El senador republicano Ted Cruz relató cómo se escondió en un clóset el día del asalto al Capitolio de Estado Unidos. Foto Ap
El senador republicano Ted Cruz se escondió en un clóset junto a una pila de sillas en el Congreso, cuando una turba de simpatizantes del entonces presidente Donald Trump tomó por asalto el Capitolio el 6 de enero de 2021, reveló ayer el legislador en un libro.
Cruz describió el día del intento de golpe de Estado en el Capitolio, que tuvo como objetivo infructuoso interrumpir la certificación de la victoria de Joe Biden sobre Trump en las elecciones presidenciales de 2020, en un nuevo libro titulado Justice Corrupted, informó la revista Newsweek.
Cuando se desataron los disturbios, “la policía del Capitolio se apresuró a escoltar al vicepresidente de Trump, Mike Pence”, a quien la turba, que instaló una horca exigía ajusticiar, y “la sesión se detuvo”.
Poco después, los senadores, que se encontraban debatiendo los resultados en el pleno, fueron conducidos a un “lugar seguro” donde “los ánimos estaban exaltados” con varios representantes “culpándonos explícitamente por la violencia que estaba ocurriendo”, señaló Cruz, quien manifestó en varias ocasiones que las elecciones fueron fraudulentas, acusaciones de las que jamás ha habido pruebas.
“Mientras esperábamos que se resguardara el Capitolio, reuní a nuestra coalición en una habitación trasera (en realidad, un closet de suministros con sillas apiladas) para discutir qué debíamos hacer a continuación”, indicó el senador por Texas.
“Varios miembros del grupo argumentaron que frente a los disturbios, deberíamos suspender nuestras objeciones y votar para certificar la elección. Entendí el sentimiento. Pero discrepé con vehemencia. Insté a mis colegas a que el curso de acción que estábamos abogar era lo correcto y basado en principios”, detalló en su libro.
Después de los altercados, Cruz fue uno de los seis senadores republicanos que votaron en contra de certificar los resultados de las elecciones presidenciales de Arizona. Así como uno de los siete senadores que rechazaron los resultados de la votación en Pensilvania.
Un comité bipartidista de la Cámara de Representantes busca establecer que Trump tuvo un papel directo en el ataque al Capitolio. Ese comité emitió el viernes una citación al ex presidente para que testifique ante el panel y presente documentos.
Más de 850 personas han sido acusadas en relación con el ataque.
Costumbres en peligro
Vilma Fuentes
Las cosas van mal en Francia. Este octubre se presenta como un otoño difícil: huelgas, manifestaciones, vida cara, inseguridad y violencia se suceden en aumento cada día y confirman que la moral francesa cae cada vez más bajo para entrar en una atmósfera francamente pesimista. Del París es una fiesta de Hemingway no parecen quedar muchos vestigios. Para colmo, siguiendo la tradición bien arraigada en Francia de un juego contradictorio, los ciudadanos como los comentadores, se dividen en dos campos: el de quienes pretenden que todo va bien y el de aquellos que sostienen que todo va mal. De un lado, el gobierno; del otro, la oposición política. O, más bien, las oposiciones, puesto que éstas son diversas y, en muchas ocasiones, opuestas entre ellas, de izquierda, de extrema izquierda, de izquierda ecologista y/o feminista, de derecha, de extrema derecha con matices de todo género.
Violencia criminal y delictiva, pero también violencia individual de quien pierde la calma en una altercación que lo saca de quicio a causa de la larga fila para obtener unos litros de gasolina. En efecto, la penuria de carburante, debida a las restricciones ligadas a la guerra en Ucrania y la interrupción de los intercambios comerciales con Rusia, provoca incidentes graves, e incluso catástrofes, al impedir a los automovilistas llenar su tanque a fin de poder circular libremente para ir a su lugar de empleo o realizar su trabajo de distribuidor, taxista y otras labores que obligan a desplazarse. Y cuando la situación se bloquea, la cólera sube cada día a un nivel más inquietante que, por el momento, llega sólo a los golpes entre dos individuos cuando uno de ellos abusa al aprovisionarse con una cubeta de gasolina después de llenar su tanque.
Como si todo esto no bastara, acaba de producirse una espantosa tragedia que lleva a su colmo la cólera y la desesperación de los franceses. Una adolescente de 12 años, Lola, fue asesinada después de ser torturada y violada. Lo más abominable de estos hechos es que, según la investigación policiaca, el crimen fue cometido por una mujer de 24 años, quien confesó, pero sin dar en el curso de sus confusas revelaciones ninguna explicación comprensible a su acto criminal.
Los siquiatras hacen sus estudios, pero el público no está dispuesto a satisfacerse con un análisis que permitiría, método ya utilizado por algunos abogados, escapar a un proceso en justicia si se la considera penalmente irresponsable, tal como establece el derecho francés.
Muchos ciudadanos rechazan este procedimiento y desean un castigo ejemplar, pues violencia y crimen se multiplican cada año. Un neologismo circula: ensalvajamiento, término introducido por Chevènement, antiguo ministro muy apegado a los valores de la República, inquieto por la pérdida de los valores republicanos entre la juventud, como por la pérdida de respeto a la autoridad, sobre todo desde las revueltas de mayo de 1968.
Hoy, el ensalvajamiento designa la metamorfosis de una sociedad donde las querellas ya no se deciden con palabras, sino con puñales. Los franceses no reconocen su país, lejos ahora de la Douce France cantada por Trenet. Cada día, los medios informan que unos salvajes arreglaron sus cuentas con armas.
El tráfico de droga se ha desarrollado en forma considerable y los traficantes, jóvenes o no, a menudo organizados en bandas con métodos cuasi militares, no dudan en servirse de armas para matar como para beneficiarse con el negocio de armas que se venden bien.
Si se gana más dinero con el tráfico de droga, ¿por qué buscar un trabajo?, se preguntan jóvenes que sueñan enriquecerse por cualquier medio, pues el dinero se ha vuelto el valor universal más respetado. La cuestión no se plantea sólo en Francia y concierne a muchos países, entre los cuales no puede evitarse pensar con tristeza en México.
Un ambiguo bálsamo para la situación económica en Francia es el turismo en aumento mientras el euro baja.
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