A Steve Bannon, aliado del magnate, 4 meses de cárcel por no comparecer
▲ Steve Bannon, aliado de Trump y condenado por desacato al Congreso, acompañado por su abogado Evan Corcoran, al salir de la corte que ayer le dictó sentencia.Foto Ap
Ap, Afp y Reuters Periódico La Jornada
Sábado 22 de octubre de 2022, p. 21
Washington. La comisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos que investiga el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021 emitió formalmente ayer una orden de comparecencia para el ex presidente Donald Trump, quien según los legisladores orquestó personalmente un esfuerzo coordinado para anular los resultados de la elección de 2020.
Horas antes, Steve Bannon, un aliado de Trump, fue sentenciado a cumplir cuatro meses de prisión por negarse a testificar en la investigación del comité sobre la insurrección.
En una carta dirigida a los abogados de Trump, el panel especial integrado por nueve miembros exigió que el ex mandatario declare bajo juramento, ya sea en el Capitolio o por videoconferencia, a partir del 14 de noviembre o en torno a esa fecha–que es posterior a las cruciales elecciones de mitad de periodo del 8 de noviembre– y continuar durante varios días si es necesario.
También se le solicitó una serie de documentos, entre ellos comunicaciones personales entre él y legisladores, así como con grupos extremistas, realizadas el día del asalto. La citación tiene lugar después de que este panel especial votó unánimemente el 13 de octubre ordenar a Trump comparecer ante los investigadores.
Reconocemos que una orden de comparecencia a un ex presidente es una medida importante e histórica, escribieron en la carta el presidente de la comisión, Bennie Thompson, y la vicepresidenta, Liz Cheney. No tomamos esta medida a la ligera.
No estaba claro cómo responderían el magnate y su equipo de abogados a la orden, ya que podría acatarla, negociar con el panel o simplemente ignorarla. También podría impugnarla en un tribunal. Su vocero no contestó una solicitud de comentarios al respecto.
La comisión alegó en su carta que ha reunido pruebas abrumadoras de que Trump orquestó personalmente una campaña para revertir su propia derrota en la elección de 2020, incluso con la difusión de denuncias falsas de fraude generalizado, intentando corromper al Departamento de Justicia y presionando a funcionarios estatales, legisladores y a su propio vicepresidente para alterar los resultados.
Sin embargo, los legisladores dicen que falta conocer detalles clave sobre el caso, y la única persona que puede llenar esos huecos es Trump.
En tanto, el juez federal Carl Nichols sentenció a Steve Bannon a cuatro meses de prisión por negarse a testificar, aunque le permitió continuar en libertad mientras apela. Además, le impuso una multa de 6 mil 500 dólares como parte de la sentencia. En julio, una corte federal lo declaró culpable de dos desacatos al Congreso: por negarse a prestar declaración y por no entregar documentos.
Nichols recordó que la ley establece claramente que el desacato al Legislativo se castiga con una pena mínima obligatoria de un mes de cárcel. La fiscalía había pedido una pena de seis meses, en tanto la defensa había argumentado a favor de un periodo de libertad condicional.
Hoy fue el día de mi juicio, dijo Bannon en un tono desafiante al salir del tribunal federal en Washington. Prometió que el 8 de noviembre se juzgará al régimen ilegítimo del presidente Joe Biden, en alusión a las elecciones de medio mandato. Manifestantes le gritaron ¡Traidor! ¡Fascista!
Consultado sobre la sentencia, Biden respondió con desdén: Nunca tengo una reacción con Steve Bannon.
Alan Byerly, un hombre de Pensilvania, fue sentenciado a casi tres años de prisión por agredir a un fotógrafo de Associated Press y atacar a agentes de policía con una pistola paralizante durante los disturbios en el Capitolio.
El Departamento de Justicia aseguró que necesita de manera urgente más de 34 millones de dólares en financiamiento adicional para mantener la investigación contra los sospechosos de participar en la insurrección del 6 de enero.
En este contexto, fuentes anónimas consultadas por el diario The Washington Post informaron que los documentos incautados de la mansión Trump en Palm Beach, Florida, en agosto pasado incluían datos de inteligencia altamente confidenciales que abordaba el programa de misiles de Irán y describía un trabajo de inteligencia altamente sensible dirigido a China.
Trump y las perspectivas de la justicia
En apariencia, ayer se produjeron dos acontecimientos que estrechan el cerco en torno a Donald Trump por su intento de descarrilar la calificación de las elecciones de noviembre de 2020 y la sucesión presidencial del año siguiente. Por una parte, el ex mandatario fue citado a comparecer ante el Congreso el 14 de noviembre o alrededor de esa fecha para rendir cuentas por su papel en el asalto al Capitolio perpetrado el 6 de enero de 2021, cuando los legisladores debían cumplir un trámite protocolario para oficializar la victoria electoral de Joe Biden, sucesos que causaron la muerte inmediata de cuatro personas, heridas a un centenar de policías y probablemente fueron decisivos en el posterior suicidio de cuatro de los uniformados. El comité de la Cámara de Representantes que investiga los disturbios interpela al magnate afirmando: usted estuvo en el centro del primer y único esfuerzo de cualquier presidente de Estados Unidos para anular una elección y usted también sabía que esta actividad era ilegal e inconstitucional.
Por otro lado, un juez federal sentenció a cuatro meses de prisión y al pago de una multa de 6 mil 500 dólares a Steve Bannon, jefe de campaña de Trump en 2016 y jefe de estrategia de la Casa Blanca durante sus siete primeros meses en el poder. En julio pasado, al promotor internacional de movimientos y partidos neofascistas se le declaró culpable de desacato por ignorar los emplazamientos a que entregara documentos y rindiera testimonio sobre el intento de golpe de Estado de enero de 2021.
Bannon es mucho más que un ex asesor de Trump: bien se le puede clasificar como el mayor ideólogo del trumpismo, como fenómeno de una ultraderecha que es a la vez patriotera, racista, xenofóbica, misógina, fundamentalista en lo religioso y militantemente antintelectual y anticientífica. Asimismo, a través de su plataforma multimedia Breitbart News se convirtió en uno de los más hábiles explotadores de la posverdad, esa forma de distorsión de la realidad que se produce cuando ya ni siquiera se construyen falsas verdades para sostener un discurso, sino que se desecha la factualidad y se le suplanta con apelaciones a la emocionalidad y las creencias del público. Las fake news, creadas o divulgadas por Bannon y abrazadas sin dubitaciones por millones de simpatizantes republicanos, son hasta hoy uno de los principales pilares de la popularidad de Trump, pese al distanciamiento oficial entre los personajes.
Sin embargo, es necesario remarcar que estos avances de las indagatorias sólo de manera aparente conducen a la justicia por los inocultables esfuerzos para subvertir el proceso democrático. En principio, Trump puede simplemente negarse a comparecer, mientras Bannon tiene la opción de impugnar y permanecerá en libertad en tanto no se resuelvan todas las apelaciones. Además, la operación completa podría venirse abajo si el 8 de noviembre el Partido Republicano arrebata a los demócratas el control sobre la Cámara baja. Incluso si el comité continúa sus trabajos, judicializa al magnate y logra una sentencia condenatoria, existe el peligro de que todo ello no haga sino favorecer su discurso de presentarse como víctima de una cacería de brujas urdida por quienes (a su decir) robaron la elección de 2020. Después de todo, pese a la abrumadora evidencia de que los comicios fueron limpios y de que Trump hizo todo lo que estaba legal o ilegalmente a su alcance para aferrarse al poder, continúa siendo la figura más popular entre sus correligionarios, y su apoyo fue crucial para hacerse con las candidaturas conservadoras al Congreso. Los republicanos que se le opusieron, como la vicepresidenta del comité del 6 de enero, Liz Cheney, fueron barridos en las primarias, por lo que el ex presidente ha reforzado, no perdido, su influencia.
Se trata de un escenario sombrío para Estados Unidos, con escasas perspectivas para la justicia y muchas para la impunidad e incluso el retorno de una figura que ha dado la espalda a la ley de forma sistemática y ha construido su éxito político a partir de la normalización de las ideologías más retardatarias.
