domingo, 24 de mayo de 2026

Las enseñanzas de Cuba.

Foto Marco Peláez   Foto autor
Elena Gutiérrez*
24 de mayo de 2026 00:03
Desde enero de 2026, cuando se inició el recrudecimiento de las políticas de Estados Unidos que buscan la asfixia del pueblo cubano, he tenido la oportunidad de estar en la isla tres veces. Cada vez regreso con el corazón un poco más partido, pero también con la convicción más fuerte de que a Cuba hay que defenderla.
Como mexicana he recibido, en nombre de mis compatriotas, miles de agradecimientos y miles de abrazos que el pueblo cubano manda al pueblo mexicano. Como me dice mi buen amigo Amado: para nosotros, tú eres México. Cada vez que estoy ahí hablo de la empatía y entendimiento que nosotros tenemos hacia Cuba, de los grandes esfuerzos que el mexicano común hace para llevar unos kilos de arroz al acopio; y cuando escucho a los cubanos, aprendo un poco más de la profunda historia que nos une.
Pero, como mexicoamericana y activista binacional, también cargo conmigo el peso de entender al ciudadano promedio estadunidense. Después de muchos años de vivir y tratar de aprehender Estados Unidos, no deja de sorprenderme cómo la idea de la democracia soñada vive dentro de ellos, a pesar de que llevan años de una crisis democrática que se profundiza cada vez más.
Lo que el sistema bipartidista de la llamada democracia estadunidense ha hecho con el pueblo cubano por décadas –a pesar de los esfuerzos de la administración Obama–, hoy se refleja en las entrañas mismas del imperio. Lo sufren no sólo los migrantes, los nativos americanos, los negros, los históricamente oprimidos. Hoy, ese yugo ha llegado a una clase media blanca que empieza a afligirse por el desplome de las libertades que fueron creadas para ellos.
¿Qué tiene Estados Unidos que aprender de América Latina? El pueblo estadunidense puede aprender de una larga lucha contra su propio imperio y de una larga construcción de procesos democráticos desde abajo que van mucho más allá del momento electoral. ¿Qué tiene Estados Unidos que aprender de Cuba? Todo, absolutamente todo.
La resiliencia y el tejido social que el pueblo cubano ha construido son únicos, como única ha sido la opresión del bloqueo que el gobierno estadunidense ha mantenido por todas estas décadas. Estados Unidos necesita salud pública, acceso gratuito a la universidad, vivienda asequible. Necesita dejar de invertir los millones que invierte en la guerra para invertirlos en su propio pueblo. Eso lo ha hecho Cuba.
El sueño de la democracia en cualquier país se construye más allá de las urnas, en proyectos que los pueblos asumen y ejecutan. Estados Unidos tiene hoy la oportunidad de demostrarse a sí mismo y al mundo entero que los errores cometidos por su gobierno no reflejan el deseo del pueblo estadunidense. Hoy, como hace 60 años dijo C. Wright Mills, “la voz de Cuba debe escucharse en Estados Unidos, porque Estados Unidos es demasiado poderoso y sus responsabilidades para con el mundo y consigo mismos son demasiado grandes para que su pueblo no oiga las voces que vienen del mundo hambriento”.
Estados Unidos se prepara para un nuevo periodo electoral, mientras su política de guerra e intervencionismo en todo el sur global se reafirma.
Al mismo tiempo, la isla de 10 millones de habitantes se prepara para seguir resistiendo ante la posibilidad de un ataque.En su “Guía familiar para la protección ante una agresión militar”, se leen las recomendaciones de cosas que hay que empacar en una mochila: identificación, radio, velas, comida, medicinas y juguetes para la distracción de los niños.
Una encuesta recientemente publicada por CEPR, un tanque de pensamiento que tiene su base en Washington DC, revela que más de 60 por ciento de los estadunidenses se oponen a una guerra con Cuba. Al mismo tiempo, las redes de solidaridad con Cuba en Estados Unidos –que han existido desde el inicio del bloqueo– se reactivan con más fuerza.
Pero ¿pueden realmente los estadunidenses detener las locuras que su propio imperio les impone a ellos mismos y al resto del mundo? Esperemos que sí, porque solo los estadunidenses –y nadie más que ellos– pueden llevar a cabo las transformaciones que su propio país necesita. Solo así Cuba, Estados Unidos, México y el resto del mundo serán libres.
*Defensora de derechos humanos

Protestan miles en Madrid; exigen la renuncia del presidente Sánchez
Demandan también el encarcelamiento de Rodríguez Zapatero
Movilización, convocada por derecha y ultraderecha // El ex mandatario es investigado por presunta corrupción
Armango G. Tejeda   Corresponsal
Periódico La Jornada  Domingo 24 de mayo de 2026, p. 19
Madrid. Decenas de miles de personas se manifestaron ayer por las calles de Madrid para reclamar la “dimisión” del presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, y que “encarcelen” al ex mandatario y también socialista José Luis Rodríguez Zapatero, investigado por la justicia por los presuntos delitos de blanqueo de capitales, integración en organización criminal y falsedad documental.
Durante la protesta, convocada por la derecha y la extrema derecha, se escucharon numerosos insultos, como “Pedro Sánchez, hijo de puta” o “delincuente”.
Un grupo de exaltados intentó llegar hasta la residencia oficial del mandatario, el Palacio de La Moncloa, pero la policía les impidió el paso tras registrarse varios altercados y enfrentamientos, con un saldo de tres personas detenidas y siete policías heridos.
La protesta congregó a “40 mil personas”, según la delegación del gobierno central en Madrid, y “120 mil”, según la plataforma Sociedad Civil Española, que fue la que convocó la protesta y organizó los actos y discurso.
La concentración fue respaldada además por 150 asociaciones civiles y contó con el apoyo explícito de los dos principales partidos de la oposición en el país, el Partido Popular (PP) y la extrema derecha de Vox.
El recorrido de la protesta se inició en la Plaza de Colón y finalizó en el llamado “Arco de la Victoria (uno de los últimos monumentos de homenaje al fascismo que se impuso en la Guerra Civil española (1936-1939)”. Además es un sitio estratégico por su proximidad al palacio de La Moncloa, donde algunos tenían intención de finalizar la movilización.
Insultos y nacionalismo
A lo largo del recorrido, inundado de banderas españolas, se escucharon numerosos insultos contra el presidente Sánchez y contra el ex mandatario Rodríguez Zapatero, ya que hace sólo unos días trascendió el auto judicial con el que se abrió una investigación en su contra por varios delitos, al situarle como el “líder” de una “red de tráfico de influencias” y presunta corrupción.
Entre los gritos más repetidos destacaron “Pedro Sánchez, hijo de puta”, “No es un presidente, es un delincuente” y consignas contra los medios de comunicación, sobre todo contra la Televisión Pública Española (RTVE): “¡Prensa española, manipuladora!”.
La policía informó que tras los altercados con algunos de los manifestantes se realizaron tres detenciones y siete policías heridos.

ZP es José Luis Rodríguez Zapatero, ex presidente de gobierno en España
Marcos Roitman Rosenmann
Sea cual sea la verdad judicial alcanzada, la figura del ex presidente ZP entra en liza como botín de guerra para la derecha y Vox, cerrando el círculo contra Pedro Sánchez. Foto Europa Press
A falta de una resolución judicial, el juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, ha citado a declarar al ex presidente de Gobierno entre 2004 y 2011, Rodríguez Zapatero, en calidad de investigado por los presuntos delitos de organización criminal, blanqueo de capitales, tráfico de influencias, apropiación indebida y falsedad documental. Independientemente de su origen o intereses espurios por llevar al ex presidente al banquillo de los acusados, es posible coincidir con las palabras del diputado y portavoz de Esquerra Republicana de Cataluña en el Congreso, Gabriel Rufián: “Si es verdad, es una mierda; si es mentira, es una mierda aún mayor”.
Los hechos investigados acontecen en 2020, y guardan relación con el rescate de la aerolínea Plus Ultra y el cobro de 490 mil 780 euros, según sumario. Sea cual sea la verdad judicial alcanzada, la figura del ex presidente ZP entra en liza como botín de guerra para la derecha y Vox, cerrando el círculo contra Pedro Sánchez. El objetivo, hacer caer el gobierno y convocar elecciones. En esta dirección todo vale. Además, la derecha española no perdona a ZP su rol mediador en Venezuela entre gobierno y oposición. Actividad puesta en valor por ambas partes.
Ante las imputaciones, la respuesta del PSOE es decepcionante. Para una mayoría de sus militantes, ZP es incorrupto y el mejor presidente que ha tenido la monarquía. El único que no ha visto imputar por corrupción a ninguno de sus ministros. Dicha afirmación se acompaña de sus logros: retirada de las tropas españolas en Irak, el fin de ETA, la ley de memoria histórica, el reconocimiento del matrimonio igualitario y la ley de igualdad entre hombres y mujeres.
Para contrarrestar los argumentos contra Zapatero, el PSOE dirige los tiros hacia el PP y Vox declamando “¡no den lecciones de corrupción!” Acompañado del “¡y tú más!” A continuación, se eleva la figura de ZP a la categoría de santo. En este rifirrafe, una parte la izquierda institucional y antiguos socios, como Podemos, señalan a Zapatero como un activo al cual reivindicar y el vivir un nuevo caso de manipulación judicial. Sus defensores olvidan que la peor reforma laboral que conoce España, eliminando derechos a los trabajadores, afinando el despido libre, la flexibilidad laboral, el abaratamiento de las indemnizaciones, se realizó bajo el gobierno de ZP, y cuyo efecto fue una huelga general de los trabajadores. De frágil memoria, obvian las políticas de ajustes recomendadas por la Troika.
En 2011, bajo su mandato, transcurridos seis años de gobierno, surgió el movimiento 15M de indignados, entre otras causas por el ambiente de corrupción generalizada en la vida pública, haciéndose popular el lema “PSOE y PP la misma mierda es”, seguido por “lo llaman democracia y no lo es” o el “no nos representan”.
Es verdad, nadie es corrupto hasta que se demuestre lo contrario. La presunción de inocencia vaya por delante. Hasta Felipe Gónzalez, el Señor X de los GAL, sale en su defensa, señalando “no atreverse a creer la acusación contra Zapatero”. Sin embargo, la investigación a ZP habla de un sistema que facilita a ex presidentes, ministros y altos funcionarios, del color que sean, que puedan desarrollar actividades que, sin ser ilegales, rayan la inmoralidad y el deber ético. Y es en ese ámbito donde debemos ubicar la crítica.
Seguramente los trabajos de consultoría realizados por ZP para el empresario Julio Martínez, amigo y propietario de la empresa Análisis Relevante, tengan justificación en facturas declaradas y dineros cobrados. Además, que un ex presidente pida contratar la empresa de sus hijas para realizar las campañas publicitarias donde presta servicios no debe extrañar ¿Qué padre no lo haría? En este sentido, ¿cuál es la línea divisoria entre tráfico de influencias y un favor personal? ¿Cuál el límite para considerar las relaciones nacidas a posteriori de ejercer cargo público una trama corrupta o pasar a ser tráfico de influencias? Sin una ley que lo señale, entramos en el limbo. Los lobby blanquean la cara a políticos que han tenido cargos públicos y pasan a cobrar de empresas privadas trasnacionales. Nada ilegal.
Pero en una sociedad que se dice democrática, es inconcebible que ex presidentes de gobiernos y altos cargos se lucren de una actividad para la cual no fueron elegidos y hagan alarde de ello. Recordemos, los ex presidentes cobran elevados sueldos vitalicios, gozan de regalías, privilegios, y deben un comportamiento ético y moral intachable. Es la contrapartida por haber sido elegidos por sus conciudadanos para representarlos y una manera de retribuirles su confianza a posteriori. No se trata de jubilarlos, sino de acotar sus actividades tras el fin de sus mandatos. Lo suyo, reintegrarse a sus profesiones o actividades de las cuales proceden. Lo mismo para un ex ministro, diputado, senador o alcalde. Un docente debe regresar a sus aulas. Un médico a su consulta, un trabajador minero a la mina, un comerciante a su empresa, un albañil a la obra, un campesino a su labranza. No busquemos excusas. Todo lo demás es inmoral y rompe el sentido ético de participar en la política con mayúsculas.