César Arellano García
Periódico La Jornada Martes 18 de octubre de 2022, p. 13
En plena pandemia México sacó a 1.4 millones de personas de la subalimentación y mantuvo el abasto de alimentos a la población, con lo cual, la crisis sanitaria no se convirtió en alimentaria, aseveró la representante de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en el país, Lina Pohl Alfaro.
En el contexto del Día Mundial de la Alimentación, señaló que de acuerdo con el informe más reciente de la FAO sobre Seguridad Alimentaria y Nutricional, en 2018 México tenía 7.2 por ciento de su población subalimentada y para 2021 disminuyó a 6.1 por ciento, lo cual no es una tarea fácil y ninguna de las naciones de América Latina y el Caribe lo ha logrado tan bien como este país.
Reconoció los trabajos extraordinarios realizados por el gobierno de México, la Secretaría de Agricultura, el sector privado y productores, que ante la crisis global las políticas públicas y los esfuerzos llevados a cabo desde Agricultura han sido fundamentales para que esta crisis no se sienta.
Aplaude que el país no cerrara las fronteras
Asimismo, expuso que el gobierno de México hizo una actuación extraordinaria al no cerrar las fronteras durante la pandemia, situación que debe continuar y no pensar en medidas proteccionistas y sólo juntos, gobierno, sector privado, productores, organismos internacionales y academia, podremos salir adelante ante esta crisis que se avecina y será peor.
Al respecto, el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Villalobos Arámbula, afirmó que el hambre en el mundo debe ser motivo de preocupación para todos.
Al respecto, apuntó que la política agroalimentaria del país tiene como sus principales objetivos la búsqueda de la autosuficiencia alimentaria y el fortalecimiento del campo para lograr un nuevo sistema agroalimentario y nutricional justo, saludable y sustentable.
Una vida mejor se inicia por la disponibilidad de alimentos, ya sean agrícolas, pecuarios, pesqueros o acuícolas, por eso insistimos en la importancia de las actividades primarias y el aliento que les puede dar la investigación, la tecnología y la innovación, expresó.
El funcionario federal dijo que en un escenario de conflictos geopolíticos, emergencia climática, degradación ambiental y pandemia, es necesario incrementar la producción y productividad de cultivos básicos y productos agroalimentarios sanos e innocuos, a través del uso sustentable del suelo y agua.
Agregó que en los productores de pequeña y mediana escala se encuentra el mayor potencial para incrementar la producción de alimentos y se constituyan en promotores y detonadores del desarrollo en el campo, para lo cual Agricultura cuenta con siete programas prioritarios.
Estos programas, detalló, se basan en criterios de equidad en la distribución de los recursos en las distintas regiones del país, igualdad de género y apoyo a la población indígena y productores de pequeña y mediana escala, cuyo alcance ha sido fundamental para reducir las brechas de desigualdad y superar la situación de pobreza y exclusión social en las zonas rurales.
México SA
Cambio de estafeta SAT-Economía //Nombramientos y errores de origen // ¿Dónde quedó el control de calidad?
Carlos Fernández-Vega
▲ Antonio Martínez Dagnino (derecha) pasó de administrador general de Grandes Contribuyentes a titular del SAT. Toma la estafeta para mantener y acrecentar los resultados de la recaudación tributaria en el país. En la foto aparecen Raquel Buenrostro, secretaria de Economía, y Adán Augusto López, de Gobernación.Foto Presidencia
Una mala, otra buena: la primera, que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) pierde a una gran funcionaria, Raquel Buenrostro, quien en dos años y casi 10 meses al frente de esa institución logró incrementar la recaudación de forma sustancial, amén de que los grandes corporativos, siempre protegidos por el régimen neoliberal, se vieron en la penosa necesidad de pagar impuestos olvidados; la segunda, que ese mismo personaje ahora es secretaria de Economía, es decir, otra área estratégica que permaneció en el limbo durante los primeros cuatro años del gobierno actual y que en sexenios previos sólo sirvió para hacer pingües negocios privados a costillas de la nación.
Pierde una de las instituciones estratégicas del Estado, el SAT, pero gana otra de gran relevancia, Economía, porque ya es hora de que alguien, con la camiseta puesta, eche a caminar a esa secretaría del Ejecutivo que lleva décadas nadando de muertito. Tal vez el error fue de origen, porque la primera titular de esta dependencia en el gobierno de la 4T, Graciela Márquez Colín, pasó de noche y la segunda, Tatiana Clouthier, se mantuvo con los ojos cerrados durante el año y nueve meses que se mantuvo en el cargo. Se fue a la porra (ella misma dixit), pero en los hechos ninguna de las dos debió ocupar la silla principal de la citada dependencia, especialmente en un periodo delicado en el que la creatividad, el impulso a la producción y el cambio de paradigma (como les encanta decir a los tecnócratas) debieron ser norma. Pero no: ambas flotaron en su barquito de papel y nada hicieron para impulsar la transformación, en el supuesto, el suyo, de que no hay mejor política industrial que la que no existe, es decir, la norma dentro del régimen neoliberal.
Ambos casos pueden sumarse a otros errores de origen: Carlos Urzúa y Arturo Herrera en la Secretaría de Hacienda (alrededor de ocho meses y dos años en el puesto, respectivamente), personajes infiltrados con disfraz cuatroteísta, cuando a leguas olían a perfume neoliberal. Uno terminó arropado por el rancio empresariado regiomontano y sus derechistas instituciones educativas –como el Tec de Monterrey, con su fiel perrito faldero, el calderonista Alejandro Poiré– y otro cobijado por una de las instituciones financieras que mayor daño ha causado en las naciones tercermundistas: el Banco Mundial.
¿A quién se le ocurrió que ese par cabía en la 4T? Quién sabe, pero hay más casos, desde luego, como el de Julio Scherer Ibarra, inimaginable en el primer círculo del poder –menos en el actual sexenio– dada su trayectoria; Irma Eréndira Sandoval, dedicada a consolidar el grupo político familiar; el impresentable Ricardo Monreal; el esquizofrénico esperpento sonorense Lilly Téllez: el chaquetas michoacano Germán Martínez Cázares (sólo seis meses al frente del IMSS, porque ahí hay que trabajar); Cuauhtémoc Blanco en Morelos, en donde otros son los que gobiernan, y así por el estilo. Entonces, control de calidad es lo que se requiere a la hora de seleccionar al equipo.
En fin, esperemos que el saco no le quede grande al relevo de Buenrostro, Antonio Martínez Dagnino, aunque parece que él tiene con qué, pues pasa de administrador general de Grandes Contribuyentes a titular del Servicio de Administración Tributaria. De acuerdo con la crónica jornalera (Clara Zepeda), el nuevo jefe del SAT (falta su ratificación por parte del Senado) ha sido responsable de la fiscalización de empresas trasnacionales que mantenían adeudos fiscales millonarios y especialista en el análisis de instrumentos financieros derivados, así como en materia de supervisión, regulación y auditoría; toma la estafeta para mantener y acrecentar los resultados de la recaudación tributaria en el país; es licenciado en contaduría y maestro en finanzas por la Universidad Nacional Autónoma de México, por lo que cumple con el requisito de tener una formación afín. Otra condición para ocupar el cargo es una antigüedad de 10 años.
¿Dama de mano de hierro, funcionaria dura? No: Buenrostro cumplió con su función, algo que sus antecesores ni lejanamente hicieron. Por el contrario, abrieron las puertas de par en par para que, vía fiscal, la minoría rapaz se hinchara.
Las rebanadas del pastel
Un bache en la salud de este tecleador, que devino socavón, impidió que los pasados días México SA apareciera en las queridas páginas jornaleras. Dos poderosas infecciones paralelas hicieron estragos, pero el autor de estas líneas se reporta listo para reiniciar hostilidades. Fuerte abrazo a la afición.
cfvmexico_sa@hotmail.com

