Pandemia
Enfrentan el cierre de periódicos, despido de personal y recorte de sueldos
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 22 de abril de 2020, p. 9
Nueva York. Más de 30 mil trabajadores de los medios de comunicación han perdido sus empleos o sus sueldos han sufrido una reducción, mientras algunos periódicos han suspendido sus ediciones impresas o incluso cerrado. La pandemia golpea una industria ya de por sí frágil, en lo que un experto calificó de posible momento de extinción masiva de publicaciones noticiosas.
Los efectos económicos de la pandemia han llevado al precipicio a una buena parte de la industria de noticias, ya debilitada, justo en momentos en que la información verificada tanto de salud como de política es literalmente un asunto de vida y muerte.
El impacto económico sobre los periódicos podría ser un evento pleno de extinción, según el experto en el sector Ken Doctor, de Newsonomics. La razón inmediata es la desaparición casi completa de publicidad en los mercados locales y regionales con la clausura de la economía.
Doctor señaló que antes de la contingencia sanitaria muchos periódicos ya estaban sobreviviendo, entre ellos cadenas como Gannett, con más de 250 rotativos, viviendo sobre inmensa deuda. Por tanto, él y otros analistas esperan más clausuras de periódicos y más desiertos de noticias, donde dejan de existir medios locales.
Pero más aún, esta crisis de los medios es irónicamente acompañada por un incremento significativo de lectores, marcando récords para algunos de los periódicos que ahora enfrentan su posible clausura. Sin embargo, el antiguo modelo de negocios ya no funciona, en gran medida porque Facebook y Google han capturado la gran mayoría de los ingresos de publicidad que antes sostenían a medios de noticias.
Aunque algunos diarios están en mejor situación para sobrevivir después de haber hecho un giro en sus modelos de operación en los años recientes para que su base económica dependa cada vez más de sus lectores y suscriptores y menos de la publicidad comercial (New York Times, The Guardian, Washington Post y Wall Street Journal), pero todos –incluyendo gigantes regionales como Los Angels Times, Chicago Tribune o Dallas Morning News– ya esperan una reducción importante en sus ingresos, incluso algunos han recortado personal y sueldos.
Revistas nacionales, semanarios y hasta los que supuestamente eran el futuro, medios nacidos en Internet (Vice, Vox, Buzzfeed, etcétera) están haciendo lo mismo.
En sólo en cuatro semanas, aproximadamente 33 mil trabajadores del ramo han sido despedidos, suspendidos o sufrido una reducción en sus salarios, según un cálculo del New York Times. Los menos afortunados ahora son parte de los 22 millones de nuevos desempleados registrados sólo en el mes pasado.
Es una industria que ha perdido, según algunos cálculos de Los Angeles Times, casi la mitad de sus reporteros, fotógrafos y editores desde 2008, dejando menos de 38 mil a escala nacional.
Es difícil imaginar una industria más pobremente preparada para el arribo de una pandemia global que la de los medios, cometó Mathew Ingram en Columbia Journalism Review.
Todo mientras continúa diariamente el ataque sostenido y sin precedente del gobierno de Donald Trump contra los medios de noticias. No pasa día en que no haya buscado denigrarlos, desde llamarlos repetidamente enemigos del pueblo y proveedores de fake news, hasta atacar personalmente a todo periodista que se atreva a cuestionarlo, algo que ahora está ocurriendo todos los días durante su conferencia de prensa sobre el coronavirus.
Reporteros sin Fronteras, en su Índice mundial de libertad de prensa emitido ayer, coloca a Estados Unidos en el número 45 de la clasificación, observando que la principal fuente de agresividad contra reporteros sigue siendo el presidente, seguido por miembros del gobierno federal, quienes han demostrado que este país ya no es uno de los más ardientes defensores de la libertad de prensa, ya sea al interior o al exterior de sus fronteras (https://rsf.org/es/estados-unidos).
El Comité de Protección de Periodistas señaló en su reciente informe sobre Trump y los medios que la estrategia más efectiva y peligrosa del magnate ha sido destruir la credibilidad de la prensa, minando peligrosamente la verdad y el consenso aun mientras la pandemia amenaza con matar a decenas de miles de estadunidenses (https://cpj.org/reports/2020/04/trump-media-attacks-credibility-leaks.php).
Una red de agujeros
Carlos Martínez García
La pandemia exhibe que la red está rota. Sus agujeros son más amplios para quienes necesitan mejores junturas en el tejido que, supuestamente, les recibirá en la caída. Es en extremo difícil tejer una extensa y fuerte red con tiempo escaso y magros recursos.
A primera vista parece que la pandemia es bastante democrática en los estragos de salud y sociales que perpetra. Se dice que nadie se encuentra exento de ser alcanzado por ella y en cierta medida es cierto. Cuando se analizan los datos aparecen tendencias que señalan mayor contagio y letalidad entre la población más desfavorecida económicamente. En contraste con las evidencias hasta hubo quien, en el colmo del delirio, aseguró que era un mal de ricos y que los pobres estamos inmunes. Así, libre de rubor, lo sentenció el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa.
Condiciones prexistentes se conjugan con la transmisión del virus en sectores de la población que tienen escaso o nulo acceso a tratamiento médico. En la muy cosmopolita Nueva York, la ciudad con más casos de contagio y muertes en Estados Unidos, la pandemia está golpeando con mucho mayor poder a las poblaciones afroamericana y la que llaman hispana. Son las de menores ingresos económicos, inestabilidad laboral, menor acceso a recursos sanitarios e información que les haga tomar mejores medidas de autoprotección. En la Ciudad de México es en Iztapalapa donde hay mayor número de casos activos (es decir, personas que no se han recuperado, pero tampoco han fallecido). En este rubro no solamente Iztapalapa es líder en la capital del país, sino que al momento de escribir las presentes líneas ocupa la misma posición por municipio en todo el país (https://bit.ly/2VpvZ0C).
El confinamiento es otro agujero que muestra debilidad en el tejido de la red mexicana. Para comenzar, un altísimo porcentaje de la población no tiene otra opción productiva más que la de salir a trabajar en las calles u otros espacios públicos. Con la súbita baja de clientela en tales lugares la merma en el ingreso de quienes laboran en el sector informal de la economía (55 por ciento de la población ocupada) y que genera poco menos de un cuarto del producto interno bruto del país) se ha tornado en factor adverso para quedarse en casa y así resguardarse del contagio. De poder permanecer enclaustrados, millones de connacionales carecen de condiciones que hagan más o menos llevadero el encierro. Para la gran mayoría el hacinamiento y falta de servicios (sobre todo de agua) hace castigante la permanencia hogareña.
La lista de carencias crece y lacera con inclemencia a la niñez, mujeres y ancianos. Sin espacios vitales y acceso a medios digitales, los infantes no pueden seguir cursos por Internet o Tv. Su rezago escolar será mayor y si los centros escolares representaban una alternativa de socialización distinta a la del paupérrimo hogar, ahora el encierro en condiciones exasperantes resulta en angustia y desesperación. En cuanto a las mujeres, ya diversas organizaciones han denunciado el incremento de la violencia doméstica y dado que los esfuerzos gubernamentales están enfocados a enfrentar los estragos de la pandemia, el desamparo de quienes sufren agresiones encuentra escasa reacción institucional. Por su parte la población de la tercera edad no tiene el entorno familiar idílico que algunos románticamente gustan pintar. La mayoría sufre hostilidades de quienes supuestamente deberían dar asistencia y cuidados.
La red de agujeros debe ser rehecha, volverla a diseñar para que sea protección permanente. Su fragilidad es evidente en tiempos de enfrentar la emergencia sanitaria y económica de estos días. Cuando los ataques del Covid 19 amainen debe ser inaplazable tejer personal, comunitaria e institucionalmente la nueva red que proteja, sobre todo, a quienes solamente les queda el resguardo de servicios públicos eficientes. Habrá que hallar, más bien impulsar, soluciones creativas en el horizonte económico que nos espera, el cual, todo apunta, será con menores recursos presupuestales. La solución no está del todo en mejorar sustancialmente la recaudación tributaria, pero sin crecimiento de la misma la tarea de reconstrucción tiene ominoso horizonte. México es el país con más baja recaudación de la OCDE. Mientras el promedio recaudatorio de las naciones que componen el organismo es de 34 por ciento del PIB, nuestro país levanta 16 por ciento.
Vulnerabilidad de Telmex. Desde el viernes en la noche no tengo Internet. Considero que dicho problema lo padecen más usuarios de Telmex, razón por la cual expongo el caso aquí. En el número telefónico de la empresa responde una grabación, que repite una y otra vez esperar en la línea para ser atendido. Después de varios minutos la llamada se corta. Por chat he reportado la falta de servicio y tras preguntarme cuál es el problema paso a describir el mismo. Después de cinco días la falta persiste.