Apenas a inicios de mes, el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas, presentó un informe sobre la situación de las personas desaparecidas en el cual daba cuenta de las proporciones del horror de las fosas clandestinas: 4 mil 92 habían sido localizadas hasta el momento en el país, y de ellas se exhumaron 6 mil 90 cuerpos.
Ya en abril de 2017, la Oficina del Alto Comisionado de la Organización de Naciones Unidas para los Derechos Humanos calificó de aterradoras las dimensiones que la desaparición de personas había cobrado en México a diez años de que el ex presidente Felipe Calderón declarase su fallida guerra contra el narcotráfico, y desde entonces el fenómeno no ha hecho sino crecer: hasta ese momento se habían encontrado 855 fosas, pero el empeño de los familiares por dar con sus seres queridos, así como una mejor disposición gubernamental en la actual administración, han sacado a la luz un número ya inmanejable –en lo institucional, en lo emocional e incluso en lo intelectual– de estos enterramientos.
Esta herencia nefasta de la guerra contra el narcotráfico ha convertido a todo el país en un camposanto y se ha erigido en uno de los síntomas más visibles y dolorosos de la tragedia que azota a México. De un caso aislado o una serie de hallazgos macabros, las fosas clandestinas han pasado a ser una verdadera red de afrentas que interpelan al sentido humano del conjunto de la sociedad. Mientras las familias comenzaron a rebelarse contra el desdén oficial y la imposición de la ignorancia sobre el paradero de sus padres, hermanos, hijos; la repetición de los hallazgos y el discurso que durante mucho tiempo criminalizó a las víctimas llevaron a una normalización de esta forma extrema de violencia que ningún grupo humano debería permitirse.
Cada descubrimiento como el que tuvo lugar esta semana en el municipio de Salvatierra, Guanajuato pone a los ciudadanos ante una tragedia cuya magnitud no termina de calibrarse, al tiempo que constituye un nuevo recordatorio de los pendientes de las autoridades en materia de impartición de justicia y erradicación de la violencia. Tan urgente como dar con todas las fosas que existen, identificar los cuerpos y entregarlos a los deudos, es crear las condiciones para que no se realice una inhumación clandestina más.
México SA
Economía: la buena y la mala // Repunte en julio-septiembre
Carlos Fernández-Vega
Parece mentira, pero en el tercer trimestre de este pandémico año la actividad económica del país creció espectacularmente: 12 por ciento, en términos reales, en comparación con el negro registro del periodo abril-junio, lo que hace suponer que la caída anual será menor a la proyectada por organismos internacionales, analistas domésticos y demás videntes financieros.
Qué bueno, es una excelente noticia, pero hay que ser cautos, porque si se anualiza el resultado económico del tercer trimestre de 2019 versus igual lapso de 2020, entonces aún se registra una fuerte caída (8.6 por ciento), y si el comparativo es enero-septiembre del presente año contra igual periodo del anterior, la caída acumulada es de 9.8 por ciento.
Por sector, de acuerdo con el informe del Inegi, en el periodo julio-septiembre las actividades primarias reportaron un crecimiento de 7.4 por ciento, las secundarias de 22 por ciento y las terciarias de 8.6 por ciento.
El último trimestre de 2020 pinta para un buen resultado, lo que atenuaría el golpe pandémico, aunque de cualquier forma el resultado anual sería negativo. México no es la excepción, por lo que no es ocioso recordar que, hasta ahora, la única economía que reporta números positivos en el mundo es la china.
En vía de mientras, el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, de cuyo análisis se toman los siguientes pasajes, consideró que el resultado del producto interno bruto (PIB) en el tercer trimestre arrojó dos perspectivas: por el lado positivo, un aumento de 12 por ciento respecto de lo ocurrido entre abril y junio; por otro, una nueva caída, la sexta consecutiva, de 8.6 por ciento en referencia al tercer trimestre de 2019.
La reapertura de la economía permitió que las familias y empresas tuvieran la oportunidad de regresar a trabajar y, en comparación a la caída histórica del segundo trimestre, ello implicó esa reactivación que se tradujo en el 12 por ciento de aumento. No obstante, la cifra negativa (8.6 por ciento) permite establecer que, aun con la reapertura y la reactivación que ello implicó, el nivel productivo del tercer trimestre es inferior al del mismo periodo del 2019. Ello es claro en la situación que se vive en el ciclo del PIB.
En resumen, hay una menor producción de bienes y servicios disponibles para la población, una situación que también corresponde con el menor número de empleos formales e informales que existe en la economía. El mensaje del PIB en el tercer trimestre es que México tiene la oportunidad de elaborar un programa estratégico de reactivación económica que le permita iniciar el proceso de recuperación mediante un gran acuerdo nacional.
No se debe perder de vista que la reapertura de la economía atemperó su retroceso, pero no se transformó en una sólida reactivación. El sistema productivo aún deberá recorrer un proceso que será complejo para que la reapertura se traduzca en una reactivación y poder lograr una recuperación sostenible.
Al finalizar el tercer trimestre del año y considerando la reapertura de la economía, México registra tasas de variación anual similares a los momentos más álgidos de otras recesiones. Los resultados de ese periodo confirman la necesidad de recapacitar sobre la dimensión del momento histórico que México enfrenta y su solución. La mayor crisis en los últimos 90 años requiere de ese gran acuerdo nacional, con el objetivo de construir un programa contingente para evitar que la segunda ola del Covid-19 vuelva a trastocar el precario estado de la economía, el empleo, la inversión y el bienestar de la sociedad mexicana.
Más allá de la emergencia sanitaria, México debe resolver su restricción sistémica para lograr un mejor desempeño económico, pues acumula seis trimestres consecutivos de variaciones negativas, que comenzaron por la caída de la industria nacional y que hoy se encuentra en el mercado interno.
Las rebanadas del pastel
Parece que Rosa Icela Rodríguez se sacó la rifa del tigre. Para ella, la mejor de las suertes y el mayor de los éxitos.
cfvmexico_sa@hotmail.com