Europa Press, Afp, Sputnik y Xinhua
Periódico La Jornada Lunes 24 de octubre de 2022, p. 25
Moscú. Los presidentes de Rusia, Vladimir Putin; de Venezuela, Nicolás Maduro; de Cuba, Miguel Díaz-Canel, de Nicaragua, Daniel Ortega, y el dirigente de Corea del Norte, Kim Jong-un, felicitaron ayer, por separado, al dirigente chino, Xi Jinping, quien ratificó su cargo como secretario general del Partido Comunista de China (PCCh) para un histórico tercer mandato.
Estaré encantado de continuar nuestro diálogo constructivo y de que trabajemos juntos de cerca, a fin de desarrollar las relaciones de asociación integral y de cooperación estratégica entre nuestros Estados, refirió Putin, según el comunicado publicado en la página de Internet del Kremlin.
Xi fue ratificado ayer por tercera vez como secretario general del PCCh, que lo consolida como el gobernante más poderoso desde Mao Tse-Tung, al término de un congreso en el que el mandatario presentó un nuevo núcleo duro de gobierno, compuesto casi en su totalidad por sus más estrechos aliados.
Los resultados del 20 Congreso Conmemorativo del PCCh confirmaron plenamente su alta autoridad política, así como la cohesión del partido que encabeza, añadió Putin en su nota de felicitación, recogida por Interfax.
Maduro destacó que la confianza depositada por la nación china en Xi Jinping, para asumir por tercera vez esta titánica responsabilidad representa una manifestación viva de su acertado liderazgo durante la última década en el seno de la organización política con más militantes en el planeta.
Desde Venezuela reafirmamos el compromiso de continuar promoviendo las estrechas relaciones de cooperación, comunicación y coordinación entre nuestros partidos, para brindarle mayor bienestar a ambos pueblos, apuntó la nota del Ministerio de Exteriores venezolano.
Díaz-Canel envió cálidas felicitaciones al presidente chino y expresó su voluntad de contribuir a la irreversibilidad y vitalidad del socialismo en el mundo.
En su mensaje, Díaz-Canel, que también es primer secretario del Partido Comunista de Cuba, expresó su intención de fortalecer la amistad con Pekín para contribuir al desarrollo sostenible de nuestras naciones, al bienestar de sus pueblos, a la irreversibilidad y vitalidad del socialismo a nivel mundial, indicó una nota publicada en el sitio web de esa formación política.
Ortega escribió al mandatario asiático: Queremos felicitar a su pueblo, al glorioso PCCh, a usted y a los miembros del Buró Político y del Comité Central, por este importantísimo momento y evento de su camino histórico hacia el bienestar pleno en el socialismo con características chinas.
La carta también fue suscrita por la vicepresidenta Rosario Murillo.
Y Kim Jong-un transmitió sus felicitaciones ante este hito significativo que representa el tercer mandato consecutivo de Xi al frente del partido.
China es el principal aliado y benefactor económico de Corea del Norte desde hace casi 70 años.
Daremos forma a un futuro más hermoso de las relaciones entre Corea del Norte y China, para satisfacer las demandas de los tiempos, y lideraremos los esfuerzos para su realización a fin de continuar impulsando poderosamente la causa socialista en los dos países, se destacó en la nota, recogida por la agencia oficial de noticias surcoreana, Yonhap.
China: derechos humanos, corrupción y contaminación, retos pendientes
Iván Restrepo
El sábado anterior concluyó en Pekín el vigésimo Congreso del Partido Comunista Chino, que tiene 97 millones de militantes. Ese día los cerca de 2 mil 300 delegados llegados de todos los confines de su inmenso territorio eligieron al máximo órgano de dirección del país y mil 300 millones de habitantes. La reunión la encabezó Xi Jinping, quien lleva 10 años en el poder. Fue declarado líder supremo, algo que solamente tuvo Mao Tse-Tung.
Los delegados estuvieron reunidos una semana, pero los temas fundamentales los cocinó mucho antes un círculo muy selecto. Aprobaron las cuestiones básicas y sin ninguna oposición. Es lo que también sucede en otros regímenes autoritarios: unanimidad en torno a los gobernantes y represión a cualquier crítica al sistema.
En Pekín se definió la ruta que seguirá China con miras a celebrar en 2049 el centenario del triunfo de la revolución que encabezó Mao. Si esa ruta está bajo el mando de Xi Jinping es por sobrados motivos. Durante los 10 años de su liderazgo convirtió a su país en la segunda potencia económica, militar y científica del mundo y, además, su maquiladora y exportadora de productos más importante. Su ingreso per capita se duplicó el último decenio y hoy es de 12 mil 550 dólares; la economía pasó de 8.5 a 18 trillones de dólares. Oficialmente se declaró el fin de la pobreza extrema y decenas de millares de campesinos llegaron a los centros urbanos existentes o a los nuevos, en una migración masiva sin precedentes por su intensidad y a un costo social y ambiental muy elevado. Agreguemos la modernización de su infraestructura pública y los servicios fundamentales.
Esos enormes éxitos en los más diversos campos del quehacer humano, no ocultan un abismal distanciamiento económico. Se estima que uno por ciento de la población controla más de 50 por ciento del capital. Al igual que en la Rusia de Vladimir Putin, en la de Xi Jinping la creación de multimillonarios a la sombra del poder ha sido sorprendente. Algunos sobresalen por sus excesos al presumir su enorme riqueza. Ese distanciamiento social y económico se hizo evidente cuando el covid tuvo al país en severos problemas.
El cierre de ciudades enteras (aisladas por completo durante muchas semanas y sin la libertad de movilidad de cientos de millones) para contener la expansión del virus, originó gravísimos problemas económicos y sociales. Y por la caída de sus exportaciones, se contrajo su crecimiento económico, lo que se refleja en el desempleo de los jóvenes, cercano a 19 por ciento de la fuerza laboral.
La estrategia del poderoso Xi Jinping es hacer de su país la primera potencia mundial y aumentar la presencia que ya tiene en África, América Latina y Asia. También, evitar las muestras de inconformidad ciudadana con el modelo económico, político y militar. Y reincoporar Taiwán.
Lograr todo lo anterior no será fácil, pues tiene varios pendientes por resolver. Entre ellos, el respeto de los derechos humanos, la corrupción y la contaminación que afecta a sus habitantes, a la biodiversidad y al planeta. Es el mayor generador de gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático. Veremos estos asuntos el lunes próximo.