Periódico La Jornada
Martes 11 de febrero de 2025, p. 6
El gobierno de Estados Unidos debe hacer su parte para reducir la demanda y distribución de drogas en su territorio, sostuvo la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al tiempo que dejó claro que en su administración siempre vamos a defender al presidente (Andrés Manuel) López Obrador, que a nadie le quepa la menor duda.
En la mañanera de ayer, a pregunta sobre la situación de la violencia en el país y el trasiego de drogas, afirmó: el narcotráfico tiene que ver con la demanda; o sea, hay demanda de un consumo de una droga y hay quien aporta esa droga.
Si bien resaltó que su administración trabaja para disminuir su producción y distribución, así como la violencia que se genera por ese negocio ilícito y por la pugna entre cárteles, demandó a su homólogo estadunidense, Donald Trump, asumir la responsabilidad que le corresponde.
Estados Unidos tiene que hacer su parte para atender el asunto de salud pública, de consumo de drogas y también sobre la distribución de las drogas en su territorio, y la coordinación que debamos tener.
Sostuvo que se tendrán resultados en materia de seguridad y adelantó –este martes se darán más detalles en el informe del gabinete de seguridad– que el mes pasado es el enero más bajo desde hace ocho años en homicidios dolosos.
Cuando se le preguntó si había diferencias entre la estrategia de seguridad de López Obrador y la de su administración, destacó que aun cuando la oposición quiera que se distancie del tabasqueño, no lo hará.
Nosotros siempre vamos a defender al presidente López Obrador, que a nadie le quepa la menor duda. ¿Por qué? Porque fue, es, pero fue como presidente un gran presidente. Siempre lo vamos a defender; ahí que no se equivoque nadie: somos parte del mismo movimiento. Porque ahí está la oposición ¿no?, queriendo que nos distanciemos. No nos vamos a distanciar.
Insistió en que la estrategia de seguridad de su gobierno se basa en cuatro ejes: atención a las causas, fortalecimiento de la Guardia Nacional, inteligencia e investigación, y coordinación. Recalcó que la política de abrazos no balazos de su antecesor no quiere decir que estemos cruzados de brazos, como afirmaba la entonces titular de Seguridad Pública y hoy secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez.
–¿Y la estrategia es distinta a la anterior?
–Tú quieres sacarme una declaración que no te voy a dar.
Y agregó: Nos tocan momentos distintos, a él le tocó gobernar de 2018 a 2024; a mí me toca, si así lo decide el pueblo de México, del 1º de octubre de 2024 al 30 de septiembre de 2030. Entonces, es atención a las causas y cero impunidad en una estrategia de cuatro ejes.
México, SA
Aranceles y muertes por sobredosis // Trump: no han hecho lo suficiente // ¿Dinamarca comprará California?
Carlos Fernández-Vega
▲ Imponer aranceles al aluminio y al acero, la nueva amenaza de Donald Trump.Foto Afp
No tiene remedio: la capacidad de chantaje del cada vez más enfermo Donald Trump parece infinita, y en las escasas tres semanas que lleva sentado en la Oficina Oval lo único que ha logrado es el rechazo absoluto de socios, amigos y colaboradores. No transcurre un día sin que el susodicho saque la espada y amenace con cortar una que otra cabeza, o todas a la vez, aunque después recule, pero sólo para tomar vuelo.
Con México y Canadá, sus socios, recién llegó a un acuerdo con el fin de pausar un mes (a partir de lº de febrero de 2025) la imposición de aranceles de 25 por ciento sobre los productos importados de ese par de naciones por Estados Unidos. Hasta donde se sabe, un mes tiene, en promedio, 30 días, pero como se siente Dios, y Cronos es su gato, el energúmeno de la Casa Blanca decidió que un mes tiene 10 días y ayer de nueva cuenta anunció que impondrá aranceles –se supone que a todos los países, incluidos México y Canadá, a las importaciones estadunidenses de aluminio y acero–, los cuales estarán vigentes casi de inmediato. Mañana, tal vez, se le ocurra hacer lo propio con otros productos, según el capricho con el que amanezca (vale mencionar que alrededor de 80 por ciento del aluminio y acero que importa Estados Unidos proviene de nuestro país, con lo que nos acicatea la inflación).
Mientras ésa es la más reciente amenaza, hay que recordar que su primera tanda de aranceles, por así calificarla (la misma que casi de inmediato pausó por un mes), que impuso a México y Canadá, tuvo como pretexto los es-pinosos asuntos de la inmigración y el fentanilo.Ambos países pusieron manos a la obra: refor-zaron fronteras para frenar la inmigración ile-gal y combatir el tráfico de fentanilo. Los resultados han sido alentadores, pero al rey Trump no le satisfacen y ahora va contra el acero y el aluminio. Y mañana será porque voló la mosca.
El punto es que mientras Trump dice que México y Canadá no han hecho lo suficiente; algo tiene que pasar; no es sostenible (cuando Estados Unidos es el que obligadamente debe hacer muchísimo más y no ha movido un dedo) y amenaza con más y más aranceles, lo cierto es que sólo en tres semanas de estancia en la Casa Blanca han muerto, en promedio, alrededor de 6 mil 200 estadunidenses por sobredosis de droga (la mayoría por fentanilo), de acuerdo con información del National Institute on Drugs Abuse.
Este instituto advierte que en Estados Unidos los decesos por sobredosis de droga van en ascenso y en 2022 sumaron 107 mil 941; las muertes por opioides sintéticos distintos de la metadona (principalmente fentanilo fabricado ilícitamente) siguieron aumentando con 73 mil 838; las relacionadas con estimulantes, incluida cocaína o sicoestimulantes con potencial de abuso (principalmente metanfetamina), también siguieron aumentando a 34 mil 22 en 2022. Es un registro espeluznante que nadie intenta siquiera contener. Pero Trump ya firmó una orden ejecutiva para renombrar, según él, al Golfo de México.
Así es: mientras el gobierno mexicano registra récord en incautación de drogas (con fentanilo en primer lugar) y en la aprehensión de cabecillas del narcotráfico, el energúme-no de la Casa Blanca no ha movido un dedo para combatir el tráfico y consumo de enervantes en su propio territorio ni los estragos que causa en su propia población, que sigue muriendo como pajaritos en invierno por sobredosis –especialmente por fentanilo–, mientras Trump impone aranceles por doquier, culpa a terceras naciones y mantiene su onanismo sobre apropiarse de Gaza, Groenlandia y el Canal de Panamá, y convertir a Canadá en el estado 51.
Pero a Trump lo anterior le tiene sin cuida-do. Ayer apuró la orden ejecutiva para impo-ner tarifas a las importaciones de acero y aluminio: 25 por ciento sin excepciones ni exenciones”. Además, analizaré imponerlos a automóviles, productos farmacéuticos y chips informáticos. De inmediato, el primer ministro australiano, Anthony Albanese, anunció que el inquilino de la Casa Blanca accedió a considerar una exención para Australia. A ver cuánto le dura el gusto, porque al rato el salvaje los impondrá a canguros y koalas.
Las rebanadas del pastel
Las amenazas de Trump también son útiles para el cachondeo: el grupo danés Denmarkification propone comprar California por un billón de dólares con el objetivo de “ Make California Great Again”. Tendremos, dice, sol a raudales, dominio tecnológico, tostadas de aguacate para siempre y Disneyland que renombraremos Hans Christian Andersenland. Sí: compremos California a Donald.
Twitter: @cafevega cfvmexico_sa@hotmail.com
Oaxaca: escuchar al pueblo
Habitantes y organizaciones de Oaxaca acusan al gobernador Salomón Jara Cruz de perpetrar actos de corrupción, de haber llevado el nepotismo a niveles nunca antes vistos en la entidad, de imponer medidas y obras contrarias al interés público, de integrar en su gabinete o de cobijar en el Congreso y los municipios a personas con presuntos vínculos con el crimen organizado y de perseguir a movimientos sociales, periodistas y defensores de derechos humanos que señalan las faltas de su administración. Asimismo, lo consideran el principal responsable de la crisis de inseguridad (que incluye incrementos en asesinatos, ejecuciones, desapariciones, feminicidios, robos y asaltos, que se suceden en zonas hace poco libres de dichos flagelos) y de las deplorables condiciones en que se encuentran clínicas, hospitales y escuelas.
La diversidad de los sectores descontentos con la actuación del mandatario estatal y de muchos de sus funcionarios indica que detrás de las quejas hay males reales que deben ser atendidos por los tres niveles de gobierno. Debe recordarse que Oaxaca reviste una especial importancia social, política y estratégica: social, por los rezagos que padecen sus pobladores, por la desigualdad, la injusticia y la violencia que se han cebado contra las comunidades indígenas; es decir, por la deuda histórica del país con los oaxaqueños, portadores de una riqueza cultural que engrandece a todo México; política, porque ha sido un emblema de la Cuarta Transformación, donde ésta ha gozado de un abrumador respaldo y por tanto ha adquirido un compromiso aún mayor que en otras regiones, y estratégica, porque desde hace seis años se ha apostado por el desarrollo con proyectos de la envergadura del Corredor Transístmico que, con el ferrocarril, los puertos, las zonas industriales y toda la infraestructura auxiliar, tiene el potencial de convertir a la entidad y sus vecinos en la zona de mayor crecimiento económico del país, como de hecho ya ocurrió por primera vez en décadas durante el sexenio pasado.
Dejar que el deterioro actual persista o se profundice es poner en peligro lo logrado y podría arruinar el enorme esfuerzo aplicado a llevar la justicia social al sureste mexicano. Por ello, la Federación está llamada a desplegar todas sus capacidades para coadyuvar en la solución de los problemas de la entidad, sobre todo en lo que respecta a la mejora radical de los servicios de salud y a la seguridad pública. En tanto, el gobierno estatal debe escuchar las críticas, enmendar lo que no se ha hecho bien y recordar que el mandato recibido en las urnas no constituye un cheque en blanco, sino una oportunidad de servir a los ciudadanos y de atender a sus reclamos y necesidades.
Lo que no se debe permitir es la caída de Oaxaca en una situación de ingobernabilidad que empeore las perspectivas de vida de las mayorías y vuelva inútiles los ingentes recursos destinados a la entidad en los años recientes. Los oaxaqueños merecen el cumplimiento de las promesas que se les han hecho para acabar con la centenaria contradicción entre su abundancia de riquezas naturales, culturales y sociales, así como con la marginación y el atraso en que se ha visto sumida la mayoría de su población.
