viernes, 31 de enero de 2025

Oligarquía.

Bernie Sanders*
Durante años y años, en los medios corporativos, uno sólo oía la palabra oligarca seguida de la palabra ruso. Pero los oligarcas no son sólo un fenómeno ruso o un concepto extranjero.
No. Estados Unidos tiene su propia oligarquía. Cuando comencé a hablar de esto, muchas personas no entendían lo que quería decir. Bueno, eso ha cambiado.
Cuando los tres hombres más ricos de Estados Unidos se sientan al lado de Donald Trump en su toma de posesión, todos entienden que esos multimillonarios controlan ahora nuestro gobierno. También entienden que una de las funciones principales de la política gubernamental será hacer que esas personas increíblemente ricas se vuelvan aún más ricas y poderosas.
Cuando esos mismos tres hombres controlan alguno de los principales medios y canales de distribución informativa en el país, todos entienden que la clase multimillonaria controla hoy nuestros medios. También entienden que una de las principales funciones de los medios propiedad de multimillonarios (piénsese en Musk y Twitter) será fabricar cantidades masivas de desinformación y mentiras descaradas.
Cuando uno de esos hombres gastó cientos de millones de dólares para elegir a Trump y otro usó su poder como dueño de periódicos para negar un respaldo a Kamala Harris, todos entienden que la clase multimillonaria también controla hoy de manera significativa nuestra política. También entienden que una de las principales funciones de nuestro sistema político es mantener la ficción de que somos una verdadera democracia cuando, de hecho, el ciudadano promedio tiene cada vez menos impacto en lo que sucede.
Pero no son sólo Elon Musk, Jeff Bezos y Mark Zuckerberg. Hoy en Estados Unidos tenemos más desigualdad de ingresos y riqueza que nunca. Tenemos mayor concentración de propiedad en el sector de servicios financieros, atención a la salud, agricultura, energía de transporte, alimentación y vivienda que en ningún otro momento. Tenemos mayor consolidación de los medios de comunicación que nunca. Y tenemos un sistema político cada vez más controlado por la clase multimillonaria.
Sumemos todo eso y veremos una nación y un mundo que tienden con fuerza hacia la oligarquía, en los que un pequeño número de multimillonarios ejerce enorme poder económico y político sobre todos los demás. Cada vez más, el gobierno es sólo una propiedad más de esas fuerzas de enorme poder.
Así, en mitad de esto, ¿adónde vamos desde aquí?
En primer lugar, no tenemos tiempo para gemidos y lamentos y para hundir la cabeza en la arena con desesperación. Sí: muchos estamos furiosos y frustrados con el establishment del Partido Demócrata, que continúa volviendo la espalda a las necesidades de los trabajadores. Pero nuestro trabajo no es mirar atrás, sino adelante.
Déjenme decirlo con claridad. Una de las funciones que los oligarcas usan para mantener su posición de poder es hacer parecer que el cambio verdadero es imposible, y que es inútil oponerse. Ellos tienen el poder, no hay nada que podamos hacer al respecto. Así ha sido y así será siempre. Dejen de tratar.
Por fortuna, esos amos del universo están equivocados. Muy equivocados.
Lo que la historia nos ha enseñado siempre es que el cambio verdadero nunca se produce de arriba abajo. Siempre ocurre desde abajo. Ocurre cuando las personas comunes y corrientes se hartan y asquean de la opresión y la injusticia… y luchan contra ellas. Esa es la historia de la fundación de nuestra nación, del movimiento abolicionista, del movimiento laboral, del movimiento de derechos civiles, del movimiento de las mujeres, del movimiento ambiental y el movimiento por los derechos de los gays. Así es como elegimos a docenas de progresistas al Congreso y convertimos a la Junta Progresista del Congreso en una de las entidades más importantes de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Esa es la historia de cada esfuerzo que ha producido una transformación en nuestra sociedad.
No será fácil, pero, juntos, educaremos, organizaremos y construiremos un movimiento imparable de bases en torno a una agenda progresista que se basa en los principios de justicia y compasión, no de avaricia y oligarquía. Juntos, encabezaremos la lucha para crear la nación y el mundo que sabemos que podemos construir.
Hermanas y hermanos, estamos ahora en mitad de una lucha entre un movimiento progresista que se moviliza en torno a una visión compartida de prosperidad, seguridad y dignidad para todas las personas, y uno que defiende la oligarquía y la masiva desigualdad global de ingreso y riqueza.
Es una lucha que, por nosotros y las generaciones futuras, no podemos perder. Avancemos juntos.
* Senador independiente por Vermont
Traducción: Jorge Anaya

Abruman en EU las iniciativas y órdenes ejecutivas de Trump
Cumple promesa de campaña de ser un dictador
Inaugura el magnate su gobierno con venganzas, reformas derechistas y caos
▲ Trump amenaza con degradar al ex jefe del Estado Mayor general Mark Milley, y ya retiró la guardia personal al líder de la campaña anticovid Antony Fauci, sobre quien hay amenazas de muerte. Ambos han criticado el primer mandato del magnate.Foto Afp y Ap
David Brooks y Jim Cason  Corresponsales
Periódico La Jornada   Viernes 31 de enero de 2025, p. 20
Nueva York y Washington., Apenas arrancó el torbellino del nuevo gobierno –incluyendo actos de venganza, purgas, amenazas, mentiras, reformas derechistas y, pues, a propósito caos– y ya hay una iniciativa para enmendar la ley con el fin de permitir que esto continúe aún más, con un tercer periodo de Donald Trump en la Casa Blanca.
Más allá de las grandes iniciativas sobre migración, política exterior e indultos masivos a aliados y fanáticos del mandatario, la primera semana de Trump también ha incluido una incesante procesión de órdenes, declaraciones, directivas que a propósito han abrumado el circuito político, mediático y de percepción pública, dejando atónitos a adversarios, y felices a simpatizantes. Ha emitido más órdenes ejecutivas –38– en sus primeros nueve días que cualquier otro mandatario en la historia moderna del país, reportó Axios.
Varias de las iniciativas han provocado alarma y caos mientras todos intentan evaluar qué es real, qué es berrinche, qué prosperará, cuál es el propósito y los impactos en casi todos los rubros de la vida pública y privada.
La gama de iniciativas, proclamas y órdenes secundarias es amplísimo y a veces –sin esa intención– tragicómicos, y algunos parecen buscar nutrir lo absurdo. Todo, a nombre de rescatar a Estados Unidos y hacerlo grandioso otra vez.
Por ejemplo, en actos de venganza el equipo de protección personal del ex jefe del Estado Mayor, general Mark Milley fue retirado y anulada su autorización para conocer información secreta –algo sin precedente contra quien fue el militar de mayor rango de la superpotencia durante su primera presidencia, y todo porque se atrevió a criticar al comandante en jefe a fines de su primer periodo, incluso calificándolo de fascista–. Hasta su retrato oficial entre quienes han ocupado ese puesto en el Pentágono fue bajado y se anunció una evaluación para posiblemente degradarlo.
No es el único: Trump también ordenó anular la protección de seguridad personal de su ex secretario de Estado Mike Pompeo –según dicen, pesan sobre él amenazas de los iraníes, entre otros–, quien se atrevió a criticar a su ex jefe y afirmar que no es apto para ser comandante en jefe; también a su ex zar durante la pandemia, el experto en salud pública Antony Fauci, quien también criticó a su ex jefe. Ambos han recibido avisos de muerte de parte de fanáticos trumpistas, después de que los funcionarios fueran denunciados por el magnate. Ahora el político que detonó los ataques, hasta ahora verbales, contra estos dos les retira la protección.
Recientemente, el republicano exigió una disculpa de la obispa Mariann Budde, quien presidió el servicio religioso tradicional al inicio de presidencias en la Catedral Nacional, por atreverse a solicitar misericordia con los gays y los migrantes del país, y hasta la calificó de ser una izquierdista radical. Ella se niega a responder a tal petición y, como ha sido la costumbre, ha recibido una serie de insultos y amenazas de trumpistas.
Más allá de esta serie de ataques personales contra quienes considera traidores, Trump y su gente están impulsando todo tipo de iniciativas para rehacer al gobierno, ampliar el poder del Ejecutivo y cumplir con promesas de campaña.
Por ejemplo, en educación, Trump ordenó poner fin al adoctrinamiento radical y sustituirlo con la educación patriótica para alumnos desde kínder hasta la preparatoria.
A la vez, está promoviendo iniciativas para avanzar hacia la privatización de la educación pública y, en otro nivel, ha lanzado una investigación sobre universitarios que participaron en protestas contra Israel por la guerra en Gaza al calificarlos de antisemitas, con la posibilidad de deportarlos si son extranjeros.
Desarticular el Estado profundo
En reformar el gobierno federal, Trump ofreció a todo burócrata de los 2 millones que trabajan para el gobierno federal un paquete de liquidación de ocho meses de salario si renuncian. Mientras tanto, ha ordenado que el equipo de funcionarios de carrera en el Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca fueran notificados que suspendieran sus labores mientras son evaluados para asegurar que serán leales al presidente (no al gobierno ni a la Constitución), como parte de la promesa de Trump de desarticular el Estado profundo, que, dice, controla a Washington. También ha pedido que el gobierno sea depurado de aquellos burócratas contratados para cumplir con requisitos de diversidad racial y preferencia sexual, y este jueves señaló a estos programas de diversidad de los presidentes demócratas anteriores, como la posible causa del accidente aéreo en Washington entre un avión de pasajeros y un helicóptero militar.
En torno al cambio climático, además de encomendar el retiro de Estados Unidos del Acuerdo Climático de París, y de sostener que los molinos de energía de viento han causado muertes de ballenas, repite su consigna de “perfora, baby, perfora” para ampliar la producción de hidrocarburos. Todo, mientras Nueva Orleans está cubierto de nieve y Los Ángeles se está quemando.
Algunos analistas señalan que en parte toda esta ofensiva es una maniobra para ampliar, de manera inusitada, el Poder Ejecutivo. Otros señalan que él y su equipo saben que muchas iniciativas violan normas y hasta leyes y que varias ya enfrentan demandas legales y serán anuladas por los tribunales, pero algunas, sobre todo si las disputas legales escalan hasta una Suprema Corte donde goza de una mayoría conservadora, Trump podría dañar de manera permanente la separación de poderes.
Algunos recuerdan, y advierten, que él republicano dijo: Seré un dictador el primer día de la presidencia de su segundo mandato.
El senador Bernie Sanders decla- ró que si Trump desea cambiar las leyes, tiene el derecho de solicitarle eso al Congreso, pero él no tiene la facultad de violar la Constitución de Estados Unidos. No es un rey.
Todo esto, además de lo ya ampliamente reportado sobre sus medidas antimigrantes, incluyendo intentos para anular derechos constitucionales, amenazas contra China, Colombia, Panamá, México y Canadá, y hasta Dinamarca, y el otorgamiento de indultos masivos para golpistas ultraderechistas, abruma.
Para algunos, ése es el objetivo: crear un caos con lógica.
“El volumen abrumador es el punto –demasiados escándalos simultáneos y el sistema se satura hasta descomponerse. No se puede enfocar. No puede responder. Las distracciones son simplemente demasiado distraídas”, comenta Susan Glasser en The New Yorker. Le encanta ahogarnos en indignación.

Confirma Trump la imposición de aranceles a México y Canadá
Aún no define si incluirán al petróleo
”Tendremos que hacerlo porque tenemos déficits muy grandes con esos países”, dice
▲ Estados Unidos subsidia con 250 mil millones a México, declaró el presidente Donald Trump.
Foto Afp
Reuters, Ap y Afp
Periódico La Jornada   Viernes 31 de enero de 2025, p. 14
Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó el jueves que los aranceles de 25 por ciento sobre los productos de Canadá y México entrarán en vigor el sábado, pero aún no define si incluirá el petróleo de esos países como parte de sus gravámenes sobre las importaciones.
Podríamos hacerlo o no, comentó Trump en respuesta a una pregunta durante una conferencia vespertina en el Despacho Oval de la Casa Blanca. Probablemente vamos a tomar esa decisión esta noche. Al cierra de la edición, el presidente estadunidense no se había pronunciado sobre este tema.
La cuestión de eximir el petróleo de aranceles es relevante. Los socios del T-MEC suministran más de 71 por ciento de las importaciones de crudo de Estados Unidos, y cerca de 60 por ciento sólo Canadá, reveló un informe publicado la semana pasada por el Servicio de Investigación del Congreso, en el que se analizan los impactos de las medidas que pretende imponer Trump.
En octubre pasado, Estados Unidos importó casi 4.6 millones de barriles de petróleo diarios de Canadá y 563 mil barriles de México, de acuerdo con la Administración de Información sobre Energía. La producción de la mayor economía del mundo durante ese mes promedió 13.5 millones de barriles al día.
Anunciaremos los aranceles a Canadá y México por varias razones. La primera es la gente que ha llegado a nuestro país de manera tan horrible y en grandes cantidades. La segunda es el fentanilo y todo lo demás que ha llegado al país. Y la tercera son los subsidios masivos que estamos dando a Canadá y México en forma de déficits, expresó Trump por la tarde.
El mandatario añadió que su gobierno aplicará el arancel de 25 por ciento a Canadá y, por separado, 25 por ciento a México. Realmente tendremos que hacerlo porque tenemos déficits muy grandes con esos países. Esos aranceles pueden o no aumentar con el tiempo.
Señaló que su decisión sobre las tarifas al crudo se basará en si el precio del petróleo cobrado por los dos socios comerciales es justo, aunque la base de sus amenazas se relaciona con detener la inmigración indocumentada y el contrabando de las sustancias químicas utilizadas para el fentanilo.
Probablemente tomaremos esa decisión esta noche. Depende de cuál sea el precio, si el petróleo tiene un precio adecuado... México y Canadá nunca han sido buenos con nosotros en materia comercial. Nos han tratado de manera muy injusta en materia comercial. Y podremos compensar eso muy rápidamente, porque no necesitamos los productos que ellos tienen, afirmó.
El presidente estadunidense sostuvo que bajo las actuales reglas su país subsidia a Canadá con 175 mil millones al año y a México con 250 mil millones a 300 mil millones al año, aunque no dio más detalles de cómo ocurre esta transferencia. Según Trump, el subsidio a México es un método para que China envíe su producto. Respecto a China también estoy pensando en algo.
Los costos asociados con los aranceles podrían trasladarse a los consumidores en forma de precios más altos de la gasolina, un tema que el magnate puso en el centro de su campaña presidencial, al prometer reducir a la mitad los costos de energía en un año.
El regreso de Trump a la Casa Blanca el 20 de enero ha desatado temores de reactivar las guerras comerciales globales que marcaron su primer mandato de 2017 a 2021. El republicano también ha esgrimido aranceles para respaldar otras amenazas políticas.