De La Redacción Periódico La Jornada
Lunes 10 de febrero de 2025, p. 25
John Stockwell, ex agente delator de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés) le contó a Clete Roberts, del programa televisivo 60 Minutes, los métodos empleados por la agencia para manipular a periodistas y medios de comunicación en un video de 1978 publicado por WikiLeaks, en el que admite que más de 400 periodistas han colaborado con la corporación de espionaje.
“Una de las cuatro funciones de la CIA es recopilar inteligencia e idealmente enviarla al presidente, a los usuarios de información y a los formuladores de políticas; sin embargo, hay otras funciones […]: administrar guerras secretas, las acciones encubiertas, de las cuales tanto se escribe y se habla, como la que ocurre actualmente en Nicaragua desde Honduras”, relató.
Otra cosa es difundir propaganda para influir en la mente de las personas y ésta es una de las funciones principales de la CIA, consideró.
Stockwell afirmó que la difusión de propaganda se superpone a la recopilación de información: Si uno tiene contacto con un periodista uno le daría historias reales o uno obtendría información de él. También le darías historias falsas.
A continuación algunas de las preguntas que Roberts formuló a Stockwell:
¿Cómprarías su confianza con información verdadera?
–Compras su confianza y le tiendes una trampa. Hemos visto que esto sucedió recientemente con Jack Anderson, por ejemplo quien tiene sus fuentes de inteligencia y también ha admitido que ésta le han tendido trampas. Cada quinta historia acaba siendo simplemente falsa.
También uno se aprovecha de sus vulnerabilidades humanas para reclutarlos en el sentido clásico. Para convertirlos en tu agente y que puedas controlar lo que hacen. Así no tienes que tenderle una trampa, más o menos ya sabes de una forma engañosa. Entonces puedes decirle toma, planta ésta. El próximo martes.
–¿Puedes hacer esto con los reporteros responsables?
–Sí, el comité Church reveló esto en 1975 y luego Woodward y Bernstein pusieron un artículo en Rolling Stone, un par de años después (titulado) 400 periodistas cooperando con la CIA, incluidos algunos de los nombres más importantes en el negocio para introducir conscientemente las historias en la prensa.
–¿Dame un ejemplo concreto de cómo se usa la prensa de esta manera. ¿Cómo se siembra una historia falsa? ¿Cómo se llega a publicar?
–Bueno, por ejemplo, en mi guerra, la guerra de Angola que ayudé a administrar. La tercera parte de mi personal era la propaganda. Irónicamente, se le llama acción encubierta dentro de la CIA. Afuera de la CIA, así se le refiere a la parte violenta. Tenía propagandistas por todo el mundo, principalmente en Londres, Kinshasa y Zambia. Nosotros tomábamos historias que escribíamos y las poníamos en el Zambia Times y luego lo sacábamos y enviábamos la historia a un periodista en nuestra nómina en Europa… En un caso, pusimos que violadores cubanos fueron atrapados y juzgados por las doncellas bundu que habían sido sus víctimas. Y luego publicamos fotografías en casi todos los periódicos del país, diciendo que los cubanos fueron ejecutados por las mujeres que supuestamente fueron sus víctimas.
–Pero esas fotos, ¿eran fotos falsas?
–Oh. Absolutamente. No sabíamos de una sola atrocidad cometida por los cubanos: era pura y cruda propaganda falsa para crear una ilusión de que los comunistas, ya sabes, comen bebés en el desayuno, y ese tipo de propaganda totalmente falsa.
La entrevista completa en: https://tinyurl.com/y9pnpnmh
El nuevo imperialismo
David Penchyna Grub
Este sábado la Rayuela apuntaba una verdad innegable: el fantasma del imperialismo recorre el mundo. ¿Pero qué significa eso para México y para una generación entera que nació y creció bajo la promesa de la globalización y el multilateralismo? Permítanme apuntar una hipótesis: la historia está viviendo una vuelta al siglo XIX, caracterizado por la encarnizada lucha entre potencias, por tierra, ubicaciones geoestratégicas, minerales, insumos y tecnología.
Hay también un dejo de nostalgia por la grandeza perdida. Por el lustre de los imperios o de la hegemonía. Y así vemos al ajedrecista de la política global, Vladimir Putin, invadiendo Ucrania para reconstruir la gran Rusia; a China, el acreedor del mundo y de Estados Unidos, ocupando posiciones clave en materia de infraestructura y recursos, en África y América Latina, y desde luego, este nuevo afán de darle a la Doctrina Monroe segunda vida, y recuperar para Estados Unidos el papel predominante que jugó terminada la Segunda Guerra, y que ha ido perdiendo entre incursiones y retiradas lamentables, como las de Irak o Afganistán.
Make America Great Again no es sólo un concepto de añoranza económica, sino política. No se trata solamente de tener líneas de producción automotriz en Detroit, sino jugar el papel del policía del mundo, el defensor de los valores de Occidente en un mundo bipolar que, dicho sea de paso, ya no existe. Así, importa llamarle Monte McKinley al Denali, o renombrar el Golfo de México para hacerle creer al electorado estadunidense, mayoritariamente antimexicano y antinmigrante, que nos han quitado algo otra vez. Porque si bien para México la escisión de Texas y la guerra de 1847, cuando perdimos territorio y orgullo, siguen siendo una cicatriz visible, presente, definitoria de nuestra conciencia colectiva; para el pueblo estadunidense de 2025, esas historias no son más que la crónica de la conformación de su país: la unión de las colonias inglesas, la ocupación de los territorios de los pueblos originarios, la compra de la Luisiana francesa, y la guerra contra México. Renombrar el golfo es tratar de recordar quién manda en Norteamérica. Un mensaje cargado del expansionismo que le dio pie a Estados Unidos, y que empata perfectamente con las amenazas comerciales que, hasta ahora, el gobierno mexicano ha sorteado con templanza.
Decía que ese nuevo imperialismo es político porque vivimos un tiempo regresivo en términos de valores democráticos, integración, globalidad, cooperación. Atravesamos hoy las aguas de la xenofobia, de los muros, de las derechas enredadas en la bandera antinmigrante en Estados Unidos, en Francia, en Italia, en Austria. Tiempos en los que estos gobiernos emergentes encuentran en la migración a la culpable perfecta de las promesas incumplidas de la globalización y la democracia. Esa es la raíz y la causa de esta vuelta en U en materia de derechos humanos y sociales. Gobiernos fuertes, países fuertes, fronteras selladas, avasallamiento de los débiles, ese es el discurso que en pleno siglo XXI vuelve a venderse como pan caliente entre electorados polarizados. Paradójicamente, esa polarización es, en gran medida, el fruto del fenómeno sociocultural más relevante de los últimos 50 años: las redes sociales, y la capacidad de incidir a través de un algoritmo en la opinión de las personas sobre el mundo que les rodea, porque esas redes son también la única ventana por la cual se asoman a la realidad. La oligarquía tecnológica, en primera fila en la toma de posesión del presidente Trump, es engrane fundamental de esta nueva corriente política, económica y cultural, que nos regresa –en tiempo real– al siglo antepasado en lo político, a los 60 del siglo XX en lo económico y a los años 40 en lo social. El Homo videns de Sartori, en una pantalla más pequeña y poderosa: el teléfono celular.
El reto de México en ese marco es inédito. No hay receta o instructivo para lidiar con este fantasma, que no solamente recorre el mundo, sino que ha resultado nuestro vecino.
Trump, dispuesto a ceder secciones de Gaza a países de Medio Oriente
La propuesta del destierro es revolucionaria y tiene el enfoque correcto: Netanyahu
▲ Una palestina limpia los escombros frente a su casa, ayer en Jabaliya.Foto Afp
Reuters, Afp y Sputnik Periódico La Jornada
Lunes 10 de febrero de 2025, p. 24
Washington. El presidente Donald Trump sostuvo ayer que está comprometido a que Estados Unidos compre y sea dueño de Gaza, pero podría ceder secciones del enclave palestino a otros países del Medio Oriente para ayudar en el esfuerzo de reconstrucción, mientras varias naciones árabes, incluida Arabia Saudita, condenaron las declaraciones del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien pareció sugerir la creación de un Estado palestino en territorio saudita.
A bordo del Air Force One, el magnate afirmó: convertiré a Gaza en un lugar privilegiado para el desarrollo futuro, informó The Times of Israel. Añadió que pronto se reunirá con el primer ministro de Arabia Saudita, Mohammed bin Salmán, y con el presidente de Egipto, Abdel Fattah el Sissi, y que espera que ambos acepten acoger a refugiados palestinos luego de hablar con él.
Añadió que Estados Unidos podría estudiar la posibilidad de permitir el ingreso de refugiados palestinos caso por caso, que se ocupará de ellos y se asegurará de que no los maten.
El magnate comentó que los tres rehenes israelíes que fueron liberados el sábado por Hamas lucían demacrados y frágiles como los judíos bajo la Alemania nazi, y advirtió que en algún momento vamos a perder la paciencia, sin aludir al precario estado de salud de los presos palestinos liberados en los canjes.
En declaraciones a la cadena Fox News, Netanyahu llamó a Trump el mejor amigo que Israel haya tenido en la Casa Blanca, y respaldó el plan del magnate para expulsar a toda la población gazatí, lo que calificó de revolucionario. Aseveró que implementará esta iniciativa, contraria al derecho internacional, y que según él garantizará la seguridad de Israel por varias generaciones.
El secretario general de la Liga Árabe (integrada por 22 países), Ahmed Abuk Gheit, advirtió que las declaraciones de Netanyahu son meras fantasías, pues la lógica que las sustenta es inaceptable y alejada de la realidad.
A su vez, la cancillería saudita mencionó que lo dicho por Netanyahu busca desviar la atención de los sucesivos crímenes cometidos por la ocupación israelí contra nuestros hermanos palestinos de Gaza, incluida la limpieza étnica a la que están sometidos.
Fox News transmitió las opiniones de Netanyahu: creo que la propuesta del presidente Trump es la primera idea nueva en años y tiene el potencial de cambiarlo todo en Gaza, afirmó el premier israelí, calificando el plan de Trump de enfoque correcto para el futuro del territorio palestino.
Según Netanyahu, “Trump dice: ‘quiero abrir la puerta y darles la opción de desplazarse temporalmente mientras reconstruimos el lugar’”.
El premier israelí enfatizó que Trump nunca dijo que quería que las tropas estadunidenses hicieran el trabajo. ¿Adivinen qué? Nosotros lo haremos; no obstante, admitió que el verdadero problema es encontrar un país dispuesto a recibir a los gazatíes desplazados. Sostuvo que los palestinos solamente podrán regresar a Gaza si renuncian al terrorismo.
Todo el mundo describe Gaza como la prisión a cielo abierto más grande del mundo. ¿Saben por qué? Porque no se les permite salir, dijo Netanyahu, responsabilizando a Egipto de mantener el bloqueo.
Déjenlos salir. No se trata de una expulsión forzada ni de una limpieza étnica, sino de permitir que la gente salga de lo que todos llaman una prisión a cielo abierto. ¿Por qué los retienen allí?, añadió.
Los palestinos han rechazado cualquier intento de expulsión forzada, que comparan con la nakba, el éxodo masivo de 1948 que los desterró tras la creación del Estado de Israel.
El canciller de Egipto, Badr Abdelatty, viajó ayer a Washington para discutir la situación regional con altos funcionarios de la administración Trump y miembros del Congreso.
Egipto también anunció la celebración de una cumbre extraordinaria de la Liga Árabe el próximo día 27.

