jueves, 13 de febrero de 2025

Pronto habrá un alto el fuego entre Rusia y Ucrania, asegura Trump.

Descarta el magnate el ingreso de kiev a la Otan
Posible reunión del jefe de la Casa Blanca con Putin en Arabia Saudita
▲ Encuentro entre los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de Estados Unidos, Donald Trump, en la cumbre del G-20 que se realizó en Hamburgo, Alemania, en imagen captada el 7 de julio de 2017.
Foto Ap
Afp, Ap, Sputnik y The Independent
Periódico La Jornada
Jueves 13 de febrero de 2025, p. 20
Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró ayer que tanto el mandatario ruso, Vladimir Putin, como el ucranio, Volodymir Zelensky, quieren la paz, tras conversaciones telefónicas con cada uno de ellos, y ordenó a funcionarios de su gobierno que comiencen negociaciones para frenar la guerra en Ucrania, tras casi tres años.
Además, el magnate aseguró que podría reunirse con su homólogo ruso por primera vez en Arabia Saudita, sin especificar una fecha concreta, y añadió que antes de que eso ocurra tendrán varias llamadas telefónicas.
Trump pronosticó un alto el fuego en un futuro no muy lejano, consideró que la entrada de Kiev a la OTAN no sería funcional, y agregó que el país eslavo necesita celebrar elecciones en algún momento.
El jefe de la Casa Blanca dijo que considera poco probable que Ucrania vuelva a tener las fronteras de 2014 tras las conversaciones de paz.
Contó que la llamada con Putin duró más de una hora, y que más tarde habló con Zelensky, pero se mostró evasivo acerca de si Ucrania sería un participante en igualdad de condiciones en las negociaciones de Washington con Moscú, informó Ap.
Creo que Putin, Zelensky y yo queremos la paz, aseguró Trump a los periodistas en la Oficina Oval. Sólo quiero ver que se deje de matar gente, expresó.
El republicano negó que estuviera congelando a Zelensky, pero insinuó que podría ser derrotado en las elecciones después de que termine la guerra.
Indicó que el presidente ucranio se reunirá este viernes en Munich con el vicepresidente, JD Vance, y el jefe de la diplomacia, Marco Rubio, y dio a conocer que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, estaba en un tren en Ucrania trabajando para obtener garantías escritas de que Estados Unidos tendría acceso a los elementos de tierras raras y al petróleo y gas de Ucrania.
El vocero del Kremlin, Dimitri Peskov, confirmó la conversación y dijo que Trump abogó por el cese de combates lo antes posible y la solución del problema de forma pacífica.
Las conversaciones telefónicas entre Washington y Moscú, ambos potencias nucleares, se dieron después de que el secretario de Defensa de Trump, Pete Hegseth, mencionó que un retorno a las fronteras de Ucrania anteriores a 2014, cuando Rusia se anexó Crimea, no es realista y que la administración estadunidense no veía el ingreso de Kiev en la OTAN como parte de una solución a la guerra, al descartar también el despliegue de tropas de estadunidenses en Ucrania.
Putin rechazó en enero pasado la posibilidad de negociar directamente con Zelensky, a quien considera ilegítimo, pues el mandato del presidente ucranio expiró durante la ley marcial, por lo que no tiene derecho a firmar ninguno de los acuerdos que se puedan alcanzar.
El jefe del Kremlin agregó que sólo firmaría un eventual tratado de paz con una autoridad ucrania que acepte realidades sobre el terreno, incluidas la anexión de las cuatro regiones ucranias: Donietsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón.
Un mes después de que comenzó la operación militar especial, como la llama el Kremlin, el entonces primer ministro británico, Boris Johnson, refirió que existía la posibilidad de alcanzar la paz, durante una reunión en Londres. Al respecto, Zelensky respondió que no había alternativas viables, por lo que era imprescindible buscar otras vías de cooperación militar que permitieran preservar su soberanía.
Desde el inicio de la operación militar en la región rusa de Kursk en agosto de 2024, el balance de la guerra en Ucrania supera un millón de muertos y heridos, entre ellos 600 mil rusos y 480 mil ucranios, según la revista especializada en geopolítica Le Grand Continent, que cita fuentes de ambos bandos beligerantes.
Además, el medio informó que Kiev ha perdido más de 800 kilómetros cuadrados, mientras datos recopilados por War Mapper reportan que en enero de este año Moscú recuperó 42 kilómetros cuadrados.
Además, la deuda de Ucrania con Occidente, incluidos Europa y Estados Unidos, asciende a 238 mil 500 millones de dólares en ayuda financiera y militar.
Washington sigue siendo el mayor donante de Kiev con 175 mil millones de dólares otorgados en los últimos tres años, según datos del Consejo de Relaciones Exteriores. Dos tercios de la suma corresponden a ayuda militar, mientras un tercio se destinó al presupuesto.
Le sigue la Unión Europea, con 94 mil 200 millones de euros, entre los que destacan Reino Unido (13 mil 400 millones de euros), Alemania (11 mil 900 millones), Dinamarca (7 mil 500 millones), Canadá (7 mil 800 millones) y Países Bajos (6 mil 300 millones), de acuerdo con una investigación de Sputnik.
Antes de los contactos telefónicos, el Kremlin liberó a Marc Fogel, profesor de Pensilvania, después de más de tres años de detención por llevar mariguana para uso medicinal, a cambio del ruso convicto Alexander Vinnik, en momentos en que Rusia y Ucrania se acusaron mutuamente de imposibilitar la rotación de personal experto del Organismo Internacional de Energía Atómica, que garantiza la seguridad de la central nuclear de Zaporiyia, en el sur de Ucrania pero bajo control ruso, y continuaron los duelos de drones.

Moscú-Washington: ¿nuevo reparto?
Al reseñar la muy larga y productiva conversación telefónica que sostuvo con el presidente ruso, Vladimir Putin, su homólogo estadunidense, Donald Trump, se centró en el asunto de la guerra en Ucrania en términos que confirman los peores temores de la Unión Europea (UE) y del gobernante ucranio, Volodymir Zelensky: la Casa Blanca abandona la política de apoyo irrestricto a Ucrania y se dedicará a construir una paz negociada por Washington y Moscú, dejando de lado a los países que integran la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y también, desde luego, al propio Zelensky.
Por si hiciera falta confirmar el giro radical de la política estadunidense ante el asunto, la Casa Blanca no sólo se ha manifestado en contra del ingreso de Ucrania a la OTAN, sino que el propio Trump expresó la idea de que esa nación eslava podría ser absorbida algún día por la Federación Rusa.
De poco le servirán a la UE los alegatos para defender su participación –y la de Kiev– en la solución a la guerra en curso, como los manifestados, en reacción a las afirmaciones trumpianas, por los ministros del Exterior de Francia, Alemania y España; es claro que ante la cruda y brutal redefinición de las esferas de influencia por parte de Trump y de Putin, Bruselas tendrá que optar entre someterse a los lineamientos estadunidenses o proseguir, con sus propios recursos y con una perspectiva nada halagüeña, el apoyo a Zelensky y distanciarse de Washington, con el riesgo de provocar una agudización de la embestida económica y geopolítica del desenfrenado ocupante de la Casa Blanca; y la segunda solución es, evidentemente, muy poco probable.
Si para las potencias europeas esta circunstancia marca un nuevo capítulo de su declinación en el mundo y de su capacidad para influir en las determinaciones geopolíticas globales, para el gobierno de Kiev representa una completa catástrofe: tal y como se prefigura el futuro próximo, Ucrania se verá obligada a entregar a Rusia sus provincias orientales, habitadas mayoritariamente por rusos étnicos, después de haber perdido en la guerra a cientos de miles de sus habitantes, de haber sufrido la devastación de su infraestructura y sin una perspectiva de cómo y con qué fondos emprender la reconstrucción.
AHMSA: una saga neoliberal
Miles de ex trabajadores de Altos Hornos de México (AHMSA) exigen el pago de finiquitos, 100 semanas de salarios atrasados y una solución integral tras el cierre de la compañía que durante ocho décadas fue el principal empleador y el centro de la vida económica de Monclova, Coahuila. Desde que cesaron las actividades hace más de dos años, decenas de miles de familias perdieron su fuente de ingresos y la economía local se encuentra paralizada.
La quiebra de AHMSA, según un incondicional de su dueño, Carlos Ancira, afecta a 350 mil personas si se considera a todas las empresas cuya actividad giraba en torno a la acerera y que quebraron de un día para otro. Lo que no dice el ex directivo es que esos cientos de miles de personas y sus familias son víctimas de la voracidad de Ancira y sus cómplices, quienes administraron la firma con una lógica de pillaje. Los oligarcas culpan del cierre al gobierno federal, que canceló un contrato de 300 millones de dólares con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y exigió el pago de los adeudos multimillonarios con la misma paraestatal, pero los trabajadores tienen claro que el problema nunca fue la falta de recursos, sino los malos manejos patronales. De manera elocuente, señalan que sólo en Israel Ancira tiene inversiones por 13 mil millones de dólares extraídos de AHMSA, por lo que es un sinsentido argumentar que ésta tuviera restricciones de capital.
Es pertinente recordar que AHMSA fue entregada a Ancira por Carlos Salinas de Gortari en 1991 por apenas una quinta parte de su valor y, aunque antes de rematarla el ex presidente despidió a la mitad de la fuerza de trabajo –e hizo que el país asumiera el costo de la operación– a fin de hacer atractiva la compra, al empresario le bastaron ocho años para llevarla a la quiebra. Los tribunales le permitieron seguir operando y saqueando la empresa durante 17 años sin pagar un centavo a sus acreedores. En estas tres décadas, el conglomerado quedó sumido en crisis cíclicas mientras su propietario evadía impuestos, se fugaba del país y hacía negocios fabulosos mediante sus conexiones políticas. El más escandaloso de ellos fue la venta de la filial Agronitrogenados a Pemex por 442 millones de dólares durante el peñato: ajustando por inflación y tipo de cambio, ese monto era siete veces más de lo que Ancira pagó por todo AHMSA y se convirtió en uno de los mayores desfalcos del periodo neoliberal. Por último, este lamentable episodio refuta una vez más el dogma tecnocrático según el cual el Estado es un administrador ineficiente y corrupto, mientras la iniciativa privada es eficaz y honesta.

Torbellino de órdenes ejecutivas de Trump provoca fuerte crisis constitucional en EU
Abierto desafío del ejecutivo al poder judicial
La Casa Blanca no reconoce límites y argumenta que se trata de la voluntad del pueblo
▲ Protesta contra las políticas del presidente Donald Trump y su amigo Elon Musk, el martes afuera del Capitolio.Foto Ap
David Brooks Y Jim Cason   Corresponsales
Periódico La Jornada  Jueves 13 de febrero de 2025, p. 21
Nueva York y Washington. El presidente Donald Trump ordenó la anulación de la ley que prohíbe el soborno en otros países de empresas estadunidenses, alegando que la medida anticorrupción interfiere injustamente con los negocios de su país en el extranjero, sólo una de decenas de órdenes, algunas de las cuales podrían estar provocando una crisis constitucional.
El torbellino de órdenes ejecutivas, nuevas medidas, iniciativas y hasta asaltos sobre agencias del Poder Ejecutivo en sus primeras tres semanas en la Casa Blanca, está asombrando a las cúpulas políticas, económicas y mediáticas del país, justo el objetivo de Trump y sus estrategas.
Estamos en medio de una crisis constitucional ahora mismo. Ha habido demasiadas acciones inconstitucionales en los primeros 18 días de la presidencia Trump. Nunca hemos visto algo parecido, comentó Erwin Chemerinsky, decano de la Escuela de Leyes de la Universidad de California, Berkeley, al New York Times.
Y el desafío del Ejecutivo al Poder Judicial es abierto y explícito. El vicepresidente JD Vance declaró esta semana que los jueces no tienen permitido controlar el poder legítimo del Ejecutivo, comentario que desató un debate sobre el tema, con algunos señalando que el papel de los tribunales es justo definir qué es poder legítimo y qué no.
Más aún, la Casa Blanca reitera que todo lo que hace es legal, y expresa la voluntad del pueblo, negándose a reconocer límites y normas anteriores. Incluso, el lunes un juez federal declaró de manera explícita que la Casa Blanca violó y está desafiando su orden anulando el congelamiento de miles de millones en fondos gubernamentales ya asignados. Pero la Casa Blanca está preparada para continuar estas disputas, esperando prevalecer en algunas, ya que considera que tiene de su lado la última instancia judicial del país: la Suprema Corte.
La vocera de la Casa Blanca rechazó que Estados Unidos esté en una crisis constitucional. La verdadera crisis es la que está ocurriendo en nuestra rama judicial, donde jueces de tribunales de distrito y distritos liberales del país están abusando de su poder para bloquear de manera unilateral la autoridad ejecutiva básica del presidente Trump, argumentó Karoline Leavitt.
El torbellino de órdenes, casi todas las cuales ya son parte de disputas legales en lo que es un intento sin precedente para ampliar el poder presidencial, desde el despido masivo de trabajadores y funcionarios federales, echando a jefes de varias agencias, el congelamiento de fondos federales, el ingreso de personas no autorizadas a sistemas cibernéticos que manejan las nóminas e información personal de millones de burócratas, la anulación del derecho constitucional a la ciudadanía por nacimiento, persecución personal de investigadores y fiscales federales y hasta amenazas contra disidentes, entre otras.
Por ejemplo, tan pronto como fue instalada la nueva procuradora general, Pam Bondi, un puesto que también controla el Departamento de Justicia, emitió 14 órdenes, incluida una para abrir una indagatoria contra quienes se atrevieron a investigar a Trump en los últimos cuatro años, otras para asegurar lealtad plena a la agenda del mandatario, entre otras, además de restaurar la pena de muerte a nivel federal. Vale recordar que ese departamento ya despidió a casi todos los fiscales que trabajaron en los casos criminales contra Trump y también los que llevaron a cabo las acusaciones y juicios de los cientos de acusados en el asalto del Capitolio instigado por el ahora presidente.
El gran asalto de Musk
Pero es el hombre más rico del mundo, Elon Musk, quien como encargado de eficiencia gubernamental, en un puesto inventado por el presidente, está encabezando algunos de los asaltos más espectaculares del gobierno federal, literalmente clausurando las oficinas de Usaid, enviando a su equipo personal a tomar el control de sistemas cibernéticos del Departamento del Tesoro y aquellos burócratas que no obedecieron sus órdenes fueron suspendidos, y nadie parece saber si estas acciones son legales o no.
En una presentación sin equivalente el martes, Musk apareció al lado del escritorio del presidente en la Oficina Oval –con Trump sentado ahí– para justificar lo que estaba haciendo como un esfuerzo de transparencia y con el fin de restaurar la democracia al combatir lo que, afirmó, es corrupción en varias partes del gobierno, sin ofrecer pruebas. Mientras, el funcionario continúa –igual que su jefe– operando como empresario sin respetar lo que hasta ahora era un norma sagrada de evitar conflictos de intereses entre su función en el gobierno y sus negocios privados. Acababa de intentar comprar una empresa de inteligencia artificial.
Con su ahora aparente Poder Ejecutivo sin límites, y de estar literalmente al lado del mandatario desde su inauguración hasta la fecha, observadores siguen tratando de calcular qué tanto poder tiene Musk. La semana pasada, la portada de la revista Time fue una imagen de Musk sentado en el escritorio presidencial.
Esa mezcla de negocios y política no es nada nuevo, obviamente, pero nunca había sido tan explícito. Tal vez por ello, no extrañó que entre las decenas de normas, como agencias que regulan las relaciones industriales, laborales, ecológicas y de equidad racial y de género, que el nuevo gobierno está anulando o desmantelando, Trump ordenó el lunes frenar la aplicación de una ley antisoborno de 1977. Esa ley prohíbe que ejecutivos o representantes de empresas que operan en Estados Unidos ofrecezcan dinero o regalos a funcionarios extranjeros a cambio de contratos en sus países; la pena es hasta de 20 años de prisión. Al firmar la orden ejecutiva, Trump afirmó que esto implicará mucho más negocio para Estados Unidos.
También hay cosas que detona la nueva presidencia que, aunque supuestamente son asuntos serios de política del superpoder mundial, provocan risa (pero algo trágica). Por ejemplo, el enviado especial para América Latina, Mauricio Claver-Carone, comentó en entrevista con Politico que la nueva política hacia el hemisferio occidental no es agresiva, como lo de retomar el Canal de Panamá o mayores acciones contra Cuba, sino que es un expansionismo no imperialista.
A la vez, continúa la ofensiva contra medios que no respeten las órdenes. La agencia de noticias Associated Press –la más grande del mundo– informó que a uno de sus corresponsales en la Casa Blanca le fue negado el acceso a un acto de Trump el martes como castigo porque la agencia se niega a emplear el nombre de Golfo de América.
El esfuerzo masivo en múltiples frentes desatado por el nuevo presidente y su equipo desde hace 21 días para rehacer al gobierno federal en su propia imagen procede a toda velocidad, y nadie sabe, por ahora, cuáles serán las consecuencias en el futuro próximo de la crisis constitucional, ni si eso se convertirá en una crisis política.