Alfredo Jalife-Rahme
▲ Movilización por un cese el fuego en Gaza cerró el lunes el acceso al consulado israelí en Chicago.Foto Ap
Josh Paul, de la Oficina de Asuntos Político-Militares del Departamento de Estado durante 11 años, renunció el 20 de octubre debido a su desacuerdo con la política [de Biden] y “en relación con nuestra continua ayuda letal (sic) a Israel (https://cnn.it/3SGJMxY)”. Paul fustigó que el envío de armas a Israel es miope, destructivo, injusto y contradictorio a los valores mismos por los que abogamos.
El 13 de noviembre, Axios –que está resultando de lo más cartesianamente crítico en el seno de los multimedia de EU totalmente sometidos al omnipotente “lobby israelí (https://amzn.to/3MNcn0z)”– publicó la primicia de un disidente (sic) memorando interno del Departamento de Estado que acusa a Biden de difundir desinformación (¡megasic!) de la guerra Israel-Hamas cuando “Israel perpetra crímenes de guerra en Gaza (https://bit.ly/47vixu5)”.
El cáustico documento de cinco páginas, organizado por un diplomático, fustigó que el apoyo de Biden a Israel lo ha hecho cómplice del genocidio en Gaza (https://bit.ly/3MKodIN). El estrujante memorando fue firmado por 100 (sic) empleados del Departamento de Estado y, se calcula, por más de mil (¡megasic!) trabajadores anónimos de USAID, quienes urgen a la revaluación de la política con Israel y piden un cese el fuego en Gaza.
Lo cierto es que la flagrante política proisraelí de Biden y el jázaro (https://bit.ly/3QqemJr) Antony Blinken, correligionario de Netanyahu, ha fracturado al mismo Partido Demócrata (https://bit.ly/49BTjfr). El memorando recomienda que el gobierno de EU abogue por la liberación de rehenes tanto de Hamas como de Israel; cita los miles de palestinos encarcelados por Israel, muchos sin cargos”.
A propósito, el rotativo catarí Al Jazeera estima en 10 mil (¡megasic!) los recientes encarcelados palestinos por Israel (https://bit.ly/47plkW0). Al día siguiente de la primicia de Axios, el NYT –portavoz oficioso de los Clinton/Obama/George Soros/Biden– publica que centenas (sic) de firmantes en el gobierno de EU disienten ahora del presidente Biden y de Blinken por su apoyo a la guerra de Israel en Gaza (https://nyti.ms/3sxqDUo): más de 500 (¡megasic!) funcionarios que representan varias de las 40 agencias gubernamentales reflejan la creciente disensión interna por el apoyo a Israel y llaman a Biden a buscar un cese el fuego inmediato en Gaza y a presionar a Israel a permitir la ayuda humanitaria.
En forma impactante, los firmantes forman parte del Consejo de Seguridad Nacional, de la FBI y del Departamento de Justicia, y juzgan que los estadunidenses no desean que el ejército de EU se involucre en otra (sic) costosa y absurda guerra en Medio Oriente.
Según NTY –que ha tenido renuncias, despidos y protestas por su consustancial postura proisraelí–, Biden y Blinken, en concordancia con el liderazgo israelí, se oponen a un cese el fuego y sólo favorecen breves pausas (sic).
Con la notable excepción del secretario del Pentágono, general Lloyd Austin –católico (como Biden) y ex contratista de la trasnacional armamentista Raytheon Technologies–, el presidente filosionista confeso Joseph Robinette Biden Jr., quien cumple 81 años el día de la etérea Revolución Mexicana, pareciera padecer el síndrome de Estocolmo, además de gaslighting (https://bit.ly/3Gj25BX) senil, como rehén de la columna vertebral de su administración integrada por el grupo compacto jázaro, correligionarios de Netanyahu y Zelenski: Jake Sullivan, asesor de Seguridad Nacional; Blinken, secretario de Estado; Vicky Nuland, subsecretaria de Estado e impulsora de la guerra en Ucrania contra Rusia; Janet Yellen, secretaria del Tesoro; Jeffrey D. Zients, jefe del Gabinete de la Casa Blanca, y hasta Doug Emhoff, abogado de Hollywood y esposo de la vicepresidenta Kamala Harris. El hazmerreír globalizado Sullivan comentó antes del 7 de octubre que “Biden ha desescalado (¡megasic!) las crisis en Gaza, cuando Medio Oriente está más tranquilo (sic) de lo que ha sido por décadas (https://bit.ly/3MkeFE5)”.
¿Alucinó Sullivan o dejó hacer?
http://alfredojalife.com Vk: https://vk.com/alfredojalifeoficial Telegram: https://t.me/AJalife
Facebook: https://www.facebook.com/AlfredoJalife X: https://twitter.com/AlfredoJalife
Youtube: https://www.youtube.com/channel/UClfxfOThZDPL_c0Ld7psDsw?view_as=subscriber
Tiktok: https://vm.tiktok.com/ZM8KnkKQn/
Tiktok: https://vm.tiktok.com/ZM8KnkKQn/
Surgen evidencias de que el alto mando militar israelí ordenó matar connacionales
▲ Nubes de humo durante un bombar-deo militar israelí en el norte de la franja de Gaza, ayer, en medio de las incesantes batallas entre Tel Aviv y el grupo palestino Hamas.Foto Afp
Todo indica que la ferocidad genocida del gobierno ultraderechista del Likud, en la coyuntura, alcanza a sus connacionales, incluidos soldados, agentes de inteligencia y civiles. Con el paso de las horas y los días, nuevas declaraciones de testigos israelíes parecen confirmar que, desbordados por el todavía difuso ataque relámpago de los militantes de Hamas, el 7 de octubre, mandos militares israelíes recurrieron a la artillería pesada –incluidos tanques y helicópteros de ataque Apache−, para enfrentar y neutralizar a los insurgentes, e incluso pusieron en práctica el llamado procedimiento Aníbal, que ordena a las tropas israelíes matar a sus compañeros soldados antes de permitir que sean tomados cautivos para ser canjeados por presos palestinos.
Esa habría sido la razón del autoataque a la enorme instalación militar israelí ubicada en el paso fronterizo de Erez, sede de la Coordinación de Actividades Gubernamentales en los Territorios –Ocupados– (Cogat), que funciona como centro neurálgico del asedio israelí a Gaza, y también a residencias del kibutz Be’eri y otros cercanos que habían sido copadas por los fedayines, así como contra vehículos que regresaban a Gaza (con presuntos guerrilleros y rehenes) desde el festival de música electrónica Nova.
Citando información de medios de difusión israelíes como el diario Haaretz, Mako, Radio Israel, Yedioth Aharanoth ( Ultimas Noticias, el mayor periódico en lengua hebrea publicado en Tel Aviv) y la cuenta de Telegram de South Responders, periodistas de investigación como Max Blumenthal y Jonathan Cook, desmontaron y denunciaron −como antes Robert Inlakesh y Sharmine Narwani en The Cradle−, la propaganda de guerra del régimen supremacista de Netanyahu, incluida la diatriba del embajador de Israel ante la ONU, Gilad Erdan, el 26 de octubre pasado, quien portando una estrella amarilla adherida en el pecho con la leyenda nunca más ( never again), gesticuló y bramó airadamente en el podio que su país estaba luchando contra animales, antes de exhibir un papel que mostraba un código QR con la leyenda:Escanee para ver las atrocidades de Hamas.
Sin embargo, de acuerdo con los testimonios y el análisis de información y videos que circularon en las redes sociales y los medios israelíes, incluidas ocho espeluznantes imágenes de cuerpos quemados y ennegrecidos, así como un montón de cadáveres masculinos carbonizados en un contenedor, que se encontraban tras escanear el código exhibido por Erdan en la ONU, más que demostrar las presuntas atrocidades de Hamas generaron interrogantes como la formulada por Max Blumenthal en The Grayzone: “¿Se habrían deshecho los rescatistas y médicos (forenses) de los judíos israelíes muertos (el 7 de octubre) de esa manera? Con el agregado de que 12 horas después de la teatralización de Erdan en la ONU, el archivo de Google Drive sólo contenía un breve video y entre las fotos misteriosamente desaparecidas estaba la imagen del contenedor lleno de cadáveres carbonizados. Cuestiona Blumenthal: “Se había borrado porque mostraba a combatientes de Hamas calcinados por un misil Hellfire, y no a israelíes ‘quemados hasta la muerte’ por Hamas?”
Pero sin duda, la que parece ser la operación de fuego amigo más singular, es la que ocurrió en la sede militar que alberga a la División de Gaza del ejército de Israel, asiento de la Cogat, tras ser asaltada por milicianos de Hamas y la Yihad Islámica Palestina. Videos grabados con cámaras GoPro presuntamente instalados en los cascos de los combatientes palestinos, exhiben a soldados israelíes abatidos en rápida sucesión, muchos de ellos todavía en ropa interior. Blumenthal señala que allí habrían muerto al menos 340 soldados en activo (entre ellos algunos burócratas al servicio de la administración civil) y oficiales de inteligencia (cerca de 50 por ciento de las bajas confirmadas ese día), incluidos oficiales de alto rango como el coronel Jonathan Steinberg, comandante de la brigada israelí Nahal.
Según Haaretz, el comandante de la División de Gaza, el general de brigada Avi Rosenfeld, se atrincheró en la sala de guerra subterránea (del cuartel) junto con un puñado de soldados (entre los que había personal femenino), intentando desesperadamente rescatar y organizar el sector atacado. El general Rosenfeld se habría visto obligado a solicitar un ataque aéreo contra la propia base (en el cruce de Erez) para repeler a los terroristas. El diario consigna que muchos soldados, que no eran personal de combate, murieron o resultaron heridos en el exterior. Un video publicado por la Cogat 10 días después de la batalla –y del ataque aéreo israelí− muestra graves daños estructurales en el tejado de la instalación castrense.
Según Jonathan Cook −quien criticó de negligente a la BBC de Londres, por apegarse a la narrativa del ejército israelí elaborado para ellos y otros medios occidentales cuando había evidencias en contrario de los propios órganos de prensa israelíes−, los helicópteros (Apache) parecen haber disparado indiscriminadamente, a pesar del riesgo que representaba para los soldados israelíes en la base que aún estaban vivos. De acuerdo con Cook, Israel usó una política de tierra arrasada para impedir que Hamas lograra sus objetivos de capturar soldados para canjearlos después por prisioneros palestinos. Eso, a su juicio, puede explicar la gran cantidad de soldados israelíes muertos ese día.
Al igual que Max Blumenthal, Cook señaló que el ejército uso la llamada Directiva Aníbal, un procedimiento militar establecido en 1986 tras el Acuerdo de Jibril, por el que Israel intercambió mil 150 prisioneros palestinos por tres soldados israelíes. Tras una fuerte reacción política, el ejército redactó una orden de campo secreta para evitar futuros secuestros. La directiva ordena a las tropas matar a sus propios compañeros soldados en lugar de permitir que sean tomados cautivos, dado el alto precio que la sociedad israelí insiste en pagar para garantizar el regreso de sus soldados.
Otro medio israelí, Mako , recogió declaraciones de militares que dijeron que tras el rápido colapso de la División Gaza del ejército, y cuando la mayoría de las fuerzas (palestinas) de la oleada de invasión original ya habían abandonado la zona en dirección a Gaza, tenían en el aire dos escuadrones de helicópteros Apache (ocho aparatos), pero casi no había información de inteligencia que ayudara a tomar decisiones. Los pilotos testificaron que “dispararon una enorme cantidad de municiones, vaciaron la ‘panza del helicóptero’ en minutos, volaron para rearmarse y volvieron al aire, una y otra vez. Pero no sirvió de nada y lo entienden”.
De acuerdo con las versiones de testigos oculares y de los propios pilotos de las fuerzas especiales, el alto mando militar también les ordenó disparar contra los vehículos que regresaban a Gaza después del festival, con aparente conocimiento de que en su interior podía haber rehenes israelíes, y contra personas desarmadas que salían de los coches o caminaban a pie por los campos de la periferia de Gaza. Un pilotos declaró que tuvo que enfrentar el tortuoso dilema de disparar o no contra las personas y los vehículos donde podía haber cautivos israelíes, pero optó por abrir fuego de todos modos; otro señaló que no sabía sobre qué disparar, porque son muchos, y uno más dijo que nunca pensé que iba a disparar a gente en nuestro territorio.
Igual ocurrió con los puestos avanzados, asentamientos y kibutz tomados inicialmente por los combatientes de Hamas. Según el diario Yedioth Aharanoth, los pilotos dijeron que no podían distinguir quién era un terrorista y quién un soldado o un civil, hasta que se dieron cuenta de que tenían que saltarse las restricciones y empezaron a rociar a los terroristas con los cañones por su cuenta, sin autorización de sus superiores. Así, sin ningún tipo de inteligencia ni capacidad para distinguir entre palestinos e israelíes, los pilotos soltaron una furia de cañonazos y misiles.
Uno de los casos más utilizados por el ejército israelí para exhibir las aparentes atrocidades cometidas por Hamas, fue el del kibutz Be’eri. Diferentes versiones indican que cuando el ejército llegó y estuvo en posición, los militantes de Hamas estaban bien atrincherados y habían tomado a sus habitantes como rehenes dentro de sus propios hogares. Testimonios e informes periodísticos sugieren que Hamas estaba tratando de negociar un paso seguro a Gaza, utilizando a los civiles de escudos humanos, y el objetivo era cambiar después a los rehenes por la liberación de presos palestinos.
El diario Haaretz ha destacado el testimonio de Tuval Escapa, coordinador de seguridad del kibutz, quien aseguró que los comandantes militares israelíes ordenaron el bombardeo de casas con sus ocupantes adentro para eliminar a los terroristas junto con los rehenes.
Según el periódico, el ejército pudo tomar el control sobre el kibutz después de que tanques bombardearon las casas, con el precio terrible de al menos 112 residentes asesinados. A su vez, en su testimonio a Radio Israel, Yasmin Porat dijo que cuando llegaron las fuerzas especiales a Be’eri, eliminaron a todos, incluidos los rehenes en medio de un fuego cruzado muy, muy intenso. Agregó que después de un fuego cruzado demencial, dispararon dos proyectiles de tanque contra una casa. La cuenta en Telegram de los South Responders de Israel y el diario conservador New York Post informaron que bajo los escombros aparecieron varios cadáveres carbonizados, incluido el de un niño.
Asimismo, la cuenta de South Responders divulgó un video que muestra un auto lleno de cadáveres carbonizados a la entrada del kibutz Be’eri, que el ejército israelí presentó como víctimas de connacionales ejemplo de la sádica violencia de Hamas. Sin embargo, como señaló Max Blumenthal, la carrocería de acero fundido y el techo derrumbado del vehículo, así como los cadáveres en su interior, “evidencian el impacto directo de un misil Hellfire”.
Agencias rusas de noticias difunden por error la reagrupación de tropas en la región de Jersón
Juan Pablo Duch Corresponsal
Periódico La Jornada Miércoles 15 de noviembre de 2023, p. 27
Moscú. Dos agencias noticiosas oficiales del Estado ruso –TASS y Ria Novosti– difundieron el lunes anterior, casi al mismo tiempo, como primicia y citando información del ministerio de Defensa, que se decidió comenzar la reagrupación (eufemismo por retirada) de las tropas en la región de Jersón, donde del otro lado del río el ejército ucranio ya lleva semanas instalado.
Al analizar la situación, el mando del grupo de ejércitos Dniéper (en el frente de Jersón) decidió mover las tropas hacia posiciones más favorables al este del río Dniéper, informó el ministerio de Defensa.
Una vez reagrupadas las tropas podrán ser utilizadas para atacar en otras direcciones del frente, agregaron, reportó TASS, en términos similares a la noticia que dio Ria Novosti.
Duraron 10 minutos estos cables en los servicios de las agencias oficiales rusas, que se disculparon por haberlos difundido por error. Nadie sabe qué pasó y ayer circularon todo tipo de hipótesis, a cual más inverosímil.
El ministerio de Defensa aseguró que se trató de una provocación ucrania, sin mencionar con qué fines lo hizo; varios analistas pro ucranios sostienen que tuvo todas las características de una trampa rusa, pero no se preguntan por qué duró sólo 10 minutos; en la televisión pública no faltó quien lo atribuyó a un error humano por partida doble, y los blogueros militares pro rusos creen que pudo haber sido un golpe bajo al general Mijail Teplinsky (a cargo de las tropas rusas en el frente de Jersón) de sus enemigos en el Estado Mayor del ejército de Rusia.
Ninguna de estas versiones parece más creíble que la única que rechaza el Kremlin: las tropas en esa zona tuvieron que retirarse a una posición menos mala, opina el experto Yuri Fiodorov.
Del otro lado de las barricadas, desde que el general Valeri Zaluzhny, comandante en jefe del ejército ucranio, declaró a la revista londinense The Economist que se ha estancado la situación en el frente y ni Ucrania ni Rusia pueden ganar la guerra, desde la oficina del presidente Volodymir Zelensky le han llovido críticas al militar más respetado por la población ucrania.
Le echan en cara a Zalushny lavar la ropa sucia fuera de casa, aunque –coinciden los observadores– sólo dijo lo que parece obvio: si no se hace nada para romper el actual equilibrio de fuerzas, a la larga Rusia acabaría imponiéndose por su potencial económico, arsenal, número de habitantes, extensión y otros factores.
La prensa ucrania detecta extraños movimientos desde la presidencia en torno a la figura de Zalushny: por un lado, Zelensky no puede destituirlo siendo el militar más popular en Ucrania y, por el otro, salta a la vista la intención de reducir su influencia mediante la remoción de algunos de sus colaboradores más cercanos, a pesar del efecto bumerán que ello pueda tener.
En ese conexto, el mandatario ucranio, sin explicar los motivos, destituyó la semana pasada al general Vikor Horenko, titular del comando de operaciones especiales del ejército, y en estos momentos continuán las especulaciones sobre qué va a pasar con otras tres figuras claves del entorno de Zalushny: Tatiana Ostashenko, jefa de los servicios médicos del ejército; Oleksandr Tarnavsky, comandante del grupo operativo estratégico de tropas Tavria, y Serhiy Nayev, jefe del grupo unificado del ejército. Según el diario Ukrainskaya Pravda, los tres tienen lo días contados.
Así las cosas, concluyen los analistas, Moscú y Kiev quieren que nada ni nadie cuestione el liderazgo de Putin y Zelensky, toda vez que emergen en el horizonte citas con las urnas dentro de medio año (en Rusia habrá con toda seguridad comicios presidenciales; en Ucrania, todavía no es seguro y todo indica que se optará por posponerlos), y ambos aspiran a mantenerse en el poder.

