que el Estado panameño no puede aceptar la presencia de fuerzas militares extranjeras sin que el pueblo conozca y apruebe las condiciones bajo las cuales se lleva a cabo cualquier negociación. Y hacen un llamado a respetar el legado de los Tratados Torrijos-Carter.
Una narrativa conocida
Antes de asumir como presidente Donald Trump, comenzó a trabajar en una narrativa de construcción del enemigo, ya utilizada en el pasado por Estados Unidos cuando buscan justificar intervenciones militares y toma de territorios para desplegar sus planes imperiales.
En los años 50 el macartismo persiguió a comunistas, en los años 70 y 80 la Unión Soviética y los rusos eran el enemigo a vencer, para los años 90 los musulmanes y pueblos árabes eran terroristas, enemigo del pueblo “libre y civilizado “de los Estados Unidos de América. En 2003, las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein en Irak fueron el tema debatido en el Senado de Estados Unidos, pasando luego ese informe de Seguridad Nacional, documento que sirvió de justificación para la invasión de Irak, país que pasó diez años en guerra y que tuvo como resultado un millón de seres humanos asesinados. Así como años atrás a través de los oligopolios mediáticos se construyó la idea del “enemigo”: comunista, ruso soviético, musulmán árabe-terrorista hoy parece ser el turno de China.
Por el momento, los panameños de todos los sectores siguen atentos a los dichos y señalamientos desde Washington. El presidente Donald Trump, saltándose todos los canales protocolares de la diplomacia internacional, anunció no estar satisfecho con lo dicho por Panamá en la reunión, por lo que llamará este viernes 7 de febrero a las 3:30 pm al presidente José Raùl Mulino (a quien llama caballero encargado).
Al cierre de esta nota Donald Trump y Marco Rubio continúan afirmando que el Canal de Panamá es manejado por el Partido Comunista Chino y el gobierno panameño continúa sin comunicar con claridad cuál será la posición, ¿entrega absoluta a los pedidos de Trump o defensa de la soberanía nacional panameña?

Asegura EU que sus buques no pagarán por cruzar el Canal de Panamá
Panamá se ha convertido en un punto focal de la administración Trump, ya que el mandatario estadunidense ha acusado al país centroamericano de cobrar tarifas excesivas por usar su paso. 
Foto Ap.   Foto autor
Reuters
05 de febrero de 2025 20:10
La entidad que administra el Canal de Panamá, la tercera vía interoceánica más grande del mundo prometió dar prioridad a los buques estadunidenses.
“La Autoridad del Canal de Panamá le comunicó al secretario Rubio su disposición de trabajar con la marina de guerra de ese país, para optimizar la prioridad en el tránsito de sus buques a través del Canal de Panamá”, subrayó en un comunicado, informó en su portal France 24.
En ese sentido, Panamá permitirá tránsito libre a los buques de la Armada de Estados Unidos por el Canal, destacó la agencia de noticias estadounidense Bloomberg.
El pronunciamiento tuvo lugar el 3 de febrero, después de la visita del secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, a la nación centroamericana, y fue confirmado este miércoles por la Casa Blanca.
“El Gobierno de Panamá ha acordado no cobrar más tasas a los buques del gobierno de Estados Unidos que transiten por el canal de Panamá. Esto le ahorra al gobierno estadounidense millones de dólares al año”, dice un breve comunicado publicado en su perfil de la red social X.
Durante su gira por Centroamérica, Panamá fue la primera parada de Rubio donde visitó el Canal y remarcó las amenazas del presidente Donald Trump sobre “recuperar” su control, al alegar una influencia y control de China, que le exigió “terminar de inmediato”
El presidente panameño, Raúl Mulino, también anunció que no renovará el memorando de entendimiento firmado con China en noviembre de 2017 sobre la Iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda.
Por su parte, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, mantuvo en la víspera una conversación “introductoria” con el ministro de Seguridad Pública de Panamá, Frank Alexis Ábrego, a quien le enfatizó que “su principal prioridad es salvaguardar los intereses de seguridad nacional de EU bajo el liderazgo de Trump, lo que incluye garantizar un acceso sin restricciones al canal de Panamá y mantenerlo libre de interferencias extranjeras”.
“(Ambos) reafirmaron el compromiso de los dos países con la defensa del canal y acordaron ampliar la cooperación entre las Fuerzas Armadas de EU y las fuerzas de seguridad de Panamá”, ha informado el portavoz de Hegseth, John Ullyot, en un comunicado.
El jefe del Pentágono también expresó su “agradecimiento por los esfuerzos panameños para detener el crimen organizado transnacional” y la migración irregular, así como por la “disposición” a aceptar migrantes de terceros países desde territorio estadounidense “para su repatriación a sus países de origen”.

Alharaca
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Luis Linares Zapata
05 de febrero de 2025 00:03
Después del alto volumen de prevenciones, peligros, condenas y preparaciones ante la destructiva tormenta, en mucho innecesaria, se tornará a la normalidad. Si algo significará esta palabra frente a la irracionalidad grandilocuente. ¡Ganamos! Se oirá, repetidamente, por allá. Y en verdad, algo o bastante, ganó el gritón del barrio sin que su nación sufriera las inevitables consecuencias. Aunque, viéndolo por segunda ocasión, los amenazados fueron los que sacaron mayor provecho. Revisaron sus fortalezas y los muchos puntos débiles de sus modelos de gobierno y productivos para enfrentar la emergencia. Para el caso mexicano, precisar el objetivo global, atado al tratado, fue y es, el asunto primordial.
Donald Trump no salió ileso. El mundo entero le midió el agua a esos gritos, seudocorajudos, exhibió sin recato alguno las limitantes de su aparente fuerza hegemónica actual. Respecto de sus dos vecinos, ambos con excelentes resultados en sus balanzas comerciales, rebelan la incapacidad para competir sin el auxilio de un tratado que refuerce su apertura e integración.
La maquinaria industrial de Estados Unidos hoy no puede sola competir con el mundo y salir airosa. La perspectiva de ir hacia una reindustrialización es una utopía. Los costos que tiene insertados son prohibitivos de cara a los que se tienen en Asia. Sus oportunidades están en la tecnología de avanzada y los servicios. Conservan un aparato financiero que, aunque inflado hasta la hipertrofia, les permite el manejo de enormes cantidades de capital. Pueden con ello apoyar financieramente numerosas y variadas aventuras constructivas. Aun considerando la indetenible propensión a la especulación que les apremia a convertirla en deuda de alguien. Tienen, además, las grandes ventajas que les otorga su moneda global. La mayoría de las transacciones internacionales siguen atadas al dólar. Pero disminuye su participación respecto a la que tenían hace sólo unos pocos años.
Y esa situación es otra de sus incapacidades notorias como superpotencia coja: suponer que puede infligir severos castigos al BRICS+ por sus ambiciones de crear una moneda adicional al dólar para transacciones externas. Movimiento que no será detenido tomando en cuenta la voluntad de un creciente número de países de afiliarse a tal cometido. El banco fundado por esa asociación trabaja en tal sentido, pero, todavía en sistema Swift, les presta auxilio en sus bravatas y castigos
La reciente aparición de una minúscula empresa de inteligencia artificial le ha pegado susto monumental al entorno de poder e informático estadunidense. Lo ha obligado a replantear la que, suponían, era una enorme ventaja sobre las capacidades chinas, tal como lo han sido, en materia militar, los misiles hipersónicos rusos.
El bajo costo de esa compañía –DeepSeek– ha sido un real trauma en el entorno de los grandes capitales, atados a sus superempresas informáticas globales. China ha dado pruebas, contundentes, de haber superado, en poco tiempo, limitantes tecnológicas en áreas muy sensibles para la competencia internacional. La presión, esta vez efectiva de Trump ante Panamá, logró su cometido. Esta pequeña nación se separó del gran y ambicioso proyecto de la Ruta de la Seda, que le permitía a China facilidades en puntos estratégicos para el vital transporte marítimo en disputa. Sus masivas inversiones, necesarias para presentarse como un actor estratégico, influyente, las ha ido preparando con aceptable fluidez. Ahí está el enorme puerto de Chancay que construyeron en Perú como puntal eficaz para su creciente comercio con América Latina.
Tiene Trump clavada la espina de revertir el compromiso financiero y armamentístico con Ucrania, conflicto en mucho facilitado por la intervención de Joe Biden y sus muchachos supremacistas judíos insertados en el aparato del Estado. Quiere ser el negociador con Rusia para definir el futuro de esa guerra, por completo innecesaria, planteada como indispensable para contener la influencia de Rusia en Europa, así como para eliminar su dependencia del barato gas natural de ese país. Separarse de ese bien –y de los vitales gasoductos, (Nordstream) les acarreó a los europeos (Alemania en concreto) dificultades que Estados Unidos no puede subsanar, sino con mayores costos y trabas portuarias. Tal vez, otro de los puntos que Trump desea capitanear se concrete en el conflicto en Medio Oriente.
Respaldar el genocidio israelí en Gaza y Cisjordania, ya bien documentado por la Corte Penal Internacional, satisface sus arrestos facistoides. No sólo personales, sino de la corte de plutócratas que lo condiciona desde muy cerca. La tentativa de Trump apunta hacia renovar su tambaleante hegemonía mundial. Lo malo de tal apuesta es fincarla en los aranceles como arma disuasiva. Aunque, el factor militar permanece, como una opción, en la retaguardia de su mentalidad imperial.