A productos chinos, gravamen de 10 por ciento
Antimigrantes estadunidenses aplauden la medida // Empresas y sector agrario manifiestan su rechazo porque prevén pérdidas de millones de dólares // Amaga con restricciones similares a otros países
▲ El mandatario republicano se dirige a la conferencia de prensa en la que habló sobre la imposición de aranceles y admitió que éstos podrían reducirse en el caso del petróleo canadiense.Foto Afp
Jim Cason y David Brooks Corresponsales
Periódico La Jornada Sábado 1º de febrero de 2025, p. 2
Washington y Nueva York, No hay nada que puedan hacer México, Canadá o China para evitar la imposición de los aranceles, porque no son un instrumento de negociación, aseguró ayer el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en comentarios a la prensa; de hecho, agregó, es posible que los gravámenes se incrementen.
Trump impondrá desde hoy aranceles de 25 por ciento a importaciones desde México y Canadá, una maniobra que le ganó ovación de sus simpatizantes nacionalistas antimigrantes, pero que está provocando una reacción adversa de empresas y el sector agrario que podrían perder millones de dólares aun en el corto plazo como resultado de una guerra comercial con los principales socios de Estados Unidos.
El presidente estará implementando, mañana (hoy), aranceles de 25 por ciento a México, 25 por ciento a Canadá y un arancel de 10 por ciento a China por el fentanilo ilegal que han abastecido y permitido que se distribuya en nuestro país, declaró la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, este viernes.
Poco después, el propio mandatario reiteró esa justificación de los aranceles, al afirmar que México está enviando montos masivos de fentanilo, matando a cientos de miles de personas al año (una exageración, porque anualmente mueren por sobredosis con fentanilo más de 70 mil).
A pregunta respecto a si hay algo que México, Canadá o China puedan hacer para evitar esta imposición de aranceles, Trump respondió: no, nada. Dijo que no era un instrumento de negociación. En comentarios a medios en la Oficina Oval, Trump agregó que de hecho es posible que los aranceles se incrementen. Reiteró su acusación de que los dos países vecinos han tratado muy mal a Estados Unidos, señalando que el déficit comercial con México es de 250 mil millones de dólares.
Trump añadió que su país no está buscando concesiones, y en su rueda de prensa desordenada también afirmó que podría reducir los aranceles sobre petróleo canadiense, aunque reconoció que éstos podrían provocar interrupciones económicas de corto plazo y recordó que en su primer periodo sus medidas tarifarias no incrementaron la inflación. Insistió en que está procediendo con la medida porque fue algo que prometió a su pueblo.
Estas son promesas hechas y promesas cumplidas por el presidente, declaró Leavitt, dejando claro que la decisión tiene más que ver con el efecto político de la acción que con abordar los temas que usan para justificar los aranceles, ya que los gobiernos de México y Canadá ya habían dado pasos muy públicos para frenar los flujos migratorios a la frontera estadunidense, así como mayores acciones contra el narcotráfico.
Primero las tarifas, después el diálogo
Asesores proteccionistas, tal como el nominado como secretario de Comercio, Howard Lutnick, y el subjefe del gabinete, Stephen Miller, abogan por proceder con tarifas primero y pláticas después, reporta el Wall Street Journal. Al parecer, estos asesores prevalecieron contra otros dentro del gobierno que se oponían, preocupados por los costos económicos de estas medidas. Estos asesores ven los aranceles como algo político, que demuestran que el mandatario está cumpliendo con lo que prometió en campaña.
Leavitt dejó entrever que podría haber exenciones en los aranceles para la importación de productos petroleros, entre otros bienes, pero que los detalles se revelarán hoy.
El Wall Street Journal reportó que empresas y agrupaciones laborales estadunidenses han argumentado que los aranceles generales enredarán a las cadenas de suministro continentales, elevarán precios e incrementarán la dependencia sobre comercio con regímenes adversarios como China y Venezuela.
Los empresarios estadunidenses en gran medida han evitado confrontarse con el nuevo presidente. La ejecutiva en jefe de General Motors, Mary Barra, comentó en una teleconferencia con inversionistas el lunes pasado que su empresa tiene planes de contingencia para trasladar temporalmente parte de su producción a Estados Unidos si las tarifas eran implementadas. Se reporta que otras empresas están acelerando el envío de bienes a Estados Unidos bajo la suposición de que los aranceles se aplicarán sólo por un plazo corto y por lo tanto almacenar sus productos les permitirá aguantar ese periodo.
Daños en casa
El Peterson Institute for Internacional Economics estima que los aranceles propuestos por Trump podrían costarle al hogar típico estadunidense más de 2 mil 600 dólares por año, y otros cálculos sugieren que podrían elevar el precio de un automóvil hasta 3 mil dólares.
Medios estadunidenses reportan que algunos asesores de Trump están sugiriendo que los aranceles que se implementaran desde hoy sólo afectarán a algunos sectores, como acero y aluminio, mientras se otorgarán exenciones a petróleo, autos y otros productos.
Granjeros también están aconsejando precaución con los aranceles, ya que podrían afectar los miles de millones de dólares que ganan con la exportación de soya, maíz y carne de res a México y Canadá. El líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune –de quien depende el presidente para ratificar a sus nominados al gabinete y para aprobar proyectos de ley sobre el gasto federal– es del estado agrario de Dakota del Sur y favorece aranceles selectivos, o sea, que no afecten algunos productos de su estado, reportó Politico.
También hay cierto misterio sobre el carácter de las negociaciones entre México y el gobierno de Trump en torno a estos temas. Mientras el Departamento de Estado ha publicado decenas de informes escuetos sobre llamadas telefónicas y reuniones realizadas por el secretario de Estado, Marco Rubio, con sus contrapartes de diversos países, aún no ha divulgado ninguna información pública sobre algún intercambio con el canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, y hasta ahora La Jornada no ha logrado que ningún funcionario estadunidense confirme que se ha realizado tal diálogo telefónico.
El Wall Street Journal reportó que México creó un grupo de trabajo bilateral sobre temas de migración y que éste podría ampliarse para abordar otros temas en el futuro.
En tanto, el ministro canadiense responsable para la frontera comentó a medios que está participando en negociaciones para una fuerza de ataque norteamericana contra el fentanilo, pero la Casa Blanca se mostró renuente a responder a preguntas sobre si había algo que ambos países pudieran hacer para evitar la imposición de aranceles, o qué se necesitaría para retirarlas.
Un periodista preguntó acerca de si la intención es mantener los aranceles durante un largo periodo o si había algún escenario donde Canadá, México y/o China pudieran ofrecer concesiones para que fueran retiradas. La respuesta de la vocera fue tajante: empezando mañana, esos aranceles serán implementados.
Más aún, Trump afirmó que estos aranceles son apenas el inicio del uso de su, al parecer, arma política favorita. Confirmó que absolutamente aplicará aranceles a la Unión Europea y también indicó que están contemplando gravámenes sobre toda una gama de productos importados, desde chips de computadora, hidrocarburos, acero, aluminio, cobre, productos farmacéuticos, entre otros que próximamente serán sujetos a sus sanciones.
Estamos listos ante cualquier escenario, ratifica Sheinbaum
Tiro en el pie
Habrá alzas en cascada para los estadunidenses: Ebrard
Arturo Sánchez Jiménez y Alma Muñoz
Periódico La Jornada Sábado 1º de febrero de 2025, p. 3
Ante la confirmación de Donald Trump de que hoy entrarán en vigor aranceles de 25 por ciento a las mercancías de Canadá y México, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró ayer que su gobierno está listo para hacer frente a cualquier escenario. No obstante, insistió en que se mantiene el diálogo con la administración estadunidense.
Vamos a esperar, como siempre lo he dicho, con la cabeza fría, tomando las decisiones, declaró en su conferencia matutina. “Tenemos plan A, plan B, plan C para lo que decida el gobierno de Estados Unidos. Es muy importante que sepa el pueblo de México que siempre vamos a defender la dignidad de nuestro pueblo, el respeto a nuestra soberanía y un diálogo como iguales sin subordinaciones”, añadió horas antes de que Trump reafirmara que impondrá los aranceles.
Sheinbaum Pardo señaló que si se instauran las tarifas evidentemente se pone de lado el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y añadió que este es uno de los escenarios contemplados por su gobierno.
Al respecto, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, señaló: tenemos todos los mecanismos de solución de controversias del T-MEC.
Calificó la imposición de aranceles de error estratégico de Trump, pues la medida impactaría en el costo de vida en el país vecino, encareciendo productos esenciales como automóviles, computadoras, televisores y refrigeradores, de los que México es el principal proveedor.
Si esta tarifa se impusiera, sus consumidores van a enfrentar precios más altos en todos los sectores. Este impacto se sentirá en millones de familias estadunidenses de un día para otro, subrayó.
Expuso que México es el principal proveedor de vehículos y autopartes, por lo que las tarifas afectarían a 12 millones de familias que tendrán que pagar 25 por ciento más por estos productos de un día para el otro. También impactaría en unos 40 millones de familias que adquieren computadoras fabricadas en México, pues enfrentarán un sobrecosto de 7 mil millones de dólares, aseguró.
Dado que México es el segundo exportador mundial de televisores y pantallas y el principal proveedor de Estados Unidos, las tarifas de Trump impactarían a 32 millones de familias con un desembolso adicional de 2 mil millones de dólares al año. Además, uno de cada tres refrigeradores vendidos en el mercado estadunidense proviene de México, lo que encarecerá el costo para al menos 5 millones de familias con un gasto extra de casi mil millones de dólares.
Ebrard agregó que los estadunidenses verán también encarecerse productos de consumo diario en todos los supermercados, como frutas, verduras, carne y cerveza, que son importados desde México, y advirtió que estos aumentos serán más evidentes en los estados y ciudades con mayor consumo de mercancías mexicanas, como California, Texas, Florida y Arizona.
Al destacar la fortaleza de la economía nacional, Sheinbaum Pardo y Ebrard remarcaron que el país cuenta con una cartera de casi 2 mil proyectos de inversión privada en el país, que suman aproximadamente 217 mil millones de dólares y que permitirán fortalecer el empleo en México.
Y eso significa la inversión ya programada: 2025, 2026, 2027, 2028, 2029 y 2030, por parte de las empresas con las que estamos trabajando, añadió.
En este sentido, afirmó que la estrategia del gobierno de México se basa en atender de manera cercana a las empresas interesadas en invertir a fin de conocer sus expectativas y requerimientos para considerar sus proyectos en el país.
Aranceles: necedad contraproducente
El presidente Donald Trump confirmó ayer que hoy entrarán en vigor los aranceles para –casi– todas las mercancías provenientes de México, Canadá y China. Aunque durante semanas condicionó las tarifas contra sus vecinos a que éstos se plegaran a sus exigencias en materia migratoria y de combate al tráfico de fentanilo, en el último momento reveló sus verdaderas intenciones al declarar que no hay nada que México y Ottawa puedan hacer para evitarlos, ya que son una respuesta al déficit comercial de Washington con ellos.
Con este giro, vuelve al centro del escenario la obsesión trumpiana respecto a la balanza de pagos desfavorable entre Estados Unidos y sus principales socios, es decir, el hecho de que, en términos contables, la superpotencia importa bienes y servicios por un valor mucho mayor al que exporta. A su vez, la insistencia del republicano en poner fin a lo que califica como un abuso o incluso un robo contra su país forma parte de la retórica con la que finge defender los intereses de la clase trabajadora, y en particular de los obreros fabriles, mientras pone su gobierno en manos de la plutocracia a la que pertenece y desfinancia todos los programas que atienden las necesidades básicas de la población.
Además de ser una farsa, la supuesta protección de los empleos estadunidenses a través de aranceles exhibe la incomprensión del magnate acerca del funcionamiento de la economía actual. Para el resto de los países del mundo, el déficit comercial es un problema porque las importaciones se liquidan en dólares, por lo que una balanza de pagos desfavorable los priva de las divisas que también requieren para mantener sus reservas internacionales, afrontar sus compromisos financieros y sostener el valor de sus monedas. Pero, como único país capaz de imprimir dólares, Estados Unidos no tiene ninguna de esas preocupaciones, por lo que la lucha contra el déficit supone atender un problema inexistente. Para colmo, las trabas a la circulación de mercancías debilitan a las monedas de los socios de Washington y fortalecen al dólar estadunidense, lo cual abarata las importaciones para ese país y encarece sus exportaciones, con el saldo de que el déficit se mantiene prácticamente inalterado, pero no así los precios, que golpean a los consumidores.
En este sentido, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, señaló de manera puntual que los aranceles impactarán en los costos que los hogares estadunidenses pagan por automóviles, computadoras, televisores –de todos los cuales México es el principal exportador a su vecino del norte–, frutas, verduras, carne y cerveza. Por la manera en que se diseñó la integración norteamericana, los aranceles contra México son, en buena medida, contra empresas estadunidenses que directa o indirectamente trasladaron sus procesos productivos a México. La industria automotriz es el ejemplo más emblemático porque, si bien hay una potente industria mexicana de proveedores, no existe una sola compañía nacional que diseñe y comercialice automóviles, como tampoco hay compañías locales relevantes de computadoras o televisores.
Como indicó Ebrard, el principal exportador de México a Estados Unidos es General Motors, por lo que las empresas del otro lado del río Bravo resentirán tanto como las del sur la afectación de la guerra comercial.
Tampoco puede omitirse que en el rubro de los bienes agrícolas es Estados Unidos el que abusa de México, del que obtiene totalmente gratis el agua contenida en berries, aguacates, carnes, cervezas, tequilas y otros artículos naturales o procesados.
En suma, México, Canadá, China y otras naciones se encuentran bajo ataque no por algo que hayan hecho, sino por las estrategias propagandísticas y la ignorancia de la persona que ocupa la Casa Blanca. La unidad nacional, las alianzas internacionales y la cabeza fría se perfilan como las mejores herramientas para minimizar los daños de este embate.

